domingo, 22 de junio de 2008

Latinoamérica rechaza a una sola voz la ley anti-inmigración aprobada en Europa

TeleSUR
Gobiernos, parlamentos e instituciones regionales de América Latina expresaron su rechazo a la ley de inmigración sancionada esta semana por el Parlamento de la Unión Europea (UE), denominada "Directiva de Retorno", que criminaliza a los indocumentados y ordena su encarcelamiento.
De manera unánime, mandatarios y voceros calificaron la medida como discriminatoria y violatoria de los derechos humanos y manifestaron su temor por el cariz que ha tomado la política exterior europea, en pleno siglo XXI.
Este viernes (20 de junio), el Mercado Común del Sur (Mercosur) dejó por sentado su rechazo a la Directiva, que ordena el encarcelamiento en centros especiales de los inmigrantes no regularizados, por un período que va desde 6 a los 18 meses y sin derecho a un proceso jurídico. Además, contempla la expulsión de menores no acompañados y la prohibición de regresar a la UE.
Argentina, en su carácter de presidente pro-témpore del mecanismo de integración, emitió un comunicado en el que aseveró que los países del bloque "lamentan la aprobación por parte del Parlamento Europeo (el miercoles) de la Directiva de Retorno".
En la declaración, los países del Mercosur -Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay y Venezuela, así como sus asociados, Chile y Bolivia- "reafirman su firme compromiso con la promoción y el respeto irrestricto de los derechos humanos de las personas migrantes y sus familias".
Los derechos de las personas deben ser garantizados "independientemente de su condición migratoria, nacionalidad, origen étnico, género o edad", añade el texto, a la vez que destaca "la necesidad de reconocer el principio de corresponsabilidad entre los países de origen, tránsito y destino de los flujos migratorios".
El gobierno brasileño ya había "lamentado" el miércoles, a través de un comunicado, la medida europea: "Brasil, país que dio acogida a millones de inmigrantes, lamenta una decisión que contribuye a crear una percepción negativa de la inmigración", dice el texto.
La medida "va en sentido contrario al de una deseada superación de las trabas a la libre circulación de personas y de una más amplía y plena convivencia entre los pueblos", añade.
La Cancillería de Chile, por su parte, indicó que también que el Gobierno de Michelle Bachelet "lamenta" la aprobación de un nuevo plan migratorio europeo y que considera que viola los derechos fundamentales al criminalizar a los inmigrantes ilegales.
Bajo esta regulación se les somete "a procedimientos que pueden lesionar sus derechos básicos y que vulneran el principio de reunificación familiar consagrado en diversos instrumentos internacionales de derechos humanos", agregó el texto.
En el comunicado, Chile además "reclama un tratamiento justo y humanitario en favor de los inmigrantes en la Unión Europea, en correspondencia con el trato generoso y abierto que Chile y el resto de América Latina han brindado tradicionalmente a los nacionales europeos en sus territorios".
Izquierda denuncia agresión
Los gobiernos izquierdistas de la región tuvieron duras palabras contra la decisión de los Veintisiete.
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, como titular pro témpore de la Comunidad Andina (CAN), deploró la normativa y expresó que buscarán respuestas claras, pues opinó que la medida es contradictoria, toda vez que la CAN y la UE están evaluando un acuerdo político comercial."De qué cooperación están hablando cuando se trata de criminales a los migrantes", dijo y aseveró que si dependiera de su gobierno, "suspendería esas negociaciones" pues "¿acaso vamos a hablar solo de negocios y hacernos de la vista gorda con los derechos humanos?.
De su lado, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, manifestó que "esa ley donde establecen penas de cárcel para los inmigrantes es terrorista" ya que "incluye forma y mecanismos de chantaje para sacar a los inmigrantes de Europa".
"Todo esto se llama terrorismo de Estado y lo están practicando los europeos, y nosotros lógicamente lo condenamos", enfatizó Ortega.
De igual forma, el presidente de Bolivia, Evo Morales, aseveró que la decisión de la UE es "una agresión a la humanidad y a la vida".
El Jefe de Estado andino exhortó a los parlamentarios y gobernantes de la UE a ponerse "la mano en el pecho y revisar la historia". Les recordó que "en 500 años nunca se decidió expulsar a nadie" de América Latina pese a que "nos han saboteado, sauqeado, humillado, odiado y explotado".
A estas posiciones se suman la del ex presidente cubano Fidel Castro quien este viernes calificó la medida como "brutal" y el mandatario venezolano quien el jueves pasado advirtió a los países que apliquen esta normativa, que suspenderá el suministro de pertóleo.
"Hay que rechazar con toda el alma esta llamada Directiva del Retorno" que criminaliza a los inmigrantes, dijo Chávez.
Derecha también rechaza
Mientras que en Perú, el presidente Alan García, de centroderecha, afirmó que la medida "no es justa", ya que no se puede sancionar a muchos por los delitos de algunos pocos.
García aseveró que con esta política, Europa "le da la espalda a la historia", pues excluye a los inmigrantes que han generado aportes a ese continente.
El madatario peruano dijo que su Gobierno no sólo "defenderá a sus connacionales, sino a todos los latinoamericanos. Por los delitos de unos cuantos no pueden sancionar a los millones de latinoamericanos que existen".

Perú: Otro paso en la militarización

Raúl Zibechi / ALAI-AMLATINA
(Ilustración de APM)
Por primera vez, las fuerzas armadas de Perú reconocieron que está prevista la construcción de una base militar en Ayacucho, en el valle del río Apurímac, donde en mayo ingresaron 150 soldados del Comando Sur de Estados Unidos como parte del operativo Nuevos Horizontes 2008. El presidente Alan García venía negando esa posibilidad, pero el jefe del ejército, general Edwin Donayre, afirmó que existen conversaciones con Washington para construir un “aeródromo militar” en la zona.
Desde hace algunos meses se especula acerca del lugar que elegirá el Comando Sur para sustituir el papel que viene jugando la base de Manta (Ecuador), en funcionamiento desde 1999, cuyo contrato vence el año próximo y, según anunció el presidente Rafael Correa, no será renovado. Días atrás Hugo Chávez mencionó la Guajira, frontera entre Colombia y Venezuela, como lugar estratégico para construir la nueva base. Otras fuentes estiman que el lugar elegido podría ser Iquitos, sobre el río Amazonas, donde las fuerzas armadas estadunidenses ya tienen elementos operando. Pero existen indicios firmes de que puede ser Ayacucho.
El analista militar peruano Ricardo Soberón estima que “la selección de Ayacucho tiene que ver con el interés de Estados Unidos de estar en el corazón de la zona más problemática en términos de seguridad que hay en el país y porque está equidistante del conflicto armado en Colombia y de los conflictos políticos en Bolivia” (Página 12, 17/6/08).
En suma, se trataría de una base situada a 600 kilómetros al sur de Lima, capaz de cubrir una amplia franja de la región andina, a la que el Comando Sur concede la máxima importancia. Basta observar el mapa para concluir que la base representa una clara amenza al control que Brasil pretende ejercer sobre la Amazonia, y que con ella se estrecha el anillo de bases que conforma un cerco al único país de la región que puede contrarrestar el dominio estadunidense.
La zona elegida presenta algunas particularidades: fue importante base de operaciones de Sendero Luminoso y aún existen pequeños grupos de esa organización, es una región con cultivos de coca, y es uno de los territorios campesinos más pobres del país. La forma de operar del Comando Sur recuerda lo sucedido en Paraguay en los últimos años. Hace pocos meses el parlamento peruano aprobó el ingreso, de forma rotativa, de un destacamento de militares estadunidenses durante cinco meses al departamento de Ayacucho, para participar en el Ejercicio Combinado Conjunto de Acción Cívica Humanitaria Nuevos Horizontes 2008.
La labor de los uniformados, como confirmó en Paraguay en 2006 una misión de la Cada (Campaña por la Desmilitarización de las Américas), consiste no sólo en ayuda “humanitaria”, sino sobre todo en estudiar el terreno física y socialmente, habituar a la población a la presencia de militares extranjeros y recoger datos para establecer un sólido control social de los campesinos. La denominada “acción integral” que aplica el Plan Colombia II, destinado a la “recuperación social del territorio”, se inscribe en la misma estrategia.
En Perú, como quedó demostrado en las pasadas semanas, la acción del Comando Sur choca con la presencia de una sociedad organizada. El Frente de Defensa del Pueblo de Ayacucho convocó una movilización y paro regional para el 8 de julio, para exigir el retiro de las tropas estadunidenses. La congresista departamental Elizabeth León apoyó el paro y señaló que la población es la última en enterarse de estas decisiones. Perú aún está intentando cicatrizar las heridas de la terrible experiencia de la guerra sucia entre el ejército y Sendero, que en la década de 1990 se cobró por lo menos 70 mil víctimas, dos terceras partes campesinos quechuas.
Pero la construcción de una nueva base militar debe situarse en los objetivos de largo plazo del Comando Sur, que se ha convertido en la pieza maestra de la estrategia de Estados Unidos en América del Sur. En efecto, el informe 2007 del Southern Command establece para los próximos 10 años “el plan estratégico más ambicioso que haya concebido en años una agencia oficial estadunidense respecto a la región”, según afirma Juan Gabriel Tokatlian (Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur, junio 2008). Dicha estrategia supone tres cambios de larga duración: de la contención se pasa a la primacía, que no tolera competidores; de la disuasión a la guerra preventiva, y se sustituye la red de alianzas estables por coaliciones puntuales para cumplir objetivos trazados unilateralmente por el Pentágono.
En los primeros seis meses de este año sucedieron varios hechos que permiten confirmar que la región se está convirtiendo en escenario de un conflicto por la hegemonía y el control de los bienes comunes. El ataque al campamento de las FARC en territorio ecuatoriano y la reactivación de la cuarta flota de Estados Unidos, dirigida al Caribe, América Central y del Sur, son los datos más evidentes. El descubrimiento de importantes yacimientos de petróleo en el litoral marítmo de Brasil termina de convertir a este país en una potencia del siglo XXI. Por último, la creación de la Unasur (Unidad de Naciones Sudamericanas) y, sobre todo, la propuesta de Lula de crear un Consejo de Defensa Sudamericano, ponen en negro sobre blanco lo que se está jugando en la región.
Si recordamos que el Plan Colombia consiguió modificar el equilibrio militar de la región, emparejando al ejército de tierra de ese país con el de Brasil, las cosas empiezan a cerrar. En algunos existe clara conciencia de la necesidad de defenderse, de ahí los acuerdos firmados en febrero de 2008, entre Brasil y Argentina, para la cooperación nuclear y de defensa. Pero la embestida imperial es muy fuerte, cuenta con aliados importantes en la región andina, como Perú y Colombia, y, por encima de todo, hay varios gobiernos, como el de Uruguay, que tienen más dudas que opciones por la región.

