sábado, 28 de abril de 2012

América Latina y Europa: dos puertas distintas para salir de la crisis neoliberal

La crisis de este capitalismo salvaje, que arrasa con todo a su paso, puede llevarnos a escenarios políticos que nadie se hubiera imaginado hace tan solo 20 años.

Rafael Cuevas Molina /Presidente AUNA-Costa Rica

Las políticas de austeridad y ajuste neoliberal
están en el centro de las protestas populares en Europa.
Las nefastas implicaciones del neoliberalismo, es decir, del capitalismo llamado “salvaje” por el Papa Juan Pablo II, llevan a la desesperación del pueblo (perdón, quise decir sociedad civil) que, en la búsqueda de salidas, encuentra puertas distintas y, a veces, encontradas.

Si echamos un vistazo a las derivaciones políticas que han traído los programas de ajuste en Europa y América Latina, las diferencias saltan a la vista.

Como se sabe, en América Latina varios son los países en los que se eligió gobiernos que, abierta y beligerantemente, propusieron salidas que fueron a contramano de las políticas neoliberales que sus antecesores aplicaron a rajatabla en decenios anteriores. El alejamiento de este modelo ha sido difícil, engorroso, dadas las profundas ramificaciones que tiene en todos los ámbitos de la vida contemporánea. En el conjunto de naciones que han optado por este camino hay toda una gama, en la cual se pueden encontrar los más variados matices. Quienes entienden de clasificaciones identifican dos grupos: el de los moderados, por un lado, formado por Brasil, Argentina y Uruguay, y el de los radicales, que comprende a Venezuela, Ecuador, Bolivia y Cuba.

Costa Rica: “Laura Chinchilla gobierna para los banqueros y para los ganadores del modelo neoliberal”

El diputado José María Villalta, del Frente Amplio de Costa Rica, realiza un balance de la gestión de la presidenta Chinchilla  a mitad de su mandato de cuatro años. Además, analiza la coyuntura  de un país donde el discurso de “la felicidad” –con el que los grupos hegemónicos intentan disfrazar una realidad conflictiva- ya no da más para encubrir las crisis política, económica, ambiental y social.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Dip. José María Villalta (Archivo FA)
A dos años de su llegada al poder, la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, atraviesa por uno de los momentos más difíciles de su gestión: tanto las escuestas de opinión realizadas por firmas consultoras, como el pulso ciudadano que dan las distintas movilizaciones y manifestaciones sociales, muestran un creciente malestar y descontento de los costarricenses con la situación del país.

Un estudio presentado recientemente por una empresa consultora internacional ubicó a Chinchilla, del Partido Liberación Nacional (PLN), como la presidenta latinoamericana con menor porcentaje de aprobación (solo un 26%), por debajo incluso del chileno Sebastián Piñera. Y una encuesta publicada esta semana en Costa Rica reafirma esa tendencia: 44% de los entrevistados califican al gobierno de Chinchilla como malo o muy malo, al tiempo que señalan la falta de liderazgo, la ausencia de resultados concretos y la corrupción en su gabinete de ministros, como las principales deficiencias.

Esta percepción la comparte el diputado José María Villalta, del Frente Amplio (FA), única fuerza política de izquierda con representación legislativa en Costa Rica, quien considera que para las grandes transformaciones que necesita el país, los dos últimos han sido años perdidos, se siguió aplicando lo peor de la administración del expresidente Oscar Arias”.

Para analizar la actual coyuntura política y sus perspectivas a mediano plazo, Con Nuestra América conversó con el diputado Villalta en su despacho legislativo, en cuyas paredes destacan los retratos del Che Guevara, Salvador Allende y los históricos dirigentes comunistas costarricenses Manuel Mora y Carmen Lyra: figuras que, desde su ejemplo y legado, parecen guiar el trabajo del más joven de los diputados (pronto cumplirá los 35 años) de la Asamblea Legislativa y una de las más combativas voces de la oposición.

El reto de las izquierdas latinoamericanas

Las izquierdas latinoamericanas están ante un nuevo escenario. La hegemonía norteamericana ya es menos omnipotente, hemos recuperado capacidad de autodeterminación y maniobra, tenemos un variado repertorio de gobiernos progresistas pero, al propio tiempo, aún no hemos creado un nuevo proyecto de mayor alcance histórico.

Nils Castro / Especial para Con Nuestra América

Intervención ante la 2ª Conferencia de Líderes Parlamentarios Progresistas “Rewrite the world”, celebrada en Roma el 19 y 20 de abril de 2012.

Actualmente hay gobiernos progresistas o de izquierda democrática en la mayoría de los países sudamericanos y en dos países centroamericanos. Ellos expresan una diversidad que viene de distintas realidades y procesos nacionales y, aunque no representan un modelo político‑ideológico común, sí coinciden en algunos rasgos muy importantes.

Estos gobiernos han resultado de los rechazos sociales y electorales a las consecuencias socioeconómicas y morales de la  imposición del neoliberalismo. En unos países, tales repudios llegaron a ser tan masivos que hicieron colapsar al sistema político tradicional y posibilitaron reformas constitucionales que buscaban “refundar” el Estado[1]. Allí esos gobiernos ahora tienen mayor poder institucional y pueden ser más radicales. En otros lugares, esos gobiernos llegaron adonde están a través de elecciones realizadas dentro del viejo sistema político. Por lo tanto controlan menos poder y siguen políticas más moderadas[2].

