sábado, 25 de febrero de 2012

Nosotros, el enemigo

Para los poderosos, nosotros somos el enemigo; es decir, los de abajo, los que sufrimos el peso de las sucesivas crisis en las que cae periódicamente el sistema capitalista; los que soportamos los “ajustes” provocados por la avidez de los especuladores; los que sufrimos el desempleo o el alza de los impuestos o el recorte de nuestras pensiones.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

rafaelcuevasmolina@hotmail.com

(Fotografía: "Somos el pueblo, no el enemigo", el grito de protesta en Valencia, España, contra la represión a los estudiantes y trabajadores).

Casi simultáneamente, dos noticias de lugares distantes entre sí nos recordaron esta semana cuál es el lugar que ocupan, en la mente de los poderosos, todos los que no están dentro del estrecho círculo de los adinerados y sus servidores (“ejecutivos”, suelen llamarles a estos últimos).

La primera nos llega de Guatemala, en Centroamérica, en donde campesinos de una pequeña comunidad llamada El Regadío, ubicada en el departamento del Quiché, mismo en donde hace 30 años el ejército de ese país arrasó con cuanto se le puso al frente bajo la consigna de eliminar a una población civil “aliada” con la guerrilla y el comunismo.

En El Regadío, terratenientes locales han agredido a dirigentes comunales y miembros de la comunidad que se oponen a ser desalojados de sus tierras. Sucede que la familia Brol, que cuenta con su propia horda de matones a los que llama “seguridad privada”, pretende adueñarse de una naciente de agua para utilizarla en la hidroeléctrica Palo Viejo II operada por la transnacional ENEL.

Robert Zoellick y el ocaso de una época oscura

El anuncio de la retirada de Zoellick del Banco Mundial, en medio de una crisis del capitalismo de magnitudes inéditas en casi un siglo, representa el ocaso de una época oscura que, por el bien de la humanidad, debe clausurarse pronto.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

(Fotografía: Robert Zoellick -al centro- celebró con los ministros centroamericanos de comercio exterior la firma del TLC con EE.UU, en mayo de 2004).

El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, anunció que dejará su cargo el próximo mes de junio, y aunque ya se mencionan los nombres de sus posibles sucesores, desde Hillary Clinton al magnate neoyorkino Michael Bloomberg –tallados a la medida de los intereses del imperialismo militar-financiero-, la partida del funcionario cierra una etapa en uno de los principales órganos del gobierno neoliberal del mundo: la del liderazgo de los halcones del expresidente estadounidense George W. Bush.

Zoellick, uno de los ideólogos del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano -el plan de dominación imperialista de los neoconservadores-, acumula un amplio expediente de servicio para los poderes e intereses cuya voracidad desató la actual crisis económica y financiera global: fue funcionario de la administración de George Bush (1988-1992), donde desempeñó tareas en el Departamento del Tesoro, la Subsecretaría de Estado y la Jefatura del Gabinete; ocupó la vicepresidencia ejecutiva de la agencia hipotecaria Fannie Mae (1993-1997); más tarde, y este es un dato de no poca importancia, impartió clases como profesor de Seguridad Nacional en la Academia Naval de los Estados Unidos (1997-1998). Ya en la Administración de George W. Bush, fue Representante Comercial (2001-2005) y Subsecretario de Estado hasta junio de 2006. Desde esa fecha, asumió como ejecutivo del Banco Goldman Sachs, cuya junta directiva abandonó en el año 2007 debido a su designación como Presidente del Banco Mundial.

Argentina: Accidente ferroviario en Once o el Holocausto en el tren de los pobres

Todo se derrumba cuando los trenes chocan o no frenan, como el que el pasado 22 de febrero arribó a la Estación Once, dejando un saldo de 50 muertos, 600 heridos y más de una docena de desaparecidos, en un horario pico. Todo se derrumba o saca a la luz todos los problemas acumulados y no resueltos que, como bola de nieve, vienen creciendo día tras día y año tras año.

Roberto Utrero* / Especial para Con Nuestra América

Desde Mendoza, Argentina

El neoliberalismo celebrado en el decálogo del Consenso de Washington, tuvo en la Argentina del menemismo a su mejor laboratorio de experimentación. Fruto de su aplicación fueron las privatizaciones de las empresas del Estado, la apertura irrestricta de la economía, la destrucción de la educación y la salud pública y la modificación del sistema de Seguridad Social, entre muchas otras cosas nefastas. Huelga decir, para sintetizar, que se privilegió al mercado en detrimento del Estado de Bienestar y sus instituciones.

Como en la panacea de la teoría del derrame, se esperaba que con el paso a manos privadas de los servicios públicos iban a modernizarse, hacerse más eficientes y, desde luego, ampliarse a muchos más usuarios. Nada de eso pasó: se privilegiaron los intereses de los grupos dominantes que los concesionaron, no se realizó ninguna inversión, se vaciaron las empresas, vendiendo todo lo que significara algún rédito. Desde luego que el servicio a prestar no se tuvo en cuenta y paulatinamente, a medida que la infraestructura y los equipos se deterioraban, fueron dejándose en el camino.

Guatemala: Hasta siempre Quique

Ha muerto Enrique Torres Lezama, vertical abogado que hizo su vida de la defensa de los derechos de los trabajadores guatemaltecos.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América

Desde Puebla, México

Conocí a Enrique Torres Lezama en San José, Costa Rica, los meses de abril y mayo de 1980, cuando recién empezaba mi largo destierro de doce años. Ahora sé que Quique cursaba año y medio del suyo, que duró 18 años. Era en aquel entonces Quique ya un hombre fornido de frente amplia que después se convirtió en franca calvicie. Temperamental, apasionado, defendía su adscripción política al mismo tiempo que sabía tender puentes para el encuentro humano, aun para mí que tenía una postura diferente a la de él.

