En un cuadro político confuso como el que vive Venezuela, nunca más que ahora es necesaria nuestra solidaridad con el proceso bolivariano que se encuentra en una situación límite en la que, seguramente, se ve obligado por las circunstancias a tomar decisiones e impulsar acciones que van a contramano de su naturaleza política.
Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica
Desde que Hugo Chávez llego al poder en 1999, el asedio contra el gobierno de la Quinta República, chavista o bolivariano, como quiera llamársele, no ha cesado. Venezuela se ha convertido, desde entonces, en el ogro con el que cualquier derecha que se respete asusta a sus conciudadanos. No convertirse en “otra Venezuela” es el mantra que se remacha hasta convertirlo en un sentido común receptivo a cualquier narrativa que le atribuya al chavismo cualquier barrabasada o maldad.








