sábado, 19 de diciembre de 2015

Guatemala: para atrás, como el cangrejo

Guatemala es el segundo país más pobre de América Latina, solo superado por Haití. Casi el 60% de la población vive en la pobreza, y el 23.4% en pobreza extrema. Un drama humano ante el cual cualquiera con dos dedos de frente se sentiría apenado, avergonzado o preocupado, sobre todo si se toma en cuenta que entre el 2006 y el 2015, la primera creció 8% y la segunda 5%.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

En Guatemala, sin embargo, los empresarios, quienes por cierto no vieron decrecer su patrimonio sino crecer, consideran que debe haber algún error en la medición, o que la Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI), que acaba de ver la luz esta semana que termina, se puso demasiado celosa en la medición de los datos.

Es decir, considera que a lo mejor sí hay pobres pero no es para tanto. A lo mejor no es el 60% sino solo el 55%.

La clase dominante guatemalteca no es tonta, es cínica.

Argentina: Los neoliberales juegan con fuego

En estos años de derrotas electorales y de avance del campo progresistas y nacional-popular, la derecha latinoamericana aprendió nuevas tácticas de lucha –incluidas las de la guerra no convencional-, recicló otras de su viejo arsenal golpista, y tomó prestadas consignas de la izquierda para maquillar su discurso y vestirse de corderos ante el electorado. Lo que no cambió, ni podrán ocultar, es su voracidad capitalista.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Miles de personas se han manifestado en las calles
en defensa de la Ley de Medios Audiovisuales.
Mauricio Macri está decidido a convertir a Argentina, de nuevo, en el laboratorio de pruebas del neoliberalismo y su lógica de acumulación por desposesión. Las medidas de corto y mediano plazo anunciadas por el presidente recién asumió su mandato (30 “decretos de necesidad y urgencia” en solo unos días, la misma cantidad que firmó su predecesora en ocho años), algunas de las cuales ya están en vigencia, no pueden ser calificadas sino de incendiarias y, sin duda alguna, provocarán más temprano que tarde una reconfiguración del imaginario social entre aquellos sectores que votaron por el cambio prometido por el candidato de la derecha y sus acólitos.

Argentina: Los primeros remezones del sismo

Todo lo actuado por el gobierno de Macri recuerda lo ya realizado en la alianza popular conservadora de Menem con reformas estructurales en la economía y consecuencias sociales aberrantes, con un paso más, el nombramiento de reconocidos gerentes de multinacionales en empresas nacionales como manifestación de una clara preferencia de la eficiencia sobre el interés público.

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

Quien habita una zona sísmica sabe que un leve movimiento puede ser seguido por otros más intensos, por lo que instintivamente nos ponemos a resguardo. Es un mecanismo preventivo que intentamos predicar para evitar males mayores, porque convengamos, un sismo siempre es destructivo. Pero no todo movimiento es telúrico o físico, los hay sociales, políticos y económicos que arrasan con las sociedades y sus conquistas, condenándolas a comenzar nuevamente desde el principio.

Decir que en Argentina estamos frente a una restauración conservadora es demasiado simple aunque muchos gestos abonan esta percepción. La cosa es más compleja porque ha exigido de una manipulación mediática, un persistente martilleo a la subjetividad colectiva y un aliento externo nada desdeñable, que redujo el sufragio a simple ficción democrática para imponer –legítimamente– el interés de los grupos dominantes, uno de los cuales corresponde a la familia del señor presidente, sobre las conquistas de los derechos obtenidos por las mayorías. Un 51% aunque ganó, no significa para nada un triunfo aplastante como para imponer caprichos.

Nuestra América: de qué al cómo

Entre nosotros no hay batalla entre la civilización liberal y la barbarie populista, sino entre la falsa erudición de los ideólogos a salario de nuestras oligarquías, y la naturaleza verdadera de nuestros pueblos y su historia.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Las elecciones recientes en Argentina y Venezuela no plantearon una opción que fuera más allá del capitalismo, sino otra entre dos maneras de administrarlo: la liberal populista y la neoliberal oligárquica. En América Latina la primera es progresista en la medida en que implica una ampliación de derechos y la creación de nuevas posibilidades de organización y desarrollo para los sectores populares, al tiempo que contribuye a vincular la soberanía nacional con la popular. La segunda, en cambio, es reaccionaria, en la medida en que procura de la manera más enérgica la desmovilización y la desorganización de los sectores populares, y la erosión de sus derechos, al tiempo que identifica lo nacional con los intereses de los sectores dominantes. De este modo, incluso dentro de los límites del desarrollo del capitalismo, el contraste entre ambas opciones no puede ser ni más evidente, en cuanto una crea y la otra destruye posibilidades y capacidades para ir más allá de esos límites.

