sábado, 25 de agosto de 2012

Guatemala: Se condena a uno de los asesinos mayores

El conflicto guatemalteco de los años 80 desató los más bajos instintos de quienes, no sabiendo cómo gobernar por otras artes que no fueran las de la represión, cometieron algunos de los peores crímenes de lesa humanidad que conoce la historia contemporánea de América Latina. Por eso es tan importante la condena del exjefe de polícía Pedro García Arredondo.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

 García Arredondo, exjefe de policía de Guatemala.
El 23 de agosto pasado, el Tribunal Primero A de Alto Impacto de Ciudad de Guatemala, condenó a Pedro García Arredondo, ex Jefe del Sexto Cuerpo de la Policía Nacional, a 70 años de prisión por considerarlo el máximo responsable de la desaparición de Edgar Sáenz Calito en 1981, quien era estudiante de agronomía en la Universidad de San Carlos de Guatemala.

El caso de Edgar Sáenz Calito no es sino uno de los muchos que se le pueden achacar a Pedro García, quien fue uno de los principales protagonistas de la peor era del terror de Guatemala. Junto a Donaldo Álvarez Ruíz (ministro de Gobernación), Germán Chupina (director de la Policía Nacional) y Manuel de Jesús Valiente Téllez (jefe de la Policía Judicial), constituyeron una verdadera camarilla represiva que operaba principalmente en las áreas urbanas del país,  mientras el Ejército se dedicaba al trabajo en el área rural en donde cometió un verdadero genocidio.

América Central: La opción por las soluciones de fuerza

Impenitentes, los grupos dominantes de América Central no aprenden las lecciones y, una vez más, abren las puertas del  peligroso  camino de las soluciones de fuerza: ese que tantas vidas segó en décadas pasadas y cuyo legado se niega a abandonar estas tierras.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Policías y militares conformarán el comando
de élite Tigres, en Honduras.
Atrapada entre dinámicas geopolíticas que tienen a México y Colombia como epicentros, y al crimen organizado y al narcotráfico como justificaciones, América Central ha conocido en los últimos años un aumento de la presencia militar de los Estados Unidos y de su carácter intervencionista: quizás sin los gestos de fuerza del pasado, pero con mayor eficacia en su penetración. Así lo confirma, por ejemplo, la presencia de 172 marines estadounidenses en Guatemala, desde mediados de agosto de este año y hasta por cuatro meses más, al amparo de una operación multinacional contra el narcotrático (Operación Martillo); o bien, el otorgamiento, en 2010, de un permiso por parte del gobierno y la Asamblea Legislativa de Costa Rica para el eventual atraque en puertos nacionales de 46 buques de guerra, 200 helicópteros y hasta 7 mil marines.

Este movimiento estratégico norteamericano, que tiene que ver tanto con cuestiones de la llamada “seguridad nacional”, como con la afirmación de su hegemonía en la región en tiempos de crisis, tiene en la permisividad de la clase política y en el avance de la “cultura del Estado fallido”, a sus principales aliados. Una entente cordiale que se expresa ya en  peligrosas tendencias de alcance regional, con importantes implicaciones para las dinámicas sociales y políticas en América Central.

Panamá: Las transformaciones en curso y la transformación educativa

Todo indica que la transformación de la educación será parte integrante de la transformación que ya demandan el Estado y el Gobierno de la Nación, o no será. Y es que, en efecto, lo que nuestra sociedad tiene ante sí es el problema político - en el más amplio y rico sentido del término - de hacer posible lo que ya es percibido como necesario por todos y cada uno de sus sectores: que la transformación educativa ya es un problema de interés general para la sociedad entera.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América

En el análisis de la formación y las transformaciones de las sociedades tienen especial importancia dos tipos de proceso histórico distintos, pero estrechamente relacionados entre sí. El primero corresponde a los procesos organizados en torno a estructuras de larga duración. Tal es el caso, por ejemplo, de las estructuras derivadas de la función de tránsito desempeñada por el territorio de Panamá en la formación y desarrollo del mercado mundial desde el siglo XVI. El segundo corresponde a las fases de transición entre momentos distintos de aquel proceso mayor. A lo largo de estas transiciones – cuya duración no suele exceder una o dos generaciones -, los elementos de la vida social cambian a ritmos con frecuencia muy desiguales, dejan de ser lo que habían sido, y terminan por desembocar en estructuras generales de una calidad distinta a la precedente.

Nuestra sociedad ha atravesado ya por procesos de ese tipo. Uno ocurrió a lo largo del siglo XVI, cuando el Istmo transitó desde una situación de desarrollo humano separado del mercado mundial, a otra de desarrollo integrado al de ese mercado. Otro ocurrió durante el período de adhesión a la Gran Colombia, que podría ser considerado el de nuestra transición desde la condición de dominio de la Corona española a la de Estado nacional independiente. Y otro más está ocurriendo en estos momentos, cuando sin dejar de ser un país de tránsito, transitamos (justamente) hacia formas nuevas de organización y desarrollo de esa esa función.

