sábado, 25 de abril de 2015

Cuba: Verdad y dignidad contra la infamia

Porque Cuba luchó, porque no se rindió ante el imperialismo, aquellos científicos y  médicos que hace poco más de una década fueron difamados al vincularlos con el terrorismo, hoy son los responsables de que el pueblo estadounidense tenga a su disposición una vacuna que puede prolongar la vida de miles de pacientes de cáncer, en lo que representa una contribución invaluable a la búsqueda de soluciones a los grandes problemas de salud de la civilización contemporánea.

Andrés  Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Un acuerdo médico y comercial, permitirá la exportación
de la vacuna cubana contra el cáncer de pulmón a EE.UU
En el año 2002, cuando la Casa Blanca recién empezaba esa locura bélica que, con acierto, Ramón Grosfoguel definió como “la guerra terrorista contra el terrorismo”, una cruzada seudojustificada por George W. Bush con los peores argumentos del conservadurismo político, el fundamentalismo religioso, y la supuesta predestinación de los Estados Unidos para imponer su manera de entender la democracia en todos los confines, el entonces subsecretario de Estado norteamericano, John Bolton, acusó a Cuba fabricar armas biológicas en sus centros de investigación médica, siendo así la más cercana amenaza a la seguridad nacional de la potencia paranoica. Nunca, en más de cuatro décadas de agresiones imperiales contra la Revolución Cubana, un gobierno se había atrevido a formular tales acusaciones. Pero los halcones lo hicieron.

El Papa que va a Cuba

La Iglesia católica, en decadencia continua durante los últimos cincuenta años, ha renacido bajo su mandato e influjo. Con muchos hechos y cierto toque de demagogia y manejo mediático, Francisco sacude al mundo con gestos casi diarios.

Roberto Follari / El Telégrafo (Ecuador)

El Papa Francisco
Francisco irá a Cuba antes de llegar en viaje a EE.UU., se informa. Antes, ya medió para que las relaciones entre ambos países se hayan descongelado. Es el mismo Papa que ha abogado por un trato respetuoso para los homosexuales -sin llegar a admitir el matrimonio igualitario-, y el que acaba de destituir a un obispo por proteger a un sacerdote abusador de niños.

Es extraordinario que un Papa tome estas decisiones; más aún, que inste a los católicos jóvenes a “hacer lío”, como si fuera el eco de Mao cuando este decía que “hay un gran desorden bajo el cielo; hace muy buen tiempo”. El estilo campechano, inconfundiblemente ‘porteño’ (de Buenos Aires) que muestra el Papa, lo pone muy lejos y por delante de los pontífices conservadores que lo antecedieron en el sillón de San Pedro.

El Salvador: de la guerra revolucionaria a la guerra contra las maras

La violencia está desbordada en el Triángulo Norte centroamericano. En El Salvador, la tregua entre las maras y el gobierno, lograda durante la administración de Mauricio Funes, se ha evaporado, y la respuesta gubernamental es tan parecida a la que le daba la derecha a la guerrilla en los años ochenta que da miedo: es la de nunca acabar, la de la serpiente que se muerde la cola, la del circulo vicioso que solo lleva a más violencia.

Rafael Cuevas Molina/ Presidente AUNA-Costa Rica

Batallones policiales de El Salvador
Durante el pacto logrado por Funes, los asesinatos decrecieron vertiginosamente y pareció abrirse una luz de esperanza. Pero ahora, con 60,000 pandilleros en las calles y 10,000 en las cárceles, se da una nueva vuelta de tuerca y el gobierno decide crear batallones especializados de la policía y el ejército para combatirlos. Violencia contra violencia.

Y, en el colmo de la paradoja, los que ayer impulsaron las políticas bélicas llaman a la cordura, y utilizan los mismos argumentos que ayer utilizó la izquierda guerrillera: a la violencia no se le combate con más violencia, sino eliminando las condiciones económicas y sociales que la hacen posible. Es decir, lo que antes era negro ahora es blanco, y lo que era blanco ahora es negro.