La COP21 o la irracionalidad capitalista

Hay que destacar que el Acuerdo de París tiene una profunda limitación. Es solamente un Acuerdo, no un Tratado. Esto significa que no tiene efectos vinculantes, por lo que lo acordado que hoy es celebrado, dependerá de la buena voluntad de las partes.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México.

Los medios de comunicación  en el mundo,  han  destacado como un hecho altamente positivo el acuerdo climático  reciente logrado en Paris por  la comunidad internacional, en el contexto de la XXI Conferencia sobre Cambio Climático llamada también 21 Conferencia de las partes (COP 21). Dada la irracionalidad capitalista que ha imperado en el planeta sobre el tema del calentamiento global, en efecto es muy bueno que  dicha conferencia  haya aceptado  que la humanidad está en peligro por el cambio climático. Que se acepte que el planeta ha aumentado 1 grado su temperatura en relación a la que existía antes de la revolución industrial. Que se  busque limitar el calentamiento global a 1.5 grados antes de que termine el siglo XXI. Que se  pida a los países emisores de dióxido de carbono informes periódicos de las acciones que estarán haciendo para reducirlas. Que se destinen 100 mil millones de dólares (10% de lo necesario)  para las distintas medidas que se deben realizar para frenar el mencionado calentamiento global.

Los retos del cambio climático

El acuerdo político entre 195 países reunidos en París en la Conferencia para controlar el cambio climático del planeta se realizó en medio de una guerra que pronto cumplirá 25 años en el Medio Oriente por la apropiación de las reservas de energía fósil más grandes del mundo.

Marco A. Gandásegui, h. / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

La Conferencia terminó al mismo tiempo que en América Latina se están devastando los bosques húmedos de la Amazonía, Centro América y Panamá. Los países más poderosos no se comprometieron a retirar sus empresas trasnacionales que saquean literalmente los recursos naturales del mundo.

El país que más daño le hace al ambiente, EEUU, suscribió el pacto que plantea la necesidad de controlar el incremento de la temperatura global en 2 grados Celsius en los próximos 35 años. (La demanda de la mayoría era que la meta fuera de sólo 1.5 grados). Además, EEUU prometió invertir 100 mil millones de dólares en igual período para apoyar las políticas que harían posible el cumplimiento de las metas.

Acuerdo de París en cambio climático: aplausos errados

Diga lo que se diga, observando la situación desde los movimientos sociales, especialmente aquellos que serán más afectados por el cambio climático, y considerando lo que sabemos sobre la ecología planetaria, tenemos que ser realistas: el Acuerdo de Paris es totalmente insuficiente para atacar la problemática del cambio climático.  

Gerardo Honty  y Eduardo Gudynas/ ALAI

Más allá de la celebración "oficial", el Acuerdo
de París resulta insuficiente para atender el problema
del cambio climático.
En París se acaba de firmar un acuerdo sobre cambio climático que ha sido recibido con un júbilo y optimismo bastante exagerado.  Se tolera disimuladamente que siga aumentando la temperatura global, se repiten unos cuantos acuerdos que ya habían sido alcanzados en previas cumbres, y todo descansa en compromisos voluntarios de los países, sin obligaciones precisas.

Eso explica que muy distintos actores, desde los grandes exportadores de petróleo a las corporaciones globales, todos ellos, terminaran aplaudiendo el acuerdo parisino.  Si esos actores celebran el convenio, es que sin duda no se están poniendo límites a la civilización petrolera.

Sin paz con la Tierra, no habrá paz sobre la Tierra

Aceptémoslo, los seres humanos para lograr que la Paz reine en la Tierra debemos empezar por hacer la Paz con la Tierra. Para conseguir ese vital objetivo, los seres humanos podemos y debemos convivir armónicamente con la Naturaleza, con sus plantas, con sus animales, con sus ríos y sus lagunas, con sus mares y sus manglares, con sus montañas y sus valles, con su aire, con sus suelos y con todos aquellos elementos y espíritus que hacen la vida posible y digna.