Quique Torres Lezama forma parte del grupo de abogados demócrata cristianos que en la década de los setenta del siglo XX transitó hacia una militancia revolucionaria. Su propia conciencia y la estupidez de las dictaduras militares lograron cambiar su postura inicial: la creencia en que el excluyente régimen guatemalteco se podría transformar a través de las reformas pacíficas y legales. Vana esperanza para aquellos años en los cuales la dictadura mataba o desaparecía no solamente a los militantes revolucionarios sino también a las bases socialcristianas y socialdemócratas -y aun de las dirigencias-, de los partidos de la izquierda democrática. Vana esperanza para aquellos años en los cuales no solamente el terror estatal sino el fraude electoral constituían los sustentos del régimen. Todavía recuerdo la larga fila de cuatro horas que hice en 1974 para votar por el general disidente Efraín Ríos Montt a quien se le robaría la presidencia en beneficio del candidato de la camarilla militar de aquel entonces, el general Kjell Laugerud García.

Chávez, el pueblo venezolano y el futuro

La realización más importante de la revolución bolivariana es que por primera vez en su historia el pueblo se ha sentido dueño de su destino, elevando como nunca antes su autoestima al ser partícipe del rescate por el presidente Chávez –junto a otros líderes de la región- del proyecto de unidad latinoamericana de Simón Bolívar.

Ángel Guerra Cabrera / LA PUPILA INSOMNE

A Luis Javier Garrido

El anuncio por el presidente Hugo Chávez de que se le realizará otra operación en el mismo sitio de donde se le extrajera hace un año un tumor maligno ha provocado una mezcla de incertidumbre y de profunda solidaridad en Venezuela, por no hablar de sus admiradores en todo el mundo. La etiqueta #PalanteComandante recorre la red social Twitter en ese país.

El apoyo popular a Chávez en trece años de gobierno es digno de reflexión, pues en la última década ningún otro líder político mundial ha sido tan satanizado por los pulpos mediáticos. Y esta popularidad se mantiene y sedimenta, contrariamente a la creencia convencional, justificada en otros casos, de que el ejercicio del poder desgasta a los líderes. Pero no es un milagro, se explica por las realizaciones de su gobierno y su personalidad, unas y otra inseparables.

México: ¿Ante qué estamos?

No estamos pues ante un mero proceso electoral sino ante una situación de emergencia nacional, que hace imprescindible y urgente un cambio no sólo político sino también económico y social.

Guillermo Almeyra / LA JORNADA

México vive el peor momento de su tormentosa historia. Ha quedado reducido a la exportación de petróleo crudo (para importar refinado) y de mano de obra semiesclava, que abandona a su suerte en el país que la discrimina y superexplota (y de la cual, para colmo, espera remesas que sirvan para remplazar las inversiones que el gobierno no hace). En el narcotráfico o en torno al mismo se ocupan más jóvenes que en todos los institutos de enseñanza. El Estado mexicano, al ejercer una violencia ilegítima y al no tener ni siquiera el monopolio de la violencia, dado el entrelazamiento de muchas autoridades con el delito organizado, se ha degradado al nivel de un semiestado y no tiene ningún tipo de planes para el futuro, de modo que el país está a la deriva en la más grave crisis económica, política y social mundial.

No estamos pues ante un mero proceso electoral sino ante una situación de emergencia nacional, que hace imprescindible y urgente un cambio no sólo político sino también económico y social. Y el hartazgo y el odio que cubren como pesado manto a toda la sociedad demuestran que, a pesar de que los conflictos sociales son relativamente escasos, se está llegando a un límite. Aunque hay grandes diferencias entre los candidatos derechistas del PRI y del PAN y el de Morena, nadie en su sano juicio puede creer que el país puede salvarse con un mero relevo presidencial, y ni siquiera puede estar seguro de que, si ganase Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el establishment le permitiría ser presidente por más que modere su lenguaje y su programa.

La gran contradicción de Brasil

Con la obsesión del crecimiento estamos minando la vitalidad de la Tierra. Necesitamos crecimiento pero con una nueva conciencia ecológica que nos libere de la esclavitud del productivismo y del consumismo. Este es el gran desafío al enfrentar la incómoda contradicción brasileña.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

Crece más y más la convicción, incluso entre los economistas sea del establishment sea de la línea neokeynesiana, de que nos acercamos peligrosamente a los límites físicos de la Tierra. Aun utilizando nuevas tecnologías, difícilmente podremos llevar adelante el proyecto del crecimiento sin límites. La Tierra no aguanta más y nos vemos forzados a cambiar de rumbo.

Economistas como Ladislao Dowbor entre nosotros, Ignace Sachs, Joan Alier, Herman Daly, Tim Jack y Peter Victor y mucho antes Georgescu-Roegen, incorporan orgánicamente el momento ecológico en el proceso productivo. Especialmente el inglés T. Jack se ha dado a conocer por el libro Prosperidad sin crecimiento (2009) y el canadiense P. Victor por Managing sin crecimiento (2008). Ambos mostraron que el aumento de la deuda para financiar el consumo privado y público (es el caso actual en los países ricos), exigiendo más energía y un mayor uso de bienes y servicios naturales, no es en modo alguno sostenible.

Dos continentes contra el neoliberalismo

Desde América Latina observamos con preocupación los derroteros que va tomando la crisis económica y política europea, y estamos esperanzados en las respuestas que van dando, y seguramente darán, los diversos pueblos con la convicción de que el futuro de los de abajo de ambos continentes tendrá mucho en común.

Raúl Zibechi / LA JORNADA

En diferentes periodos históricos (durante la década de 1990 en América del Sur, luego de 2008 en Europa), el capital financiero lanzó brutales y miserables ofensivas para arrebatar a los de abajo conquistas históricas, empujando a los sectores populares a situaciones de sobrevivencia en condiciones de dominación. Es necesario considerar que esto no es un desvío ni un error del sistema, sino el modo cada vez más habitual en que el capital se comporta en esta etapa de decadencia, que será prolongada, porque busca arrastrarnos a todos a la ruina para alargar su agonía.