Mientras la derecha se une la izquierda se fragmenta

Como se ha dicho con cierta malicia, pero no sin una cuota de verdad: si algo define a las izquierdas políticas es su “manía” de estar siempre dividiéndose, peleándose por minucias, fragmentándose. Ese es un mal presente siempre y en cualquier parte del mundo, al igual que en la derecha su intuición de clase para unirse.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Es difícil precisar con exactitud qué significa hoy ser de izquierda. Después de los terribles golpes sufridos con la caída del campo socialista hacia los 90 del siglo pasado, con la imposición de las políticas neoliberales que hicieron retroceder enormemente muchas conquistas sociales, con el fin de la Guerra Fría, hoy por hoy es complicado entender exactamente qué es “la izquierda”. De todos modos, aunque hay una variación enorme y pueden entrar ahí planteos incluso antitéticos, está claro que es lo que se enfrenta a las posiciones conservadoras que buscan mantener la regularidad del sistema. Lo que se opone a esto, es la izquierda (izquierda parlamentaria, movimientos armados, organizaciones campesinas, sindicatos combativos, partidos que vienen del estalinismo histórico, nuevos movimientos urbanos como los desocupados, estudiantes movilizados, intelectuales y artistas críticos, etc., etc. La lista es larga). Por el contrario, lo que defiende al sistema, es la derecha.

En ese amplio e impreciso campo de “la derecha” también puede entrar de todo, desde el actual pensamiento neoconservador de los grandes capitales globales al Opus Dei, de los medios de comunicación comerciales a los empresariados nacionalistas del Tercer Mundo, etc., etc. Pero cuando le suenan señales de alarma, la derecha –siempre y en cualquier parte del mundo– cierra inmediatamente sus filas y actúa como bloque monolítico. En definitiva, cuando vive un ataque está en juego su supervivencia como sector privilegiado; y eso, por lo que se ve, no admite dudas: o se une o la expropian, o depone diferencias y actúa como bloque o desaparece. La experiencia nos enseña que siempre, a cara de perro, opta sin titubeos por la primera opción.

Guatemala: Pedrito

Tenía 33 años cuando fue secuestrado y asesinado por la dictadura encabezada por el general Oscar Humberto Mejía Víctores. Sus restos fueron enterrados el sábado 31 de marzo de 2012. Con ello concluye el infierno interminable de su familia, el mismo que continúa para  todos los familiares de los 45 mil desparecidos en Guatemala.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

Era conocido en el interior de la organización con el nombre de Pedrito. Supongo que  él debe haber  decidido usar el apelativo Pedro como  nombre de guerra. Pero era tan pequeño y frágil por aquellos años  de mediados de los setenta del siglo pasado, que su seudónimo inevitablemente  era usado en diminutivo. A esto se agregaba que era un hombre admirado, querido y respetado. Porque era el prototipo de lo que debía ser un cuadro de una organización clandestina y revolucionaria. Abnegado, modesto, disciplinado.  Su proyecto de vida  fue la transformación revolucionaria de Guatemala, su motivación fue la indignación que  a una parte importante de nuestra generación nos ocasionaron las injusticias, infamias y opresiones que ha vivido Guatemala.

Pedrito estudió en el Instituto Central para Varones de Guatemala y podía haber sido  luego un estudiante universitario y un profesional. Pero su vocación fue otra y entregó su vida a ella. Su figura pequeña y delgada, su frente alta y barba ligera resultaba inconfundible para los que lo conocimos. Eran tan liviano su peso que en ocasiones cuando repartía la propaganda clandestina en los salones de la universidad, podía hacerlo mientras se paraba y caminaba  en las paletas de los pupitres.

Recomposición de la clase dominante en Guatemala 1808-1944

El investigador Jorge Murga Armas
En este ensayo, el investigador Jorge Murga Armas, analiza los cambios y continuidades en la estructura agraria colonial de Guatemala, el contexto de la lucha de clases en el período que va de 1804 a 1944; las pugnas entre liberales y conservadores, los primeros intentos de reforma agraria y las disputas por la herencia colonial; el papel que desempeñó la compañía norteamericana United Fruit Company y sus relaciones con el sistema político guatemalteco.

Publicado originalmente en el año 2008 en la Revista Economía, del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad de San Carlos, Con Nuestra América el texto a disposición de nuestros lectores y lectoras en el siguiente enlace: Recomposición de la clase dominante en Guatemala 1808-1944

Francia, ambivalentes resultados electorales

Que la derecha haya obtenido entre todos sus candidatos más del 50% de la votación muestra el talante de los franceses que atribuye a los inmigrantes y a la inversión social la causa de todos sus males, desconociendo el carácter estructural de la crisis que viven.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela.

El resultado de la primera vuelta de los comicios presidenciales de Francia tiene resultados ambivalentes, pudieran darse distintas lecturas, que no deberían quedar en lo meramente electoral, toda vez que el futuro del país galo y también del de Europa estará definido, –en gran medida-  por lo que ocurra en la segunda vuelta a realizarse el próximo 6 de mayo. Francia es además miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, por lo que pertenece a esa reducidísima élite mundial que está posibilitada para tomar decisiones que atañen a todo los habitantes del planeta.

