sábado, 4 de marzo de 2017

México, comenzó la guerra sucia

Morena ha ocupado ya el espacio de la izquierda desbancando al Partido de la Revolución Democrática (PRD), Movimiento Ciudadano (MC) y Partido del Trabajo (PT), quienes  desesperan por la sobrevivencia. También Morena ha despertado el entusiasmo de las bases de los movimientos sociales, aun cuando en sus dirigencias algunos desprecian indiscriminadamente  a los partidos políticos en su totalidad.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

El único partido opositor en México, Morena, asciende impresionantemente.  La crisis profunda  del proyecto neoliberal en el país   estimula este ascenso. Con una justicia casi colapsada; un irresuelto problema del narcotráfico, por tanto una guerra inútil contra el mismo que ha costado en los últimos años 182 mil vidas y 28 mil desaparecidos;  una crisis económica expresada en un endeudamiento público de 9 billones de pesos mexicanos (18.80 por 1 dólar) y alzas continuas a las gasolinas  y una corrupción generalizada en las alturas  gubernamentales, el régimen neoliberal se encuentra nuevamente en una crisis hegemónica notable. Andrés Manuel López Obrador y el partido que encabeza están capitalizando esta deplorable situación.

Las encuestas lo favorecen hasta hoy. Es posible ver en las redes sociales las impresionantes concentraciones de multitudes que ha provocado la firma del Acuerdo Político de  Unidad  para la Prosperidad y Renacimiento de México en la ciudad de México, en Xalapa y el Puerto de Veracruz (Veracruz), en Morelia (Michoacán), Nayarit, Estado de México,  ciudad de  Puebla, Saltillo (Coahuila) y Villa Hermosa (Tabasco). Morena ha ocupado ya el espacio de la izquierda desbancando al Partido de la Revolución Democrática (PRD), Movimiento Ciudadano (MC) y Partido del Trabajo (PT), quienes  desesperan por la sobrevivencia. También Morena ha despertado el entusiasmo de las bases de los movimientos sociales, aun cuando en sus dirigencias algunos desprecian indiscriminadamente  a los partidos políticos en su totalidad.

Hoy observamos un giro  estratégico decidido por  la cúpula dirigente del partido tendiente a buscar una alianza con el centro derecha para atraer el voto de las clases medias urbanas. Se busca con ello lograr  los 25-30 millones de votos que se necesitan para que cualquier tentativa de fraude se vea frustrada por la gran diferencia de votos con la cual se espera ganar en julio de 2018. Empresarios importantes como el acaudalado empresario de Monterrey, Alfonso Romo, o el personero de TV-Azteca y ex secretario de estado de gobiernos príístas,  Esteban Moctezuma Barragán, se han unido al proyecto de Morena. En cada uno de los estados, es posible ver como ya comenzó un éxodo notorio de políticos importantes del PRI que súbitamente han descubierto que López Obrador ya no es un peligro para México sino todo lo contrario.

Todo ello ha encendido  los focos rojos del establishment neoliberal y ha sonado la campana de arranque de la guerra sucia que ya hemos visto en 2006 y 2012. Acusaciones totalmente infundadas de un corrupto gobernador de Veracruz  acusan a Morena de recibir dinero del hoy prófugo ex gobernador de Veracruz y se convierten en motivo de investigación para la fiscalía de delitos electorales. Ya surgió la primera candidatura independiente que levanta banderas de izquierda y que de tener éxito restaría votos a Morena. Televisa proyecta una fracasada telenovela (“La candidata”) que proyectaría anticipadamente la figura de Margarita Zavala, esposa del expresidente Felipe Calderón. No tardaran en surgir encuestas amañadas que hablen del descenso de López Obrador y ha empezado su satanización.

Ya comenzó pues la guerra sucia en México.