El consenso en torno a la militarización de Panamá

El debate en torno a la violencia en Panamá toma cada día más aristas y son más los que incursionan con sus opiniones sobre el tema. Es urgente que este debate salga de las manos de las autoridades gubernamentales y sus mentores norteamericanos. Si no se procede de una manera independiente y seria, la situación puede volverse inmanejable.

Marco A. Gandásegui, h. / ALAI

Leí recientemente el artículo de Daniel Delgado D. sobre la búsqueda de un consenso para la seguridad del país, bien plantado y coherente. Sin embargo, cae en el error metodológico que lo lleva a conclusiones ajenas a la realidad. Delgado plantea que "algunos culpan (la falta de seguridad) al crimen organizado, sin definir en qué consiste y darle una cara identificable. Otros al narcotráfico y a su incidencia, por la colaboración de las bandas y pandillas que se convierten en sus sicarios. Los académicos culpan a la ausencia de políticas de seguridad por parte del Gobierno e incluso a la violencia doméstica como causas de la inseguridad".

Hace varios años hemos insistido en que el problema de la llamada inseguridad y sus causas tenemos que buscarlas en otro lado. Tenemos que buscarlo en la misma estructura social del país. Estructura que es producto de nuestras propias políticas, concientes y también no tan concientes. Desde hace dos décadas que los "líderes" del país legislan para generar inseguridad en el país. Por un lado, las leyes que se aprueban socavan la estabilidad de nuestras instituciones sociales y, por el otro, tienden a corromper a las autoridades.

En el umbral de una bomba atómica diplomática

Contra Siria y Ecuador se han creado precedentes que cuestionan el derecho internacional y que suponen el uso de la fuerza por encima del imperio de la ley. Sólo la unidad de nuestros pueblos y la irrevocable decisión de defender la paz y la justicia nos permitirán salvar al mundo de la guerra y la barbarie a la que nos quiere conducir la putrefacción de un modelo imperial en crisis.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

El Derecho Internacional es el conjunto de normas, reglas y principios que ordenan el funcionamiento de los distintos sujetos. Aunque el sistema internacional es estadocéntrico, hoy se acepta que además de los Estados hay otros actores que se le reconoce tal calidad de acuerdo a tratados, convenios, pactos y otros documentos que se suscriben en el ámbito bilateral y sobre todo en el multilateral.

Esto permite concordar las relaciones actuando en un ambiente de justicia, equidad, paz y  seguridad. El Derecho Internacional establece el principio de la igualdad jurídica de los Estados ante la ley porque  está soportado en el valor supremo de la soberanía, sustento primordial establecido en la Constitución Nacional de cualquier país del planeta.

El “caso Assange”

Felizmente para Ecuador, hoy contamos con una América Latina que tiene posiciones claras, soberanas y dignas frente a las que no hubo en el pasado inmediato, de manera que en la región ya no cuentan las amenazas ni las caducas diplomacias hegemónicas de las grandes potencias.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo

El “caso Assange” involucra cuatro hechos que, aunque interrelacionados, son también diferentes: 1. el pedido de asilo de Julian Assange; 2. la decisión del Gobierno ecuatoriano concediéndolo; 3. la amenaza del gobierno británico de detener a Assange incluso penetrando a la Embajada de Ecuador en Londres; y, 4. la situación que se configura luego de concederse el asilo.
Puede discreparse sobre el pedido de asilo de Assange. Pero en las relaciones internacionales es incuestionable que, de acuerdo con la legislación mundial, la decisión de concederlo solo compete al país solicitado. Es una cuestión de principios.

De manera que Ecuador tenía pleno derecho a decidir si atendía en forma favorable o negativa el pedido de Assange. Otra cosa es que también podría debatirse si Assange merecía o no el asilo o si era o no “conveniente” la decisión soberana del país.

Pero, una vez adoptado, el asilo concedido a Julian Assange se transformó en un hecho jurídico y diplomático, inevitablemente respetable por la comunidad internacional.

Correa y el rechazo a la tiranía imperialista mundial

La digna y contundente denuncia del presidente Correa a la brutal amenaza británica contra la embajada ecuatoriana en Londres y la inmediata y firme solidaridad recibida de la ALBA y la UNASUR demuestran que América Latina y el Caribe, otrora traspatio yanqui, es hoy la región más independiente del planeta. Sin estas actitudes, quién puede asegurar que el asalto a la sede diplomática no se hubiera consumado en cuestión de horas.

Ángel Guerra Cabrera / LA JORNADA

Rafael Correa, presidente de Ecuador.
No es extraño que el presidente Rafael Correa, solidario con las causas justas de este mundo, haya decidido conceder asilo a Julian Assange. Concurre, además, un hecho que los identifica especialmente. Al igual que el fundador de Wikileaks a escala global, el gobierno de Ecuador, sometido a una lluvia de calumnias mediáticas, trabaja incansablemente en su país por la democratización de los medios de información y rechaza la práctica usual de sus dueños de impedir el derecho ciudadano a una información veraz, plural y no manipulada. Quito ha aprobado incluso una ley ejemplar al respecto.