Lo primero que se puede observar es que este proceso electoral sigue la pauta de lo que ha estado ocurriendo en Europa, la crisis castiga por igual a gobiernos de derecha o centro izquierda por su incapacidad para dar respuestas a las acuciantes necesidades de la población. En este caso, es la primera vez en Francia que un presidente en ejercicio pierde la primera vuelta cuando está aspirando a la reelección.

“América profunda”: Un homenaje a Rodolfo Kusch

La América profunda ha hecho y hace grandes aportes al pensamiento. Sostener esto hace años y décadas nos colocaba en un lugar difícil, hoy esto aparece con mayor claridad. La aventura de pensar desde aquí es un hermoso legado construido entre otros por Simón Rodríguez, José Martí,  Mariátegui, Saúl Taborda, Arturo Jauretche, Rodolfo Kusch, pero lo recibido por ellos también lo debemos hacer propio, esa es nuestra tarea.

Carla Wainsztok / Especial para Con Nuestra América
Desde Buenos Aires, Argentina

Rodolfo Kusch, filósofo argentino (1922-1979)
Comencemos por el título del texto: América profunda. En primer lugar el nombre de un continente, nuestro continente, y luego un adjetivo: profunda. Según el diccionario, profundo puede ser algo misterioso, difícil de penetrar, también intenso y excesivo. Entonces América es misteriosa, intensa, difícil de penetrar y excesiva.

Esta obra de Rodolfo Kusch cumple 50 años. Nosotras/os vamos a volver a alguna de sus ideas, pero también citaremos otro texto que se llama Geocultura del Hombre Americano.

Diremos, entonces, que a nuestro autor le preocupa “lo americano en su dimensión humana, social y ética” ( Kusch: 1999, 19). En él hay un gran interés por lo cultural. Podemos plantear entonces la presencia de un doble saqueo en la América Profunda, una expoliación económica y una colonización cultural o pedagógica. Una colonización que también es epistemológica y ontológica.

El reyezuelo de las escopetas

Señor Rey de las escopetas, cuando nos visite hágalo con respeto, proponga cómo pagarán ustedes la deuda histórica que tienen con nuestro hermoso continente africano, saqueado mil veces por la civilizada Europa.

(Cualquier semejanza con el rey de España es verdad)

Giovanni Beluche V.* / Especial para Con Nuestra América

El Rey Juan Carlos, ufano, exhibe su pieza de caza
Había una vez un país lejano, ubicado al sur del continente africano llamado Botsuana. Allí vive Seretse, un niño soñador que lleva el nombre de uno de los principales líderes de la independencia de su país, alcanzada en 1966. Aunque Seretse vive en Gaborone, ciudad capital, proviene de una vieja familia de granjeros y pastores, quienes durante generaciones fueron testigos del saqueo de los minerales y riquezas de su país, en manos de invasores protegidos por la corona del Reino Unido.

El niño era curioso e inquieto, una tarde del año 2012 sentado junto a su padre, en un pequeño radio de baterías, escuchó la noticia de que el Rey de España se había lesionado cuando practicaba el “deporte” de la cacería de elefantes en Botsuana. Su sensibilidad le hizo sentir lástima por aquel viejillo que se había lastimado, pero pudo más la curiosidad insaciable del pequeño y bombardeó a su padre con preguntas: ¿qué es un Rey, papá?, ¿dónde queda España?, ¿la cacería de elefantes es un deporte?, y así por el estilo.

América Latina en el laberinto de los cambios

En el sur se habla de un “giro a la izquierda” para denominar este movimiento de mayor autonomía de la región. Sin embargo, si se visualiza el conjunto se puede hablar de un giro popular que incluye actores o clases sociales de los más variados sectores de un extremo al otro de la región.

Marco A. Gandásegui, hijo / ALAI

Esta contribución es una continuación del artículo que leyeron la semana pasada. La lógica del escrito sigue la pauta del anterior. Sin embargo, puede leerse en forma independiente. En la actual coyuntura panameña, es importante saber qué está pasando en la región latinoamericana. Desde un principio, se sostuvo que el presidente Ricardo Martinelli está corriendo contra reloj y se le acabaron sus recursos ideológicos (que le proporcionaban aliados coyunturales en países como México y Chile). Si en Panamá la base social de Martinelli se corroe rápidamente, en el exterior es descalificado como un gobernante “autoritario”, siguiendo el epíteto con el cual lo bautizara el Departamento de Estado.

Cuando se hablan de los cambios en América latina, prefiero referirme a “un giro popular” y no tanto al más conocido “giro a la izquierda”, cuando hablamos de los cambios políticos experimentados en la región durante los últimos tres lustros. Para Miriam Lang, “tener gobiernos con alta legitimidad popular no significa que el Estado haya cambiado su razón colonial”. Lang se pregunta ¿qué tipo de transformacio¬nes serían deseables y posibles? ¿Es en el interior del Estado que se pueden real¬mente impulsar estas transformaciones? ¿Los Estados mineros, rentistas y extractivistas pueden ser instrumentos o actores de un proceso de cambio? La misma pregunta es pertinente aplicarla a Panamá: ¿puede un Estado rentista que vive de los tributos que recibe de su posición geográfica convertirse en promotor de cambios?