Guatemala: Mano dura, mano larga

Si la delincuencia común es un problema estructural que no se resuelve solamente con medidas punitivas, el crimen organizado y su presencia en el Estado guatemalteco también lo es.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

La develación por parte de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) de  una estructura de crimen organizado que hacía contrabando y defraudación aduanera, es un golpe demoledor para el gobernante Partido Patriota. Se ha evidenciado que la red criminal (“La Línea”),  llega al menos hasta la vicepresidencia de la república como lo revela que el secretario de Roxana Baldetti sea considerado el cabecilla de la banda. 

El escándalo descubre que los titulares anterior y presente de la Superintendencia de Administración Tributaria Carlos Muñoz y Omar Franco y Estuardo González -Gerente General del periódico Siglo 21-,  así como  dos decenas de funcionarios también formaban parte de la organización criminal. Grabaciones de  llamadas telefónicas hechas en el curso de la investigación evidencian que los implicados aludían al “presidente” y a la “señora” en sus conversaciones. Al parecer la CICIG ha detenido las  sindicaciones  hasta los bordes de Baldetti. Y la oposición encarnada en los partidos Líder y UNE no pedirán antejuicio a Otto Pérez Molina y Baldetti. Pragmáticamente consideran que esto provocaría  inestabilidad y podría afectar al proceso electoral de este año.

Costa Rica: ¿Sobrevivirá el gobierno de Luis Guillermo Solís?

A punto de cumplir su primer año, el gobierno de Luis Guillermo Solís da una imagen de derrumbe y caos. Lo cual resulta mucho más intrigante, si recordemos que un año atrás lo que teníamos era un presidente alzado en gloria por un apoyo popular arrollador ¿adónde fue a parar ése, al parecer vigoroso caudal político?

Luis Paulino Vargas Solís / http://sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com

Acaso la respuestas deban empezar a hurgarse en el proceso electoral mismo. Quizá ahí mismo quedaron sembradas –por propia decisión de don Luis Guillermo- las semillas venenosas que luego han venido a hacer de su gobierno lo que, cada vez más, parece ser una apuesta por el desastre. Mi tesis la resumo así: siendo candidato, y al comando del Partido Acción Ciudadana (PAC), Solís optó por una fórmula estrechamente electorera, basada en dos o tres premisas principales: ofrecer “cambio”; descafeinar ese cambio a fin de inmunizarse contra la campaña del miedo desatada contra José María Villalta y el Frente Amplio; formular esa propuesta de “cambio sin amenaza” alrededor de oportunistas coaliciones de facto con sectores moderadamente conservadores desprendidos de los partidos tradicionales, en especial la Unidad Socialcristiana, y algunas representaciones del progresismo vinculado a movimientos sociales.

Bugaba: conflicto ambiental y ecología política

Al cabo de 15 años de crecimiento económico con inequidad social y degradación ambiental, estamos llegando al momento de plantear la necesidad de iniciar la transición hacia el desarrollo sostenible. El principal factor de impulso a esa transición, por ahora, son las luchas de las comunidades de todo el país por el acceso a condiciones ambientales básicas para una vida digna: agua, saneamiento, ausencia de contaminación, seguridad.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

La población de Bugaba, en Chiriquí, Panamá –camino a la frontera con Costa Rica-, se ha movilizado en protesta por la concesión de aguas para una hidroeléctrica, que podría amenazar el abastecimiento de la nueva planta potabilizadora que está siendo construida para esa comunidad a un costo de 46 millones de Balboas, y tiene ya un 90% de adelanto. Estamos aquí frente a un caso típico de conflicto ambiental. Dos actores sociales distintos (la comunidad y una empresa hidroeléctrica) aspiran a hacer usos distintos y potencialmente excluyentes del agua que provee una misma cuenca.

Panamá: Falta la política exterior de un proyecto nacional

Para una nación chica cuyo territorio contiene un recurso de alto valor estratégico como la posición interoceánica –históricamente codiciado por grandes potencias–, preservar la integridad, seguridad y desarrollo nacionales exige desplegar una política exterior que fortalezca el derecho internacional y sus instituciones, que gane solidaridades y liderazgos con qué respaldar nuestras posiciones negociadoras.