Venezuela: País menos desigual de Suramérica y escenario de una fuerte confrontación política

Independientemente del resultado de las elecciones del 7 de octubre, la administración de Hugo Chávez habrá logrado un hecho que merece un detenido análisis de científicos políticos. Contrariamente a lo que sucede en la mayoría de los países, en los cuales el marketing domesticó a la política y oculta la disputa de ideas para atender las preferencias electorales, en Venezuela ni siquiera las necesidades electorales diluyen la batalla frontal entre programas.

Breno Altman, Jonatas Campos y Marina Terra / Opera Mundi (Brasil)
(Traducción de ADITAL)

Jesse Chacón, director de GIS XXI
Uno de los paradigmas más aceptados de la ciencia política, en el estudio de los comportamientos electorales, es la constatación de que la disminución de los abismos sociales y el fortalecimiento de la clase media tienden a debilitar el embate político ideológico. Sin embargo, al aplicar esta lógica en Venezuela, la teoría se derrumba. La disputa entre los sectores chavista y antichavista se agudiza en la misma proporción en que el país se vuelve más homogéneo socialmente, alcanzando el tope del ranking sudamericano de distribución de la riqueza.

"La politización de todas las clases sociales, radicalizada desde la elección del presidente Chávez, conduce a un posicionamiento que va más allá de los intereses inmediatos de los diversos sectores”, analiza Jesse Chacón, director del GIS XXI (Grupo de Investigación Social Siglo XXI). "Acá, izquierda y derecha, gobierno y oposición, van a las calles para disputar proyectos nacionales, que no solamente se relacionan a reivindicaciones puntuales, beneficios económicos o avances sociales”.

Participante de la rebelión militar de 1992, cuando el actual presidente se lanzó en el intento de derrumbar la IV República, Chacón era entonces un joven teniente que terminó tras las rejas junto a su jefe. Ingeniero de sistemas y magíster en telemática, ya fue ministro de las Comunicaciones, del Interior y de Ciencia y Tecnología en el actual gobierno. Con 46 años, se dedica a estudiar la dinámica político social de Venezuela.

Argentina: Los ismos del kirchnerismo

¿Peronismo? ¿Progresismo? ¿Nacionalismo? ¿Izquierdismo? Una aproximación situacional al debate sobre una cultura política cargada de complejidades.

Ernesto Espeche / Agencia Periodística del Mercosur

El kirchnerismo y lo nacional popular a debate.
Éramos cuatro los comensales. La cena tuvo lugar en uno de los pocos comederos populares de Brasilia, el único que encontramos abierto a las 11 de la noche. Ese día se formalizó el ingreso de Venezuela al Mercosur y nosotros, todos periodistas argentinos, buscábamos algo de distracción gastronómica luego de una intensa jornada de trabajo.

Pedimos al mozo que nos sirviera lo que había: la cocina estaba cerrada y casi no teníamos margen de elección. Finalmente llegaría una aceptable combinación de carne vacuna con ensalada.

Entre chistes de ocasión y vagos comentarios sobre la singularidad urbana que nos cobijaba, compartimos las primeras impresiones periodísticas que nos quedaron del día. En eso, una frase fuera de contexto cambió el tono del diálogo: “Cristina debiera hacer más peronismo y menos progresismo”. Quien lanzó el dardo sabía que su filo tocaría -de modo inevitable- las fibras de un debate laberíntico.

Puerto Rico: Cuarenta años y 31 resoluciones de la ONU: ¿Podemos lograr la descolonización?

Los que no conocen su historia están abocados a repetir sus errores. El 28 de agosto se cumplirán 40 años de la primera resolución sobre Puerto Rico aprobada en el Comité de Descolonización en 1972. Lo importante es el origen de este esfuerzo.

Wilma Reverón Collazo / Semanario Claridad

La descolonización: un largo anhelo puertorriqueño.
Juan Mari Brás en sus memorias nos narra cómo el Congreso Puertorriqueño Anticolonialista sirvió de plataforma de unidad concertada entre las fuerzas patrióticas para enfrentar la maniobra estadounidense de lavarle la cara al colonialismo con el plebiscito de 1967:

“Del Congreso Puertorriqueño Anticolonialista surgieron las iniciativas unitarias que llevaran a que, por primera vez desde 1953, se iniciara un debate en Naciones Unidas sobre el caso colonial de Puerto Rico en 1967. 

Desde comienzo de 1967, el MPI inició una intensa campaña para forzar al Comité de Descolonización de la ONU a discutir nuestro caso, venciendo las presiones norteamericanas. Una delegación del movimiento viajó a Chile, Uruguay y Venezuela –que eran los países que representaban a América Latina en el Comité de los 24– para hacer los contactos con las fuerzas políticas afines y con los gobiernos a favor de nuestra petición de que se discutiera el caso colonial de Puerto Rico ese año. Nos basábamos en que el gobierno de Washington le había pedido al gobernador y la legislatura de Puerto Rico que aprobaran celebrar un plebiscito sin que el mismo cumpliera siquiera mínimamente los requisitos que ha definido la ONU para validar tales consultas, y era necesario que el Comité Especial de Naciones Unidas pasara juicio sobre ese evento, antes de que el mismo ocurriera.”