Recuperando soberanía

La nacionalización de YPF por parte de la nación argentina, su creadora y propietaria original, ha sido un acto cabal de soberanía, tomado en legítima defensa de los intereses nacionales de ese hermano país. Y merece el aplauso y pleno respaldo de toda América Latina.

Jorge Núñez Sánchez / El Telégrafo (Ecuador)

Soberanía es una palabra que desagrada a los poderes coloniales y neocoloniales. Es que en ella se resumen algunos conceptos básicos del poder público, tales como el carácter de autoridad suprema que posee el pueblo de cada país. Y esta palabra empata también con la altivez y el orgullo con que una nación maneja sus asuntos, sin someterse a poderes extranjeros o a fuerzas de presión internas.

Por todo ello, encuentro que es la palabra adecuada para definir la acción que acaba de tomar la nación argentina, a iniciativa de su presidenta constitucional, la doctora Cristina Fernández, con el fin de nacionalizar la mayoría de acciones de la empresa petrolera YPF.

Es bueno recordar que esta empresa argentina fue creada el 3 de junio de 1922 por el presidente Hipólito Yrigoyen, un líder radical que había participado en las revoluciones antioligárquicas de 1890 y 1893. Tras fundar la Unión Cívica Radical, este abogado y profesor de historia argentina se convirtió en 1916 en el primer gobernante electo por voto directo y secreto, y emprendió un importante ensayo de desarrollo del Estado nacional.

Repsol despierta la bestia colonialista

Argentina, su presidenta y su pueblo están siendo sometidos a un ataque sin cuartel por autoridades españolas, dirigentes europeos, gobiernos cipayos latinoamericanos, centros de estudio y medios de comunicación social, en los que Repsol posee acciones y controla voluntades.

Marcos Roitman Rosenmann / LA JORNADA

Las medidas nacionalizadoras y recuperación de las riquezas básicas, ejecutadas en América Latina o África o Asia, siempre han sufrido la ira de los centros coloniales y las empresas afectadas. Los ejemplos no faltan a la cita. Lázaro Cárdenas, Jacobo Arbenz, Fidel Castro, Omar Torrijos, Velazco Alvarado, Salvador Allende, Evo Morales, Hugo Chávez, la lista es amplia. Acostumbrados al ordeno y mando, los arrogantes imperios desconocen el concepto de independencia y soberanía. Son reticentes al trato de igualdad. El paternalismo anclado en posiciones de fuerza articula el discurso de la soberbia imperial. Revelarse contra la autoridad paterna y el orden establecido debe merecer un castigo ejemplar. Bloqueos, procesos desestabilizadores, estrangulamiento económico, magnicidios o golpes de Estado. En estos días, la expropiación de una empresa privada, Repsol YPF, cuyos intereses sólo representan a sus accionistas y cuyo objetivo es obtener beneficios a costa de cualquier consideración ética, jurídica, moral y medio ambiental, despierta la ira de los centros de poder hegemónicos, sus instituciones y principales dirigentes políticos.

Nuevas lecciones latinoamericanas

En Europa y EE.UU todavía no se comprende que América Latina ha marcado el inicio de una nueva era y que hoy es otro de los ejes geopolíticos con los que las potencias tendrán que aprender a “negociar”, porque en la región ya no sirven las viejas diplomacias intervencionistas.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo (Ecuador)

La Unión Europea reaccionó con amenazas económicas sobre Argentina por haber re-nacionalizado la petrolera YPF-Repsol. De paso, es una indirecta “advertencia” a la América Latina. En cambio, los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) invitaron a Argentina para patrocinar un documento, que la presidenta Cristina Fernández aceptó.

El documento insta a la OMC para concluir satisfactoriamente la Ronda de Doha, pero señala que “la apertura comercial no genera por sí misma crecimiento económico, desarrollo e inclusión social”,  que son necesarias otras políticas complementarias para garantizar la estabilidad macroeconómica y la inversión social, y también que, en el mismo marco de la OMC, deben respetarse los espacios de políticas con que cuentan los países en desarrollo para alcanzar sus legítimos objetivos económicos y sociales.

sábado, 21 de abril de 2012

Argentina: Un camino a seguir

La “era Kirchner” le ha devuelto dignidad y esperanza al país, ha marcado un rumbo y con esta nacionalización lo profundiza. Es necesario acompañar a los argentinos en esta ruta. 

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica
rafaelcuevasmolina@hotmail.com

Portada del diario Tiempo Argentino,
del pasado 17 de abril.
El enojo del gobierno español por la nacionalización de las acciones de Repsol en YPF es inversamente proporcional a la satisfacción que sentimos por esta medida de soberanía nacional tomada por la Argentina. Se afianza, así, la tendencia latinoamericana de encontrar caminos propios, distintos de los que transitó en las nefastas décadas  de predominio absoluto del neoliberalismo.

Inmerso en la más brutal crisis económica de su historia, el pueblo español no para de recibir de su gobierno noticias del destramamiento de su estado social. El ajuste, llevado hasta sus últimas consecuencias, presagia implicaciones como las que vivió Argentina a partir de diciembre del 2001 y que llevó, a la postre, a un cambio de rumbo a partir de la llegada al poder de Néstor Kirchner.

Como sabemos, ese cambio de rumbo, que encuentra hoy en la nacionalización de YPF un momento estelar, no es propio solamente de Argentina, y es visto con atención y simpatía en la misma Europa.