Nils Castro / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Camino a la VII Cumbre de las Américas, el Presidente y la Canciller de Panamá  anunciaron que su gobierno había decidido recuperar la anterior política panameña de asumir al país como lugar de encuentro y concertación internacionales, y dejar atrás el alineamiento y enajenación en que nos hundió el anterior. Además, tuvieron la entereza de sostener el compromiso de invitar a Cuba a esa cita continental. Ambas decisiones fueron correctas, como lo probaron sus resultados. Ello merece reconocimiento, pero asimismo debe señalarse que este retorno a aquella política exterior todavía carece de varios componentes esenciales.

La hegemonía de Estados Unidos en Panamá

En Panamá, Estados Unidos ha ejercido su hegemonía desde  la independencia de Colombia en 1903. 

Carlos Pérez Morales* / Especial para Con Nuestra América
Desde Puerto Rico

Hegemonía es un concepto utilizado en el estudio de la sociedad. Este término se ha extendido al estudio de las relaciones internacionales. En estas relaciones, consideramos que es, el ejercicio del poder de una nación sobre otra sin utilizar la fuerza. Al país que ejerce esta relación, le llamamos hegemón.  La trasmisión de fuertes lazos culturales a otra nación puede ser parte del ejercicio hegemónico, aunque no necesariamente. Cuando un país es dominado culturalmente, su comercio, sus relaciones con otros países y su gobierno, podemos decir que es un país subordinado por las influencias del hegemón. La persona que primero estudió la hegemonía fue el italiano Antonio Gramschi.  En América y otras partes del mundo, Estados Unidos es considerado como un importante país con gran influencia, aunque la misma se encuentra en plena disminución.  El poderío que ejerce este país es tal que domina el comercio de muchas naciones, obtiene los mejores recursos naturales de otros países, incluyendo los hidrocarburos a precios ridiculamente bajos, impone importantes rasgos culturales y tiene una poderosa fuerza militar.

Bolívar, padre y forjador de la diplomacia venezolana

Bolívar actuó como un avezado Jefe de Estado en términos del manejo de la diplomacia, con honor, dignidad y firmeza, entendiendo la valía de establecer –en su contexto-  sólidas relaciones de amistad con Estados Unidos, sin dejar de salvaguardar los intereses soberanos de la naciente República, sembrando con ello parámetros insoslayables de comportamiento republicano, independiente y soberano en los manejos de la política exterior de la Nación.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

En 1818, la ambición de Estados Unidos por forjarse un espacio preponderante entre las naciones que emergían independientes era acelerada y constante. El 12 de julio de ese año arribó a Angostura el agente diplomático estadounidense Juan Bautista Irvine.

En el papel, tres eran las tareas encomendadas a Irvine por el Secretario de Estado John Quincy Adams: 1. Manifestar la simpatía de su país hacia las nuevas repúblicas que nacían en América del Sur. 2.  Protestar por los dos barcos capturados (Tigre y Libertad) por las fuerzas patriotas en el Orinoco y 3. Esclarecer el curso que tomarían las relaciones entre su país y Venezuela Los acontecimientos futuros mostrarían otro derrotero respecto de las prioridades de la misión del agente estadounidense.

Dos Américas, dos Cumbres

Dos Américas, dos Cumbres; esta dualidad no ayuda mucho si no se contextualiza cada cosa y se abre paso a una compresión integral de los acontecimientos que se dieron en las históricas Cumbres en Panamá (La VII Cumbre de las Américas y La Cumbre de los Pueblos).

Abdiel Rodríguez Reyes* / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Los presidentes Raúl Castro y Barack Obama
en la Cumbre de las Américas en Panamá.
Una de las patologías del movimiento popular al menos conociendo un poco el panameño, es un protagonismo infantil a lo interno de cualquier intento de unidad, así sea en la diversidad, que no tiene sentido, si no más que para figurar y vivir de ello. Con este paréntesis, podemos decir que la Cumbre de los Pueblos fue un rotundo éxito. En ocasiones anteriores hemos señalado que lo trascendente de esta cumbre fue su contenido en cuanto construcción de alternativas, que tienen que ser elaboradas desde abajo, desde los cimientos sociales populares que viven las consecuencias del neoliberalismo.

Galeano, García Linera y el pensamiento crítico latinoamericano

Las dos Asambleas Generales de Clacso (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales) cuando yo lo dirigía, fueron cerradas respectivamente por Álvaro García Linera (en Cochabamba, en 2009) y por Eduardo Galeano (en Ciudad de México, en 2012). Fueron formas contundentes de hacer llegar a los cientistas sociales del continente las expresiones más altas del pensamiento crítico latino-americano contemporáneo.