Rafael Correa: "Ganar las elecciones no es ganar el poder"

Mario Wainfeld / Página12
Desde Quito

El palacio Carondelet, la casa de gobierno, está enclavado en la Plaza Grande, arquetípica plaza colonial. Los patios interiores son hispánicos y bellos, rebosan de flores. La sala en la que se realiza la entrevista es, como todo el entorno, señorial. La madera labrada le da su tono. Retratos de Simón Bolívar y del mariscal Sucre. Rosas blancas, carnosas y aromáticas ornan la mesa en que se colocan los grabadores. La entrevista, experiencia nueva para el cronista, es filmada por equipos de comunicación del gobierno. Una vez publicada en PáginaI12 podrá ser usada para la difusión interna. Rafael Correa es un entrevistado amable y concentrado. Su seducción finca en la energía, en la palabra. Es cortés, cálido al saludar, para nada zalamero. Mira fijo al reportero (y a la cámara), sus ojos reflejan más sus sensaciones y sus énfasis que sus manos.
–¿Cuántos idiomas habla usted, presidente?
–Hablo más o menos el español, todavía no totalmente bien. Estropeo un poco el francés. Y algo, principiante, en quechua, entiendo el quechua.
–Inglés habla bien.
–Hablo.
–Usted estudió en Europa y en Estados Unidos, tendrá algún contacto con sus ex compañeros...
–Sí.
–Si uno de ellos lo encuentra (los europeos, que son más conceptuales, o los gringos, que son más empiristas) y le pregunta: ‘¿Qué clase de presidente eres tú? Estás cambiando la Constitución, discutes con los productores de arroz y les dices que no pueden exportar libremente si no garantizan abastecimiento y precios para el mercado local, disputas la renta petrolera, tienes conflictos con la gran prensa’, ¿qué le contestaría?
–Que soy un idealista con los pies bien puestos sobre la tierra. Apuntamos muy alto, sabemos dónde queremos ir, pero también somos muy pragmáticos. Sabemos negociar, sabemos tomar medidas pero sin perder el norte. Ese norte: nosotros somos socialistas, queremos una sociedad con más equidad, queremos un país desarrollado, desarrollo medido por la cantidad de pobres.
–Usted ganó la presidencial, fue por la Constituyente. La ganó con amplitud. En septiembre habrá referéndum para aprobar o desechar la Constitución. ¿Es necesaria para la gobernabilidad y no es demasiado riesgosa para su legitimidad la seguidilla de elecciones y consultas?
–La Constitución del ’98 fue la institucionalización del neoliberalismo. Su economicismo era ridículo. Dio autonomía al Banco Central. La Constitución es el hito de nuestra revolución ciudadana. Somos tremendamente democráticos. Se preguntó al pueblo si quería la Constituyente: el Sí fue rotundo, 82 por ciento, contra el 11 por ciento del No. Fueron las elecciones más democráticas de la historia ecuatoriana. Se garantizó equidad en el acceso a los medios. Se garantizó equidad de género. Antes había “alternabilidad”, pero los tres primeros candidatos eran hombres, las tres últimas mujeres aunque nunca salían. Hoy hay uno y uno, tenemos una Constituyente con 45 por ciento de mujeres. Los migrantes pueden votar y ser elegidos. Ahora nos exponemos al referéndum. La Constitución del ’98 que aceptaron tan alegremente no fue sometida al pueblo, la nuestra sí.
–Se lo ha visto hablando en lenguaje muy llano en los actos, llegando a actos a caballo, poniéndose ponchos. ¿Eso es personalismo, caudillismo?
–Hago esas cosas porque la gente las busca, es lo que se tiene que hacer. No soy caudillista ni populista. Muchas veces se confunde en América latina ser popular con ser populista. Así se me adoctrinó: ser técnico, no ser populista, es (en verdad) ser sadomasoquista. Mientras más cruel con la gente era uno, más técnico era con los paquetazos. Pero no es así: se puede ser muy técnico, muy responsable y ser popular al mismo tiempo porque la gente reconoce la autenticidad y la entrega. Somos un gobierno muy popular, no populista.
–Le escuché decir esta semana que si las empresas petroleras están muy enojadas eso es una buena noticia...
–... decían, a modo de reclamo, “las empresas petroleras están molestas”. Claro, muy simple: porque estamos haciendo bien las cosas. Si estuvieran contentas, significaría que se la están llevando en peso.
–¿Es tan importante el peso de los poderes fácticos como para obligar a un conflicto permanente con ellos?
–Tal vez mi manera de ser exacerbe el conflicto: soy irascible y frontal. Pero seamos realistas: ganar las elecciones aquí no es ganar el poder. Los poderes fácticos continúan ahí, muchos de ellos intactos. Y la lucha es por cambiar esa relación de poder. La Constitución va a prohibir que las empresas financieras posean otra clase de empresas fuera del sistema financiero. Hoy, de los siete canales nacionales de televisión, cinco son de la banca. Usted habla de regular la tasa de interés o disminuir los costos de los servicios bancarios... y verá qué campaña tiene en contra. Ese es un gran paso para cambiar la correlación de fuerzas. La fuerza debe tenerla la ciudadanía, las grandes masas, la gran población, no los grupos de élite de siempre. Los poderes fácticos no van a renunciar tan sumisos a sus poderes de siempre. ¿Usted cree que si yo fuera un presidente funcional al statu quo, la prensa me trataría tan mal? ¿Sería chief líder de mi gobierno si fuera funcional?
–¿Podría describir para un lector argentino cómo es el arco de su oposición?
–La partidocracia, los partidos tradicionales, han sido destrozados. Se cree que no hay oposición pero es un gran error. Por el contrario, tenemos una oposición muy fuerte que viene de los medios de comunicación. Como dice Ignacio Ramonet, ellos son los perros guardianes del sistema económico vigente. En América latina son los mayores defensores del statu quo... empresas que, bajo el pretexto de la libertad de expresión, defienden sus intereses particulares. Claro que hay excepciones, honrosas excepciones. Tenemos poderes económicos, la banca que sabe que le estamos quitando sus privilegios y están conectados con los medios de comunicación. Tenemos ciertas cámaras de la producción que son sucursales de partidos políticos, pero se hacen llamar gremios empresariales. El gran capital. Lamentablemente, hay ciertos grupos de izquierda radical, intransigente, que han sido siempre aliados de la derecha y el statu quo. Con posturas infantiles, ridículas: no pago de la deuda externa, expulsión de las petroleras... todo o nada. Que el último apague la luz. Todo eso crea un importante arco de oposición. Uno de los problemas de este país es que ha habido muchos grupos con capacidad de veto y ningún grupo con capacidad de llevar adelante una gesta. Ya lo hay, con el 70 por de los votos en todos los rincones de la patria en las últimas elecciones. Pero esos grupos siguen ahí, con poder.
–¿Podría mencionar una meta general y un objetivo expresado en números para el fin de su mandato?
–Tenemos algunos índices, están en el Plan Nacional de Desarrollo. Resolver el problema energético... vamos por buen camino, iniciamos ya cuatro megaproyectos, vamos por tres más. Hasta ahora sólo se había construido uno, ésa es la revolución ciudadana. Tenemos metas claras en nutrición, educación... El próximo año esperamos declarar a Ecuador país libre de analfabetismo. Tal vez podamos lograrlo un poco antes.

La región, Colombia,las FARC, Estados Unidos
–La integración regional, ¿es posible hoy, con la marca de los enfrentamientos históricos, la balcanización?
–Muy probable, muy viable. Lamentablemente se dio este conflicto Colombia-Ecuador, por culpa de Colombia, pero comparativamente éste es el período con menor cantidad de conflictos que ha habido en América latina, sobre todo en Sudamérica. Hay más voluntad integracionista. El de-safío es que esa integración se concrete en hechos de beneficio para la población.
–La bandera es tradicional y grata. Pero ha sido de difícil traslación a la cooperación y a la integración económica. Se advierten sintonías similares en distintas figuras políticas...
–Ha habido un cambio de época. Gobiernos progresistas, empatía entre presidentes y decisión política, con vocación integracionista de nuevo cuño. No lo que se vio en los noventa, donde querían convertirnos en un gran mercado. Queremos convertirnos en una gran nación.
–¿Cuál es la situación actual con Colombia, tras la agresión internacional de meses atrás?
–Somos los agredidos, nosotros tenemos que fijar los tiempos. Hemos dado un paso, fijar las relaciones a nivel de encargados de negocios. Tenemos una frontera muy caliente, es bueno tener comunicación fluida. Pero, para establecer relaciones plenas, vamos a exigir que se aclare plenamente ese ataque. Las bombas eran norteamericanas y, de acuerdo con los informes de nuestra fuerzas armadas, no pueden haber sido arrojadas por aviones colombianos. Tres de los heridos, según informes forenses, con mucha probabilidad fueron rematados en vida. El ciudadano ecuatoriano que murió ahí fue por culatazos en el cuello y no por tiros ni bombas.
–¿Cuál es la relación del gobierno de Ecuador y de su presidente con las FARC?
–En mi vida conocí a alguien de la FARC. Eso indigna: nos agreden, levantan una calumnia y tenemos que justificarnos.
–¿Hasta qué punto puede Ecuador controlar en términos militares esa frontera?
–Imposible. Es una frontera muy porosa. Ni Estados Unidos puede controlar el paso de inmigrantes a su territorio y está construyendo un muro. Y ahí no hay selva. Acá hay 400, 500 kilómetros de selva amazónica. El mundo tiene que entender que el problema no es Ecuador, que el problema es Colombia, Y que cada vez que se infiltra una patrulla de la FARC en Ecuador, significa que se exfiltró de Colombia. Nosotros tenemos 13 puestos militares en la frontera, cuando necesitaríamos (en tiempos de paz) la cuarta parte. Colombia tiene dos. La estrategia de Colombia es resolver el problema desguarneciendo su frontera sur, nos quiere involucrar.
–La hipótesis es que Ecuador fuera una suerte de pared...
–Es la estrategia del yunque: ellos atacan de norte a sur, dejan desguarnecida su frontera sur para que nosotros hagamos el gasto. Eso también indigna. ¿Sabe cuántos colombianos tenemos refugiados en el país? Cuatrocientos mil colombianos, diecisiete mil con status de refugiados, hay muchas solicitudes más. El problema no es con el pueblo colombiano, el problema es con Uribe.
–En Ecuador hay una base militar norteamericana. Usted anunció que el año que viene no renovará el tratado. No soy experto en geopolítica, pero me animaría a apostar algo que esa base se desplazará a un país limítrofe. ¿Su gobierno analiza esa perspectiva?
–No nos interesa. En el 2009 se acaba ese infame tratado que firmó el gobierno entreguista de (el ex presidente Jamil) Mahuad sin recibir nada a cambio. Soberanía es no tener soldados extranjeros en suelo patrio. Que se vayan a un país limítrofe. Es problema de ellos.
–Una de las ventajas actuales de la región, como dice usted, es la relativa paz. Tengo la impresión de que hubo otra, a partir del 11 de septiembre de 2001: una menor atención de Estados Unidos sobre la región, por su mayor interés en Medio Oriente. Esa falta de centralidad, tal vez, nos vino bien.
–Yo comparto eso. Es más: la política de (George) Bush ha sido tan torpe en la región que nos ha favorecido. Tenemos mucho que agradecerle los gobiernos progresistas, nos ha ayudado bastante.
–¿Piensa que el nuevo gobierno será distinto? ¿Puede haber diferencias según si el nuevo presidente es McCain u Obama?
–Imagino que un presidente demócrata podría ser distinto. Pero América debe contar con su propia fuerza. Es hasta cierto punto de vista intrascendente cuánto cambiará Estados Unidos. Que no será mucho.
–Alguna vez un funcionario argentino actual, que lo conoce bien, me dijo “Rafael Correa es un hijo de clase media, católico practicante, de formación universitaria que se lanzó a la política. Acá, en los ’70, habría sido de la Juventud Peronista”. ¿Le dijeron algo así?
(Rie) –Nunca me han dicho eso. Yo admiro mucho a Perón y al movimiento peronista.... Ahora, sí soy más de izquierda que los peronistas.
–Peronistas usted puede encontrar en cualquier lugar del espectro...
–Pero hubo y hay unos cuantos peronistas de derecha.
–Doy fe. Le agradezco y le dejo abierta la última palabra por si quiere comunicarle algo más al lector argentino.
–Solamente que la próxima vez acaben los partidos a los 45 minutos, no a los 49 (risas).
–Pero el tiempo de descuento está dentro de lo legal, presidente.
–Pero no cuatro minutos... (risas).

