sábado, 28 de abril de 2012

“América profunda”: Un homenaje a Rodolfo Kusch

La América profunda ha hecho y hace grandes aportes al pensamiento. Sostener esto hace años y décadas nos colocaba en un lugar difícil, hoy esto aparece con mayor claridad. La aventura de pensar desde aquí es un hermoso legado construido entre otros por Simón Rodríguez, José Martí,  Mariátegui, Saúl Taborda, Arturo Jauretche, Rodolfo Kusch, pero lo recibido por ellos también lo debemos hacer propio, esa es nuestra tarea.

Carla Wainsztok / Especial para Con Nuestra América
Desde Buenos Aires, Argentina

Rodolfo Kusch, filósofo argentino (1922-1979)
Comencemos por el título del texto: América profunda. En primer lugar el nombre de un continente, nuestro continente, y luego un adjetivo: profunda. Según el diccionario, profundo puede ser algo misterioso, difícil de penetrar, también intenso y excesivo. Entonces América es misteriosa, intensa, difícil de penetrar y excesiva.

Esta obra de Rodolfo Kusch cumple 50 años. Nosotras/os vamos a volver a alguna de sus ideas, pero también citaremos otro texto que se llama Geocultura del Hombre Americano.

Diremos, entonces, que a nuestro autor le preocupa “lo americano en su dimensión humana, social y ética” ( Kusch: 1999, 19). En él hay un gran interés por lo cultural. Podemos plantear entonces la presencia de un doble saqueo en la América Profunda, una expoliación económica y una colonización cultural o pedagógica. Una colonización que también es epistemológica y ontológica.

América profunda es una “aventura que está al margen de nuestra cultura oficial. El pensamiento como pura intuición implica aquí, en Sudamérica, una libertad que no estamos dispuestos a asumir” (Kusch: 1999, 20). Lo contrario a esa libertad es el miedo a pensar por nosotros mismos, a pensar lo nuestro. El miedo a la libertad de pensarnos, para crear nuevos conceptos. “El que crea cosas, esencias, concreta un mundo” (Kusch:1976,14).

Pero es necesario recuperar el pasado, revisar el pasado para construir nuestras identidades. “De ahí, entonces que este libro que surge de la firme convicción sobre la continuidad del pasado americano en el presente, aún cuando éste se halle poblado por nuestros buenos inmigrantes. También ellos tienen su parte en esta comunidad” (Kusch: 1999,19).

Nuestra comunidad, como toda comunidad latinoamericana es entonces una comunidad mestiza. “Nuestra América mestiza” (Martí: 2005, 11).

Kusch nos plantea una intuición  “que oscila entre dos extremos. Uno es lo que llamo el ser o ser alguien, y que descubro en la actividad burguesa de la Europa del siglo XVI y,  el otro, el estar, o estar aquí, que considero como una modalidad profunda de la cultura precolombina” (Kusch:1999, 20).

La fagocitación surge de la conjunción “del ser y del estar” (Kusch:1999,21), sin embargo, no lo percibimos como conjunción sino como jerarquización entre el mundo de lo blanco sobre el indígena. Es desde esta supremacía del ser sobre el estar aquí que leemos lo nuestro, lo propio.

Pero pensar lo propio o lo nuestro no es mero chauvinismo, sino pensar en clave de lo apropiado, lo que hemos construido y lo auténtico. En este sentido la idea de alfabetización de Kusch es sugestiva: “La revitalización del horizonte simbólico puede dar mucho más que una mecánica alfabetización” (Kusch:1976,113).

Nadie niega los conocimientos de otros tiempos y otros espacios, sino que la idea es pensar desde nuestro “universal situado” para trascendernos. Desde mi comunidad que puede ser el barrio, la ciudad, la provincia, pasando por la Patria Grande e incluyendo a otros pensares, sabiendo que nada de lo humano nos es ajeno.

Pero la América profunda ha hecho y hace grandes aportes al pensamiento. Sostener esto hace años y décadas nos colocaba en un lugar difícil, hoy esto aparece con mayor claridad.