Emir Sader / ALAI

Uno, Álvaro García Linera, un profesor universitario, militante político, preso y torturado por ello, gran intelectual revolucionario, que articula alto nivel de elaboración teórica con la práctica política. Se ha constituido en el más importantes intelectual latinoamericano. El otro, Eduardo Galeano, del cual conocemos la insuperable capacidad de captar la realidad en sus expresiones más cotidianas, al lado de los grandes y crueles fenómenos globales, a partir de su visión humanista y solidaria. El mejor escritor latinoamericano contemporáneo.

Los dos corresponden, de distintas maneras, a lo que se llama de intelligentsia – intelectuales críticos, que abordan los temas más relevantes en lenguaje accesible, defendiendo a los más oprimidos, humillados, ofendidos. Una categoría – intelectual de la esfera pública – que está en proceso de extinción.

El poder sigue naciendo del fusil

Probablemente la centralidad que han adquirido las democracias electorales en las sociedades occidentales y la difusión de una cultura consumista (ambos fenómenos estrechamente ligados) parecen haber evaporado la hipótesis de Marx sobre el paralelismo entre la economía y la guerra.

Raúl Zibechi / LA JORNADA

En los momentos difíciles, durante los grandes traumas sociales, cuando la confusión y la opacidad se vuelven norma, acudir a los clásicos puede ayudar a despejar el panorama. Como sabemos, vivimos un periodo especialmente complejo, oscuros nubarrones asoman en el horizonte. A modo de ejemplo: no son pocos los analistas que consideran que una guerra nuclear es una de las posibilidades para resolver las múltiples crisis en curso (ver Pepe Escobar).

Una conocida carta de Marx a Engels (del 25 de septiembre de 1857) revela la importancia que el primero concedía al papel del ejército en la historia. Recordaba que el primer sistema de salarios nació en los ejércitos antiguos, así como la primera forma legal del derecho a la propiedad, el primer uso de la maquinaria en gran escala y hasta la primera forma de división del trabajo dentro de una rama productiva. Su conclusión, a la luz de lo que nos está sucediendo, parece tanto premonitoria como agobiante: “Toda la historia de las formas de la sociedad burguesa se resume notablemente en la militar” (Correspondencia Marx-Engels, Ediciones de Cultura Popular, México, 1972, tomo I, p. 135).

A negocios mundiales… responsabilidad global

Una amplia coalición de 64 organizaciones suizas lanzó este martes 21 de abril la Iniciativa Popular a favor de Multinacionales Responsables. Se propone recolectar en 18 meses las 100 mil firmas necesarias para imponer un artículo constitucional que exija a las multinacionales helvéticas el respeto de los derechos humanos y normas ambientales en el conjunto de sus actividades, inclusive en el extranjero.

Sergio Ferrari* / Especial para Con Nuestra América
Desde Suiza

Lanzamiento en Berna de la iniciativa
Multinacionales Responsable.
La trascendencia económico-financiera internacional de Suiza es una realidad estadística y de hechos. Es la vigésima potencia económica internacional. Record de concentración de multinacionales –en proporción a su población. La segunda nación en cuanto a inversiones directas en el exterior.

Complementariamente, un reciente estudio de la Universidad de Maastricht, Holanda, que analizó 1800 casos concretos, concluyó que Suiza ocupa el noveno puesto entre los países más corrientemente involucrados en la violación de derechos humanos de las empresas.

¿Por qué no ser machistas?

Si el poder masculinizante dio como resultado en el mundo esta catástrofe que tenemos actualmente, con sus interminables “conquistas” y violencia generalizada llevándose todo por delante, es hora de empezar a pensar en una crítica radical de ese paradigma machista y patriarcal que está a su base.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

El título del presente texto es ya provocador. O problemático. Presentado explícitamente sin otras consideraciones, da a entender que sí, efectivamente, hay machismo. Ello, por supuesto, es muy fácilmente constatable. Basta mirar un poco a nuestro alrededor para encontrarlo por todos lados: la cultura dominante, más allá de algunos cambios que se están operando en el mundo, sigue siendo profundamente machista.