La vena eléctrica por Kuna Yala y Centroamérica

Juan Pérez Archibold * /Adital

Panamá.- Dicen los funcionarios del gobierno panameño y de ETESA que el proyecto Interconexión Eléctrica Colombia-Panamá, por Kuna Yala, territorio indígena ubicado en Panamá, va porque es necesario para el desarrollo nacional.
El Congreso General kuna dijo queremos el "desarrollo desde nuestra identidad". El problema es cómo conciben el desarrollo el gobierno y la empresa, o si se quiere, desde qué perspectiva están formulando el concepto. La historia de las empresas en territorios indígenas han mostrado, sin embargo, que el interés real de estas no ha sido el desarrollo de los pueblos ni su inclusión y el combate a la pobreza, sino maximizar las ganancias de sus accionistas mediante el despojo de tierras ancestrales y la violación de los derechos de los pueblos indígenas. Precisamente, es este tipo de nasguet an uilegedga sae (desarrollo que empobrece), como lo expresó solemnemente el anciano kuna Inakeliginya. El pueblo kuna se opone y luchará hasta que se le agoten sus fuerzas y fibras movilizadoras.
Además, el desarrollo promovido por el gobierno panameño y las empresas multinacionales promueve únicamente transformaciones en las políticas y prácticas del desarrollo coyuntural, sin un cambio en la lógica estructural del sistema que lo plantea, diseña y lo pone en práctica.
Por eso, el supuesto mejoramiento de las condiciones de vida, y el cuido de los recursos naturales de los kuna que propone la interconexión eléctrica de Colombia-Panamá, provoca perplejidad y la duda razonable, por la presencia de empresas multinacionales de dudosa notoriedad y bien ganada reputación.
Primero, ENDESA-IBERDROLA, unión de empresas españolas, participan en la construcción del Sistema de Interconexión Eléctrica Para América Central (SIEPAC), que tras una aportación de US$ 45.8 millones, coordinará y administrará la Empresa Propietaria de la Red, e inaugura su presencia por primera vez en Centro América detrás de SIEPAC.
Segundo, la Empresa Propietaria de la Red, está constituida por las 6 empresas eléctricas nacionales de Centro América (INDE de Guatemala, CEL de El Salvador, ENEE de Honduras, ENEL de Nicaragua, ICE de Costa Rica y ETESA de Panamá) y dos socios extra-regionales (ISA de Colombia y ENDESA-IBERDROLA de España, adicionalmente la CFE de México, que ha manifestado su interés de participar como noveno socio de la EPR.
Tercero, este proyecto se encuadra en el Plan Puebla-Panamá, con una estrategia de desarrollo regional auspiciada por el Banco Mundial y que impulsará el negocio de las multinacionales de la energía que operan en la región, como UNION FENOSA, ENDESA-IBERDROLA que controla 110 empresas de energía eléctrica en muchos países de América Latina y el Caribe.
Así, conviene, inclusive, ir mas allá de los planteamientos anteriores, preguntándonos, ¿Cómo el pueblo kuna, puede fiarse en empresas, como ENDESA-IBERDROLA de España que tienen el 44. % de sus acciones en Chile y con un 2.9 % de la acciones del Estado Español, manchadas de sangre y provocan desplazamientos masivos del pueblo Mapuche y campesinos chilenos, ampliamente documentado y denunciado, por Rodolfo Stavenhagen, relator especial de la ONU?
¿Cómo saber, si los derechos del pueblo Kuna están garantizados por la empresa ISA de Colombia, si viola sistemáticamente los derechos indígenas a través de estrategias militares y paramilitares, y el desalojo de pueblos indígenas y afrocolombianos y campesinos mestizos desde Guajira hasta el pacífico, y que coincide con la ejecución de estos proyectos? ¿Acaso se ha preguntado, sobre el impacto del proyecto Interconexión Eléctrica, al pueblo afrocolombiano de Tribugá, de Tumaco, de Buenaventura, de Truandó, del Cacarica, del Curvaradó, a los nueve pueblos indígenas, entre ellos, Wayúu, Wiwa, Wounan, Embera, Katios, Kuna, Chami, y a los millares de desplazados de la Costa Atlántica y el Pacífico colombiano?
¿Tiene palabra de cumplimiento, uno de los beneficiarios de este proyecto, UNION FENOSA, que afectó e inundó el territorio de la población indígena, afrodescendiente y campesina por el embalse de Salvajina, en Colombia sin responsabilizarse de su desplazamiento?
¿Entonces, cómo confiar en ETESA, en el Estado y gobierno panameño?, si los une a empresas exitosas y poderosas económicamente pero desprestigiadas social, humana y políticamente. ¿Además, por qué ETESA no dice todo lo que el proyecto plantea?: posible construcción de un gasoducto, con miras a convertirse en polioducto, transportando además, crudo, fibra óptica y biodiesel por la Comarca Kuna Yala hasta Centro América ¿Cuál es el temor? No es el miedo, ¡así es como actúan las empresas diciendo medias verdades!
Panamá y los panameños indígenas, ancianos, hombres y mujeres, jóvenes y niños nos merecemos por derecho una vida buena con calidad. Queremos desarrollarnos pero con dignidad, equidad e identidad. Y no es precisamente, este tipo de desarrollo, que sólo busca el crecimiento económico, construirá un Panamá unido desde la diversidad, justa y con vocación solidaria, entre todos los panameños.
En este sentido, las empresas deberían entender que no sólo deben satisfacer los intereses de los accionistas y que tampoco son máquinas dirigidas exclusivamente a ganar beneficios materiales, sino grupos humanos que se proponen satisfacer necesidades humanas con calidad dentro del sentido de Responsabilidad Social Empresarial. Sin embargo, otra lógica funciona dentro de su sistema.
Por eso, Indígenas, obreros y campesinos de Panamá, ¡unámonos!
* Consultor en Fortalecimiento Comunitario y Desarrollo Indígena Kuna-Panameño

Che en sus 80 (II)

Ángel Guerra / LA JORNADA
Los cobardes disparos que en la humilde escuelita boliviana de La Higuera cegaron la vida del protagonista de una de las más grandes gestas épicas americanas hicieron nacer un símbolo, un paradigma moral y un ícono que ha dado la vuelta al mundo y crecido, indetenible, en el imaginario de millones. No pasaron más que unos meses y ya eran enarbolados en la rebelión estudiantil y juvenil de honda impronta que surcó el planeta en 1968. En el propio corazón del imperio fueron banderas de memorables luchas por los derechos de los negros, contra la guerra de Vietnam y en solidaridad con los pueblos del tercer mundo. Motivaron a los combatientes vietnamitas, sandinistas, salvadoreños, palestinos, de las colonias portuguesas, y a cuantos desde entonces han bregado por la libertad. Se alzan hoy en frontal desafío a la enajenación impuesta por la cultura dominante, sustentados como están en la congruencia en Che entre pensamiento y acción, que contrasta con la indigencia ética e intelectual de las clases poseedoras y quienes les sirven en los cargos públicos o con la pluma. Refuerza su expansión y certeza el acelerado y multifacético resquebrajamiento del sistema capitalista, que deja como única opción el socialismo, no sólo para la supervivencia de la humanidad sino para que alcance la realización plena inherente a sus más nobles aspiraciones. Un ilustre latinoamericano proclamó que en estas tierras el socialismo sería “creación heroica, ni calco ni copia”, inspirado en el comunalismo de nuestros habitantes originarios y, como enseña Cuba –cabría añadir-, arraigado también en la posterior hermandad de lucha y la cultura mestiza de sus pueblos.
Che, que como Mariátegui, era creativo y original por antonomasia, vive hoy en las múltiples rebeldías de la Tierra y muy especialmente en las que sobre sus huellas brotan palmo a palmo en nuestra América. Con todo y que esta ha sido una región pródiga en luchas populares, nunca antes se le vio levantarse como hoy contra la nuevas y viejas formas de dominación imperialista. Allí vibra Che, quien conceptuaba indispensable la ruptura de ese yugo en concierto continental para avanzar hacia la liberación nacional y el socialismo.
Si como lo imponían las circunstancias cuando marchó a Bolivia la forma principal de lucha en América Latina era la armada, mientras hoy es la política, ello no altera sus objetivos estratégicos que, por cierto, siguen siendo en esencia los mismos. Che recomendó “utilizar hasta el último minuto la posibilidad de la lucha legal” y, aunque conservaría sus armas engrasadas ante la perenne amenaza del norte, en las nuevas condiciones de nuestra región sería decidido impulsor de la batalla que por aquella vía libran contra el neoliberalismo indígenas, trabajadores, desempleados, campesinos, mujeres, estudiantes y del ascenso de sus líderes al gobierno mediante el sufragio. Apoyaría con todas sus fuerzas a la revolución Bolivariana y a Hugo Chávez, haría suya la revolución democrática y cultural de Evo Morales, la ciudadana de Rafael Correa, simpatizaría con el cura Lugo y sería solidario con las actitudes de los gobernantes latinoamericanos que con diversa intensidad y compromiso se alejan de los dictados de Washington y procuran la unidad e integración de América Latina. Continuaría abogando por la unidad de los revolucionarios y las fuerzas populares –que consideraba clave para la victoria- por sobre las naturales diferencias secundarias.
Hijo de la revolución Cubana, fue en su seno, en fraterna relación con el pueblo y con Fidel, donde despuntó como gran jefe revolucionario y culminó la escultura en sí mismo “con delectación de artista” de las cualidades excepcionales de ser humano que lo acompañaron hasta el último suspiro de sus “pulmones cansados”. ¡Qué hombre tan grande y tan completo! Desde su sitial en la historia siempre nos recordará que “al imperialismo no se le puede conceder ni un tantito así”.

martes, 17 de junio de 2008

Admite Perú que EE.UU. pondría una base

La base se ubicaría en Ayacucho, donde actualmente opera más de un centenar de soldados estadounidenses. En esa zona también se concentran los últimos grupos armados de Sendero Luminoso y las mafias del narcotráfico.