Los pueblos sudamericanos hemos conseguido plantarle cara al modelo neoliberal. Aunque no conseguimos derrotarlo completamente, fue posible por lo menos deslegitimar sus aristas privatizadoras y crear una nueva relación de fuerzas que nos permite mirar el futuro con mayor esperanza. Lo que sigue son apenas apuntes y reflexiones sobre cómo fue posible dar aquellos pasos, sin la menor pretensión de indicar o sugerir lo que los demás deben hacer.

El mundo en guerra contra el trabajador

Quizá mañana la austeridad explote en las manos de las corporaciones y sus rufianes políticos. Quizá alguien cambie la silla de los prestamistas por una eléctrica. O el hombre es un hombre, o tolera ser sólo un pelele de los que mandan.

Alberto Daneri / Tiempo Argentino

(Fotografía: el pasado 19 de febrero, miles de trabajadores protestaron en Madrid contra la reforma laboral del gobierno de Mariano Rajoy)

Con toda África, la mitad de los EE UU y un tercio de Europa en la penuria, ya no se puede tapar más el sol con la mano. Quedó claro que a los países no los conducen los políticos, sino la élite financiera. Y su aliada, la clase poseedora. Hoy, 1600 inversores tienen más poder que los 50 países más importantes. Y el mercado propaga la guerra de las “democracias” a los pobres como el aire de un ventilador. Los indignados critican sin plantear nada; y el sindicalismo calla, encubriendo al neoliberalismo. La dirigencia no sabe leer la ira juvenil (49% en España y 47% en Grecia con desempleo), que ve a la crisis como una cacería organizada. Y a la deuda como el aparato diseñado para someter. Y no redistribuir. Siempre el capitalismo es la guerra: con la violencia o con la deuda. Para frenarlo, hay que anular su propaganda (“La historia es una fábula concertada”, decía Voltaire), uniendo a las masas en torno a una semilla, la justicia social. Y erigir algo nuevo, como ayer Perón creó la Tercera Posición.

Las razones de la minería

África, partes de Asia y América Latina viven con tensiones el boom extractivo, que cambió de métodos y alimenta un mercado voraz. De la mano de las inversiones llegan los conflictos políticos y medioambientales.

Jorge Natanson / Página12 (Argentina)

La minería atraviesa un período de auge mundial que se explica por varias razones. La primera son las innovaciones tecnológicas, que hoy permiten explotar minerales dispersos en áreas relativamente amplias, superando así el agotamiento de la tradicional explotación de veta. La segunda es la escalada de precios resultante de la voracidad de algunos países emergentes en procesos de intensa industrialización, en particular China, que hoy consume el 46 por ciento del acero, el 40 por ciento del cobre y el 50 por ciento del carbón que se produce en el mundo, lo que la ha convertido en lo que los economistas, esos virtuosos del lenguaje, definen como un monopsonio (un actor económico que logra controlar el mercado por su capacidad de consumo, algo así como un monopolio de la demanda). Además, la debacle de los mercados financieros convencionales disparada por la crisis mundial de 2008-2011 llevó a muchos especuladores a refugiarse en las materias primas, lo que también contribuyó a aumentar sus precios.

EE.UU en América Latina: con licencia para matar

La unidad militar de elite que acabó con la vida de Osama Bin Laden pide carta blanca para operar en América latina sin control político de los gobiernos.

Walter Goobar / Miradas al Sur (Argentina)

El jefe del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos (Ussocom, por sus siglas en inglés), cuyas fuerzas de elite fueron las que rastrearon y mataron a Osama bin Laden en Pakistán, pidió carta blanca para tener mayor libertad de desplazamiento de las fuerzas especiales (SOF, por sus siglas en inglés) y realizar operativos en todo el mundo. Ese permiso dotaría a las SOF de mayor flexibilidad para expandir sus operativos a regiones como África, Asia y América Latina, donde –hasta ahora–, sus actividades han sido limitadas. La gran diferencia es que se podrían desplegar tropas sin tener que pasar por las vías normales de aprobación que exige el Pentágono.


El periodista William Márquez de la BBC señala que “algunos analistas sospechan que una mayor amplitud del alcance de estas fuerzas en América Latina podría degenerar en actividades cuestionables y dañar las relaciones de Estados Unidos con sus vecinos en el hemisferio”.

Con Medellín Dios pasó por América Latina. ¿Con quién pasa ahora?

Cómo será el paso de Dios por América Latina y con quién pasará está por ver, y en definitiva es cosa de Dios. Pero es cosa nuestra anhelarlo, trabajar por ello, y aprender de cómo ocurrió en el pasado alrededor de Medellín

Jon Sobrino* / ADITAL

Los diez años de Medellín (1968) a Puebla (1979) fueron únicos en la época moderna de la Iglesia católica en América Latina. Después comenzó un declive al que Aparecida (2007) quiso poner freno, aunque hasta ahora queda mucho por hacer.

Al hacer este juicio, no nos fijarnos en la iglesia tal como la analizan los sociólogos, sino que nos fijamos en "el paso de Dios”. Sin duda es más difícil de calibrar, pero toca la dimensión más honda de la Iglesia, y al servicio de qué debe estar. En definitiva qué aporta a los seres humanos y al mundo como un todo. Y obviamente hay que preguntarse "qué Dios” es el que pasa por la historia en un momento dado.

Medellín fue un salto cualitativo. Irrumpieron los pobres, y en ellos irrumpió Dios. Fue un hecho fundante que penetró en la fe de muchos y configuró a la Iglesia.

Contra la impunidad franquista

La decisión del Tribunal Supremo de inhabilitar a Garzón por 11 años merece nuestra firme y enérgica protesta por intentar impedir la aplicación de la justicia en los casos de los crímenes masivos y de lesa humanidad cometidos por el régimen de Franco.