Abril soberano en nuestra América

Sin recuperación de la soberanía en todos los órdenes, y sin integración al espacio geopolítico, económico y cultural  que es natural y propio de la región latinoamericana,  ningún país será viable frente a las presiones y apetitos que, desde hace siglos, gravitan, voraces, sobre el destino de nuestra América.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Rico en acontecimientos de profundo valor simbólico, de esos que viven en la memoria colectiva de los pueblos y la iluminan con sus enseñanzas, abril se ha convertido literalmente a sangre y fuego en un mes fundamental en la historia de las luchas por la independencia –nacional y regional- y la liberación de nuestra América.

Para los centroamericanos, en general, y los costarricenses en particular, abril recuerda el triunfo, en 1856, sobre las tropas filibusteras del estadounidense William Walker y sus planes esclavistas y de dominación geopolítica, en sucesivas batallas en Santa Rosa, al norte de Costa Rica, y en Rivas, al sur de Nicaragua, hasta alcanzar una victoria -el 11 de abril- que cambió el curso de la guerra patria: derrotado por un ejército compuesto mayoritariamente por campesinos y civiles, que plantó cara a soldados experimentados (muchos de ellos curtidos en la guerra entre Estados Unidos y México, de 1846-1848) y mercenarios norteamericanos y europeos, Walker fue forzado a replegarse  y, un año más tarde, declaró la capitulación definitiva ante la alianza centroamericana.

El canijo estigma del Conquistador

¿Qué demuestran comportamientos como los del rey Juan Carlos, de las transnacionales como REPSOL y de los organismos internacionales como la OEA y la ONU? ¿Acaso no son la clara muestra de la nefasta y febril lucha por el poder acumulativo y excluyente, que hace que el mundo penda de un delicado hilo y se encuentre al borde su destrucción?

José Toledo Alcalde / Especial para Con Nuestra América

REPSOL: punta de lanza de la reconquista de América
por parte de las transnacionales españolas.
Tres acontecimientos de importante relevancia histórica tiñen las páginas del denominado “mundo hispano”, antítesis del AbyaYala propia de las identidades de los pueblos originarios. Primero, la VI Cumbre de las Américas, celebrada en Cartagena de Indias, en Colombia; segundo, el Safari del Rey de España Juan Carlos y tercero, la inminente nacionalización de la compañía petrolífera Argentina REPSOL-YPF.

Cumbre de las Américas. La bella Cartagena de las Indias, tantas veces sitiada  e invadida por piratas y religiosos, devastada y  traficada, la que  soportó la despiadada inquisición cual maquinaria impune de persecución, tortura y asesinato con la venia del Pontificado italiano; en esta oportunidad sufrió –quizás por última vez– la presencia de una Cumbre otrora monitoreada por los EEUU y Canadá, hoy ensombrecida por el consenso latinoamericano harto de los estragos infames del neocolonialismo occidental.

Estados Unidos construye un cerco en el sur de nuestra región

Quienes observen un mapa podrán constatar las nuevas posiciones militares de Estados Unidos en Argentina y Chile han permitido establecer un gigantesco triángulo con capacidad de controlar las rutas marítimas del sur del Océano Atlántico, y la región sur del Océano Pacífico donde se encuentra el  estrecho de Magallanes, único paso natural marítimo entre los dos océanos y por tanto entre los dos hemisferios del planeta.

Sergio Rodríguez Gelfestein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Quienes creen que la obcecada actividad imperial de la primera potencia mundial para contener a China en el “Siglo asiático de Estados Unidos” y su consecuente obsesión por derrocar al gobierno de Siria e imponer sanciones a Irán para generar tensión en el Medio Oriente como paso imprescindible en su desplazamiento en dirección a Asia, le hacen olvidar su “patio trasero” están equivocados.

En semanas recientes las acciones agresivas de Estados Unidos y la OTAN han seguido su escalada. Su condición de potencia global la hace mirar nuestra región con una visión distinta que la sitúa no sólo como proveedora de materias primas, que debe ser controlada para impedir la competencia de otras potencias, sino que también como ruta marítima, en la eventualidad de conflictos en el Medio Oriente que cierren las vías tradicionales de transporte de energía.

Lucha contra las drogas: problema complejo

La despenalización del tránsito de drogas por Centroamérica, Caribe y México, no resolvería el problema  de fondo en tanto exista el tema del consumo. Y la despenalización del consumo no resolvería el problema si la producción sigue siendo penalizada. Y hay que reconocer  que mientras los Estados Unidos  de América no se incorporen a la discusión de la despenalización, la dificultad de fondo no será resuelta en su totalidad.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

En el momento en que escribo estas líneas es muy temprano todavía para hacer una evaluación de lo sucedido en la Cumbre de las Américas con respecto al tema de la despenalización de las drogas. Pero me llama la atención que en su discurso  inaugural el presidente anfitrión, el colombiano  Juan Manuel Santos, deploró la exclusión de Cuba del sistema interamericano y especialmente de la Cumbre y al mismo tiempo abogó por explorar nuevas rutas en relación al combate a las drogas. Interesantes posturas, sobre todo proviniendo de  un mandatario que de ninguna manera  puede ser  ubicado  en  la constelación de gobernantes progresistas en América latina. Mientras  el presidente estadounidense Barack Obama, insistía en la postura de Washington  sobre una guerra frontal a las drogas, el mandatario colombiano dijo en su discurso inaugural: “a pesar de todos los esfuerzos, inmensos esfuerzos, inmensos costos, tenemos que reconocerlo: el negocio de las drogas ilícitas sigue pujante”. La aseveración  parecería hasta una cita textual del artículo signado por el presidente  de Guatemala, Otto Pérez Molina y que fuera publicado el 7 de abril de 2012 en el diario inglés The Guardian.