Por Carlos Noriega (Página/12)
Desde Lima

Después de que el gobierno de Alan García negara esa posibilidad reiteradamente, ayer las Fuerzas Armadas del Perú confirmaron que están negociando la instalación de una base militar norteamericana en territorio peruano. Esta base se ubicaría en Ayacucho, 575 kilómetros al sudeste de Lima, zona en la que actualmente operan más de un centenar de soldados estadounidenses y que fue el epicentro de la guerra interna que sufrió el Perú en las décadas de los ochenta y noventa, que dejó 70 mil muertos.
En Ayacucho se concentran los últimos grupos armados del maoísta Sendero Luminoso, con unos 300 hombres, más de 15 mil hectáreas sembradas con hoja de coca y las mafias del narcotráfico. “Efectivamente, estamos en conversaciones (con Estados Unidos) para construir un aeródromo militar”, declaró ayer el jefe del ejército, general Edwin Donayre. De esta manera, confirmó lo que diversos sectores han venido denunciando y que los gobiernos de Perú y Estados Unidos habían negado en todos los tonos.
En marzo de 2007, PáginaI12 reveló que el gobierno peruano negociaba con Estados Unidos –que en 2009 deberá cerrar su base de Manta, en Ecuador– la instalación de una base militar en territorio peruano. Conversaciones que, según las fuentes consultadas entonces por este diario, formaban parte de las negociaciones entre Perú y Estados Unidos para firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC), que ambos países suscribieron en diciembre de 2007. El gobierno peruano reaccionó negando esa posibilidad, aunque fuentes militares confirmaron esas conversaciones a medios locales. En Washington también lo negaron.
Sin embargo, con las declaraciones del general Donayre por primera vez una alta autoridad del gobierno peruano admite públicamente la próxima instalación de una base militar norteamericana en territorio peruano.
En mayo ingresaron a Ayacucho más de cien soldados norteamericanos para iniciar el operativo “Nuevos Horizontes”, que se prolongará hasta septiembre y en el que participarán más de mil militares de ese país. Según las autoridades peruanas, “Nuevos Horizontes” se limitará a desarrollar acciones de ayuda humanitaria, pero las tropas estadounidenses han llegado fuertemente armadas, lo que ha despertado las suspicacias sobre las verdaderas intenciones que se ocultarían detrás de esa supuesta ayuda humanitaria.
La confirmación de las negociaciones para poner una base militar de Estados Unidos en Ayacucho en momentos en que los militares de ese país operan en esa convulsionada zona del Perú han alimentado la preocupación por esa presencia militar en una región donde se entremezclan guerrilla y narcotráfico. La población de Ayacucho ha anunciado medidas de protesta, que incluyen un paro para el 8 de julio, en rechazo a la presencia militar norteamericana.
Los militares de Estados Unidos que participan en las maniobras “Nuevos Horizontes” vienen operando desde el cuartel Los Cabitos, de Ayacucho, que fue el centro desde el cual se dirigió la guerra antisubversiva en los ochenta y noventa y que se convirtió en escenario de detenciones ilegales, torturas y ejecuciones extrajudiciales durante los años de la guerra interna. Recientes investigaciones han revelado la existencia de fosas comunes dentro de Los Cabitos, con centenares de cuerpos de las víctimas de la guerra sucia.
“La selección de Ayacucho tiene que ver con el interés de Estados Unidos de estar en el corazón de la zona más problemática en términos de seguridad que hay en el país y porque está equidistante del conflicto armado en Colombia y de los conflictos políticos en Bolivia. Desde esta base, Estados Unidos operaría en toda la región. Con su instalación el Perú se estaría involucrando peligrosamente en un conflicto regional”, señaló a este diario Ricardo Soberón, experto en temas militares y de narcotráfico. Y agrega: “La instalación de un aeródromo militar norteamericano confirma que el gobierno de García se ha convertido en un aliado privilegiado de Washington para mantener una estructura de seguridad militar en la región”.

domingo, 15 de junio de 2008

La vuelta al mundo en 80 años: Che volvió a casa

Stella Calloni (corresponsal LA JORNADA)
Rosario, 14 de junio. La cita fue en Rosario, provincia de Santa Fe, donde la emoción ganó las calles en este mes de actividades políticas y culturales dedicadas a conmemorar 80 años del nacimiento de Ernesto Che Guevara, e inaugurar el primer monumento del guerrillero en su ciudad natal.
La estatua de bronce, esculpida por Andres Zerneri, fue instalada en donde estuvo la estación central de esta ciudad. “La vuelta al mundo en 80 años: el Che volvió a casa”, decía un enorme cartel a la entrada de la ciudad, donde nació el 14 de junio de 1928.
En un acto multitudinario, su hija Aleida Guevara, acompañada por sus hermanos Camilo y Ernesto, habló a los asistentes al acto conmemorativo, que llegaron desde diversos puntos del país.
La emoción era intensa y el momento único. A lo largo de este mes hubo gran cantidad de actividades, pero desde el día 13 Rosario es la ciudad del Che. Cada hora durante estos tres días hasta el próximo domingo habrá exposiciones, conferencias, películas, videos y festivales.
Es el homenaje fundamentalmente de miles de jóvenes de todo el país que llegaron aquí. Comisiones de distintos sectores junto a la Multisectorial de Solidaridad con Cuba y otras organizaciones trabajaron para que éste fuera uno de los momentos inolvidables y con el objetivo de que los jóvenes fueran los protagonistas.
Este singular homenaje debió vencer muchos obstáculos por el conflicto entre patrones agrícolas y el gobierno de Cristina Fernández. Pese a ello, acudieron jóvenes provenientes de todo el país.
La marcha hacia el monumento al Che fue, como se había pedido, heterogénea, llena de color, alegría, esperanza y con el mismo espíritu rebelde, como era uno de los tantos llamados a la participación colectiva y plural. También se llamó a deponer divisionismos como otra forma de homenajear al guerrillero, asesinado –herido y prisionero– en Bolivia en 1967.
Desde las primeras horas de hoy empezaron a llegar desde Buenos Aires, otras ciudades y zonas rurales cientos de caravanas de autos, microbuses, camiones, bicicletas y motos. Nadie quería faltar a esta cita de enorme simbolismo.
En la estatua se ve de uniforme al Che con las mangas de la camisa arremangadas y la expresión de su rostro inspirada en la famosa fotografía del cubano Alberto Korda, la imagen más conocida y popular en todo el mundo.
La figura imponente que logró plasmar el escultor trabajando sin descanso desde agosto de 2006, alentado por la mágica acción que se desplegó con el aporte de 15 mil personas que donaron 75 mil llaves y otros objetos de bronce, está erguida sobre una especie de roca del mismo material.
Antes de viajar por río a Rosario, la escultura fue paseada por varias calles de Buenos Aires, donde cientos de personas le rindieron homenaje en un día muy especial. Hubo lágrimas, aplausos, cánticos y lluvia de flores y papeles.
La estatua viajó en un barco arenero, como seguramente le hubiera gustado a Guevara, y en Rosario esperaban miles de jóvenes y vecinos que la acompañaron por las calles desde el puerto.
“Zerneri cumplió el sueño de que todos los que pudieran participaran de esta obra; en realidad parecíamos abejas en un colmenar cada día y seguían llegando llaves y cartas emocionantes de todo el mundo. Zerneri quiso que la obra tuviera ese sentido de hermandad y solidaridad”, dijo un joven que trabajó con el escultor.
En julio de 2006 hubo otro momento de fuerte emoción para la memoria del Che, cuando los presidentes Fidel Castro y Hugo Chávez, que estaban en Córdoba con ocasión de una cumbre regional, decidieron visitar la casa donde vivió el mítico guerrillero en Alta Gracia, población de unos 45 mil habitantes ubicada a 35 kilómetros de la capital cordobesa.
Fue un día de intensas emociones para los visitantes que recorrieron los cuartos y lugares donde el Che comenzó a trazar sus sueños de salir al mundo, como para los vecinos y quienes llegaron a compartir un momento único en la historia. Un día como hoy.
La agencia cubana Prensa Latina reportó que en La Higuera, poblado boliviano donde fue capturado y asesinado Guevara el 8 de octubre de 1967, se recordó al Che con una sencilla ceremonia en que participó el embajador cubano en La Paz, Rafael Dausá.

América Latina:opciones en danza

José Steinsleger
LA JORNADA
El futuro mediato de América Latina se debate en cuatro escenarios políticos, a saber:
1. Gobiernos revolucionarios o reformistas que tratan de conseguir mayor poder para la sociedad (Cuba, Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia, y Paraguay cuando asuma el presidente electo).
2. Movimientos sociales que presionan al Estado para que cumpla con sus obligaciones constitucionales (Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Panamá).
3. Agrupaciones y partidos de origen diverso que defienden reivindicaciones puntuales (México, El Salvador, Costa Rica, Perú, República Dominicana)
4. Fuerzas insurgentes que combaten al Estado (Colombia).
Cada uno de los escenarios aparece cruzado por distintas modalidades de expresión, a más de fuerzas internas y externas que obligan al incesante reacomodo político. En ninguno existe la situación ideal, y en todos irrumpe con claridad el rechazo al libre comercio y el capitalismo salvaje.
Se trata de asuntos a los que, por su amplitud y complejidad, apenas podemos aproximarnos de modo tangencial. Sin embargo (y con excepción de Cuba), es importante fijar el punto de arranque de la nueva situación en un par de momentos determinantes de la historia reciente: el alzamiento del pueblo de Caracas en 1989, y el de los zapatistas en 1994. Ambos hechos tuvieron lugar cuando el neoliberalismo amenazaba, sin mayor oposición, con devorarse al mundo existente. Surgidos de experiencias intransferibles y trascendentes, el movimiento bolivariano y el zapatista posibilitaron la vertiginosa superación del páramo ideológico en el que se hallaban las izquierdas del continente.
Detengámonos en ellos: el primero, invocando el legado de integración política pendiente, soñado por Bolívar; el segundo, recordándonos el medio milenio de opresión de los pueblos prehispánicos. ¿Cómo conjugar, en ambos, los límites entre pragmatismo y principios?
En poco menos de un decenio, la llamada “revolución conservadora” había conseguido destazar el cúmulo de esperanzas populares forjadas en el siglo pasado, de 1910 a 1980.
En consecuencia, y en el entendido de que lo perfecto siempre será enemigo de lo bueno, las izquierdas de América Latina están en condiciones de dar un salto de calidad. Como nunca, están dadas las condiciones para proceder con flexibilidad y generosidad, superando el enfermizo canibalismo ideológico que crónicamente guardaron entre sí.
Frente al descomunal poderío del enemigo común, sería suicida y perjudicial una interminable disputa por el canon de la revolución. Unidad, en lugar de unitarismo. Amplitud de miras y respeto a la diversidad, en lugar de señalar las limitaciones de cada proceso por el ojo de la cerradura.
Toda lucha política es singular y conlleva su propia lucha de clases porque no es universal, sino particular. Al imperio le tiene sin cuidado si nuestros hábitos, costumbres, formación y cosmovisión del mundo son de origen maya, caribeño o andino, de carácter proletario o de clases medias urbanas.
Desde hace más de 200 años, la ideología burguesa dejó de ser revolucionaria. Desentrañarla, conocer sus límites para negarla y eventualmente superarla hace a la auténtica “revolución permanente”. Frente al enemigo y consigo mismo. Mas para ello hay que entender que sólo ganan batallas los que están en ellas.
Cuidarse, en consecuencia, del teoricismo que hace naufragar la teoría, y de ciertos pragmatismos que acaban en mero oportunismo. Teoricismo y pragmatismo son prácticas reduccionistas, dogmáticas y excluyentes que perjudican a los procesos de emancipación social efectivos.
Con sus grandezas y miserias, la “realidad real” amerita ser tratada con prudencia y sinceridad. ¿Confundirán las izquierdas (¡una vez más!) ideología con política, pureza con firmeza, lo anhelado con lo real? ¿Incurrirán por enésima ocasión en el desdén y terca negación de la singularidad con la que cada una de ellas actúa en su realidad?
A sabiendas de lo que está en juego, el imperio despliega la cuarta Flota por el continente. Sabe que ya no hay espacio para proyectos revolucionarios o reformistas de tipo elitista, tan fáciles de conjurar. Gane Obama o McCain, las oligarquías y el imperialismo planifican un genocidio mucho más eficaz que el de los nazis. Política de exterminio pensada para dar de baja a buena parte de la población mundial, apropiándose del total de los recursos naturales del planeta.
La indiferencia del gran capital por la depredación del medio ambiente y el cambio climático de la Tierra; el hambre planificada como negocio; la diseminación controlada de epidemias, el combate a cualquier pretensión de que la política sea eje de la economía; el terrorismo mediático en todos los ámbitos de la comunicación (educación, formación, información) forman el paquete in situ de la globalización realmente existente.