Propietarios y gestores del capital

Probablemente las más importantes luchas populares actuales, desde la resistencia al proyecto minero Conga en Perú hasta la hidroeléctrica Belo Monte en Brasil, se registran en contra de los gestores del capital. Es un nuevo periodo, en el que vamos a tientas, abriendo brecha en la espesura inédita.

Raúl Zibechi / LA JORNADA

Entre las muchas situaciones que enmarañan el escenario político y crean dificultades en el trazado de estrategias emancipatorias destacan los cambios en las formas de dominación y en la estructura de las clases dominantes. El neoliberalismo, asentado en el dominio del capital financiero, representa un salto cualitativo en la opacidad de los modos de opresión y dominación y en las formas de extracción de plusvalor.

En América Latina no abundan los trabajos que busquen comprender las nuevas complejidades del capitalismo. Sin embargo, el ascenso de la conflictividad social y de las luchas de clases en la región ha acelerado procesos que en otras partes del mundo se habían registrado con varias décadas de antelación. Me referiré apenas a uno de ellos: la aparición, al costado de la burguesía, o sea de los propietarios de los medios de producción, de una creciente camada de administradores o gestores del capital.

Cambio de época

Día a día las evidencias están ahí, poco a poco Occidente va renunciando a sus propios valores y sustituyéndolos por el uso indiscriminado de la fuerza como única ley del juego, o en otras palabras, otorga validez plena a la barbarie como factor determinante de los hechos políticos y sociales internacionales.

Miguel Guaglianone / Barómetro Internacional

Para las potencias occidentales, el uso de la
fuerza se convierte en el único camino.
A estas alturas parece difícil negar que la humanidad esté atravesando una profunda transformación global en toda su organización social. Si bien algunos historiadores afirman que en cada momento histórico sus protagonistas se han sentido viviendo en una situación crítica, parece bastante evidente que lo que llevamos del Siglo XXI está constituyendo no solo un período de grandes cambios sociales y culturales, sino también una época de grandes caídas y nuevos alzamientos en un entorno en crisis progresiva.

Parte del pensamiento de izquierda ha definido esa característica de nuestra contemporaneidad como una crisis terminal del sistema capitalista. A pesar de la teórica económica de los ciclos –comúnmente aceptada por los economistas de izquierda– que define a este sistema en constante crisis estructural desde su nacimiento, que solo va alternando etapas, la verdad es que la situación de la economía global –sobre todo la de los centros de poder– se mantiene desde hace unos años en una trayectoria de caída y desintegración que a estas alturas parece ser irrefrenable y no sólo constituir otra vuelta más de la espiral.

Algunos creemos que esta crisis abarca bastante más allá del sistema económico, de los medios de producción y la acumulación de capital.  Pensamos en que estamos atravesando una crisis civilizatoria, un proceso de desintegración de nuestra civilización Occidental y Cristiana.

sábado, 18 de agosto de 2012

Ecuador y Julian Assange: ¿qué le habrán tocado al león británico?

Aunque al águila norteamericana y al león británico no les guste, las cosas ya no son como antes. Ahora, las “veleidades” latinoamericanas son cada vez más frecuentes y dejan al descubierto la doble moral y la inconsistencia del orden internacional que las mismas potencias construyeron pero que no dudan en echar al cesto de la basura cuando no les conviene.


Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

En mayo, Julian Assange entrevistó al presidente de
Ecuador para su programa en la cadena Russia Today.
La diplomacia británica sigue viviendo en el siglo XIX. El espejismo le hace salirse con bravuconadas prepotentes que a lo mejor podía esgrimir en tiempos de la reina Victoria, pero que hoy lo único que hacen es evidenciar lo desfasada que está en un mundo que se les va de las manos a ellos, a los Estados Unidos y a sus socios que, eufemísticamente, se autocalifican como “la comunidad internacional”.

Las amenazas británicas desnudan, una vez más, la mentalidad colonialista que, como en nosotros la mentalidad colonizada, sigue existiendo larvadamente (aunque a veces no tanto) en el mundo contemporáneo.

Gracias a ella, Ecuador es considerada una Banana Republic a la que se puede mandar a freír espárragos cuando se considere conveniente, y de la que un gesto de soberanía y dignidad solo puede catalogársele como insolencia.

Centroamérica: De las Banana Republic a la cultura del Estado fallido

De la cultura de la Banana Republic, pasamos a la cultura del Estado fallido: esa que un día busca en los TLC la tabla del salvación al abismo de la pobreza, y al otro, mira en la soluciones militares y policíacas la solución a los problemas creados por décadas de rechazo y posposición de políticas públicas de desarrollo humano. Tal es la mentalidad sumisa y colonizada de la clase política y de los grupos que realmente tienen el poder en la región.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

El pasado fin de semana, 72 marines llegaron a Guatemala para participar en operaciones antidrogas y en entrenamientos en tácticas de montaña en la selva del Petén.
Históricamente, la visión de los grupos dominantes estadounidenses sobre Centroamérica –la visión imperial- ha pretendido justificarse sobre un supuesto básico pero falaz: que los pueblos de esta parte del mundo, díscolos, corruptos, rebeldes y proclives a las revoluciones, son incapaces de gobernarse por sí mismos, y que por lo tanto, requieren la tutela de una nación civilizada, fuerte y organizada para conducirlos hacia su desarrollo (pensado siempre desde la perspectiva de los poderosos civilizadores).