Red de Intelectuales En Defensa de la Humanidad

La reciente condena por prevaricación del magistrado Baltazar Garzón por el Tribunal Supremo del Estado Español, tiene lugar en un contexto en el que este Tribunal representa las perspectivas de la dictadura franquista, los sectores falangistas que la apoyan hoy en día y las redes de corrupción del gobernante Partido Popular, puestas al desnudo por el juez.

sábado, 18 de febrero de 2012

Honduras: Una cárcel incendiada en un país en llamas

La cárcel incendiada en Honduras albergaba al triple de reclusos para los que había sido construida, pero debe saberse que no hay ni una sola cárcel en Centroamérica que no tenga el doble, el triple o el cuádruple de presos que los que debería tener. No se trata, sin embargo, solamente de las cárceles. Éstas no son más que un trozo de una realidad “superpoblada” de falencias que hacen muchas veces de la vida diaria un verdadero heroísmo de supervivencia.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

rafaelcuevasmolina@hotmail.com

Suena duro decirlo, pero el pavoroso incendio que mató a más de 350 reclusos en Honduras no es una tragedia que se salga de los límites de los posible en ese país. No lo es tampoco en otros países centroamericanos y sus alrededores en los que, cuando suceden desventuras de ese tipo (explota un gasoducto, matan decenas de inmigrantes en el desierto, se desploma un cerro sobre una aldea) los gobernantes, la prensa, las “buenas conciencias” se rasgan las vestiduras y prometen llevar las investigaciones “hasta las últimas consecuencias”.

Realmente, casi nunca las llevan verdaderamente a cabo pero, cuando lo hacen, los que salen a la palestra son funcionarillos de segundo, tercer o cuarto orden, insertos en aparatos burocráticos que decidieron volverlos el pato de la fiesta para que se los coma vivos y después, “aquí no ha pasado nada”.

Pero lo cierto es que, aunque miserias de este tipo pueden suceder en Honduras o en la Cochinchina, en estos países “están dadas las condiciones objetivas” para que suceda, y basta una chispa (valga la metáfora para este caso) para que se desencadenen cuadros de horror y desgarramiento.

Democracias falseadas y tiranía financiera

La tiranía financiera estrecha el cerco a la movilización social y coloca entre la espada y la pared a gobiernos que simplemente administran unas “democracias falseadas”, cada vez más incapaces de representar los intereses populares y de invocar, siquiera como estrategia retórica, los viejos principios emancipadores de los que dice nutrirse: igualdad, justicia social, libertad.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

(Fotografía: la policía griega reprime a los manifestantes en las calles de Atenas)

Una fotografía de la brutal represión contra las manifestaciones populares en Grecia, del pasado fin de semana, retrata lo que ha llegado a ser la democracia liberal representativa –occidental y burguesa, para más señas- en nuestro tiempo: un ciudadano griego, expresión del pueblo-soberano opuesto a las reformas neoliberales que exige la UE para “rescatar” la economía de su país, yace en el suelo, impotente, mientras dos policías, guardianes de un orden injusto y opresor, lo agraden sin contemplaciones.

La imagen, difundida por las agencias de prensa internacionales, es la metáfora perfecta de la crisis civilizatoria y de las formas que emplea la máquina del poder planteario, y sus subsidiarias locales, para convertir a la democracia y sus instituciones en aceite para sus engranajes. Es el sacrificio que reclama el dios Mercado en sus altares.

Para los latinoamericanos, lo que hoy vive Grecia es la puesta en escena de nuestra propia historia a lo largo de la década de 1990 y una parte de los primeros años del siglo XXI: el ajuste estructural, los recortes en presupuestos públicos, las privatizaciones forzadas, el ataque contra los derechos sociales y laborales, y la violencia de Estado desplegada sin misericordia contra los ciudadanos, para resguardar los intereses de los organismos financieros internacionales, los acreedores extranjeros y los grupos de poder “nacionales”.

La precariedad laboral, símbolo de nuestros días

Todos los trabajadores del mundo, desde una obrera de maquila latinoamericana o un jornalero africano hasta un consultor de Naciones Unidas, graduados universitarios con maestrías y doctorados o personal doméstico semi analfabeto, todos y todas atravesamos hoy el calvario de la precariedad laboral.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Guatemala

El mundo moderno basado en la industria que inaugura el capitalismo hace ya más de dos siglos ha traído cuantiosas mejoras en el desarrollo de la humanidad. La revolución científico-técnica instaurada y sus avances prácticos no dejan ninguna duda al respecto. Las relaciones laborales que se constituyen en torno a esta nueva figura histórica igualmente condujeron a adelantos en el ámbito del trabajo.


Si bien es cierto que en los albores de la industria moderna las condiciones de trabajo fueron calamitosas, no es menos cierto también que el capitalismo rápidamente encontró una masa de trabajadores que se organiza para defender sus derechos y garantizar un ambiente digno, tanto en lo laboral como en la vida cotidiana. El esclavismo, la servidumbre, la voluntad omnímoda del amo van quedando así de lado. Los proletarios asalariados también son esclavos, si queremos decirlo así, pero ya no hay látigos.

Cuba, verdad y mentira

¿Cuál es la verdad o mentira sobre Cuba? Como siempre sucede con las ideologizaciones, para que sean eficaces es necesario articular elementos verdaderos con una buena cantidad de mentiras.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América

Desde Puebla, México

En los primeros días del año 2012, con mi familia hemos salido a caminar por el malecón de La Habana. Este lugar y La Habana Vieja, son los lugares que más disfruto de la capital cubana. El sol es luminoso y el olor a mar penetrante. El viento frío de esa época del año nos azota en la cara. Mis hijos caminan sobre el pequeño muro del malecón mientras sus padres los siguen sobre la acera unos metros atrás. A lo lejos se mira la fortaleza de El Morro, figura emblemática de la ciudad. Pasamos enfrente de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos de América, luego enfrente de la Tribuna Antiimperialista y finalmente enfrente de la estatua de José Martí que sugiere una evocación a aquellos momentos en que los Estados Unidos de América escamoteaban el devolverle a su padre el “balserito” Elián González. Martí tiene a un niño en un brazo mientras con el otro señala acusadoramente hacia el lugar donde se encuentra la oficina estadounidense. Me gusta la escultura pero a Lisett, mi esposa, le parece panfletaria.