Alberto Acosta y Enrique Viale / Rebelion

Resulta evidente que la Humanidad atraviesa un momento complejo. Como nunca antes en su historia su existencia está globalmente amenazada. No se trata ya de enfrentar problemas aislados de sequías o de inundaciones, por ejemplo. Ahora los problemas socio-ambientales provocados por el ser humano, (des)organizado en la civilización capitalista, plantean retos globales. Todo indica que estamos cerca de llegar a un punto sin retorno (o que quizás ya lo estamos superando…). Frente estas realidades y amenazas se elevan muchas voces de angustia y también propuestas de acción. A primera vista parecería que hay una coincidencia de que se tiene que hacer algo. Al menos en el discurso, se acepta la necesidad de replantear las lógicas de producción y de consumo de la sociedad moderna para transitar por otros caminos con una relación más armónica con la Naturaleza. Esa aceptación, sin embargo, no se ha traducido en logros concretos. Hasta ahora. Recordemos que los esfuerzos desplegados desde la aprobación del Convenio de Kioto en 1997 no se han cristalizado en resultados concretos. Más aún, el fracaso de la COP 15, realizada en el año 2009, en Copenhague, sentó un duro precedente. La desazón y desesperanza coparon el ámbito de acción en Naciones Unidas. Y desde esa perspectiva, cuando era poco lo que se esperaba, emerge como un logro el acuerdo global conseguido en la COP 21 en París, en diciembre del 2015.

Colombia: La paz es ahora

Pareciera que la paz en Colombia será un hecho de tiempos cercanos, sin embargo el proceso llevado adelante entre el gobierno y las FARC no ha sido replicado -en cuanto a su desarrollo, conocimiento público  y estado actual- por el que se debe estar realizando en las conversaciones con la otra fuerza guerrillera actuante en el país: el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Cuando transcurren los últimos días del año 2015, el gobierno de Colombia y las FARC firmaban en La Habana el cuarto punto de la agenda trazada para la búsqueda de concretar la  paz definitiva en el país.

En el pasado ya se había suscrito el punto 1 “Política de desarrollo agrario integral” con cuatro pilares: acceso y uso de la tierra; establecimiento de programas especiales de desarrollo con enfoque territorial; elaboración de planes nacionales que deberán lograr una reducción radical de la pobreza y la eliminación de la pobreza extrema y creación de un sistema especial de seguridad alimentaria y nutricional.

Venezuela: Por ahora

En el año que falta para las elecciones de gobernadores y Asambleas Legislativas estadales, la derecha puede ahuyentar todos los votos que ha obtenido con engaño aplicando de nuevo las medidas neoliberales que le quitaron el poder y que no puede dejar de aplicar.

Luis Britto García / ALAI

No hubo derrota popular más dura que el 27 de febrero de 1989. Al rebelarse contra el Paquete Económico del Fondo Monetario Internacional, millares fueron asesinados en las calles, sin que izquierda ni oficialidad patriótica pudieran coordinar esfuerzos para defenderlos.

Casi tan grave como la precedente fue la derrota del 4 de febrero de 1992. Ni masas ni izquierda lograron organizar movilizaciones en su apoyo; decenas de militares patrióticos perdieron vidas o carreras; el triunfo de la derecha parecía definitivo.

Venezuela: Cohabitación sin “consenso”

Los resultados de las elecciones legislativas en Venezuela evidencian que ambos factores representan grandes fuerzas sociales, que ascienden y descienden al ritmo de las coyunturas. Ninguno de ellos se encuentra en una situación hegemónica y es obvio que tampoco disponen del piso necesario para instrumentar su “programa máximo” respectivo.

Leopoldo Puchi / Panorama.com.ve

A propósito de las elecciones venezolanas, Hilary Clinton dijo: “Venezuela ha dado un paso democrático, votó por el cambio”.

Cabe preguntar, ¿si el resultado hubiese sido distinto no tendría también un carácter democrático? ¿Sólo es democrático un voto cuando es a favor de una determinada corriente? La observación viene al caso porque esta manera de razonar está ampliamente extendida en Venezuela —de lado y lado— y es el sustento de una visión que niega la existencia “del otro”. En esta óptica se desestima el pluralismo basado en la concurrencia de proyectos diversos y se interpretan los hechos en blanco y negro.