Mujeres explotadas en nombre de la moda

Dos siglos después de la primera revolución Industrial, la explotación laboral de mujeres sigue siendo el motor principal del desarrollo de las empresas estadounidenses. Ahora las textiles.
Nuria González Rouco / APM
Con la llegada de la globalización y la producción de manufacturas a escala internacional, las empresas hacen uso y abuso de recursos naturales, materia prima y mano de obra barata. Latinoamérica obviamente no es la excepción. Empresas, ya conformadas como multinacionales, instalan sus filiales denominadas maquilas, en las zonas francas de los países.
La Industria Maquiladora surge en México en el año 1964, como parte del Programa Nacional Fronterizo, con el objetivo de resolver una necesidad concreta: dar empleo permanente a los trabajadores temporales que cruzaban la frontera para trabajar en los campos agrícolas de Estados Unidos. De acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática de México, entre 1980 y 1990, el número de maquilas creció en un 200 por ciento.
A su vez, las zonas francas -donde se ubican las maquilas- fueron creadas por los gobiernos latinoamericanos alrededor de los 70 para atraer inversiones extranjeras. Según la explicación de Otilia Margarit de la Fundación “Pau i Solidaritat”, “estas zonas surgieron como un lugar industrial delimitado que constituye un enclave de libre comercio respecto al régimen arancelario y comercial de un país, y donde empresas extranjeras que producen para la exportación, gozan de incentivos fiscales y aduaneros”.
En informes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se reconoce que en estas zonas “en los casos peores se prohíben los sindicatos o se restringe su actuación. Además la legislación en materia de salud, seguridad y vacaciones, o no se aplican o no se sanciona el incumplimiento de las mismas”.
Para Eduardo Tamayo, miembro de la Organización Sudnordnews con sede en Ginebra, en la actualidad, en México una cuarta parte de la mano de obra industrial -más de 1100 mil obreros- trabaja en las 4.079 plantas maquiladoras ubicadas, ya no solo en los estados fronterizos con Estados Unidos, sino en el interior del país. En dicho país ya se han instalado grandes transnacionales japonesas, europeas, canadienses y estadounidenses que cubren ramas tan variadas como la confección, accesorios, máquinas eléctricas y electrónicas, muebles, automotrices, químicos, alimentos, juguetes, calzados y cuero.
Las mujeres son claves en las distintas etapas de la industrialización, desde la primera revolución industrial hasta los comienzos del siglo XXI. Fueron fundamentales en el desarrollo del capitalismo dentro de las fábricas a lo largo del siglo XIX, donde realizaban trabajos forzosos a la par de los hombres, y todavía hoy los siguen haciendo, pero ahora en las maquilas, principalmente en México.
Justamente, en estas industrias el trabajo duro lo realizan mujeres y los niños. De acuerdo a las palabras de la Red de Recursos en Educación para la Paz, el Desarrollo y la Interculturalidad (EduAlter): “muchas de ellas provienen de zonas rurales, son jóvenes, sin experiencia y sin conocimiento sobre sus derechos laborales y constitucionales”.
Esta falta de conocimiento de sus derechos laborales y el miedo que les provoca el despido, hace que sean muy poco los casos en los que las trabajadoras buscan unirse sindicalmente. Beatriz Luján trabaja en el Centro de Estudios y Taller Laboral en México, un grupo de asesoramiento para los trabajadores de maquilas y sindicatos independientes. Ella afirma que en muchos casos se viola la ley de libertad sindical.
"La ley mexicana dice que con veinte miembros podemos formar un sindicato, pero sabemos que en la práctica esto no es así, porque le piden a uno más del cincuenta por ciento de los trabajadores, con sello de la empresa", dice Luján. Y agrega que "cualquier intento de organización es neutralizado con despido".
Las mujeres se ven casi obligadas a trabajar en las maquilas y someterse a las inhumanas condiciones laborales, porque a pesar de todo reciben mejores salarios que en cualquier otro empleo que pudieran realizar en las ciudades. En México, al igual que otros países de la zona “las mujeres representan el 70 por ciento de la mano de obra en la industria textil, aunque normalmente se les paga entre un 20 y 50 por ciento menos que a los hombres”, explica EduAlter en su portal de Internet.
En una campaña realizada por Clean Clothes (ropa limpia) -una organización no gubernamental sin fines de lucro que está integrada por representantes de Austria, Bélgica, Alemania, Francia, Italia, Noruega, Holanda, España, Suiza, Suecia y Reino Unido- se muestra el testimonio de una mujer maquiladora en República Dominicana. “Estela es una de las tantas mujeres dominicanas que ha trabajado en una de las Zonas Francas. Su marido murió hace 6 años y ella sola se tuvo que encargar de ganar el dinero suficiente para mantener sus seis hijos. He estado trabajando en una Zona Franca para la Exportación durante 14 años. He trabajado en diferentes fábricas. A veces me echaron y otras me fui yo por mi voluntad para ver si las condiciones eran mejores en otras fábricas”, sostienen en su informe publicado.
Y agrega que: “en una fábrica me despidieron por que estuve enferma durante dos días. Me dijeron que no me necesitaban porque no querían trabajadoras enfermas todo el tiempo. Este tipo de casos suceden muy a menudo”.
“Las condiciones en las fábricas son muy malas, no podemos beber agua o ir al lavabo cuando lo necesitamos. Para ir al lavabo debemos conseguir un ticket del supervisor. Tampoco nos permiten entrar bolsas en las fábricas, porque dicen que los trabajadores somos ladrones y entonces aún era más difícil”, expresó en su relato.
“Las mujeres tienen que cumplir con una cuota de producción cada día, de no lograrlo son despedidas”, refiere por su parte Socorro Chablé, presidenta del Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Humanos Laborales.
Los empresarios logran mantener a sus empleadas en estas pésimas condiciones, a través de la violencia verbal, física, psicológica y hasta sexual. Muchas veces, el trabajo de las mujeres en horarios nocturnos y sin descansos, son el escenario propicio para los abusos sexuales. En tanto que las mujeres no pueden hacer las denuncias correspondientes ya que desconocen sus derechos, o son indocumentadas y por lo tanto tienen miedo de acudir a la policía, además de correr peligro su continuidad en la única fuente de ingresos que tienen como cabeza de familia.
El hecho de la circulación de publicidad en Estados Unidos, sobre las condiciones inhumanas en que se trabajaba en esas fábricas, condujo a presiones desde los consumidores hacia los empresarios maquiladores. En el caso de los empresarios hondureños, suscribieron en julio de 1997 -aunque sin la participación de los sindicatos o de los organismos de derechos humanos- a un Código de conducta para todas las empresas maquiladoras.
Ante dicha presión de los consumidores, Bill Clinton, presidente en ese momento de Estados Unidos, nombró una comisión que incluyó gigantes de la industria estadounidense, como Nike y Liz Claiborne, y a representantes de grupos de derechos humanos y sindicatos. Después de ocho meses de tensiones, la comisión propuso un código de conducta que debían firmar voluntariamente las empresas que compran ropa confeccionada en las maquilas centroamericanas.
El 14 de abril, Clinton dio su apoyo al acuerdo. Este código de conducta incluye, por ejemplo, la prohibición de contratar a menores de 15 años, limitar a 60 horas de trabajo semanal y proteger el derecho de las trabajadoras a organizarse. Para que el código se lleve a cabo, se convocó a las fábricas a emplear a monitores independientes, que trabajen junto a grupos de derechos humanos y controles las condiciones laborales de las fábricas. Sin embargo nunca se impuso vigorosamente en las fábricas, donde las mujeres trabajan de sol a sol sin descanso alguno.
La precarización laboral, la violencia y los abusos en todas sus versiones lamentablemente son moneda corriente en las distintas maquilas de todo el mundo. Según Eduardo Tamayo “en un contexto de fuerte competencia, las transnacionales buscan rebajar al máximo los costos de producción por la vía de trasladar las actividades productivas de los países industrializados a los países periféricos con bajos salarios sobre todo en aquellas ramas en las que se requiere un uso intensivo de mano de obra”.
A su vez, resalta que las maquilas se sitúan en países centroamericanos aprovechando la enorme diferencia salarial que existe entre el Norte y el Sur. “Mientras un obrero mexicano, en 1998, ganaba 1,51 dólares por hora, el de Estados Unidos, por un trabajo idéntico, obtenía 17,2 dólares, es de decir once veces más”.
Las maquillas llegan a la región con la excusa de fortalecer la economía de la región, dando una inyección de capitales que permitiría el desarrollo del país, como así también facilitarían tecnología de punta y nuevos puestos laborales para disminuir el desempleo. Sin embargo, “a más de 30 años de establecida su operación no se ha visto favorecido el desarrollo industrial de México, con bases tecnológicas propias, que pudieran asegurar el verdadero progreso, revertir los índices de pobreza y miseria y reducir la migración a Estados Unidos. Ahora, con la contracción del mercado, los capitales se fugan y sólo en el año 2002 han empujado al desempleo a más de 280 mil trabajadores “, explicó Andrea Comas Medina.
Cuanta más pobreza, más desempleo y más necesidad de dinero exista en los países del hemisferio Sur, más posibilidades tienen las maquilas de crecer y desarrollarse al más bajo costo. La creación de las zonas francas, y por ende de las maquilas, forman parte de políticas de Estado de los gobiernos latinoamericanos, pero originadas en Estados Unidos.
Tal como muestran los informes de la organización Clean Clothes, República Dominicana fue dotada por el Banco Mundial (BM) en 1989 con un crédito de 30 millones de dólares para expandir en el país las Zonas Francas a la Exportación. Actualmente, hay en el país 350 marcas de ropa operando en estas Zonas Francas. Debido a ello, este país se ha convertido en el quinto país en cantidad que exporta ropa hacia Estados Unidos.
El introducir nuevos métodos productivos e imponer las políticas neoliberales en todo el mundo, tiende a desvalorizar el trabajo en términos económicos al disminuir los salarios, desemplear a los trabajadores, precarizar el empleo y cancelar de manera progresiva las políticas de desarrollo social; además de colocar a los trabajadores -de México por ejemplo- dentro de los peor remunerados y más pobres del mundo.
Las maquiladoras son un negocio redondo para las empresas transnacionales que buscan más producción con menores costos de manufactura, mano de obra barata y que no les signifique un peligro para sus intereses. Para muchos especialistas las maquilas son vistas como verdaderas cárceles de mujeres, donde éstas pierden todos sus derechos más fundamentales. Si a alguna trabajadora se le ocurre exigir el respeto a sus derechos humanos, a su integridad física y moral, o exige condiciones dignas para poder laborar, simplemente no le renuevan su contrato y pasa a la "lista negra" que es compartida entre todas las empresas maquiladoras de todos los parques industriales. Una vez más las mujeres son víctima de negocios multimillonarios de los cuales no obtienen ningún beneficio.

Joao Pedro Stédile: "Un proyecto popular para el Brasil"

Prensa De Frente en San Pablo / RECOSUR
El hombre va por la ruta en su camioneta y para en un puesto de peaje. Paga y le pregunta al empleado: "¿sabes a dónde va este dinero?", el empleado se sorprende y apenas logra balbucear un tímido "no". El conductor lo reta: "¡te estoy dando dinero y no sabes a dónde va a parar!". Pone primera y les explica a sus acompañantes: "campaña ideológica permanente". El hombre en cuestión es Joao Pedro Stédile, animal político, miembro desde hace años de la Dirección Nacional del Movimiento Sin Tierra de Brasil, uno los máximos referentes de la organización más grande de América Latina y de la Vía Campesina. Verborrágico y con gran sentido del humor, Stédile puntualiza en una charla con Prensa De Frente los desafíos que se plantean en esta coyuntura, las dificultades para construir herramientas de unidad y la relación entre movimientos sociales e instrumentos políticos.
Brasil vivió un período de crecimiento y avances de las luchas populares a fines de los ´70 y durante los ´80, que incluyó el surgimiento del Movimiento Sin Tierra, de la CUT (Central Única de Trabajadores) y de la Unión Nacional de Estudiantes, entre otros, y que tuvo en el plano político como expresión central al Partido de los Trabajadores (PT). Stédile explica que "desde el ´89, con la derrota político electoral del proyecto democrático-popular que el PT encarnaba en manos del neoliberalismo, estamos en un largo proceso de descenso del movimiento de masas. Y al mismo tiempo, un período en el que el capital tiene absoluta hegemonía en la economía y en el Estado. En ese contexto es que se dio la elección del gobierno Lula, que fue una victoria contra el neoliberalismo puro pero que no consiguió alterar la correlación de fuerzas".