Crónicas de viajes, partes diplomáticos, discursos políticos, obras literarias y algunos elementos de la historia oficial, dan cuenta de la forma en que esa construcción ideológica, de marcado acento colonialista, y sus correlatos políticos y económicos, se fueron imponiendo poco a poco entre amplios sectores de la población centroamericana, entre su clase política y sus oligarquías, hasta convertirse en sentido común dominante de la cultura regional. De ahí surgió, en buena medida, esa cultura de la resignación y la docilidad ante la intervención extranjera que caracterizó el tiempo de las Banana Republic.

Avanza la militarización subordinada de Panamá

Por décimo año consecutivo EEUU ha torcido y hecho añicos la Constitución Política de Panamá y todas sus leyes. Por un lado, insiste en realizar maniobras militares en torno al Canal de Panamá con supuestos “aliados” panameños y de otros 15 países latinoamericanos. Por el otro, asume abiertamente el control territorial del país. En sus “juegos militares”, incluso, delega a terceros países responsabilidades soberanas panameñas.

Marco A. Gandásegui, h. / ALAI

En la Constitución Política panameña se establece en forma explícita que el país no tiene un ejército. Igualmente, señala que la soberanía es inalienable e intransferible. Desde el 6 de agosto hasta mañana (viernes, 17 de agosto), Panamá ha sido virtualmente ocupada por tropas norteamericanas con el supuesto de que el Canal está en peligro.  Según un comunicado de los mandos militares de ese país del norte, “el Ejército Sur de EEUU y las fuerzas armadas y de seguridad de 17 naciones participarán del ejercicio anual Panamax, que cuenta con el patrocinio del Comando Sur”.

El comunicado plantea objetivos contradictorios y sin mayor sentido: “Este ejercicio multinacional reúne a las fuerzas navales, aéreas y terrestres en una operación conjunta y combinada para defender el Canal de Panamá de ataques perpetrados por violentas organizaciones extremistas de carácter ficticio, así como también responder ante los brotes pandémicos y catástrofes naturales en diversas regiones”.

Del peronismo al chavismo

Si bien los momentos históricos del peronismo y del chavismo son distintos, hay muchos factores comunes que pueden permitir vincularlos. En ambos casos todo el proceso político-social-cultural en juego se vertebra en torno a la figura exclusiva del conductor. Sin caer en la simplificada y maniquea visión de la derecha que ve en ellos “autócratas peligrosos”, lo cierto es que esa estructura denota, básicamente, una debilidad estructural.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

I
Dar a conocer estas reflexiones puede traerme más problemas que otra cosa. Más aún en un contexto pre-electoral como el que ahora vive Venezuela. De todos modos las considero imprescindibles. En definitiva, debatir críticamente con altura y honestidad buscando alternativas y soluciones a lo que se entrevé como problema es lo mejor que podemos hacer quienes aportamos desde este siempre mal definido e incómodo papel de la “intelectualidad”. Siendo quizá ampuloso, podría decir que la pretensión aquí presente no es sino la de Martín Fierro: “Y si canto de este modo / por encontrarlo oportuno / no es para mal de ninguno / sino para bien de todos”.

La derecha podrá encontrar esto como “muy pro Chávez, muy de izquierda”. Alguien de izquierda lo podrá ver quizá como “reaccionario, haciéndole el juego al imperialismo”. Y un consumado chavista (en Venezuela) o peronista (en Argentina) lo podrá juzgar como “antipopular”. Pero, insisto: esto no pretende ser más que una visión crítica de un fenómeno que, además de despertar esperanzas en todo el campo popular, al mismo tiempo también puede ser peligroso para quienes aún conservan ideales de transformación social. Una vez más, pecando de ampulosos y tomando el título de un trabajo de Ricardo Galíndez, de la organización venezolana Corriente Socialista Revolucionaria - El Topo Obrero, la idea es que “Alguien tiene que decírselo al presidente Chávez”.

Pero, ¿qué tiene que decirle? Que la historia pasa facturas. Expresado de otro modo: hacer la invitación a ver el proceso venezolano en el espejo del peronismo argentino, salvando las distancias del caso, por supuesto, pero conservando las notas definitorias.

Historia ambiental. Nota sobre el problema de las transiciones.