Panfletos aparte, ¿cuál es la verdad o mentira sobre Cuba? La derecha que me ha tocado escuchar, leer y ver directamente, la de México y Centroamérica, repite las tonterías que han propalado los adversarios más recalcitrantes de la revolución cubana.

Panamá: El tesoro ngobe y el río Tabasará

Cerro Colorado, con un potencial minero de 250 mil millones dólares, se levanta precisamente sobre el río Tabasará, que se convertiría en el motor para explotar sus entrañas de cobre.

Marco A. Gandásegui, h. / http://marcoagandasegui12.blogspot.com/

El diálogo es una herramienta política que utilizan los que tienen el poder cuando no pueden imponerse por la fuerza. El diálogo también es un arma para imponerse al más débil mediante el engaño. El pueblo panameño conoce muy bien estas tácticas. En San Lorenzo, cuando la Coordinadora por la Protección de los Recursos Naturales y los Derechos del Pueblo Ngobe Buglé y Campesino aceptó ir al diálogo con los representantes del presidente Ricardo Martinelli, muchos pronosticaron una encerrona que daría al traste con las justas aspiraciones de los pueblos indígenas.

Un aire de esperanza surgió cuando se escucharon las palabras de la cacique general, Silvia Carrera, quien en forma muy clara señaló que el diálogo tendría como base única la prohibición de la explotación de los recursos hídricos y metálicos (cobre) en la comarca Ngobe-Buglé. Durante las negociaciones celebradas en la Asamblea de Diputados, la delegación se mantuvo firme e insistió en que las actividades que destruían el ambiente –especialmente los cursos de agua– no podían realizarse en la comarca. El gobierno asumió –como era de esperarse– los intereses de los empresarios rentistas panameños quienes consideran que el agua y las riquezas naturales son mercancías que deben venderse al mejor postor. Igualmente, la Comisión de Comercio de la Asamblea de Diputados insistió en que el país se hundiría si le prohibían a los inversionistas acceso a los recursos hídricos.

Panamá: La Ciudad del Saber

En una época que necesita desesperadamente respuestas culturales que hagan viable el futuro, que nos enseñen a convivir con la naturaleza y a moderar los excesos de la industrialización, las inercias de la urbanización, los delirios del consumo y las locuras de un crecimiento desaforado y vacío, la Ciudad del Saber de Panamá se alza como un espacio de convergencia para las urgentes tareas culturales que reclaman a nuestro continente.

William Ospina / El Espectador (Colombia)

Hubo una época en que el camino más corto entre la costa este y la costa oeste de Estados Unidos era el estrecho de Magallanes. Cuando la segunda mitad del siglo XIX triplicó su territorio con las tierras que fueron de México, Estados Unidos tuvo que aprender a comunicarse consigo mismo: eso que las películas de vaqueros nos enseñaron a llamar “el lejano Oeste” era una tierra de difícil acceso y de ardua conquista, y para ir de Nueva York a San Francisco era mejor navegar hasta la Patagonia.

Conviene saber esto para entender por qué Panamá se convirtió para Estados Unidos en un asunto tan central de su economía y de su política. Nada les convino tanto como el fracaso de Ferdinand de Lesseps, cuya idea de construir en Panamá un canal a nivel del mar tropezó con el escollo insuperable del macizo de rocas llamado “Corte de Culebra”, la última barrera que opuso la naturaleza al proyecto de cortar en dos el continente. La empresa de Lesseps, quien había construido con éxito el Canal del Suez en Egipto, estuvo a punto de triunfar cuando el ingeniero Eiffel le propuso sabiamente un canal de esclusas, que permitieran a los barcos subir de nivel, remontar el escollo y descender de nuevo hasta el otro océano. Pero ay, los gastos habían desbordado la paciencia de los accionistas y ante el parpadeo de los halcones sólo el águila imperial supo ver el futuro.

Libre comercio, sus repercusiones en el narcotráfico

La política de la “Guerra contra la Droga” no resiste si se considera el desastre impuesto a México desde que salieron los soldados a las calles en 2006. Pero ha sido extremadamente lucrativa para la industria del armamento de EE.UU., así como para volver a consolidar la influencia de Washington en lo que siempre ha considerado su “patio trasero”.

Paul Imison / CounterPunch y Rebelion

Mientras México copa los titulares de las crecientes cifras de asesinatos y las violentas bandas de la droga, el verdadero y dramático derramamiento de sangre tiene lugar más al sur. Las naciones mucho más pequeñas de Guatemala y El Salvador viven su peor violencia desde las guerras civiles de los años ochenta, mientras Honduras es actualmente la capital del mundo en asesinatos con 86 homicidios por cada 100.000 habitantes; una tasa de asesinatos cinco veces mayor que la de México.

Incluso la relativamente pacífica Costa Rica, que se enorgullece del mejor estándar de vida de Centroamérica, ha sufrido una duplicación de su tasa de asesinatos desde 2004 en una ola de violencia que las autoridades atribuyen en gran parte al narcotráfico. Como resultado, Washington alienta a sus aliados, sobre todo derechistas, en la región a seguir las mismas políticas de militarización que han devastado Colombia y México.

Suramérica: Democracia vs. Medios de comunicación

La crítica es un ejercicio responsable, no se parece al ataque, la invectiva o la agresión. Cuando se apela a estos últimos se deja de cumplir la función pública que corresponde cubrir a un medio, aun cuando este sea de propiedad privada, y se antepone el derecho de unos pocos dueños de grandes medios a imponer su punto de vista, sobre el derecho a la información veraz e ideológicamente plural que tiene el conjunto de la población.