Veronika Mendoza: decencia presidenciable en Perú

Cuando hablamos de la decencia presidenciable en el Perú nos referimos a la histórica necesidad de reconocer políticamente al género femenino como opción válida para asumir el mandato presidencial desde el rostro de la decencia como valor agregado al quehacer político.

José Tolede Alcalde / Especial para Con Nuestra América
Desde Estados Unidos

Verónika Mendoza
Después del bochornoso espectáculo electoral en foro económico CADE-2015; el trasnochado y grosero mercadeo estadístico y la mercantilización vergonzosa por los primeros puestos publicitarios, el cierre de la inscripción de partidos y alianzas políticas en el Perú llegó a su fin este pasado 12 de diciembre de 2015.

Es triste ver cómo el mismo formato clientelista se repite y cada segundo se desinforma a la población. Las encuestas son falsas representaciones de la realidad. Mintieron en el pasado, mienten en el presente y lo seguirán haciendo. Ollanta Humala fue el último en las encuestas y al final fue quien superó a todos gracias al apoyo de la coalición de partidos, organizaciones y movimientos progresistas en contra de la representante del legado fujimorista. Si la experiencia no nos engaña y la sabiduría popular reivindica su derecho a la  protesta democrática - a través del proceso electoral – en contra de la cultura de la violencia, el patriarcalismo político y la institucionalización de la corrupción, Verónika Mendoza se perfila como la primera Jefa de Estado en la historia del Perú.

¿Flexibilizar en medio de la crisis?

Un ciclo negativo para los gobiernos progresistas y de nueva izquierda en América Latina ha sido la llegada de la ‘crisis’ económica a la región. Enseguida han aprovechado los opositores para argumentar que el ‘modelo’ no solo se agotó, sino que nunca funcionó.

Juan J. Paz y Miño C. / El Telégrafo (Ecuador)

Cierto es que mientras hubo auge económico los gobiernos aludidos pudieron realizar fuertes inversiones. Los informes de la Cepal, pero también de las NN.UU., del BM y hasta del FMI, han reconocido los logros sociales particularmente en Bolivia, Ecuador y Venezuela, que en forma inédita redujeron la pobreza, mejoraron la equidad y generalizaron educación, salud, seguridad social y vivienda, entre otros servicios públicos.

Pero la llegada de la crisis alteró el camino progresista, y si bien todavía Bolivia permanece estable, Ecuador entró a una coyuntura recesiva, mientras en Venezuela la situación empeoró incluso con la guerra económica de la oligarquía empresarial, desatada hace años, con el apoyo de potencias imperialistas.

El pesimismo subversivo: alternativa al neoliberalismo

No se puede luchar contra el neoliberalismo, sus valores y su cultura rehuyendo el campo de batalla del conocimiento y sin producir pensamiento subversivo, mental y político. Ese es el reto de las ciencias sociales y la acción subversiva de la lucha política democrática y anticapitalista.

Marcos Roitman Rosenmann / LA JORNADA

Subvertir el pensamiento dominante, construir alternativa, mostrarse abierto a nuevas formas del pensar, ha tenido un final trágico y no por ello ha sido derrotado ni menos aún extinguido. Siempre presente, se desarrolla y es capaz de condensar en circunstancias adversas el saber más avanzado y liberador. Se trata de rupturas democráticas, procesos de emancipación y justicia social.

La lucha contra la explotación, el colonialismo interno, la esclavitud y el conformismo social despiertan el rechazo de las antielites. Su voz ha sido perseguida, encarcelada o invisibilizada. Sus representantes aúnan las esperanzas de las clases explotadas y dominadas, excluidas y marginadas, consecuencia de la acción depredadora de una economía de mercado asentada en el neoliberalismo trasnacional.

sábado, 12 de diciembre de 2015

América Latina: el cambio ya empezó

En una sola semana, el mapa continental ha dado un vuelco, y si por las vísperas se saca el día, ojalá no estemos lamentando dentro de poco que otro baluarte del proyecto nacional popular latinoamericano, Brasil, también termine por tierra.

"Derechazo en Venezuela",
deFisgón (LA JORNADA)
Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

La derecha latinoamericana ha utilizado todas las formas posibles a su alcance para volver al poder. Ahora, en Argentina y Venezuela, lograron triunfos significativos por la vía electoral, pero ésta no ha sido sino la culminación, o solamente una faceta, de un largo proceso en el que confluyeron múltiples actores nacionales e internacionales, y diversas estrategias que pusieron bajo asedio a los gobiernos nacional-populares.