Guatemala: La tierra y los hombres en la sociedad agraria colonial de Severo Martínez Peláez

A la luz de los datos que proporciona el historiador Severo Martínez en su precioso ensayo sobre la vida colonial, vemos igualmente que ni el poderío material de la clase dominante ni el peso ideológico de la colonia han desaparecido todavía en la sociedad guatemalteca.

Jorge Murga Armas* / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

El historiador Severo Martínez Peláez (1925-1998).
En febrero de 1524[i], acompañado de varios cientos de hombres entre españoles y mexicanos[ii], Pedro de Alvarado llega al territorio maya de la actual Guatemala. Después de cruentas batallas con los ejércitos quichés en Xetulul Junbatz, Chuabaj, Palajunoj y Chuarral, luego de la muerte del Gran señor Tecún Umán en Pachaj[iii], aprovechando las divisiones internas de la sociedad maya-quiché y gracias a un aparato militar superior, el ejército invasor se impone en Chi Gumarcaaj no obstante el coraje y dignidad de Oxib’ Quiej y Belejeb’ Tz’i[iv], los Grandes señores del Quiché, a la lucha heroica de los mames encabezados por el Gran señor Kaibil Balam en Zaculeu[v], a la resistencia heroica de los cakchiqueles y sus Grandes señores Belejeb’ K’at y Kajeb’ Imox en las montañas de Iximché[vi], y a otros pueblos más.

La derrota militar de la sociedad maya-quiché se tradujo en la ocupación de su territorio y el sometimiento de sus pobladores. Se impone el término «indio» para designarles socialmente, se les reduce a un estado de servilismo, y la Corona de España se apropia —¡por derecho de conquista!— de su vasto y rico territorio. Se inicia la colonia, nace Guatemala.

Así, el régimen colonial crea las primeras «encomiendas» y «repartimientos»[vii]. Se instituyen los «pueblos de indios»[viii], y nacen los primeros mestizos y «criollos»[ix]. Sustentado ideológicamente en el racismo, el régimen colonial genera diferenciaciones y oposiciones entre los grupos sociales llamados «indios», mestizos y «ladinos»[x], que, además de un lazo histórico, social y genético innegable, comparten con matices y variantes la pobreza y el desprecio de españoles y criollos. Como en la época de la «conquista», los grupos dominantes promueven y utilizan las divisiones sociales para mantener el sistema de dominación y explotación sustentado en la opresión generalizada del indio. El régimen colonial dura 297 años.

¡Bravo por Cristina!

Conviene recordar que las empresas de origen español han hecho su agosto en América Latina durante las décadas neoliberales mediante corruptos contubernios con personeros de los gobiernos que abierta, o solapadamente, han entregado sus bienes públicos y recursos naturales a la voracidad de aquellas.

Ángel Guerra Cabrera / La Pupila Insomne

Cristina Fernández durante el anuncio
de la nacionalización de la empresa YPF.
La decisión de nacionalizar el petróleo tomada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es un paso trascendental en la conquista de la segunda independencia de Argentina y de toda América Latina. El hidrocarburo fue controlado por el Estado desde el primer gobierno de Hipólito Irigoyen hasta su privatización por el ultraneoliberal Carlos Ménem(1992).

El decreto enviado al Congreso por Cristina, cuya aprobación contará con importantes votos opositores,  expropia casi la totalidad de las acciones de la nominalmente española Repsol en Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) –el 51 por ciento-, declara de “interés público” el logro del “autoabastecimiento de la producción de hidrocarburos y también las tareas “de explotación, industrialización, transporte y comercialización”. Asienta legalmente el fin de la primacía del capital sobre un recurso cuyo carácter  finito, de seguridad nacional y objeto de desaforada  especulación, así como su condición de palanca de desarrollo, exige como ninguno quedar bajo la total rectoría del Estado. YPF, fundada en 1922 por el legendario general Enrique Mosconi, su arquitecto y director durante ocho años, fue una entidad pública por la que los argentinos sintieron siempre un enorme orgullo, no sólo por su abastecimiento del mercado nacional sino su ostensible contribución al desarrollo económico y social y su condición de símbolo de soberanía.

Argentina: YPF, el dolor de lo que fue y el desafío de lo que es

La decisión presidencial de re-nacionalizar YPF es el camino correcto hacia la recuperación de la soberanía nacional. Camino difícil y lleno de obstáculos pero que hay que asumir y recorrer con mucha fuerza y esperanza.

Adolfo Pérez Esquivel / Argenpress.info

Tenemos que apoyar a nuestra presidenta que tuvo el coraje y decisión política de asumir este reclamo popular de años y debemos aportar desde cada lugar para fortalecer la decisión gubernamental que ha provocado más de un cimbronazo de intereses económicos y políticos.

El gobierno español se escandaliza del gobierno argentino defendiendo lo indefendible, a una empresa como REPSOL que tuvo grandes ganancias y pocas, o ninguna inversión en el desarrollo de la producción petrolera.