La aventura de pensar desde aquí es un hermoso legado construido entre otros por Simón Rodríguez, José Martí,  Mariátegui, Saúl Taborda, Arturo Jauretche, Rodolfo Kusch, pero lo recibido por ellos también lo debemos hacer propio, esa es nuestra tarea. No ser citadores profesionales aconseja Kusch en su libro Geocultura del Hombre Americano, cuando hablaba de la Enciclopedia.

Tampoco debemos ser citadores profesionales de nuestros pensadores. Trabajo en el marco de las Pedagogías latinoamericanas, en formación docente; nuestro humilde sueño es que la Pedagogía Latinoamericana forme parte de la currícula de la formación de nuestras/os maestras/os.

En este momento, en nuestra cátedra [de la Universidad de Buenos Aires] estamos leyendo y conociendo nuestros pedagogos. Las/os docentes desconocemos las prácticas pedagógicas que fueron pensadas desde nuestras realidades, y eso nos hace preguntar ¿Cuántas veces utilizamos un concepto sin preguntarnos mucho por él?, ¿En cuántas ocasiones no podemos nombrar nuestras prácticas? ¿Cómo podemos inscribir nuestras prácticas en las pedagogías de nuestra América si las desconocemos? Sin embargo, en el mismo momento en que los leemos y conocemos, sabemos que no se trata de repetir sus conceptos sino de hacerlos propios.

El problema entonces radica en la originalidad del pensar, Kusch nos convida “a crear entes culturales” (Kusch:1976,73) y a no tener miedo “para enfrentar nuestra pulsión creadora” ( Kusch:1976,73). Un verdadero eros creador funda a la América Profunda.

Y nosotros ya lo sabemos bien, nuestras ideas, nuestras palabras, nuestros conceptos no salen de cavernas oscuras, ni caen desde el cielo, hoy Nuestra América está construyendo futuros más venturosos y eso -debemos decirlo- nos da una inmensa alegría y nos habilita a crear nuevos conceptos. ¿Qué pensaría Kusch de un presidente aymará? ¿Y qué diría de los debates del grupo Comuna en la misma Bolivia? Debates importantes donde se juega la relación entre la técnica y la naturaleza.

Kusch construye una suerte de Galería de Patriotas Latinoamericanos cuando afirma: “Así se sucedieron Túpac Amaru, Pumacahua, Rosas, Peñaloza, Perón como signos salvajes” (Kusch:1999,26). Nuestra galería construida en los festejos del Bicentenario incluye a Bartolina Sisa, Micaela Bastidas, Eva Perón, y aquí también quiero incorporar algo más, que es el tema del peronismo en Kusch.

“No hay un proyecto peronista para la universidad (…) porque somos sectores medios” (Kusch:1976,12) y, en el mejor de los casos, afirmaba que podíamos cambiarle la cara a la Universidad. ¿Qué diría Kusch de nuestras universidades del conurbano? Con Kusch, decimos que esas universidades y las nacionales no deberían ser lugares del mero repetir sino de creación.

Pero hay más: “la clase media, por razones económicas y sociológicas, sufre una rara agudización de la objetividad” ( Kusch:1976,63); tal agudización  hoy se nombra como “independientes”, es decir siempre distantes de un compromiso con el pueblo, con la comunidad.

El rechazo a las culturas populares, subalternas, es el rechazo al peronismo: “Se lo rechaza objetivamente sin saber que esencialmente forma parte de nuestra subjetividad” (( Kusch: 1999, 159).

Me gustaría terminar con esta idea: las clases dominantes nos quieren divididos, fragmentados. atomizados en individualidades para que no podamos reconocernos en comunidad. Ya sea esta una comunidad facúndica, constituida bajo un mito gaucho o en una comunidad organizada; pero además, nos quieren entristecidos, vencidos para que no podamos reconocer lo mejor de nosotros mismos, para que continuemos con temor a pensar lo nuestro.

Por ello hoy venimos a pensar con alegría, nos sabemos parte de un relato mayor que comenzó hace mucho tiempo. Nuestros pueblos y algunos de sus mejores pensadores nos convidan a seguir creando.

Bibliografía
Kusch, Rodolfo (1976). Geocultura del Hombre Americano, Buenos Aires: Fernando García Cambeiro
Kusch, Rodolfo (1999). América Profunda, Buenos Aires: Biblos.
Martí, José (2005). Nuestra América, Buenos Aires: El Andariego