El caso venezolano es de antología, como lo fue el chileno en su momento. Durante todo el proceso previo, que al final desembocó en las elecciones del 6 de diciembre, y ante la guerra económica a la que se sometía al país, no pocos fueron los que vieron en ambos casos grandes similitudes. Y guardando las diferencias, piénsese también en Nicaragua, en su momento asediada por fuerzas armadas irregulares apoyadas por los Estados Unidos y con su principal puerto marítimo minado.

La hora de los lobos

Por más que la derecha celebre eufórica sus triunfos electorales, no lo tendrá nada fácil para gobernar: la sociedades argentina y venezolana se encuentran mejor organizadas hoy que hace veinte años, con más experiencias de movilizaciones sociales, de participación democrática y de protagonismo popular.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
"Los lobos del capitalismo" (1950),
del artista español Miguel Prieto.

“La hora del lobo es el momento entre la noche y la aurora cuando la mayoría de la gente muere, cuando el sueño es más profundo, cuando las pesadillas son más reales, cuando los insomnes se ven acosados por sus mayores temores, cuando los fantasmas y los demonios son más poderosos...”, escribió Ingmar Bergman, explicando el sentido del guión de su película La hora del lobo (1968). Como en el clásico filme del cineasta sueco, América Latina está viviendo ahora su propia hora del lobo: ese paso de la esperanza posneoliberal y los sueños emancipadores, a la pesadilla de la restauración conservadora.

Venezuela: 6 de diciembre

La derrota del chavismo se sustenta en  una amplia mezcla de factores. Uno de ellos, muy importante, pero no el único,  es lo que el gobierno llama "guerra económica", pero también influyó la soberbia, el sectarismo, la incapacidad administrativa y la ineficiencia del gobierno para tomar medidas contra la corrupción y para ampliar la base social de apoyo.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Hasta hace unos años, para mi familia el 6 de diciembre era una fecha de fiesta y celebración. Es el día del cumpleaños de mi hermana Valentina. Hace seis años, organizándonos para conmemorar el suceso, mientras culminaban los preparativos, mi padre se acostó a  reposar y se quedó dormido para siempre. Ahora, esa efeméride es de sabor agridulce para nosotros, de  festejo por un lado, y de evocación, recapitulación y recuerdo emocionado y agradecido, por otro.

Algo parecido comenzará a sentir desde ahora, el pueblo chavista en Venezuela. Festejarán el 6 de diciembre de 1998 como el día del triunfo electoral inicial del Comandante Chávez, transformando la voluntad expresada en los comicios en sentimiento de esperanza e ilusión por un futuro mejor, obligatoriamente tendrán que evocar, recapitular y reflexionar sobre la derrota del mismo día, 17 años después. Así, la historia recogerá que este es el día de la primera victoria chavista y, si no se acepta que es el de la primera derrota, al asumir como tal el fracaso de 2007 durante el referéndum para reformar la constitución, tendrá que admitir como el momento fatídico en que el proceso chavista ha tenido su revés más contundente, poniendo en juego ese futuro de esperanza que se comenzó a soñar en fecha similar del penúltimo año del siglo pasado.

La revolución bolivariana en peligro

Las grandes conquistas nacionales y sociales de la revolución bolivariana están en peligro: la ley de tierras, la ley de hidrocarburos que ha permitido una reforma agraria y el control de las actividades petroleras, los programas sociales en materia de trabajo, vivienda, abasto, alimentación y salud, relaciones con Cuba.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México.

Nunca olvidaré mi plática con un Comité de Defensa Sandinista (CDS) en una Managua que en diciembre de 1979 todavía mostraba las huellas de las cruentas batallas que le dieron fin al somocismo. Las paredes pintarrajeadas con graffitis revolucionarios y llenas de horadaciones productos de balaceras. Edificios destruidos y abandonados mientras en las calles se respiraba el espíritu de una revolución naciente y llena de esperanza. En alguno de los barrios de la capital de Nicaragua, asistí a una reunión de un CDS cuyo dirigente, un ciudadano común y corriente me dijo: “Yo no sé si esta revolución va al socialismo o no, lo único que sé es que el pueblo lo que quiere es que no le quiten su religión y que no haya colas”.  Lo primero se cumplió escrupulosamente. Pude asistir a una celebración de la Virgen de la Purísima encabezada por el comandante Daniel Ortega y el dirigente del Partido Socialista Nicaraguense (comunista). Lo segundo no se pudo cumplir. La guerra de baja intensidad y el bloqueo estadounidense en pocos años sumieron a Nicaragua en una crisis económica, social y moral de gran envergadura. En febrero de 1990 el Frente Sandinista de Liberación Nacional y Daniel Ortega fueron derrotados por la derecha opositora encabezada por Violeta de Chamorro.

