sábado, 23 de agosto de 2014

Correa en Guatemala

Ecuador ha salido de la noche neoliberal y el posneoliberalismo ha logrado frutos impresionantes. Entre 2006 y 2013, la pobreza cayó de 37.6 a 25.6% y por primera vez la extrema pobreza se mide en un dígito pues bajó de 16.9 al 8.6%. 

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

En la fotografía, al centro, los presidentes de Ecuador
y Guatemala: Rafael Correa y Otto Pérez Molina.
Cuando supe que el presidente Rafael Correa iría a Guatemala invitado por el V Foro Regional de Esquipulas, no pude sino intuir que sería un acontecimiento memorable. Y por ello me di el trabajo de escuchar atentamente y resumir el largo discurso del mandatario ecuatoriano. Mi conclusión es sencilla: Correa habló una hora con 45 minutos  en un país  cuya clase dominante ha transitado del fundamentalismo anticomunista al fundamentalismo neoliberal. En pocas palabras habló  de la soga en casa del ahorcado. Porque  su discurso fue una muy fundamentada exposición de carácter político y académico acerca del fracaso neoliberal a nivel mundial y latinoamericano. Correa es hoy un brillante político, pero antes fue un brillante académico. Es un hombre apasionado en la exposición, con un conocimiento extraordinario en términos teóricos y un sustento formidable en datos estadísticos. También un hombre de contrastes, como lo evidencia su progresismo económico y social y su conservadurismo en materia de género y diversidad sexual.

Los datos de Correa  fueron apabullantes. Ecuador ha salido de la noche neoliberal y el posneoliberalismo ha logrado frutos impresionantes. Entre 2006 y 2013, la pobreza cayó de 37.6 a 25.6% y por primera vez la extrema pobreza se mide en un dígito pues bajó de 16.9 al 8.6%.  Bajó la desigualdad pues disminuyó en un 8% la concentración del ingreso mientras el porcentaje del PIB destinado a la deuda social subió de 4.8 a 11.4% entre 2006 y 2013. Durante los  gobiernos de Correa la PEA cubierta por la seguridad social pasó de un 26 a un 43%. Los salarios han crecido al extremo de que hoy se ha equiparado al salario mínimo con el salario digno, aquel que hace vivir a las familias con dignidad.

La  falacia neoliberal de que es necesario incrementar  la riqueza para luego distribuirla se ve refutada cuando se sabe que Ecuador ha crecido en promedio 4.3% mientras la tasa de desempleo está en 4.3%. Esto se ha logrado aumentando los ingresos públicos a través de tres medidas: combatiéndola evasión fiscal (sin subir impuestos se ha triplicado  la recaudación), se percibe un porcentaje mucho mayor de la renta petrolera que antes se entregaba al capital transnacional y el servicio de la deuda se redujo del 24 al 5% entre 2006 y 2013. En el largo plazo Ecuador le está apostando a la educación, la ciencia, la tecnología y la calidad de vida. En todos estos años la inversión en educación subió 4.3 veces y en salud otras 4.6. Hoy el porcentaje del PIB destinado a la educación es de 2%, más alto que el de los países de la OCDE. Otra falacia neoliberal ha caído: la de que el mercado es la solución. En Ecuador el Estado tiene  una tasa impositiva de 20% del PIB y la tasa de inversión pública más alta de la región: 15% del PIB.

La derecha en Guatemala ha destacado que en Ecuador no existe libertad de prensa. Vana defensa ante datos tan apabullantes. Hoy Correa camina con paso firme y señala el camino.


1 comentario:

Raúl Paretty dijo...

Que bien por el presidente Correa y los Ecuatorianos, rumbo al socialismo demostrando al mundo y a latinoamérica que es posible una nueva forma de hacer política distribuyendo los impuestos fiscales en programas sociales con la visión en los mas necesitados. Espero que en mi país El Salvador pronto esto se haga posible.