Se sabía de las actividades de REPSOL en otros países, pero la decisión del menemismo fue adjudicarle YPF y las consecuencias están a la vista.

No voy hacer comentarios de quienes apoyaron en las provincias las privatizaciones, y festejaban que eso era la gran solución a los problemas del país, pero debemos tener memoria y tener presentes a los diputados y senadores que aprueban leyes dañinas que después el país debe soportar para varias generaciones, como las leyes de impunidad, la ley antiterrorista y las privatizaciones, entre otras calamidades.

Cartagena: VI Cumbre con visión latinoamericana

A propósito de la VI Cumbre, se evidenció una América Latina que juzga intolerable el bloqueo a Cuba, con lo cual va quedando aislada la caduca diplomacia de los EE.UU. frente al pueblo cubano, que ha resistido ejemplarmente el asedio.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo (Ecuador)

En la VI Cumbre de las Américas (Colombia, 14-15 de abril) era inevitable la referencia a dos temas: la reivindicación argentina sobre las islas Malvinas y la exclusión de Cuba.

Las Malvinas fueron ocupadas por Gran Bretaña desde 1833, imponiéndose sobre un territorio que desde entonces Argentina ha continuado reclamando como suyo. Pero en 1982 las Malvinas fueron retomadas por la sangrienta dictadura militar presidida por Leopoldo Galtieri. La reacción británica, encabezada por la primera ministra Margaret Thatcher desató la “Guerra de las Malvinas”, que concluyó con la derrota argentina y la posterior caída de la Junta Militar que  gobernaba.

A pesar de la existencia de un Sistema Interamericano de Defensa que comprometía la unidad de los países del continente, los EE.UU., presididos por Ronald Reagan, apoyaron a la Gran Bretaña, como también lo hizo Chile, gobernado por otro régimen sanguinario: el de Augusto Pinochet. En cambio, América Latina volcó su apoyo a la Argentina. Y desde entonces el problema subsiste. Desde luego, bajo condiciones distintas a las del pasado, pues América Latina es hoy absolutamente consciente del apoyo a la soberanía argentina sobre Malvinas.

México: Territorialidad de la dominación

La ocupación integral de México forma parte de la dominación de espectro completo, noción diseñada por el Pentágono antes del 11 de septiembre de 2001, que abarca una política combinada donde lo militar, lo económico, lo mediático y lo cultural tienen objetivos comunes.

Carlos Fazio / LA JORNADA

La actual fase de intervención estadunidense en México responde a la agenda militar global de la Casa Blanca definida en un documento del Pentágono de marzo de 2005. Como parte de una guerra imperial de conquista, el plan, que apoya los intereses de las corporaciones de Estados Unidos en todo el orbe, incluye operaciones militares (directas, sicológicas o encubiertas) dirigidas contra países que no son hostiles a Washington, pero que son considerados estratégicos desde el punto de vista de los intereses del complejo militar, industrial, energético.

Una orientación del documento era el establecimiento de asociaciones con estados debilitados. A su vez, bajo el disfraz de la guerra al terrorismo y la contención de estados delincuentes, se promovía el envío de fuerzas especiales (boinas verdes) en operaciones militares de mantenimiento del orden (funciones de policía) y equipos pequeños de soldados culturalmente espabilados para entrenar y guiar a las fuerzas autóctonas. Parte de esas actividades serían realizadas por compañías privadas de mercenarios subcontratadas por el Pentágono y el Departamento de Estado.

Como parte de una guerra de ocupación integral, la intervención estadunidense en curso responde a nuevas concepciones del Pentágono sobre la definición de enemigos (el enemigo asimétrico, no convencional, verbigracia, el terrorista, el populista radical, el traficante de drogas). Lo que ha derivado en las guerras asimétricas de nuestros días, que no se circunscriben a las reglas establecidas en los códigos internacionales y evaden las restricciones fronterizas de los estados.

Los cambios en América Latina

La llamada crisis o colapso del mundo que conocemos, nos permite ver algo de lo nuevo que se asoma pero en medio de una resistencia violenta de lo viejo que no quiere despedirse del escenario.

Marco A. Gandásegui, h. / ALAI

La región latinoamericana está experimentando cambios profundos. En parte, esas transformaciones se reflejan en cumbres presidenciales, como la celebrada hace pocos días. También se observan en los titulares de los diarios que destacan los conflictos. Los pueblos latinoamericanos están comenzando a sentir directamente las transformaciones a nivel de la vida cotidiana.

Los cambios en América latina tienen un eje económico (la nueva relación agro-minera exportadora con China) y otro político (los “giros a la izquierda” o las “revoluciones pasivas” como las llamaría Gramsci). La llamada crisis o colapso del mundo que conocemos, nos permite ver algo de lo nuevo que se asoma pero en medio de una resistencia violenta de lo viejo que no quiere despedirse del escenario.