Roberto Follari / El Telégrafo (Ecuador)

Vemos en algunos de nuestros países de Sudamérica -muy especialmente aquellos donde los gobiernos han afectado algunos intereses económicos dominantes- cómo arrecian campañas mediáticas ciertamente impiadosas, monocordes, repetitivas y sistemáticas: según ellas, los gobiernos elegidos por el voto popular serían ilegítimos en su accionar, y por ello se los rechaza por pretendidos ataques a la libertad de prensa, cuando no incluso por supuestas tendencias autoritarias que estarían deformando las condiciones democráticas.

En verdad, son estas posturas propaladas desde unos pocos pero poderosos medios de comunicación (ya sea gráficos, radiales o televisivos) las que afectan negativamente la democracia.

Es curioso que la opinión de un puñado de dueños de medios y de periodistas afines pretenda ponerse por encima de la voluntad popular, y dictaminar qué es lo que deba entenderse por ejercicio democrático del poder. Por cierto que hay siempre derecho a disentir con la opinión de las mayorías, pero habrá que hacerlo con el cuidado y el respeto del caso.

Atlántico Sur: Del colonialismo del siglo XIX al imperialismo del siglo XXI

Una serie de acontecimientos desarrollados en el último período en torno a Malvinas nos obliga a fijar la mirada en el Atlántico Sur, esa inmensa superficie marítima que vincula tres continentes: África, América y la Antártida. Una observación atenta nos indica que la cuestión Malvinas tiene su origen casi dos siglos atrás, pero se extiende al presente como parte del proyecto de la OTAN global.

Rina Bertaccini / ALAI

En la mira del colonialismo

Desde el siglo XIX, las Malvinas y los otros archipiélagos argentinos del Atlántico Sur (Georgias del Sur y Sandwich del Sur) se encuentran en la mira del colonialismo. Producida la Revolución de Mayo (1810) y con ello la independencia respecto a la Corona Española, el gobierno patrio toma posesión del archipiélago como parte del territorio heredado de España (por sucesión de Estados en virtud del principio del Uti Possidetis Jure). Instala en 1823 un gobernador y en 1829 una guarnición militar encabezada por un comandante político y militar. Pero en los años 30, Gran Bretaña, con el apoyo activo de Estados Unidos, y tras una serie de actos agresivos, que culminan con el ataque a Puerto Soledad, desaloja a la guarnición argentina y concreta militarmente la ocupación de las Islas el 3 de enero de 1833. Esta puntualización es importante para arrojar luz sobre el absurdo de la pretensión británica de presentar el caso Malvinas como un tema de autodeterminación de los isleños.

Comenzó entonces y continúa hasta el presente la usurpación británica de una parte de nuestro territorio nacional. Aquella acción pirata de 1833 también pone a la vista la fuerte alianza entre el gobierno de EEUU y la Corona británica, alianza que se consolidaría luego en el marco de la OTAN.

¿A dónde irán los indignados y los “ocupas”?

Los indignados, los ocupas y los de la primavera árabe no se remiten al clásico discurso de las izquierdas, ni siquiera a los sueños de las distintas ediciones del Foro Social Mundial. Nos encontramos en otro tiempo y ha surgido una nueva sensibilidad.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

En una de las mesas más importantes de debates en el Foro Social Temático de Porto Alegre, en la tuve la oportunidad de participar, pude escuchar los testimonios vivos de los Indignados de España, de Londres, de Egipto y de Estados Unidos. Lo que me dejó muy impresionado fue la seriedad de los discursos, lejos del tono anárquico de los años 60 del siglo pasado con sus muchas «parole». El tema central era «democracia ya». Se reivindicaba otra democracia, bien diferente de esta a la que estamos acostumbrados, que es más farsa que realidad. Quieren otra democracia que se construya a partir de la calle, de las plazas, el lugar del poder originario. Una democracia desde abajo, articulada orgánicamente con el pueblo, transparente en sus procedimientos y no corroída nunca más por la corrupción. Esta democracia, de entrada, se caracteriza por vincular justicia social con justicia ecológica.

Curiosamente, los indignados, los ocupas y los de la primavera árabe no se remiten al clásico discurso de las izquierdas, ni siquiera a los sueños de las distintas ediciones del Foro Social Mundial. Nos encontramos en otro tiempo y ha surgido una nueva sensibilidad. Se postula otro modo de ser ciudadano, incluyendo poderosamente a las mujeres antes invisibilizadas, ciudadanos con derechos, con participación, con relaciones horizontales y transversales facilitadas por las redes sociales, por el móvil, por el twitter y por los facebooks. Nos encontramos ante una verdadera revolución.

EE.UU: El insomnio americano

Es un año más de insomnio y pesadilla para el 99 por ciento en Estados Unidos. Pero a veces las pesadillas provocan gritos y despiertan la demanda de soñar.

David Brooks / LA JORNADA

El sueño americano –tanto su mito como su realidad– ha sido anulado aquí y sólo los ricos pueden dormir. Esto no es simbólico; de hecho, está al centro de todo el debate político y social de Estados Unidos. La promesa de este país fue que todos, sin importar dónde y cómo nacieron, en la pobreza o en una mansión, si en este u otro país, de una raza u otra, tenían a su alcance la oportunidad de mejorar sus condiciones de vida para que fueran superiores a las de la generación anterior.

Claro que en su forma más simplista –cualquiera podría llegar a ser presidente o millonario si se portaba bien, estudiaba mucho y trabajaba más– siempre fue un mito, como también eso de que ésta era una sociedad sin clases económicas. Pero en cierto grado, por ser la economía más rica del mundo, con una serie de conquistas logradas por movimientos sociales (derechos y normas laborales, derechos civiles, educación pública, seguro social, etcétera), Estados Unidos sí ofreció elementos de ese sueño, y durante décadas cada generación gozó de mejores condiciones que su antecesora. Hasta que ya no.