“El golpe de timón” chavista

Si la oposición encabezada por EEUU y la oligarquía, y con un movimiento político disperso, identifica un gobierno debilitado o inseguro no dudará en utilizar su triunfo electoral para pretender arrasar con la Revolución chavista. Para ello cuenta con recursos financieros sin límites.

Marco A. Gandásegui, h. / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

La Revolución bolivariana de Hugo Chávez experimentó una derrota electoral contundente en los recientes comicios celebrados en Venezuela. Lo primero que tiene que hacer la dirección revolucionaria es explicarle al país y a su militancia partidista la causa de la debacle. Una vez analizado el problema tiene que realizar los correctivos y avanzar hacia las metas con más energía y determinación. 

Los resultados de las elecciones parlamentarias apuntan más hacia una derrota de las fuerzas chavistas que a un triunfo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que aglutina 28 partidos pequeños y desorganizados. Los errores estratégicos del gobierno venezolano en los últimos años desmovilizaron al pueblo bolivariano y socavó su compromiso con las urnas. Algunos dirán que la intervención directa del poderoso brazo político y económico de EEUU contribuyó en forma significativa. La campaña de desestabilización de la oligarquía venezolana se sumó a los esfuerzos de Washington.

La trampa

Si se sigue consintiendo que un país poderoso intervenga desvergonzada e impunemente sobre otro, las elecciones serán una trampa que sólo servirán para legitimar los proyectos reaccionarios de Estados Unidos y sus lugartenientes regionales. Y pudiera ocurrir que mucha gente comience a pensar que tal vez otras vías de acceso al -y mantenimiento del- poder puedan ser más efectivas y confiables que las elecciones.

Atilio Borón / Rebelion

Ilustración de Magu (LA JORNADA)
Las elecciones parlamentarias en Venezuela arrojan varias enseñanzas que creo necesario subrayar. En primer lugar que, contrariamente a todas las predicciones de los lenguaraces de la derecha, el comicio se realizó, al igual que todos los anteriores, de una manera impecable. No hubo denuncias de ningún tipo, salvo el exabrupto de tres ex presidentes latinoamericanos, que a las cuatro de la tarde (dos horas antes de la conclusión del acto electoral) ya anunciaban al ganador de la contienda. Fuera de esto, la “dictadura chavista” volvió a demostrar una transparencia y honestidad del acto electoral que más quisieran tener muchos países dentro y fuera de América Latina, comenzando por Estados Unidos. El reconocimiento hecho por el presidente Nicolás Maduro ni bien se dieron a conocer los resultados oficiales contrasta favorablemente con la actitud de la oposición, que en el pasado se empecinó en desconocer el veredicto de las urnas. Lo mismo cabe decir de Washington, que al día de hoy no reconoce el triunfo de Maduro en las presidenciales del 2013. Unos son demócratas de verdad, los otros grandes simuladores.

Guerra económica contra gobiernos progresistas

Después del auge político e incluso del ascenso económico motivado por altos ingresos y fuertes inversiones públicas, los gobiernos progresistas y de nueva izquierda enfrentan la arremetida de sus enemigos más poderosos: el alto empresariado junto a las élites adineradas (burguesías), el imperialismo y los medios de comunicación identificados con esos intereses.

Juan J. Paz y Miño C. / El Telégrafo (Ecuador)

Desde 1999, la sucesión de gobiernos progresistas y de nueva izquierda en América Latina abrió un nuevo ciclo histórico en la región. Desde luego, no todos tenían similares orientaciones, ni ejecutaron políticas reformistas o radicales capaces de marcar el rumbo claro hacia una sociedad poscapitalista.

En todo caso, los gobiernos de Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y Hugo Chávez/Nicolás Maduro en Venezuela se colocaron a la vanguardia de las transformaciones, afirmando Estados nacional-populares y antiimperialistas, y asumiendo la construcción del “socialismo del siglo XXI” como alternativa al capitalismo.