En un encuentro sobre la “otra” América latina celebrado en Lima, Perú, me invitaron a analizar la coyuntura que caracteriza el inicio del siglo XXI. Aprovechamos la ocasión para destacar 7 aspectos íntimamente imbricados que nos permiten tener una visión más acertada del proceso que envuelve a la región como una totalidad. En primer lugar, hay que estudiar con mucho cuidado la disminución de la producción industrial de las últimas décadas que generaba enormes ganancias capitalistas. El colapso de esas ganancias condujo, en segundo lugar, a un proceso de des-industrialización en la región. La desaparición de los complejos industriales nacionales tuvo un fuerte impacto sobre la relación obrero patronal que, a su vez, creó condiciones políticas que permitieron la flexibilización del trabajo (políticas neoliberales). Marcó un movimiento inverso al experimentado en la región durante el cuarto de siglo anterior (1950-1975).

Eduardo Galeano: “La realidad es una contradicción incitante”

Anticipando su visita a la próxima Feria del Libro en Argentina, Galeano habla de su nuevo libro, de la reconstrucción del Uruguay a través de la memoria, del imperio de los miedos y de la maravillosa costumbre de caminar Montevideo.

Miguel Russo / Miradas al Sur

Dice Eduardo Galeano, sentado en su café de siempre, El Brasilero, mientras Montevideo pasa frente a la ventana en una tarde de bancos y trámites y caminatas: “Voy a Buenos Aires dentro de unos días a leer unas cuantas historias de esas que me han contado los hijos de los días. Y ellos, que son sabidos, me han dicho que la Feria de allí es el mejor lugar de encuentro de los libros queridos y la gente queriente. Y también voy por el placer personal de leer en voz alta y sentir que recibo de vuelta, multiplicadas, esas vibraciones. Leyendo en voz alta confirmo que la literatura puede ser pariente, aunque sea un pariente pobre, de la música, y que las palabras pueden escaparse de las páginas para ser música por un rato. Y es lo que a las palabras más les gusta”.

Eduardo Galeano viene de caminar, él también, esta Montevideo, como él mismo la define “tan caminable”. Paradójicamente (o no tanto), cuando Galeano se sienta en El Brasilero, no deja de caminar sus historias. La de este mismo bar, por ejemplo. O la de la derrota y victoria de este bar: “Un tipo, un presunto comprador italiano de este bar, se llevó en una larga noche, amparado por los milicos, toda la madera de roble de los pisos, todos los muebles. Dejaron un gran agujero aquí, se llevaron todos los vidrios, los espejos, no dejaron ni una cucharita. Pasó el tiempo y una pareja de arquitectos que amaba el café decidió emprender la reconstrucción. Con este café pasó lo mismo que con Leningrado, esa ciudad que la gente reconstruyó en base a fotos, dibujos, recuerdos. El Brasilero fue reconstruido por la memoria de los que lo queríamos”.

Videla, Pinochet y los desaparecidos

Las confesiones del ex dictador argentino sobre los desaparecidos son plenamente aplicables a la dictadura de Pinochet, dado que se trató de una política diseñada por las dictaduras militares latinoamericanas, especialmente la argentina, brasileña y chilena, para impedir que la opinión pública conociera los crímenes que se cometían, para torturar sin plazos y en penumbra, para profundizar el terror en la sociedad y la angustia de los familiares.

Antonio Leal* / Clarín de Chile

El dictador argentino Jorge Rafael Videla
El dictador argentino Jorge Rafael Videla, en el libro Disposición Final del periodista Cerafino Reato, confiesa, por primera vez, el por qué de la política de desaparición forzada de personas llevadas a cabo por su régimen:

“Había que eliminar a un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas ante la justicia, ni fusiladas, de manera que no fuera evidente, que la sociedad no se diera cuenta ni esto pudiera provocar protestas dentro y fuera del país".  Reconoce que esto ocurrió con cerca de ocho mil personas aún cuando los familiares de las víctimas y los organismos internacionales de derechos humanos consignan que en Argentina fueron eliminados por el régimen de Videla cerca de cuarenta mil.

sábado, 14 de abril de 2012

Honduras, Ecuador y Venezuela: tres golpes de estado en nuestra América

La suerte de los golpes de estado en cada uno de estos países fue distinta. Lo que hoy vive Honduras es una muestra del destino que le estaba deparado a Venezuela y Ecuador. Pero en Honduras, a pesar de la resistencia heroica de amplios contingentes de población después del golpe, no se había logrado cimentar un movimiento popular organizado vinculado al gobierno que pudiera frenar la asonada.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica
rafaelcuevasmolina@hotmail.com

En abril de 2002, el pueblo venezolano derrotó a los golpistas
La famosa “era de la democracia” que vive América Latina, y con la que analistas y políticos se llenan la boca, parece funcionar siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos, el primero de los cuales es no hacerle muchas olas a los grupos dominantes y a los Estados Unidos. Honduras y Venezuela son dos casos que lo ejemplifican a cabalidad, y no hay que echar a volar mucho la imaginación para incluir en esta lista a Ecuador, en donde la asonada se vistió de sublevación policial que tuvo al presidente Rafael Correa acosado y en un tris de perder no solo el poder sino la vida misma.

¿Cuál es el denominador común de estos tres casos? Pues pura y simplemente que se trata de gobiernos progresistas que buscan caminos propios de desarrollo y tratan de encontrar nuevas formas de relación, más equitativas, con los Estados Unidos de América. Intentar esto en América Latina es un atrevimiento que se paga caro. Quien intente transitar este camino ha de tener claro que, tarde o temprano, el Tio Sam sacará a relucir el garrote y repartirá cachiporrazos a diestra y siniestra hasta llevar las cosas a su estado “normal”.