“El liberalismo se plasma como un nuevo totalitarismo”

Para Danny-Robert Dufour, antropólogo francés, investigador del liberalismo, la fase última de los procesos “neo” o “ultra” liberales es totalitaria porque pretende gestionar al conjunto de las relaciones sociales. Es “la dictadura de los mercados” de la que nadie puede escapar.

Eduardo Febbro / Página12

Algunos ya lo ven terminado, otros a punto de caer en el abismo, o en pleno ocaso, o en vías de extinción. Otros analistas estiman al contrario, que si bien el liberalismo atraviesa por una seria crisis, su modelo está lejos, muy lejos de abdicar. A pesar de las crisis y sus hondas consecuencias, el liberalismo sigue en pie, produciendo su lote insensato de beneficios y desigualdades, sus políticas de ajuste, su irrenunciable impunidad. Sin embargo, aunque siga aún vivo, la crisis ha desnudado como nunca sus mecanismos perversos y, sobre todo, puso en el centro de la escena no ya el sistema económico en el que se articula sino el tipo de individuo que el neoliberalismo terminó por crear: hedonista, egoísta, consumista, frívolo, obsesionado por los objetos y por la imagen fashion que emana de él. La trilogía de la modernidad liberal es muy simple: producir, consumir, enriquecerse. En su último libro, El individuo que viene después del neoliberalismo, el filósofo francés Dany-Robert Dufour plantea una pregunta que pocos se hacen: ¿Cómo será el individuo que surgirá tras los cataclismos y las intervenciones globales del liberalismo?

sábado, 11 de febrero de 2012

Trabajo

Es este un “mundo de trabajo” en el que los peces grandes se comen a los chicos en cardúmenes, y los devorados se sienten felices de haber servido de bocadillo del gigante. El desempleo de España a Costa Rica.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

rafaelcuevasmolina@hotmail.com

El Canal Internacional de la televisión española, misma que es vista en toda América Latina, transmitió el jueves 9 de febrero próximo pasado un reportaje que tenía como protagonista a Martín Cervantes quien, en concurso –según supimos- con otras 28 personas, había logrado conseguir un puesto para atender la cafetería de un club social comunal en una pequeña comunidad del interior de España.

La periodista presentaba a Martín con grandes muestras de alegría y, tal vez, de sensacionalismo, y le preguntaba pormenores de sus emociones por haber logrado acceder a un puesto de trabajo después de haber pasado, al igual que su esposa, casi un año en el paro. En efecto, la pareja de desempleados, con dos hijos pequeños de no más de cinco años, habían perdido sus respectivos trabajos –primero él y después ella- en la cantábrica ciudad de San Sebastián, y veían con espanto, como miles de otros españoles, cómo el subsidio por desempleo no les alcanzaba para pagar hipoteca, guardería, medicinas y alimentación de su pequeña prole.

ALBA: los otros caminos posibles de nuestra América

El ALBA avanza, y para ello se nutre de la energía popular, la tradición revolucionaria antiimperialista, la crítica anticapitalista, lo mejor del pensamiento de la unión latinoamericana, y el vigor de los pueblos forjado en la resistencia social al neoliberalismo.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

No es sencillo mirar y valorar el significado y los aportes de la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA) desde países donde la hegemonía ideológica neoliberal, y la influencia político-económica de los EE.UU, han inclinado la balanza hacia la (des)integración nacional y regional en tratados de libre comercio que favorecen al mercado estadounidense, en lugar de la opción por la integración múltiple y diversa nuestroamericana, que se impulsa desde el Caribe y el sur de América Latina.

En Costa Rica, por ejemplo, que hace parte del eje del libre comercio panamericanista, el sentido común dominante, que se expresa en los discursos político y mediático, suele representar a la iniciativa ALBA –casi textualmente- como una suerte de nueva cortina de hierro andina, un producto del socialismo barbárico y, en general, una utopía regresiva. Se trata de una visión sesgada y prejuiciosa, pero útil para quienes reproducen el guión de los gobiernos “buenos” y “malos”, y para quienes atacan, deliberadamente, a los líderes latinoamericanos progresistas y nacional populares, y a los movimientos políticos y sociales que intentan avanzar por los caminos de un nuevo sistema de relaciones entre los Estados y pueblos de nuestra América.

¿Hay algo nuevo en la relación Estados Unidos-América Latina?

En un mundo de globalización, de grandes bloques y políticas a escala planetaria, la izquierda social, la izquierda desde abajo, popular, sólo unida puede enfrentarse con posibilidades de éxito al todavía poderoso imperio estadounidense.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Guatemala

"El poder del país se basó ante todo en este hemisferio, a veces llamado Fortaleza América". Documento Santa Fe IV: "Latinoamérica hoy". Estados Unidos, 2000

Una historia de violencia

La región latinoamericana tiene características bastante peculiares en tanto bloque. Si bien hay diferencias, marcadas incluso, entre algunas zonas -el Cono Sur con Argentina, Chile y Uruguay es muy distinto a Centroamérica, por ejemplo; o sus países más industrializados, Brasil y México, difieren grandemente de las islas caribeñas-, en su composición hay más elementos estructurales en común que dispares.

Los rasgos comunes que unifican a toda la región son, al menos, dos: a) todos los países que la componen nacieron como Estado-nación modernos luego de tres siglos de dominación colonial europea (española fundamentalmente, o portuguesa); y b) todos se construyeron integrando a los pueblos originarios en forma forzosa a esos nuevos Estados por parte de las élites criollas. Estas características marcan a fuego la historia y la dinámica actual del área. En otros términos: la violencia estructural es una matriz para toda la región, que sin solución de continuidad se viene manteniendo hasta la actualidad desde hace cinco siglos.

