sábado, 4 de marzo de 2017

Argentina: La descarada soberbia de la derecha

El discurso de Macri en la apertura de sesiones del Congreso dejó ese mensaje intimidatorio, ese halo de terror que impone su fría presencia, mostró claramente su verdadero rostro de mandamás, que puede hacer lo que se le antoja por derecho propio, por tener plata y porque, como todo potentado, adscribe a que todo tiene un precio y está dispuesto a pagarlo si lo necesita.

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

La desfachatez y ausencia de escrúpulos es, como siempre ha sido, el comportamiento reiterado de la derecha en nuestros países. La mentira y la constante modificación de los hechos, trasladando responsabilidades a la oposición o a la sociedad que los padece, como también, la exhortación a la transparencia y la lucha contra la corrupción, cuando sus negociados y manos sucias los exponen como el principal blanco de sus discursos, es una de las características más notables de los gobiernos neoliberales asumidos progresivamente en el cono Sur de América. No tienen el menor escrúpulo en desviar las preguntas de los periodistas cuando se los cerca con los escándalos de sus fraudes al Estado, como tampoco dejan de culpar a los gobiernos anteriores, más preocupados por haber rescindido posibles ganancias o negocios no realizados que por la gestión del interés colectivo. El interés colectivo para ellos, es justamente, el de los grupos económicos a los cuales respondan, opuesto totalmente al Bien Común que se espera, defiendan, conforme la confianza depositada a través del voto.

El vallado y la guardia pretorianas los resguarda y protege de los gritos de la plebe enardecida, como el carnavalesco “¡Fora Temer! de las calles de Bahía o, los improperios al paso de Macri. Nada importa, nada escuchan, siguen con su paso devastador.

Al mejor estilo de “la cosa nostra”, hacen deshacen y amenazan a quien se les atraviese en el camino, sean representantes de la oposición, dirigentes sindicales, centrales obreras o cualquier otra organización de la sociedad civil que defienda sus intereses. Todo vale, desde la apertura de sesiones del Congreso a una conferencia de prensa. El dueño es como el Padrino y, como el personaje del celebrado film, no tiene que dar explicaciones. Explicaciones que se ocultan, entre sus seguidores con aquello tan viejo de “cómo va a robar si es rico desde la cuna”, justificativo perverso que explotó y convirtió en esclavos a los pueblos originarios desde la llegada de Colón, para ello bien valdría recordar la Carta a los españoles de América del jesuita peruano Juan Pablo Viscardo y Guzmán de 1792, inspiradora de Francisco de Miranda y los próceres de la independencia.

Sin embargo, sería ingenuo pensar en ignorancia, pobreza discursiva o improvisación; al contrario, hay un trabajo de subestimación de la subjetividad colectiva a través de la experimentación, como bien lo ha manifestado el sociólogo Horacio González, integrante de Carta Abierta, en un artículo reciente. Someter la política a un ejercicio de prueba y error como en un laboratorio, mutilando miembros – como el Dr. Mengele – para ver hasta cuando resiste el torturado, como ha sucedido con los tarifazos o el reiterado, volver a fojas cero, es parte de esa estrategia de destrucción progresiva del oponente.

Barajar y dar de nuevo, es el viejo truco de los poderosos. Mechar datos para luego borrarlos de un plumazo y al momento, dibujar otro escenario, es parte de esa vieja consolidación del poder de las oligarquías de tener la sartén por el mango. Costumbre ancestral de capanga que hace que les resbalen las instituciones y usos democráticos y, directamente, confundan el país con la estancia, un poco más ampliada, más problemática, pero que se la puede simplificar con decretos de necesidad y urgencia o bravuconadas desde el púlpito. La nación como un negocio más, exige un disciplinamiento obligado, los ciudadanos deben cambiar de oficio y ser los esclavos del patroncito que tuvo la fortuna de ser bendecido por el voto popular. A partir de ahí, nada importa, el capricho y el supuesto equívoco en el discurso impone darlo vuelta al revés, como nos enseñó Orwell en 1984: “La guerra es la paz, la libertad la esclavitud, la ignorancia es la fuerza”. Este juego perverso que es la base de la distopía orwelliana, escrita bajo la oscura atmósfera del mundo partido en dos que dejó la Segunda Guerra, nos obliga a diseccionar el relato oficial, esa felicidad de los argentinos, esa pobreza cero que, como los “proles” de la novela van a extinguirse en un momento.

El discurso de Macri en la apertura de sesiones del Congreso dejó ese mensaje intimidatorio, ese halo de terror que impone su fría presencia, mostró claramente su verdadero rostro de mandamás, que puede hacer lo que se le antoja por derecho propio, por tener plata y porque, como todo potentado, adscribe a que todo tiene un precio y está dispuesto a pagarlo si lo necesita. Como buen materialista sabe que no hay mejor cerco que el hambre, que la presión del garrote finalmente debilitará la lucha colectiva, como ha sucedido con las grandes huelgas y protestas colectivas de hace siglo y medio, que cuenta con el aparato represor que liquidó a anarquistas, comunistas y socialistas obreros y deportó a extranjeros con la ley de residencia, esa misma que ahora pone en marcha para erradicar los hermanos latinoamericanos indeseables.

La claque de los ricos se regodeaba en la platea el día miércoles frente a los legisladores, celebrando los excesos del monarca, identificando y amedrentando a sus enemigos, como el gran bufón. El Congreso se transformó en un circo romano, en donde César elevaba el pulgar a cada rato.

Por si fuera poco – y prueba que el dinero todo lo puede – hay un escuadrón tecnológico que vigila las redes sociales e impone consignas o, directamente identifica a cualquiera que quiera eliminar las propuestas de Cambiemos. La nueva campaña encabezada personalmente por MM “no aflojemos”, viene a completar el escenario idílico con el que comenzó la furiosa campaña electoral de las legislativas de octubre. Si para entonces, lograra vencer a la oposición, habremos liberado a la hidra de siete cabezas.

A pesar de las amenazas de MM contra Roberto Baradel en el Congreso, el líder de SUTEBA, los maestros marcharán el 6 y el 7 de marzo, tratando torcerle el brazo a la gestión que hace caso omiso a las paritarias docentes. Luego el 8, Día Internacional de la Mujer, marcharán también las mujeres. Como el programa de la TV Pública anterior 6,7,8, volverá a poner sobre la mesa, la cara opuesta a la política actual. Finalmente, se saldrá nuevamente a las calles el 24 de marzo, para conmemorar “Memoria, Verdad y Justicia”, recordando las víctimas de la dictadura, cuestión también manoseada por los actuales dirigentes.

Como en tantas caminatas, la esperanza de millones de argentinos andará por las calles del país, destacando la dignidad de los trabajadores al grito de: “el pueblo unido, jamás será vencido”. Será una prueba más de que la gota, finalmente, termina horadando la roca…