Brasil: Crisis, "impeachment" y participación ciudadana

Brasil se encuentra en estos momentos entre la turbulencia y la incerteza, aunque no existen elementos de peso que permitan augurar o presagiar un desenlace trágico. Al contrario, quizás sea esta una inmejorable circunstancia para que el debate democrático se difunda capilarmente en todo el territorio y que la política se discuta en el día a día por la población.

Fernando de la Cuadra / Rebelion

La tensión política en la Cámara de Diputados de Brasil
La declaración de admisibilidad de la solicitud de impeachment realizada por el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, pone definitivamente a Brasil en una hoja de ruta que se venía perfilando en los últimos meses, prácticamente desde que la mandataria asumió su segundo período en enero del presente año. Sin embargo, estudios de opinión entre los congresistas realizados en estos días revelan que si la votación sobre el impedimento   en el plenario de la Cámara de Diputados fuese en este exacto momento, la presidenta Dilma Rousseff conservaría su mandato, pues la mayoría de ellos se mostró contrario a la instalación de un proceso de veto de la jefa de gobierno. De acuerdo con ese levantamiento, Dilma tendría actualmente el respaldo de por lo menos 258 de los 513 deputados, 87 votos más de los 171 necesarios para mantenerse en el poder. Tal parece que el proceso de impeachment ya nació moribundo y serán necesarios muchos esfuerzos de la oposición para reanimarlo. Ya se puede presagiar esta derrota en la propia constitución de la Comisión Especial para juzgar el mérito del argumento esgrimido por los juristas, crimen doloso de irresponsabilidad en el ejercicio de funciones por parte de la presidenta.

Brasil: El viejo topo horada la piedra

La energía emancipatoria siempre nace en los márgenes y entre los jóvenes. Sin ese fuego juvenil, de clase y de género, no existen posibilidades para encarar un proceso de cambios.

Raúl Zibechi / LA JORNADA

Los estudiantes secundarios de Sao Paulo derrotaron al gobierno estatal encabezado por el neoliberal Geraldo Alckmin, que debió retirar su plan de reorganización del sistema educativo ante el masivo rechazo y la fuerte movilización juvenil. En estos tiempos de avances de las derechas, el triunfo estudiantil debería ser motivo de festejos porque alumbra el futuro que deseamos, de resistencias capaces de desarticular los planes conservadores.

En septiembre el gobierno paulista anunció la reorganización de la enseñanza pública con centros separados con base en tres ciclos, lo que llevaría a la reagrupación de los estudiantes, el cierre de 93 centros y la transferencia de 311 mil alumnos. De inmediato profesores y alumnos coincidieron en que habría superpoblación escolar y atribuían la medida a la intención de bajar los costos del sistema educativo.

Nuestra América: tiempos, espacios, ambiente, culturas

El rasgo dominante en la cultura de la naturaleza en nuestra América ha sido, y en gran medida sigue siendo, el de la fractura evidente entre las visiones de quienes dominan y quienes padecen las formas de organización de las relaciones entre las sociedades de la región y su entorno natural.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Para Ricardo Melgar Bao, en Hilda

Tiempos

Del río Bravo a la Patagonia, la América nuestra abarca unos 22 millones de kilómetros cuadrados que albergan una extraordinario diversidad de ecosistemas, desde desiertos extremadamente secos hasta bosques tropicales muy húmedos, y desde vastos humedales marino – costeros hasta praderas y páramos de cuatro mil metros de altura. Esta riqueza incluye 576 millones de hectáreas de reservas cultivables; el 25% de las áreas boscosas del mundo; entre 60 y 70% de todas las formas de vida del planeta; que reciba el 29% de la precipitación mundial y posea una tercera parte de los recursos hídricos renovables del mundo, y que cuente importantes reservas de combustibles fósiles y de minerales: litio, 65%; plata, 42%; cobre, 38%; estaño, 33%; hierro, 21%; bauxita, 18%; níquel, 14%, y petróleo, 20%. Al propio tiempo, y sobre todo, nuestra América alberga unos 600 millones de habitantes. De ellos, alrededor del 80% reside en áreas urbanas, entre las que se cuentan cuatro megaciudades – México, Sao Paulo, Buenos Aires y Rio de Janeiro – en las que residen más de 55 millones de personas. Toda esa gente vive desde fines del siglo XX en una circunstancia de crecimiento económico incierto, inequidad social persistente, y degradación ambiental constante.