Cuba, después del Che

El Che imaginó al hombre nuevo en una Cuba en la que coexistía el capitalismo con el socialismo real. Se esperaba que este último con todos sus vicios ganara la batalla. Hoy Cuba es una isla que sigue buscando una sociedad justa contra un planeta neoliberalizado y lleno de infamias.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América

Desde Puebla, México

En los primeros días de enero de 2012 estuve con Myrna Torres Rivas en su casa en el Reparto Kohly de La Habana. Myrna, mujer extraordinaria, bella a sus 82 años, rebelde como siempre. Crítica de cualquier forma de autoritarismo. Digna hermana de Edelberto y sobre todo digna hija de ese gigante ético que fue don Edelberto Torres, memorable mentor en Guatemala y patriarca moral del sandinismo nicaragüense. Me siento en una de las salas de su casa y me veo junto a Lisett mi esposa, junto a Mario René “el remachón” Chávez, el veterano revolucionario quien se encuentra de visita en la isla. Finalmente junto a mi amiga de muchos años, Mélida Turcios Lima quien es residente en Cuba desde hace 35 años. La plática es amena y viva. Myrna nos cuenta de su activa vida social en los últimos días de 2012, visitas de gente de diversas partes del mundo, sus impresiones críticas y preocupación sobre su siempre amada Guatemala. No puedo dejar de ver en ella a la bella jovencita, balletista de la Escuela Nacional de Ballet en Guatemala, en el primer lustro de los años cincuenta. Esa muchacha que tanto impresionó al joven médico argentino Ernesto Guevara, quien escribió en uno de sus diarios que Myrna “rompía corazones”.

Myrna habla del Comandante Ernesto Che Guevara no como tal. Ella lo recuerda como el guapo y desaliñado joven que vivió en la Guatemala de Arbenz. El Comandante, icono mundial, para ella es simplemente “Ernesto”. Pero “Ernesto” junto a Fidel, Camilo Cienfuegos y Julio Antonio Mella -el joven líder estudiantil asesinado en México por el dictador Machado-, son las grandes figuras morales en Cuba.

El Comercio de Ollanta Humala

Ollanta Humala ni siquiera ha concluido con el sexto mes de gobierno y el Director General del diario El Comercio, Francisco Miró Quesada le prodiga un florido rosario de elogios que engalana, sin duda alguna, el caudillismo del ambiguo mandatario

José Toledo Alcalde / Especial para Con Nuestra América

Desde Lima, Perú

El Amauta José Carlos Mariátegui (1894-1930) siempre insistió en no caer en la dualidad de liberar luchas económicas sin integrar las políticas. Para el autor de 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana (Lima, 1928), las transformaciones que necesitaba el Perú tenían que ser asumidas desde todos los frentes en donde los sectores marginalizados pudieran convertirse en sujetos de transformación y nunca más en objetos de comercialización y barata especulación. Por lo visto, el prodigado mesianismo economicista del presidente de la República del Perú, Moisés Ollanta Humala Tasso -con barniz caritativo de inclusión social-, está muy lejos de parecerse al nacionalismo por el cual luchó el Amauta.

La pragmaticidad liberal que econo-normativiza las relaciones sociales y de producción, es contraria a proyectos políticos en donde el ser humano y la naturaleza en su conjunto son entendidos y asumidos como valores supremos al Capital, y no lo contrario. En sí mismos los principios del Capitalismo son inhumanos. La transformación personal del mandatario peruano está muy lejos de ser aquella por la cual apostaron las fuerzas sociales que hicieron posible su acceso a la tristemente calificada “Casa de Pizarro”. En las siguientes líneas nos ocuparemos de entrever el beneplácito que El Comercio prodiga a favor de la “Gran Transformación Personal” del mandatario, a su sumisión al modelo económico liberal y su incondicional sujeción al caduco y defenestrado Consenso de Washington.

Hacia una historia del movimiento social guatemalteco (1954-1978)

El largo período represivo de 1954-1978 fue el escenario de un importante movimiento popular que, por su trascendencia, debe ser recordado en cualquier análisis de la situación actual del movimiento social guatemalteco. Esos años de lucha y represión condicionaron modalidades de organización y lógicas de acción, favorecieron la emergencia de nuevas organizaciones sociales con nuevas reivindicaciones y condicionaron la especificidad actual de los movimientos sociales en el país centroamericano.


Jorge Murga Armas / Para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Guatemala


Me parece necesario recordar el contexto en el cual se desenvolvía el movimiento social guatemalteco hace poco más de medio siglo, luego de que la United Fruit Company (UFCO), en confabulación con el Departamento de Estado de los Estados Unidos, la oligarquía, la cúpula del ejército y de la Iglesia católica, depusieran en 1954 al presidente Jacobo Arbenz (1951-1954) acusándole de comunista. Se trataba del momento en que el movimiento sindical y campesino desarrollado fulgurantemente en los diez años de la Revolución democrática del 20 de octubre de 1944 (1944-1954), había sido desarticulado ferozmente por el régimen anticomunista de Carlos Castillo Armas (1954-1957); y del momento en que la Guerra Fría que entonces se expandía por el globo, empezaba a cobrar las primeras víctimas de un largo período de violencia política que en Guatemala no acabaría oficialmente sino hasta en 1996, luego de la firma de la paz entre el gobierno de la República y las organizaciones guerrilleras reagrupadas en la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). Largo período que se tradujo en una guerra sangrienta de treinta y seis años cuyo saldo según cifras oficiales es espeluznante: 200,000 víctimas entre asesinados y desaparecidos; 1 millón de desplazados internos; 200,000 refugiados en el extranjero, principalmente en México; millares de viudas y huérfanos; y, como consecuencia, una sociedad fragmentada. Lea el texto completo aquí…


* Jorge Murga Armas es investigador en el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala (IIES-USAC), Doctor en antropología y sociología de lo político (Universidad de París VIII). Este texto se publicó originalmente en Guatemala, en la Revista Economía, Nº187, enero-marzo 2011. Con Nuestra América lo reproduce con autorización del autor.