Ahora bien: como en toda relación interhumana, la ideología dominante parte de la base (errónea por cierto) de una situación “natural”, que interesadamente podría tomarse por “normal”. Pero sucede que en la dimensión humana no hay precisamente “buenos” y “malos”, ángeles y demonios, una normalidad dada de antemano, genética. Menos aún, una pretendida normalidad determinada por los dioses (dicho sea de paso: ¿cuáles?, visto que existen tantos). Hay, en todo caso, conflictos (“La violencia es la partera de la historia”). El paraíso es un mito, está perdido.

sábado, 18 de abril de 2015

Galeano: la utopía sirve para caminar

Pocos intelectuales contemporáneos han ejercido el influjo que Eduardo Galeano en los más amplios sectores de América Latina. Sus libros, y extractos de ellos, circulan por doquier, y su presencia convocó siempre multitudes fervorosas, sobre todo de jóvenes, que le leen y escuchaban embebidos, oyendo traducir sus anhelos en sus palabras.

Rafael Cuevas Molina /Presidente AUNA-Costa Rica

Su libro, Las venas abiertas de América Latina fue y sigue siendo un libro imprescindible, de referencia, que sigue circulando en fotocopias o copias ajadas por el trasvase de mano en mano. Ha sido tan importante, ha tenido tanta influencia que un pequeño batallón de ideólogos de la derecha, con el cubano-norteamericano pagado por la CIA Carlos Montaner a la cabeza, le dedicó un libro tratando de rebatir sus argumentos, al que llamaron Manual del perfecto idiota latinoamericano.

Nos quedamos sin Eduardo Galeano

Los que leímos a Galeano pudimos disfrutar de la belleza con la que hilaba las palabras,  pero al mismo tiempo barruntamos una enorme condición humana que iluminaba con colores distintos todo lo que con esas palabras tocaba. Eduardo Galeano  nos llegó hasta el fondo del alma no solamente en sus textos políticos sino porque también volvió humana y llena de amor su reflexión política.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

El escritor uruguayo Eduardo Galeano.
Siempre que se va  una voz de referencia como lo fue y seguirá siendo Eduardo Galeano nos sentimos huérfanos. Relativamente pocos de los que hoy escriben contritos por la muerte del gran escritor uruguayo,  tuvieron el privilegio de conocerlo personalmente y aun ser sus amigos. En las últimas horas he leído breves textos de sus admiradores que lo recuerdan haber visto en una conferencia, haber estrechado su mano ocasionalmente, haberse topado con él en el elevador de algún edificio. La mayoría de nosotros nunca lo vio personalmente, nunca habló con él, nunca estuvo físicamente cerca de él. Y sin embargo, a Eduardo Galeano sus lectores siempre lo sentimos cerca y lo llegamos a querer.  Eduardo Galeano, como también lo fue el otro gran uruguayo Mario Benedetti, tuvo la virtud de ser un escritor que hacía sentir a sus lectores muy cerca, casi en la intimidad.

Eduardo Galeano: “Please, don´t save me”


Galeano era un donador de claridades en medio de tantas oscuridades. Un portador de lucidez admirable en un mundo que invita constantemente al desaliento. Con un lenguaje sumamente sencillo, lograba tocar las fibras más delgadas de los deseosos de libertad, de emancipación.

Óscar Ureña García / Especial para Con Nuestra América    
     

Eduardo Galeano
Hace unos años, cuando era estudiante de la carrera de periodismo, conocí la obra del escritor y periodista uruguayo, Eduardo Galeano. Sus artículos de opinión me marcaron. Y ni qué decir de su ensayo más conocido: Las venas abiertas de América Latina, que dejó una huella en el pensamiento de muchos jóvenes latinoamericanos, pues nos mostró el sometimiento que ha vivido, desde el siglo XV, Nuestra América. Precisamente, dentro de su obra y su persona, la enseñanza más grande que nos dejó Galeno fue la necesidad de que los jóvenes, Latinoamérica y el mundo, se emanciparan de las ideas absolutas que favorecen a unos y destruyen, cruelmente, a la mayoría.