- ¿Cuáles serían, ante este escenario, los principales desafíos que se plantean para el MST y los movimientos sociales en general?
- Nosotros observamos cinco grandes desafíos:
1- Colocar prioritariamente nuestras energías en la formación de militantes y cuadros, para crear una base ideológica en la militancia y prepararlos para las luchas futuras.
2- Recuperar la práctica social de retomar el trabajo de base, o sea el trabajo que el militante hace con las masas para organizarlas, un trabajo no sólo de agitación sino más bien de organización, dentro de las fábricas, en los barrios, las universidades...
3- Estimular permanentemente las luchas sociales porque sólo la lucha social es la que genera el proceso de desenvolvimiento de la conciencia de las masas; ellas no aprenden en las aulas ni en los libros sino en la confrontación de la lucha de clases. Entonces, las organizaciones sociales, la militancia, deben estimular todo el tiempo la lucha social. Allí es donde afloran los conflictos y donde se genera conciencia de clase y de cuáles son las contradicciones que hay entre las clases.
4- Construir en el marco del curso de las fuerzas populares que existe en el Brasil un proyecto para el país, que represente una especie de programa mínimo, o un proyecto que organice a las fuerzas en torno de un objetivo de mediano plazo. A largo plazo todos tenemos como proyecto estratégico el socialismo, pero el socialismo por sí solo no organiza la lucha política, es una referencia, entonces hasta que lleguemos al socialismo ¿qué proyecto tienes para el país? El desafío actual es construir un proyecto que represente soluciones concretas a los problemas de las masas y que acumule fuerzas para el socialismo.
- ¿En qué consistiría, en lo concreto, este "Proyecto Popular para el Brasil"?
- Este concepto que utilizamos en la Consulta Popular y en los movimientos de la Vía Campesina, "un Proyecto Popular para el Brasil", sería intentar resolver los problemas de la sociedad brasileña a partir de las necesidades populares. En esencia es un proyecto que diga: "va a haber trabajo para todos (la economía se va a tener que organizar para garantizar esto); va a haber distribución de la renta; todo el mundo va a ganar lo necesario para tener una vida resuelta; tierra y vivienda para todos; educación pública y gratuita; cultura para todos". Evidentemente un proyecto de este tipo también tiene que ser claro y decir: "para que haya tierra para todos es preciso desapropiar los latifundios; para que haya vivienda para todos el Estado tiene que hacer programas populares; para que haya distribución de la renta hay que estatizar los bancos". Entonces no es sólo un proyecto que levante reivindicaciones corporativas sino que apunte a las soluciones estructurales y que combata la acumulación del capital. Es un desafío porque ese proyecto todavía no es socialista y al mismo tiempo no quiere ser capitalista.
- El quinto desafío...
- El último desafío es, a partir de los desafíos anteriores, producir en la sociedad brasileña un re-ascenso del movimiento de masas, que las masas retomen el escenario político. Esto no consiste sólo en hacer grandes movilizaciones, se da cuando la clase de forma organizada intensifica los enfrentamientos, toma iniciativas, y al mismo tiempo transforma esas luchas en una acumulación orgánica, paulatina, para la clase en forma autónoma. La lucha de clases funciona como ciclos. En Brasil hubo un ascenso del ´45 al ´64, un descenso del ´64 al ´79 con la dictadura, un re-ascenso del ´79 al ´89, y del ´90 para acá estamos en un nuevo descenso. Esperamos en los próximos años entrar en un nuevo ciclo de re-ascenso.
- ¿Qué perspectivas hay de generar una herramienta alternativa que pueda disputar el poder si se produce este nuevo ciclo de re-ascenso?
- Creemos que la construcción de uno o varios instrumentos políticos que vayan acumulando va a depender justamente de ese re-ascenso, se van a desenvolver conjuntamente. No pasa por reunir un grupo de dirigentes e intelectuales, formar un partido y decir "vamos para las masas".
- ¿Cómo imagina ese instrumento político? ¿Cómo sería la relación con los movimientos sociales?
- La relación de los instrumentos políticos con los movimientos sociales es una relación dialéctica de autonomía y complementariedad. Los movimientos sociales tienen la obligación de hacer lucha de masas, pero la lucha de masas es insuficiente para transformar la sociedad, no construye por sí sola proyecto político, para disputar el poder debemos tener instrumentos políticos, organización política que se proponga disputar el poder del Estado, cosa que los movimientos sociales no se proponen y no deben. Al mismo tiempo el instrumento político no puede estar separado de las masas porque su fuerza política para disputar el poder son las masas organizadas. Entonces la situación en Brasil es muy compleja porque como estamos en un descenso no hay capacidad política de construir los diversos instrumentos.
- ¿Apuestan a que Consulta Popular se transforme en ese instrumento político?
- Dentro de Consulta Popular siempre repetimos que somos apenas un pequeño agrupamiento de militantes y dirigentes, y en cierta forma adoptamos también la concepción que Marta Harnecker expresó diciendo que difícilmente un país tan grande como Brasil tenga una organización política que impulse la transformación, que va a ser lo que ella llamó "vanguardia compartida", o sea que probablemente sean varias organizaciones políticas, de distintos niveles y naturaleza, que si tuvieran un proyecto político similar van a caminar rumbo a la toma del poder. Nosotros queremos ser apenas una de esas, no pensamos que vamos a ser la vanguardia de ese proceso.
- ¿En qué medida las diferentes miradas sobre el gobierno Lula dificultan las posibilidades de generar ese proyecto popular, de avanzar en mayores niveles de unidad?
- El gobierno Lula representó el fin de una etapa que fue dirigida por el PT. Nosotros no compartimos esa visión de algunos sectores de la izquierda de que el gobierno Lula es el culpable por el descenso, por la crisis ideológica, por el fin del PT. En realidad es más bien la expresión del fin de ese ciclo, es la expresión de esa estrategia electoral. Por eso pensamos que es equivocado como táctica pensar que vamos a organizar a las masas, que vamos a elevar el nivel de conciencia, que vamos a generar un re-ascenso, transformando al gobierno en el principal enemigo. El gobierno Lula es resultante de este período y por lo tanto resultó un gobierno de composición de clases, de conciliación, pero tampoco es un gobierno claramente de derecha, de la clase dominante, así como no es un gobierno de izquierda y de la clase trabajadora. Es el resultado de ese pacto, de esa conciliación.
Ahora, la lucha de clases la tenemos que hacer contra los banqueros, los latifundistas, la burguesía imperialista, ahí es por donde debemos acumular. El PSOL intentó reconstruir un PT de izquierda pero no logró acumular porque la táctica, el camino está vencido. No vamos a acumular para disputar el poder apenas por el camino institucional.
- ¿Cómo hacen para sentar postura sobre el gobierno sin caer en ninguno de esos extremos?
- Para nosotros, desde Vía Campesina, es muy fácil, porque nuestros enemigos de clase son claros: los latifundios, los bancos, las empresas transnacionales, los grandes monopolios... Entonces nosotros acumulamos haciendo lucha de masas contra los enemigos de clase.
- Está bien, pero también se puede considerar que, de alguna manera, el gobierno ayuda a garantizar las grandes ganancias de los banqueros, los empresarios, los latifundistas...
- No necesariamente, la lucha de clases es mucho más compleja, el poder económico de las clases dominantes hoy y sus tasas de ganancia no necesariamente dependen de decisiones gubernamentales. Concretamente aquí en Brasil las tres variables que más influyen en las tasas de ganancia de las clases dominantes (o sea la tasa de interés, la tasa de cambio y el superávit primario) están dirigidas por el Banco Central. Eso no exime la responsabilidad del gobierno, pero para la burguesía es más importante controlar el Banco Central que el Palacio de gobierno.

jueves, 12 de junio de 2008

Che en sus 80

Ángel Guerra Cabrera/I
La Jornada

Al cumplirse el 14 de junio el 80 aniversario de Che Guevara asombra la actualidad que cobran su pensamiento y práctica revolucionarios ante la ola creciente de estampidos que truenan los ejes de la civilización capitalista.
Quien devendría uno de los grandes símbolos universales de la rebeldía y la revolución vio la luz por primera vez en vísperas de la Gran Depresión de 1929, que daría el tiro de gracia al capitalismo en su versión liberal. Entonces pareció a sus ideólogos y estadistas que aquel sistema anárquico y derrochador por naturaleza no tenía salvación posible, y, de hecho, cuando pudo atisbar una salida a la crisis, en Alemania, fue gracias a una fusión sin precedente del Estado, el capital financiero internacional, las grandes corporaciones y el aparato ideológico y cultural; alimentado como nunca por la industria bélica y el afán de conquista, la represión de los trabajadores y la conculcación de sus derechos, la inflamación sin límite del racismo y la xenofobia, que empujaron a la humanidad a la mayor matanza conocida en su historia. El nazismo resultó lo opuesto a las ideas de progreso ininterrumpido y libre empresa proclamadas por la burguesía dieciochesca y la prefiguración de los rasgos esenciales del capitalismo realmente existente en nuestros días.
El curso de la historia pudo ser otro si en lugar de ese desenlace hubiera triunfado la revolución socialista en Europa occidental, pero graves errores del movimiento revolucionario lo impidieron al advenir el estalinismo. Ergo, la parálisis del pensamiento crítico en el país de los soviets –que había ahogado el debate y congelado la teoría, elevándola a dogma de fe–, la alternancia del sectarismo y el oportunismo en la conducta de la Internacional Comunista, la cancelación en aras de lo coyuntural del carácter internacional de la revolución y su correlato en la solidaridad entre los explotados del mundo, la asunción de la irracionalidad productivista, las contemplaciones con el fascismo, la sobrestimación supersticiosa de las reales o supuestas leyes objetivas y la subestimación de la subjetividad humana como palanca decisiva de las trasformaciones sociales.
Che, que definió a la revolución cubana como rebelión contra las oligarquías y los dogmas revolucionarios, concedió singular trascendencia al estudio de la teoría revolucionaria en sus fuentes originales y su enriquecimiento permanente contrastándola con el análisis crítico de la propia experiencia y de la realidad objeto de transformación, la generación de una nueva conciencia socialista y comunista a partir de la práctica revolucionaria, la voluntad indomable de lucha con el mayor apego a los principios y el ejercicio sin cortapisa del internacionalismo como requisitos indispensables tanto del derrocamiento del capitalismo y el ascenso del pueblo al poder político cuanto de la construcción de la nueva sociedad.
Junto a Fidel pavimentó en su práctica como uno de los líderes de la revolución cubana y en el estudio de las experiencias previas el camino hacia la elaboración de una verdadera teoría de la construcción socialista, casi inexistente cuando Cuba abrazó esa aspiración. La autotrasformación del ser humano en “hombre nuevo” como objetivo central del socialismo es probablemente la más valiosa de las contribuciones de estos dos gigantes. Ajeno al eurocentrismo y dedicado estudioso de la realidad, la historia y el pensamiento latinoamericano y tercermundista, comprendió la enorme responsabilidad que recaía en los revolucionarios de nuestra América en la lucha antimperialista, pues como ninguna otra parte del mundo era lacerada por la hegemonía de Estados Unidos –cabecilla y gendarme del sistema mundial de explotación y saqueo– y, no obstante su diversidad, contaba con elementos únicos de historia y cultura común que facilitaban su unidad.
Che es savia nutricia de los cambios actuales en América Latina y los que se gestan en otras latitudes. De eso hablaremos.

martes, 10 de junio de 2008

Construir la democracia sin fin

El activista e investigador Boaventura de Sousa Santos afirma que, en esta hora de nuestra América, el "objetivo es salir de una democracia tutelada, restringida, de baja intensidad, para llegar a una democracia de alta intensidad que realmente haga que el mundo cada vez sea menos confortable para el neoliberalismo. El nuevo nombre del socialismo es, por lo tanto, democracia sin fin”.
ALAI AMLATINA
Lima.- Mientras que los jefes de Estado de Europa y América Latina se reunieron en Lima, “protegidos” por rejas y miles y miles de policías, para la Quinta Cumbre Oficial entre ambas regiones, la Universidad Nacional de Ingeniería fue el escenario de la Cumbre de los Pueblos: Enlazando Alternativas 3. Activistas de ambas regiones se juntaron para discutir alternativas al neoliberalismo, para la creación de un mundo más justo, democrático y solidario. El activista-investigador portugués Boaventura de Sousa Santos fue uno de los participantes más conocidos y queridos. Raphael Hoetmer lo entrevistó durante su estadía en Lima.