Nunca, como ahora, ha sido el mañana tan importante para el estudio del ayer. Allí radica, justamente, la posibilidad de entender a la historia ambiental como historia sin más o, más precisamente, como historia general de la Humanidad: en las posibilidades inéditas que ella nos ofrece para interpretar el mundo de la manera que mejor contribuya a transformarlo.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

El problema de las transiciones entre fases del desarrollo histórico de una sociedad, o entre sociedades distintas, alcanza especial importancia en circunstancias de crisis como las que enfrenta nuestra especie en la actualidad. No sólo se trata de debatir si tal circunstancia corresponde a una transición entre dos fases distintas de una misma formación económico - social en desarrollo, o de una entre dos formaciones distintas. Además, y sobre todo, se trata de buscar la respuesta a esas interrogantes al interior de la dinámica misma del proceso de desarrollo en cuestión, asumiéndola además en su carácter de modalidad de interacción entre el sistema social que caracteriza a tal formación y los sistemas naturales de los que depende la existencia de los seres humanos que así se relacionan unos con otros.

Deporte, racismo y pobreza en Guatemala

Hoy nuevamente un joven indígena  crecido en la pobreza, pone en alto el nombre su país. Mientras todos celebran el triunfo, pocos recuerdan que Erick Barrondo al regresar de su triunfo en los Juegos Panamericanos de 2011, tuvo el mismo recibimiento indiferente y solitariamente emprendió el regreso a la aldea Chiyuc, Alta Verapaz, de donde es oriundo.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

El atleta guatemalteco Erick Barrondo, ganador
de una medalla de plata en Londres 2012.
En las últimas semanas Guatemala ha estado de fiesta. Por primera vez un deportista guatemalteco ha estado en el podio de las olimpiadas con Erick Barrondo y su medalla de plata en Londres 2012. Ha sido Guatemala un país exiguo en logros deportivos como puede constatarse  que un deporte tan importante en el país como es el fútbol, nunca ha participado en un campeonato mundial. La selección sólo ha participado tres veces en las olimpiadas y hoy salvo Nicaragua que es un país beisbolero, su futbol es el más malo de Centroamérica. Lejano está 1921 cuando Guatemala derrotó a Honduras  9-0. Hoy el futbol hondureño está bastante arriba del guatemalteco.  La medalla de plata de Erick Barrondo  nos trae indudable alegría, pero también ha traído recuerdos acerca de la heroicidad y la tragedia de los deportistas guatemaltecos. No es posible olvidar que Doroteo Guamuch hasta el nombre perdió  cuando saltó a la gloria deportiva al ganar la maratón de Boston en 1952.  Que el estadio  más importante de Guatemala no lleva su nombre sino el de Mateo Flores porque el racismo imperante en el  país impidió que se le nombrara por su nombre verdadero. Hay que recordar que Doroteo Guamuch/Mateo Flores, un día  fue a vender sus trofeos a la Confederación Deportiva de Guatemala para poder comprar una bicicleta que le serviría para trasladarse a su trabajo. Que dicho trabajo apenas le alcanzaba para poder sostener a su esposa y siete hijos.

El mayor acto terrorista de la historia

El 6 de agosto de 1945 la aviación estadounidense dejó caer la bomba en la indefensa Hiroshima y el 9 del mismo mes se repitió la acción contra Nagasaki. El Emperador japonés se vio obligado a aceptar la rendición incondicional ante la visión apocalíptica de 220 mil muertos en ambas ciudades. Se iniciaba la era nuclear, la era del terror nuclear. El mayor acto terrorista de la historia de la humanidad se había consumado.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Hiroshima: la devastación después de la bomba atómica
En agosto de 1945, Japón estaba militarmente derrotado, la guerra en Europa había terminado 3 meses antes con la derrota de los aliados del Imperio del Sol Naciente, los  fascistas italianos y los nazis alemanes habían sido desplazados del poder ante el empuje de las fuerzas del Ejército Rojo soviético y las tropas de Occidente que habían irrumpido en el continente europeo por Normandía en  Francia y por el sur de la bota italiana. La resistencia heroica de los  pueblos europeos recibió desde el este, el oeste y el sur  el apoyo necesario para su liberación.

Años antes, en  1941, Japón había subestimado la reacción de Estados Unidos ante un ataque a su territorio. El 7 de diciembre  había lanzado una gigantesca ofensiva aérea contra la flota estadounidense del Pacífico basificada en  Pearl Harbor, en la isla Oahu de Hawái. Aunque algunos historiadores han afirmado que el objetivo de la acción era liberar al imperio nipón del bloqueo económico a que era sometido y crear condiciones para una negociación en mejores condiciones, es difícil suponer eso en el año 1941. Parece más acertado suponer que con la destrucción de la flota estadounidense  pretendía reasumir el control y la consiguiente hegemonía sobre  el Océano Pacífico  y ocupar los territorios coloniales de Estados Unidos y Europa en ese vasto territorio, estratégico para un país insular como Japón.

Ecuador: Cinco años en la historia inmediata

Desde 2007 hay una nueva historia en Ecuador, que comparte época con procesos similares marcados por otros gobiernos identificados con la nueva izquierda de América Latina.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo

Entre 1979-2006 Ecuador vivió un ciclo de su historia política, caracterizado por cuatro procesos: 1. la progresiva consolidación de un “modelo empresarial” de desarrollo, inspirado en la ideología neoliberal, que colocó los intereses privados y del mercado por encima de los intereses públicos; 2. la edificación de un “Estado de Partidos”, es decir, manejado por una clase política tradicional, que actuó en su beneficio y en el de los intereses del gran capital; 3. la desinstitucionalización del Estado Nacional; y 4. La acelerada pérdida de las condiciones de vida y trabajo para amplias capas sociales del país.