México y América Central frente al imperialismo

Políticamente desconectados de los procesos de integración, recuperación de la soberanía y reconfiguración de los equilibrios de fuerzas que han tenido lugar en América del Sur durante los últimos 15 años, como lo evidenció la reciente Cumbre de las Américas en Panamá –salvo los casos de Nicaragua y El Salvador-, ¿será posible todavía imaginar un futuro diferente, cualitativamente superior, para México y América Central?

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Lejos de ser un anacronismo, un desvelo de intelectuales de izquierda trasnochados o una pieza de anticuario en el museo de las ciencias sociales latinoamericanas, el imperialismo es un proceso histórico en permanente actualización, intrínsecamente vinculado al desarrollo del capitalismo ya no solo como modo de producción, sino como patrón civilizatorio; y por lo tanto, se expresa en todos los ámbitos de la vida de los pueblos que lo sufren: ese amplio arco que va de la política a la economía, y de la cultura a la ideología.

Desde esta perspectiva, México y América Central, como espacios geográficos y formaciones sociales que han sido objeto privilegiado de los apetitos del “Norte revuelto y brutal” –al decir de José Martí-, representan hoy casos dolorosos de la huella del imperialismo estadounidense -durante más de un siglo- y del capitalismo neoliberal sobre la vida de millones de personas y, en especial, sobre nuestra manera de pensar y pensarnos como latinoamericanos.

Cumbre histórica

No se puede pedir a aquellos pueblos que han sido víctimas del terror de sangrientas dictaduras, armadas, entrenadas, financiadas y apoyadas por la CIA y  el Departamento de Estado, que hagan tabla rasa del pasado.  Quienes se niegan a asumir su responsabilidad por los crímenes del pasado es porque se saben culpables o cómplices.

Arnoldo Mora Rodríguez* / Especial para Con Nuestra América

En días pasados la humanidad  entera fue testigo  de un evento henchido de esperanza en un mundo tan urgido de ella, en  la vecina Panamá. Sus protagonistas fueron los jefes de Estado o sus representantes de nuestro continente, con ocasión de celebrarse la VII Cumbre de América. Este evento se celebra  desde 1994 cuando en Miami  Clinton propuso el ALCA, que fue rechazado  en  Punta de Este a inicios de este siglo. Allí los yanquis comenzaron a percatarse, gracias a la patriótica firmeza de Chaves, Kichner y Lula, de que Nuestra América se negaba ser su dócil patrio trasero y reclamaba un diálogo entre iguales, basado en el respeto al derecho internacional y a un trato justo en el intercambio comercial. La tendencia se hizo incontenible.  La nueva América Latina, liderada ahora por Raúl, Correa, Maduro, Cristina  y Evo,  hizo sentir su voz. El Washington imperial ha debido inclinarse ante la realidad: están aislados. Con  lucidez, Obama no solo lo ha reconocido sino que fue mas lejos al reconocer el carácter irreversible de la Revolución Cubana que sus antecesores habían satanizado, a pesar de los fallidos aunque meritorios intentos de  Kennedy y  de Clinton  con la mediación de García Márquez, aunque en 1996 firmó la infame ley Helms-Burton. Como se ve, no todo es obcecación y estulticia en Washington. Obama tiene el mérito de, no solo de haber aceptado a la Cuba revolucionaria y socialista y  de haber escuchado - aunque se ausentó cuando iba a hablar Maduro -  como si de un ejercicio escolar se tratara, las verdades que allí dijeron los mas calificados líderes de la región, sino de haber palpado una atmósfera que no es la habitual en los pasadizos de su entorno habitual.

Cuba y EE.UU: Empieza otra etapa, sin que la vieja haya cesado

Aparte de negociar con Cuba, Obama y quien siga aún deberá ocuparse de someter, revisar y depurar las agencias y métodos que hasta ahora implementaron ‑desde Washington y Miami‑ la política cubana de Estados Unidos.

Nils Castro / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

En la política y la cultura política, como en la sociedad y la historia, no es fácil remover los escombros que cada período deja atrás. Durante la reciente Cumbre de las Américas eso volvió a confirmarse. Desde el 17 de diciembre anterior Raúl Castro y Barak Obama habían anunciado un importante viraje político y diplomático: tras 56 años de confrontaciones, hace algunos meses venían explorando los pasos para normalizar las relaciones entre sus respectivos países. En consecuencia, dicha Cumbre se enmarcaría en este delicado proceso.