- ¿Como caracterizas el escenario actual en América Latina?
BdeSS: Los cambios en el mundo son rápidos, y muestran muchas contradicciones, debido a la asociación de eventos políticos que nos han impactado mucho en los años recientes. Ejemplos de ellos, son los cambios en Ecuador y Bolivia, y recientemente en Paraguay. En estos países han ganado un economista progresista, un campesino indígena y un sacerdote de la teología de liberación, materializando la resistencia contra las políticas neoliberales de las últimas décadas.
Por otro lado, América Latina es una pieza clave en las estrategias económicas actuales de las empresas transnacionales y los gobiernos del Norte global. Hay que entender que el sistema capitalista siempre necesita nuevos espacios para generar ganancia económica. De esta manera, la expansión del mercado ha llegado a convertir el agua, los servicios de salud, y la educación en mercancía. Algo que anteriormente era impensable. En este momento, la mercantilización de los recursos naturales es la estrategia fundamental para la acumulación de capital al mediano plazo, poniendo la biodiversidad enorme de América Latina en el centro de la atención.
Este proceso, de re-enfocar América Latina, ha sido acelerado por el fracaso de la guerra en Irak. Los Estados Unidos encontraron que durante su relativa ausencia en su backyard, se habían gestionado cambios en América Latina, que presentaron dos problemas a su agenda. En primer lugar, los procesos sociales habían avanzado fuera de su control, y más allá de sus planes, resultando en gobiernos progresistas, y en movimientos sociales fuertes. En segundo lugar, estos movimientos habían llegado al poder a través de la democracia, en una época en la cual los EE UU están usando el discurso de la lucha por la democracia para justificar sus intervenciones alrededor del planeta.
En este escenario se desarrolla una nueva estrategia de contra-insurgencia, que consiste de una mezcla entre las estrategias de la Alianza por el Progreso con una política conciente de división de los movimientos, y específicamente del movimiento indígena. Por otro lado, se intensificó en los últimos años, de manera brutal, la criminalización de la protesta, como también se profundizó la militarización.

- En el escenario que usted ha descrito, se puedan dar cuenta de algunos cambios en el paradigma neoliberal. ¿Cree usted que podemos hablar de una modificación de este a un paradigma de seguridad?
BdeSS: Sí, me parece que esto es la perversión final del proceso de re-estructuración neoliberal. Efectivamente, el neoliberalismo intenta sustituir todos los conceptos existentes, como los de desarrollo y de la democracia, por los conceptos de control y de seguridad, tras su incapacidad de generar un apoyo popular sólido.
Esto es consecuencia de la profundización de la exclusión social, de la miseria y de la desigualdad creciente bajo el capitalismo neoliberal, que implica la emergencia de un fenómeno que quiero llamar el “fascismo social”. Este no es un régimen político, pero una forma de sociabilidad de desigualdades tan fuertes, que unos tienen capacidad de veto sobre la vida de otros. Corremos el riesgo de vivir en sociedades que son políticamente democráticas pero socialmente fascistas.
El mejor ejemplo de esta lógica es el doloroso incremento del hambre en el mundo, que muestra la contradicción entre la vida (la producción de alimentos accesibles para la población mundial), y la ganancia (la producción de los rentables bio-combustibles). La emergencia del “fascismo social” muestra que la modernidad como proyecto está roto, porque no ha cumplido sus promesas de libertad, igualdad y solidaridad, y ya sabemos que no va a cumplirlas tampoco.
En este escenario, se presenta entonces la contradicción entre el paradigma de la seguridad, y de la lucha contra el terrorismo a un lado, y al otro los Estados que reivindican su soberanía, los movimientos sociales, y específicamente las luchas de los pueblos indígenas. Es en los territorios indígenas donde se encuentra el ochenta por ciento de la biodiversidad latinoamericana. Las organizaciones como la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI), la Confederación Nacional de Comunidades Afectadas por la Minería del Perú (Conacami), y la Coordinadora Nacional de Ayllus y Marqas (Conamaq), son en este sentido un peligro para el status quo.
No sorprende, por ende, que la criminalización de la disidencia que existe en toda América Latina, es aún más fuerte en contra de los indígenas, como vemos en el Perú y en Chile. Queda claro que existe la intención de transformar a los indígenas en los terroristas del siglo XXI, como muestran los documentos de la CIA. En Global Trends 2020, se puede ver que sus grandes preocupaciones son la radicalización del movimiento indígena y el control de los recursos naturales. De hecho, Alan García (el presidente del Perú) toma esto como inspiración cuando habla de las redes de terroristas que iban a atacar la Cumbre entre Europa y América Latina.
El llamado consenso post-Washington entonces es post, porque los neoliberales ya no confían solamente en la economía, y por lo tanto, aplican la guerra y la lucha contra el terrorismo, para mantener el sistema de desigualdad a nivel global.
En América Latina, Perú y Colombia representan a esta agenda neoliberal, y a los planes de los Estados Unidos para la región. Me da la impresión que además actúan desde una complementariedad. Colombia, representa la lógica militar, que busca la creación de conflictos y tensiones que crean condiciones para la creciente militarización e intervención en la región.
En el Perú se esta impulsando una lógica similar, con la fuerte criminalización de las organizaciones sociales. Además, el Perú juega un papel central en la división mundial de trabajo, como exportador de sus enormes reservas de hidrocarburos, minerales y metales preciosos. Las elites peruanas han sacado ventajas de esto, pero las grandes mayorías no han ganado nada en los últimos años de crecimiento económico espectacular, y lógicamente buscarán alternativas al gobierno actual.

- ¿En este mundo tan confuso, como ve usted el futuro?
BdeSS: Esta clarísimo que estamos entrando en una fase histórica de polarización. A un lado, las políticas de mercantilización buscarán el libre acceso a los recursos naturales, y la continuidad de los privilegios económicos de las élites. Al otro, existe un imaginario radicalizado en las fuerzas progresistas del continente, que han desarrollado concepciones distintas de la democracia, del desarrollo, de los derechos y de la sustentabilidad, que son compartidas por cada vez más personas y organizaciones. Me da la impresión de que las fuerzas dominantes ya no pueden cooptar este imaginario radical, con sus propuestas de protección social. Y por esto la represión. Entonces vemos la confrontación entre la represión y la imaginación utópica. Es difícil de decir, a dónde vamos. Como sociólogos prevemos bien el pasado, no tanto el futuro.
Para mí el horizonte sigue siendo la democracia y el socialismo, pero un socialismo nuevo. Afirmo que debemos cambiar las lógicas del poder, y para ello las luchas democráticas son cruciales. Estas luchas son radicales, porque están fuera de las lógicas tradicionales de la democracia. Sostengo que debemos profundizar la democracia en todas las dimensiones de la vida. Desde la cama hasta el Estado, como dicen las feministas. Pero también con las generaciones futuras y con la naturaleza, lo cual nos urge a parar la destrucción del planeta que actualmente se está desarrollando.
Nuestro objetivo es salir de una democracia tutelada, restringida, de baja intensidad, para llegar a una democracia de alta intensidad que realmente haga que el mundo cada vez sea menos confortable para el neoliberalismo. El nuevo nombre del socialismo es, por lo tanto, “democracia sin fin”. Pero la realidad no cambia espontáneamente. En política para hacer algo hay que tener siempre dos condiciones: hay que tener razón a tiempo, en el momento oportuno; y hay que tener fuerza para poder imponer la razón.”

- Boaventura de Sousa Santos es Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra en Portugal, donde también es catedrático de Sociología. Trabaja como Distinguished Legal Acholar en la Universidad de Wisconsin, Madison, e integra al Concejo Consultivo del Programa Democracia y Transformación Global en Lima. Además está involucrado profundamente en los procesos del Foro Social Mundial y la Universidad Popular de Movimientos Sociales.
- Raphael Hoetmer, Programa Democracia y Transformación Global