En varios trabajos que publiqué antes de 2007 (el primero en 1996), ya adelanté este análisis, que el paso del tiempo ha comprobado correcto.

Como la pasión política impide ver con objetividad la realidad histórica del Ecuador, todavía hay resistencias a considerar que desde 2007 se inició un nuevo ciclo en la vida política del país. Pero lo cierto es que así ha ocurrido.

La historia oculta destella el futuro

Desde el pasado de América, llegan las luces de su camino presente. Solo hace un año el continente vitoreó el bicentenario de su independencia en un contexto de cambios profundos hacia la integración que una vez soñaron sus próceres. Las voces de estos hombres y mujeres a favor de una región de paz, prosperidad y soberanía son el mejor aliciente para lo que hoy emprenden las naciones latinoamericanas. Una entrevista con el historiador cubano Sergio Guerra Vilaboy.

Cristina Hernández / LA JIRIBILLA

El historiador Sergio Guerra Vilaboy
En efecto, mantener vigente la herencia del pensamiento progresista en Latinoamérica ha sido uno de los propósitos de varios historiadores de los países del ALBA, quienes recientemente celebraron su segundo encuentro en Caracas, Venezuela.

A propósito de este evento, intercambiamos con el académico cubano Sergio Guerra Vilaboy,  director  del  Departamento  de  Historia  de la Universidad  de La Habana, presidente de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC) y Académico de Número de la Academia de la Historia de Cuba. Guerra recibió en 2010 el Premio Extraordinario Casa de las Américas por el Bicentenario de la Emancipación Hispanoamericana por el texto La Integración Latinoamericana en la Historia. Un sueño bicentenario. Además, es autor de libros como El dilema de la independencia; Cinco siglos de historiografía latinoamericana; Breve historia de América Latina; Cronología del Bicentenario y Jugar con Fuego. Guerra social y utopía en la independencia de América Latina.

La apropiación de los legados que ha dejado la tradición rebelde latinoamericana constituye una de las mejores herramientas intelectuales de cara a los peligros que impone a la humanidad un modelo global depredador. Repensar la manera en que se ha construido esa historia, y otorgar espacio a quienes fueron soslayados por razones clasistas y discriminatorias, es una faena que ocupa a los intelectuales conscientes, como Guerra, de que también en estos cambios de paradigmas globales se albergan la sobrevivencia y justicia humanas.

La periferia europea podría mirar a Latinoamérica

La América Latina de ayer no es la periferia Europa de hoy. Son muchísimas las diferencias en términos políticos-sociales-culturales-ecológicos-económicos. Pero sí son muy parecidas las políticas económicas dictadas por los mismos poderes económicos para ese lugar común que podría ser llamado periferia.

Alfredo Serrano Mancilla * / Página12

Chávez, Kirchner y Lula: líderes del giro
posneoliberal latinoamericano.
Los procesos progresistas de América Latina observan estupefactos los acontecimientos que vive la periferia europea. América Latina sabe muy bien lo que es ser periferia en plena gestión neoliberal del sistema capitalista y conoce en sus propias venas el padecimiento de todas las políticas de ajustes y programas estructurales. Los años ochenta y noventa fueron décadas muy sufridas para las grandes mayorías. La democracia, la soberanía y la justicia social fueron suplantadas por el riesgo país, la confianza de los mercados y la seguridad jurídica.

El punto final llegó, poco a poco, con tensiones y contradicciones, y no sin esfuerzos, después de muchas protestas y demandas, después de mucha interpelación a una legalidad ilegítima, después de haberse perdido elecciones en las urnas de democracias pactadas por la minoría, y después de haberlo intentando una y mil veces, teniendo en cuenta que los de Abajo eran las verdaderas mayorías. Fue primero Chávez en 1998; Lula en Brasil y Kirchner en Argentina; Evo Morales en Bolivia en 2005; Rafael Correa en Ecuador en 2006. Hoy, la América Latina progresista va convirtiéndose en otro polo mundial, con mayorías representadas en democracias dinámicas, siendo una región cada vez menos dependiente, con nuevas relaciones geopolíticas, y con un desafío pendiente: integrarse bajo un principio básico de la justicia, tratamiento desigual de los desiguales para una convivencia más equitativa.

Westfalia mediática

Para Marcelo García el periodismo y la comunicación constituyen terrenos de batalla claves para la disputa geopolítica y ninguno de los jugadores quiere quedarse rezagado, pero la actualidad muestra que el dominio de las cadenas de Estados Unidos y Europa está cuestionado.