Pero una cosa es que los jefes decidan emprender un cambio tan significativo, y otra es remover las estructuras, intereses, tácticas, clichés ideológicos, instrumentos financieros, aparatos y personalidades alineados que, por tanto tiempo, instrumentaron la política anterior, que ahora tocará terminar y remplazar. Incluso algunos de los foros que acompañaron a la Cumbre dejaron ver que, aunque Obama y Castro prosiguen ese viraje con gran respaldo internacional, esos aparatos continuaron orquestando la vieja política, con sus fichas de siempre, desde el interior de la estructura de la OEA.

Entorno geopolítico latinoamericano y posición de Cuba

Conferencia de Fernando Martínez Heredia en la Cumbre de los Pueblos, Sindical y de los Movimientos Sociales de Nuestra América, celebrada en Panamá, 10 de abril de 2015.

Fernando Martínez Heredia* / Cubadebate

Queridos compañeras y compañeros:

Las cubanas y los cubanos que estamos aquí nos sentimos felices, porque en la Cumbre de los Pueblos, Sindical y de los Movimientos Sociales de Nuestra América estamos en nuestra casa.
La más recordable de las llamadas Cumbres de las Américas es la cuarta, en 2005, porque ella fue la del viraje: el principio del fin del panamericanismo imperialista. En el estadio de Mar del Plata, la Cumbre de los Pueblos de Nuestra América repudió el ALCA. Siempre recordaremos aquel día, y el discurso del Presidente de la Venezuela bolivariana, Hugo Chávez Frías, líder de su patria y nuevo conductor que le había nacido con el siglo a la causa de la liberación. Hugo habló por los pueblos ese día, como hablará hoy aquí Evo por los pueblos. Y en la reunión de los gobernantes en Mar del Plata se levantaron voces de jefes de Estado que rechazaron el dogal imperialista y exigieron relaciones justas, basadas en el derecho internacional y en el respeto a las soberanías nacionales. Esa conjunción de pueblos y gobernantes acabó con el intento imperialista de imponer el ALCA, una gran victoria que le dio impulso al entonces naciente proceso de independización de nuestros Estados latinoamericanos y caribeños.

Diálogo y debate hemisférico

La democracia de la diversidad de los pueblos y de los países de las dos Américas, debe ser éticamente respetuosa de los otros. No debe ser ya impositiva y excluyente. Pero sobre todo la nueva democracia de los pueblos americanos debe ser esencialmente respetuosa de las expresiones particulares que tiene cada uno de los pueblos y naciones del continente. 

Adalberto Santana / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de México

"No puede haber otra Cumbre de las Américas sin Cuba"
Hugo Chávez Frías,
Cartagena de Indias (2012)

La VII Cumbre de las Américas realizada en Panamá entre el 10 y 11 de abril de 2015, fue uno de los cónclaves de los mandatarios del conjunto del continente americano más trascendentales de la historia continental.  Se puede reconocer que esa cumbre marca el fin de una época en el continente  americano y el nacimiento de una nueva era política. Tras largas décadas de historia, por primera vez los gobiernos del continente han llegado a establecer un diálogo y un debate respetuoso en el plano horizontal y no vertical como en el pasado.

Fueron treinta y cinco gobiernos los que representaron a sus países. Cuba, fue el invitado especial. Con su presencia en ese foro  parece que concluyó la exclusión continental y culmina la Guerra Fría. Conflicto   impuesto de facto hace más de medio siglo entre las dos Américas.

Ecos y resonancias de la Cumbre de la OEA+Cuba

Los preparativos de la VII Cumbre de las Américas se caracterizaron más por los aprestos agresivos -desde Estados Unidos de manera principal, aunque contando con el apoyo de las cavernarias derechas del continente- que por una reunión distinguida por la amistad y la cooperación.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

La amenaza por quien dice sentirse amenazado, además del chantaje y la presión fue el signo unívoco de los prolegómenos de esta magna reunión. Ya desde el encuentro del vice presidente Biden con los países de Caricom, cuando les anunció que al gobierno de Nicolás Maduro “le quedaba poco” y que debían aceptar la propuesta energética que su país ofrecía, hasta la más reciente reunión del mismo vicepresidente con los países del Triángulo del Norte de Centroamérica, en la cual obtuvo la ampliación de la presencia militar estadounidense en la base de Palmerola en Honduras, se anunciaban vientos de tormenta en Panamá. En esa lógica, el 9 de marzo el presidente Obama emitió una orden ejecutiva intentando intimidar a Venezuela, buscando de esa manera polarizar la región presionando a los países más pequeños a fin de llegar a la Cumbre con América Latina y el Caribe desunida, para hacerla presa fácil de sus políticas imperiales.