domingo, 8 de junio de 2008

La Iniciativa Mérida, el Plan Puebla Panamá y la visita de Negroponte

Mirian Miranda
ALAI AMLATINA


La Ceiba Atlántida.- El pasado 22 de mayo el Senado de Estados Unidos aprobó, con condiciones, una partida de 450 millones de dólares destinados para la Iniciativa Mérida, concebida supuestamente para combatir el narcotráfico y el crimen organizado en México y Centroamérica.
La Iniciativa de Mérida fue formulada en octubre del 2007, con el supuesto propósito de maximizar la eficacia de los esfuerzos en la lucha contra las organizaciones criminales así como para detener el narcotráfico (incluyendo el de precursores químicos; el tráfico de armas, las actividades financieras ilícitas, el tráfico de divisas y la trata de personas.
La inclusión de Centroamérica en esta réplica del Plan Colombia, fue comunicada a los medios por el subsecretario de Estado Thomas A. Shannon, en noviembre del año pasado, para lo cual se aumentó la partida original de los $1.400 millones de dólares, en $50 millones adicionales que servirán para reforzar a los organismos de seguridad del Istmo.
Una vez más el narcotráfico y el crimen organizado sirven de pretexto para que los Estados Unidos intervengan en la zona, con la excusa del incremento de la ingobernabilidad que gira alrededor de la erosión de los estados-nación como resultado directo del pingue mercado estadounidense de la drogas ilícitas.
Es bastante conocido por la opinión pública el fracaso del Plan Colombia en cuanto a frenar la producción y trasiego de estupefacientes. Mientras tanto las Fuerzas Armadas han aumentado en 51% su armamento y erradicado casi 800,000 hectáreas de cultivos de drogas a través de fumigaciones y destruido 8.900 laboratorios. No obstante esas buenas noticias, el flujo de drogas ha continuado y el mercado de los industrializados sigue anegado de estupefacientes.
Mientas tanto el "componente de mejoramiento y apoyo social" del Plan Colombia, es practicante inexistente, además que el número de desplazados en ese país casi iguala al de Irak y Sudán y por supuesto se han incrementado las violaciones de derechos humanos a manos de las fuerzas armadas y sus socios, los paramilitares, que han sido reciclados bajo una política de reinserción destinada más a legitimar el saqueo de tierras que a la aplicación de justicia.
La Iniciativa Mérida va de la mano del Plan Puebla Panamá, programa vinculado al Banco Interamericano de Desarrollo, el que viene a crear una red de infraestructura eléctrica, de carreteras, canales secos y en un futuro no muy lejano poliductos para el transporte de gas natural y petróleo. No obstante las "buenas intenciones" de los banqueros y empresarios relacionados con el Plan, las comunidades locales y los pueblos indígenas observamos múltiples anomalías en la formulación de los proyectos y la practica inexistencia de una verdadera aplicación del derecho a la consulta.
El día de ayer en Medellín Colombia, ante la prensa apareció uno de los personajes más ominosos de la política exterior de los Estados Unido: John Dimitir Negroponte el que resaltó ante los cancilleres de los 34 países miembros de la OEA la importancia de la Iniciativa Mérida y de los TLC entre su país y varias naciones latinoamericanas, porque proporcionan seguridad y oportunidades económicas a los ciudadanos, además fue enfático en que "ningún país en el hemisferio será seguro del crimen organizado, de pandillas y del narcotráfico, hasta que todos se encuentren seguros".
El apellido Negroponte tiene una especial connotación para el pueblo hondureño, el que lo asocia con la tenebrosa década de los 80, cuando fungió como procónsul en Honduras y estableció un régimen de terror que hasta la fecha no ha sido totalmente disipado. El ideólogo del batallón de la muerte conocido como el 316, no sólo sembró el terror en el país, sino que confiscó el imaginario social del pueblo hondureño, creando una generación de timoratos al servicio de los mandatos del imperio. Cabe señalar que en Honduras hasta la fecha los violadores de los derechos prosiguen en libertad, e incluso algunos de ellos incrustados dentro de los aparatos de seguridad del estado.
La visita de Negroponte es un mal augurio para el país, el que de la noche a la mañana posiblemente retornará a la década de los 80 en el marco de la Iniciativa Mérida, gendarme del Plan Puebla Panamá. El hecho que sea Negroponte uno de los encargados de venir a vendernos una caja de Pandora da mucho que esperar. Por algo será que el canciller Nicolás Maduro de Venezuela, en el marco de la reunión de la OEA, el día de ayer en Medellín, dijo que ¨funcionarillo llamado Negroponte, que no tiene currículo, lo que tiene es un prontuario criminal”(3).
Como dato curioso, el Senado de Estado Unidos aprobó el pasado 18 de mayo una partida de $350 millones de dólares para México, y cien millones para Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, además decidió agregar 5 millones para Haití y otros 5 millones para República Dominicana. Sin embargo, México recibiría fondos de la Iniciativa Mérida sólo si el gobierno estadounidense estima que el mexicano inició reformas legales y judiciales, y que las unidades policiales y militares apoyadas con recursos sean ajenas a abusos o corrupción. Las condiciones impuestas han sido rechazadas de forma categórica por el gobierno mexicano, declarando las condiciones impuestas por los Estados Unidos como inaceptables por parte del el Secretario de Gobernación, Camilo Mouriño (2).
Es una enorme ironía que los Estados Unidos -el autoproclamado gendarme del mundo- sea ahora el encargado de valorar las condiciones de derechos humanos. Es factible que el Alzeihmers afecte a buena parte del honorable Congreso de ese país, y se hayan olvidado de sus presos en Guantánamo, Abu Ghraib, las masacres de víctimas civiles en Irak, Afganistán y en los otros escenarios de guerras preventivas que están tan acuciosamente llevando a cabo en todos los confines del planeta.
La Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH) se suma al repudio del pueblo hondureño y centroamericano por la visita de uno de sus mas temidos torturados.

sábado, 7 de junio de 2008

Fases de la lucha antineoliberal

Emir Sader
Para La Jornada
La lucha contra el neoliberalismo ya tiene historia y pasó por diversas fases –desde la resistencia, al inicio de la construcción de alternativas– y enfrenta ahora la contraofensiva de la derecha. En el año de lanzamiento del Tratado de Libre Comercio de América del Norte –1994– los zapatistas convocaron a resistir la nueva ola hegemónica. Ignacio Ramonet llamaba, desde un editorial de Le Monde Diplomatique –1997–, a luchar contra el “pensamiento único” y el Consenso de Washington. El Foro Social Mundial –2001– convocaba a la construcción de “otro mundo posible”. Las manifestaciones contra la Organización Mundial de Comercio (OMC), que se iniciaron en Seattle –2001–, revelaban la extensión del malestar contra el nuevo modelo hegemónico a la vez que exhibían el potencial de la lucha popular. Era una fase de resistencia, defensiva, frente al cambio regresivo de proporciones históricas gigantescas operado por el pasaje de un mundo bipolar a otro unipolar –bajo la hegemonía imperial estadunidense–, de un modelo regulador a uno neoliberal.
En el plano gubernamental, la consolidación de la hegemonía neoliberal se produjo por el pasaje de la generación derechista que la lanzó –Pinochet, Reagan, Thatcher– a una segunda, que algunos de sus protagonistas denominaron tercera vía (Clinton, Blair, Cardoso), ocupando casi todo el espectro político. Esa fuerza compacta se comenzó a resquebrajar con la elección de Hugo Chávez en Venezuela –1998–, concentrándose en América Latina a partir de ese momento con las derrotas electorales de los principales promotores del nuevo modelo –Cardoso, Menem, Fujimori, Carlos Andrés Pérez, el PRI– y exponiendo su fracaso.
Mientras tanto, esa reacción popular se reflejó en los triunfos electorales que sucedieron al de Chávez –Lula (2002), Kirchner (2003), Tabaré Vázquez (2004), a los que se puede sumar el de Daniel Ortega (2006)–, presentándose un escenario diferente al esperado. Aunque victoriosos frente a gobiernos ortodoxamente neoliberales, los nuevos mandatarios no apuntaron a romper con el modelo neoliberal –manteniéndolo con distintos grados de flexibilización– principalmente por el peso que pasaron a tener las políticas sociales.
Esos matices, sumados a la opción por procesos de integración regional –en primer lugar el Mercosur– y la derrota de la Alianza para el Libre Comercio de las Américas –a la que los nuevos gobiernos colaboraron activamente–, revelaban, mientras tanto, diferencias significativas con relación a los regímenes que los antecedieron, contribuyendo al surgimiento de un escenario político inédito en el continente por la existencia simultánea de una cantidad de variadas formas de gobierno que se opusieron a los tratados y fórmulas de libre comercio impulsadas por Estados Unidos, así como a su política de “guerra infinita” –que tuvo sólo en Colombia una adhesión explícita en la región.
Las victorias de Evo Morales (2005) y Rafael Correa (2006), junto con el lanzamiento de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), el Banco del Sur, el gasoduto continental y la adhesión de Venezuela y Bolivia al Mercosur, dieron contornos más amplios y fortalecieron un eje de gobiernos que, además de privilegiar los procesos de integración regional, comenzaron a construir modelos de ruptura con el neoliberalismo. En tal sentido, el triunfo del paraguayo Fernando Lugo (2008) ensancha el campo de los regímenes progresistas del continente, al que puede sumarse próximamente El Salvador.
Entre tanto, a partir de 2007, después del golpe relativamente sorpresivo dado por la proliferación de conducciones progresistas en la región, la derecha retomó su capacidad de iniciativa, perdida cuando las fuerzas populares capitalizaron, en el plano electoral, el descontento generado por las políticas sociales neoliberales, el hilo más frágil de la cadena neoliberal.
Para recomponer su capacidad de iniciativa, la derecha –que suma tras de sí a la vieja derecha oligárquica y las corrientes socialdemócratas que adhirieron al neoliberalismo– metió mano en esferas en que su hegemonía no fue tocada o allí donde conserva, en lo esencial, su fuerza: los poderes económicos y mediáticos. Esta contraofensiva asumió caras distintas dependiendo del país, aunque con elementos comunes: crítica a la presencia del Estado y sus regulaciones en los procesos de integración regional y con el sur del mundo. Temas como la “corrupción” –centrado siempre en los gobiernos y en el Estado–, el desabastecimiento, la autonomía de los gobiernos regionales contra la centralización estatal, las supuestas “amenazas” contra la “liberdad de prensa” –identificada por ellos con la prensa privada–, etcétera.
Pasada la sorpresa de la multiplicación de gobiernos en que el control del aparato estatal escapaba a su gestión directa, la derecha retomó la iniciativa. En Brasil, con las campañas de denuncia sobre el gobierno de Lula; en Venezuela –tras el intento de golpe de 2002–, con la defensa de los monopolios privados de medios, señalando la corrupción y el desabastecimento; en Bolivia, oponiéndose a la reforma agraria, la nueva Constitución y la aplicación de otros impuestos a las exportaciones de gas con los que el gobierno central quiere ejecutar políticas sociales; en Argentina, objetando formas regulatorias y el desabastecimiento; en Ecuador, contra la nueva Constitución y renovadas formas de normatividad estatal. Cuenta también con los dos principales gobiernos de derecha en la región –México y Colombia–, que intentan abrir un proceso de privatización de la empresa estatal de petróleo Pemex, en el primer caso, e intensificando el epicentro de las guerras regionales infinitas en el segundo.
Después de haberse quedado paralizada durante los años de expansión de la economía internacional, que favoreció la obtención de recursos del comercio exterior para intensificar sus políticas sociales, la derecha retoma la ofensiva también en el plano de las denuncias acerca de los riesgos de regreso de la inflación; la necesidad de nuevos ajustes, de elevar otra vez las tasas de interés bancario, en la búsqueda retomar la prioridad de la estabilidad monetaria sobre la expansión económica.
La fase actual está marcada por el recrudecimiento de los enfrentamientos entre los gobiernos progresistas y la oposición de derecha en el plano político e ideológico. Las pretensiones de descalificación del papel del Estado ganan destaque central como tema aglutinador en el conjunto de debates y polémicas entre derecha e izquierda. Se perfilan hoy en el continente países que siguen el esquema de un Estado mínimo –como México, que intenta dar inicio a un proceso de privatización de la petrolera Pemex, ejemplo éste del renovado ímpetu privatizador del neoliberalismo continental–; como en Perú, país que adoptó recientemente –al igual que Costa Rica y Chile– un modelo previsional privado.
Por otro lado, hay países que buscan refundar sus estados, con base en esquemas posneoliberales y posliberales, y procuran nuevas formas de representación política, más allá del formalismo liberal, como Bolivia, Ecuador –ambos intentan establecer sociedades plurinacionales, pluriétnicas, pluriculturales– y Venezuela. Asimismo, hay países que ponen en práctica niveles de regulación estatales, sin romper los estados neoliberales prexistentes, pero frenan el desmantelamiento de los aparatos públicos y fortalecen capacidades sectoriales de regulación, lo que frena los procesos de privatización anterior, fomentando el crecimiento del trabajo formal y requipando la funcionalidad y los servicios federales –del que Brasil y Argentina son ejemplos.
El destino del neoliberalismo en el subcontinente no está definido. Continúa siendo hegemónico, sea porque hay países que mantienen ortodoxamente el modelo, porque persiste preponderantemente, de una u otra forma, en varias de las principales naciones (Brasil, México, Argentina, Colombia, Chile, Perú, Uruguay, Costa Rica) en un mundo dominado por el neoliberalismo. Su destino será decidido sobre todo en los tres países con economías más fuertes. De ellos, por ahora México avanza consolidando la hegemonía neoliberal, mientras Argentina y Brasil preservan el modelo –con flexibilizaciones–, aunque amenazados por fuerzas opositoras de derecha.
El espacio más significativo de construcción posneoliberal es la Alba, en que los participantes –Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, más intercambios importantes con Ecuador– construyen relaciones solidarias, y buscan responder a las necesidades y posibilidades de cada nación con alternativas a las leyes del “libre comercio” de la OMC , practicando lo que el Foro Social Mundial denomina “comercio justo”. Ése es un espacio típicamente posneoliberal, que depende de la consolidación de los procesos políticos en esos países.

Traducción: Ruben Montedónico