Marcelo J. García * / Página12

Telesur es uno de los actores del nuevo
mapa global de la comunicación.
Hace veinte años el mundo era uno solo. La Historia había terminado gracias a la fisión nuclear Fukuyama. La televisión global única bombardeaba guerras sin sangre que para muchos no habían tenido lugar. CNN era el espejismo de los hechos –con hache de Hollywoood–. Lo que decía mostrando era verdad –con ve de victoria–. Las academias estudiaban el “efecto CNN” sobre las relaciones exteriores del hegemón global y sobre las opiniones del votante estadounidense acerca de un mundo lejano que creía (y quería) dominar. Pero la Historia siempre vuelve. Y hoy entramos en una nueva Westfalia que tiene su propia dimensión mediática, esta vez global, cada vez con más actores.

Existe a nivel planetario una lucha soberano-mediática: hay organizaciones periodísticas nuevas que “militan” por causas geopolíticas nacionales. No está claro si existe algún “independiente”.

La educación prohibida

Más de 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales, autores, madres y padres; un recorrido por 8 países de Iberoamérica pasando por 45 experiencias educativas no convencionales; más de 25.000 seguidores en las redes sociales antes de su estreno y un total de 704 coproductores que participaron en su financiación colectiva, convirtieron a "La Educación Prohibida" en un fenómeno único.

La escuela ha cumplido ya más de 200 años de existencia y es aun considerada la principal forma de acceso a la educación. Hoy en día, la escuela y la educación son conceptos ampliamente discutidos en foros académicos, políticas públicas, instituciones educativas, medios de comunicación y espacios de la sociedad civil. Desde su origen, la institución escolar ha estado caracterizada por estructuras y prácticas que hoy se consideran mayormente obsoletas y anacrónicas. Decimos que no acompañan las necesidades del Siglo XXI. Su principal falencia se encuentra en un diseño que no considera la naturaleza del aprendizaje, la libertad de elección o la importancia que tienen el amor y los vínculos humanos en el desarrollo individual y colectivo.

A partir de estas reflexiones críticas han surgido, a lo largo de los años, propuestas y prácticas que pensaron y piensan la educación de una forma diferente. "La Educación Prohibida" es una película documental que propone recuperar muchas de ellas, explorar sus ideas y visibilizar aquellas experiencias que se han atrevido a cambiar las estructuras del modelo educativo de la escuela tradicional.

sábado, 11 de agosto de 2012

Indígenas americanos y mentalidad colonial

A pesar de todo lo denostados y vilipendiados que han sido, los indígenas son, hoy por hoy, de los pocos que tienen una concepción de mundo y de organización social que puede presentarse como alternativa a la civilización occidental en crisis.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

Los pueblos indígenas: protagonistas del proceso
 de cambio en Bolivia y nuestra América.
Los colonialistas vieron al “otro indígena” siempre, en todas partes del mundo, como alguien a quien podía cuestionársele su humanidad: o no eran seres humanos o lo eran de segunda categoría.

Aunque el colonialismo ha dejado de ser dominante en el mundo contemporáneo, la mentalidad colonial prevalece. En América Latina, después de la independencia, las élites criollas vieron al indígena como un problema: el problema indígena.

¿Cuál era el problema para estas élites dominantes? Cómo hacer para que el indio dejara de serlo y se transformara en otra cosa, más parecida a lo que ellos, los criollos, creían ser: similares a los europeos, física y culturalmente.

Para ello se plantearon varias estrategias. Una fue integrarlos a la cultura criolla dominante. Las políticas integracionistas hicieron carrera en América Latina bajo múltiples fachadas y la educación jugó un papel central en ellas. Bajo lemas altruistas como gobernar es educar, los sistemas educativos se convirtieron en verdaderas maquinas culturales que buscaron eliminar sus identidades “bárbaras” para modernizarlos y civilizarlos.

Centroamérica: la paz inconclusa, o la continuidad de la guerra por otros medios

Las diversas expresiones de conflictividad social, cultural y económica centroamericanas, rebasaron las expectativas de cambio de los pacificadores de la década de 1980 y, desgraciadamente, también ampliaron las condiciones de injusticia,  desigualdad e impunidad en nuestros países.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

La impunidad y el militarismo siguen presentes
en Centroamérica en tiempos de "paz".
Con marcados desencuentros entre los gobiernos; con fantasmas del pasado militar y golpista acechando a democracias frágiles e incompletas; y con una alta dosis de desesperanza ciudadana por el presente y el futuro de la región, Centroamérica recordó los 25 años de la firma del Acuerdo de Esquipulas II (un 7 de agosto de 1987), documento que sentó las bases definitivas para la negociación del proceso de paz.

Tanto este acuerdo, como los que le sucedieron a nivel regional y nacional hasta mediados de la década de 1990, sirvieron fundamentalmente para detener una guerra de amplio espectro que conducía a nuestras sociedades hacia lo que bien caracterizó la Comisión de la Verdad de El Salvador como el “paroxismo de la locura”: en efecto,  entre las décadas de 1960 y 1990, cientos de miles de centroamericanos y centroamericanas murieron y desaparecieron en guerras civiles, revoluciones  y, también, en contrarrevoluciones imperialistas. Distintas fuentes registran más de 250 mil víctimas en Guatemala, más de 150 mil en Nicaragua y más de 75 mil en El Salvador.