En Panamá, un continente en rebeldía

Queda en claro que ya Washington no es la que marca la agenda latinoamericana y caribeña, aun cuando aún puede condicionarla. Por suerte ya no somos lo de hace 21 años, cuando en  diciembre de 1994, el carilindo Bill Clinton anunciaba en la primera Cumbre de las Américas en Miami que todos los países del continente (y por nuestro bien) debíamos formar parte del ALCA…

Aram Aharonian / ALAI

Los mandatarios latinoamericanos aprovecharon la presencia de su par norteamericano Barack Obama, para increparlo por la política que ejerce su gobierno sobre los países de la región. El presidente boliviano responsabilizó a Washington de hacer que la séptima Cumbre de las Américas, en Panamá, haya concluido sin un documento final. “Lamento mucho denunciar al mundo entero que no es posible que el gobierno de Estados Unidos, con algún país, deje a este encuentro sin un documento, sin una resolución”, dejó en claro Evo Morales.

Lo cierto es que hubo un empate 33-2. Los cancilleres de los 33 países de América latina y del Caribe, previo visto bueno de sus jefes de Estado, estuvieron de acuerdo con la aprobación del documento, pero los dos del norte, EEUU y Canadá, dijeron que no, pues opinaban que la salud no es un derecho humano, tenían reservas con la transferencia tecnológica (cobran por ello a nuestros países) y que no se debía exigir el levantamiento de las sanciones de EEUU a Venezuela. No pudo aprobarse porque según las normas de la OEA debía haber consenso. Por eso fue un empate 33 a 2.

La mentira panamericana

No mentir, dicen los preceptos bíblicos; pero en nuestra cultura política hay grandes mentiras aceptadas por todos como verdades. Una de esas, quizá la más escandalosa, es la mentira panamericana o inter-americana, inventada por los Estados Unidos para hacernos creer que nuestro continente es una gran isla de paz y amigable convivencia.

Jorge Núñez Sánchez / El Telégrafo

Esa mentira fue inventada en el siglo XIX, precisamente para oponerse al proyecto alfarista de reunir un gran Congreso Continental que normara la Doctrina Monroe y refrenara el expansionismo estadounidense. Surgieron, así, las Conferencias Panamericanas, convocadas por los EE.UU. para tratar de convertir a la América Latina en una zona de influencia suya y un coto cerrado para su comercio.

La primera se reunió en Washington en 1889 y de ella surgió la Oficina Internacional de Repúblicas Americanas, convertida en 1910 en la Unión Panamericana y en 1948 en la tristemente célebre OEA, a la que Fidel Castro llamara “Ministerio de Colonias Yanquis”.

Educación ambiental comunitaria: algunas ambigüedades, algunas precisiones

La educación ambiental más eficaz es la que consigue operar a través de las redes y organizaciones sociales ya existentes en la comunidad, haciendo de lo ambiental parte de una agenda colectiva más amplia.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

A Eloísa Tréllez, al Sur,
y a Isabelita Martínez, al centro de nuestra América

Hay términos cuya ambigüedad los hace especialmente apreciados en el ámbito de los organismos internacionales. Uno de ellos es el de “comunidad”, que ahora ingresa al debate sobre el desarrollo sostenible proclamando las virtudes de la educación ambiental comunitaria. Eso es bueno, en cuanto indica la necesidad de acercar la educación ambiental a las realidades y necesidades de quienes deben encararlas cada día. Aun así, para que eso contribuya a resolver los problemas que intenta ayudar a resolver, siempre será útil comprender el alcance del término “comunidad” en nuestras sociedades, y el lugar que esas estructuras sociales ocupan en el proceso de desarrollo del capitalismo en nuestros países.