Con motivo de la cumbre “ecologista” en París: Ecocidio en curso

Esa cultura del consumo a que dio lugar el capitalismo mercantil es insostenible, más aún la basada en el petróleo. Al generarse artificialmente las necesidades, eso no tiene fin. De ese modo, en función de ese modelo de desarrollo, el planeta se está empezando a poner en serio riesgo, pues todo entra en la lógica de la depredación, todo pasa a ser botín.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

La actividad productiva del ser humano, imprescindible para su sobrevivencia, modifica el medio ambiente. Esa es una característica distintiva básica que nos diferencia de todo el reino animal: nuestro trabajo va creando un mundo nuevo, “artificial” podría decirse: desde la primera piedra afilada por el Homo Habilis hace dos millones y medio de años hasta las estaciones espaciales que circundan el planeta, ese proceso nunca se ha detenido, y no se ven motivos para que suceda.

La productividad humana crece; eso siempre ha sido así, y sumado a los cambios que experimenta el clima a lo largo de los años, de los siglos o de los milenios, el medio ambiente en que nos movemos como especie sufre modificaciones a las que debemos ir adecuándonos.

El capitalismo será derrotado por la Tierra

La Tierra ya no tiene la capacidad, por sí misma, para satisfacer las demandas humanas. Necesita año y medio para reemplazar lo que se le quita en un año. Se ha vuelto peligrosamente insostenible. O refrenamos la voracidad de acumulación de riqueza, para permitir que ella descanse y se rehaga, o debemos prepararnos para lo peor.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

Hay un hecho indiscutible y desolador: el capitalismo como modo de producción y su ideología política, el neoliberalismo, se han sedimentado globalmente de forma tan consistente que parecen hacer inviable cualquier alternativa real. De hecho, ha ocupado todos los espacios y alineado casi todos los países a sus intereses globales. Desde que la sociedad pasó a ser de mercado y todo se volvió oportunidad de ganancia, hasta las cosas más sagradas como los órganos humanos, el agua y la capacidad de polinización de las flores, los estados, en su mayoría, se ven obligados a gestionar la macroeconomía globalmente integrada y mucho menos a servir al bien común de su pueblo.

España: El 20 de diciembre o el día que nada cambiará (Posicionamiento personal ante las elecciones generales)

Sin importar qué alianzas de gobierno se alcancen en el ejecutivo español, sabemos que tendremos que seguir haciendo mucha pedagogía para que no sólo esta izquierda errante sino la mayoría de las personas (se consideren o no de izquierdas) entiendan que bajo el capitalismo y su “gestión” (que gestiona a los gestores) no habrá futuro digno posible.

Jon E. Illescas (Jon Juanma) * / Especial para Con Nuestra América
Desde la Comunidad Valenciana, España

"El puño de la esperanza",
ilustración de Jon Juanma.
Partamos de una cuestión clave: las elecciones democráticas dentro del marco antidemocrático del capitalismo, es decir, de una sociedad dividida en clases donde una (la capitalista) se lucra y decide dictatorialmente del producto fruto del esfuerzo de otra (la asalariada) no pueden ser democráticas ni decidir nada sustancial de la vida pública. Si así fueran no se celebrarían. Así de simple. Del mismo modo, sería absurdo pensar que en la “democracia” ateniense los amos de los esclavos permitieran votar a los mismos y de ese modo pudieran acabar pacíficamente con la esclavitud. En la actualidad, los obreros a diferencia de los esclavos votan, pero su voto debe ser inofensivo para que nada importante cambie con él. Las leyes electorales dictadas por la élite distorsionan el voto popular mediante circunscripciones provinciales, leyes que sobredimensionan a los dos principales partidos, voto amplificado en las poblaciones rurales, imposibilidad de sufragio para muchos inmigrantes o jóvenes trabajadores menores de 18 años, etc. Tenemos un día de medio-democracia y el resto del año de dictadura económica. Así las elecciones, en nuestro sistema, se transforman en un modo de lograr el consenso. Hacen creen a las mayorías que viven en una verdadera democracia cuando nada dista más de la realidad. Mucho en ellas es falso, salvo los porcentajes de votos emitidos que luego serán deformados por la ingeniera electoral diseñada para la ocasión.