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sábado, 11 de abril de 2026

Argentina: Sobran las palabras

 En nuestra terrible realidad palpable y concreta, nos gobierna un loco perverso y corrupto. Porque mientras él oculta sus movimientos, como haberse aumentado en 62,5% el presupuesto de 2025 para viajes y gastos en el exterior para el presente, millones de personas sufren la restricción de transporte automotor de pasajeros en CABA y el conurbano bonaerense por la suba del gas oil debido a la guerra en Irán…

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

Sobran las palabras para narrar esta columna que intenta describir la pésima realidad que vivimos millones de argentinos de a pie cada semana; una realidad que sabemos no existe otra versión posible de la verdad. Y... la verdad y lejos de ser un juego de palabras, es mil veces más cruel que cualquier versión de ficción. Razón por la que elegí este título de una película varias veces premiada en distintas versiones, la que en su última versión (valga la redundancia) italiana, vi estos días.
 
Netflix estrenó días atrás Sobran las palabras, un drama familiar de origen italiano que retoma una historia ya conocida, tan emotiva como entretenida. La película está dirigida por Luca Ribuoli y marca el debut cinematográfico de la cantante Sarah Toscano. Como única persona oyente de una familia sorda, una tímida adolescente descubre su don para el canto, lo que la obliga a elegir entre el deber y encontrar su propio camino, reza la sinopsis de la remake del film francés La familia Bélier, que también tuvo su versión estadounidense con CODA, película ganadora del Oscar.
 
El rodaje se llevó a cabo en el norte de Italia, con locaciones que aportan una fuerte identidad visual a la historia. La producción eligió ciudades y pueblos reales como Turín, Alessandria y distintas zonas del Monferrato, una región de colinas y viñedos que atraviesa toda la película.
 
Sin embargo, en nuestra realidad cotidiana, no sobran las palabras para narrar las iniquidades de un gobierno miserable en toda su extensión y bajezas. Todo los días se descubren robos, sobornos, destrucciones del aparato público por los funcionarios oficiales que llegan a enloquecer a quien intenta describirlas, quizás por ello, el periodismo haya sido declarado profesión sospechosa por el gobierno de Javier Milei y haya proscrito a varios personajes que hasta hace poco eran aliados a su gestión; aunque más que sospechosa, yo diría insalubre. Cuestión que advierto en muchos cronistas que recurren al ingenio literario y la imaginación artística de cada cual, para narrar los resquicios de una realidad que agobia tanto como sufrirla en carne propia, porque nadie puede huir de sus propias desgracias cuando la situación es generalizada.
 
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, viene siendo investigado por enriquecimiento ilícito y cada vez se le encuentran más propiedades que no puede justificar y, sin embargo, los ministros bajo su férula, como el presidente y su hermana, han cerrado filas en su defensa. Sin embargo, comienza a agrietarse el blindaje jurídico que los proteje. 
 
Son tan evidentes y groseros los argumentos expuestos tanto por Adorni en sus conferencias ante la prensa, como los de la escribana actuante, Adriana Mónica Nechevenko, quien declaró ante el fiscal federal, Gerardo Pollicita, y negó que dos jubiladas le hayan prestado la plata al jefe de Gabinete para las operaciones inmobiliarias. Tan evidentes y groseros que el juez Ariel Lijo, ordenó los allanamientos de las propiedades de Adorni y su esposa Bettina Angeletti, y las cuatro jubiladas que le prestaron dinero para las compras de las mismas. 
 
Ariel Lijo es el mismo juez que lleva a cargo la investigación por la Agencia Nacional de Discapacidad ANDIS, de la que acaban de descubrir estafas por más de 25 mil millones de pesos que involucran a Diego Spagnuolo y veinte empresarios, entre ellos al responsable de la droguería Suizo Argentina.
 
Mientras la justicia avanza en estas causas de corrupción, la motosierra del ministro Federico Sturzenegger acaba de despedir agentes especialistas del Servicio Meteorológico Nacional, donde trabajan más de mil personas a lo largo y ancho del país que tienen bajo su responsabilidad las observaciones climatológicas de prevención del clima imprescindibles en las rutas de aeronavegación, sobre todo los vuelos de emergencias sanitarias, la prevención de sequías e inundaciones necesarias para las producciones agropecuarias y todo lo que ello implica. ¿Motosierra o estupidez? Ambas cosas son un cóctel macabro que se observa en todas las áreas de injerencia del Estado nacional.
 
Dentro de la ¿estrategia? del déficit cero, se dejó de enviar a las provincias un porcentaje del impuesto a los combustibles destinado a la reparación de las rutas nacionales, algunas ya intransitables y declaradas en emergencia, como lo es la extensísima ruta 40 al sur de Mendoza.
 
Sobran las palabras, de la mencionada serie estrenada por la plataforma Netflix, muestra como decíamos antes a una familia de sordo mudos que cría burros en un pueblito del norte de Italia, cuya cabeza familiar pretende ser alcalde y finalmente es elegido en el cargo. Descalabrante pero posible, un alcalde sordo mudo que defiende la agricultura natural que luego se transforma en un proyecto educativo para la juventud. Porque de algún modo, la película tiene finalidades didácticas varias contra la discriminación de las personas, algo que en la actualidad envuelve al planeta, (no olvidemos que sólo tres países votaron recientemente a favor de la esclavitud: Estados Unidos, Israel y la Argentina de Milei). 
 
Eso en la ficción del film nombrado. En nuestra terrible realidad palpable y concreta, nos gobierna un loco perverso y corrupto. Porque mientras él oculta sus movimientos, como haberse aumentado en 62,5% el presupuesto de 2025 para viajes y gastos en el exterior para el presente, millones de personas sufren la restricción de transporte automotor de pasajeros en CABA y el conurbano bonaerense por la suba del gas oil debido a la guerra en Irán, cuyo costo impide otros gastos; todo esto a partir del 1° de abril, impuesto por las empresas y cámaras de transporte.
 
Otro dato, el derrumbe de la industria ha sido terrible, nunca visto en décadas. EÍndice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) registró una baja del 8,7% interanual, mientras que en la medición desestacionalizada retrocedió 4% respecto de enero, marcando su peor nivel en lo que va del año. En el acumulado del primer bimestre, la contracción alcanza el 6% frente al mismo período de 2025. El deterioro fue generalizado: 14 de las 16 divisiones industriales mostraron caídas, lo que confirma la extensión de la crisis a casi todo el entramado productivo. Entre los sectores más golpeados se destacaron los productos textiles (-33,2%), la maquinaria y equipo (-29,4%) y los rubros de equipos e instrumentos y automotores (-24,6%). Esta enorme caída en la industria nacional trae como consecuencia la pérdida de 160 puestos de trabajos por día. Algo jamás imaginado, incluso por los economistas más reconocidos.
 
Tan violenta caída tiene como correlato el imparable el derrumbe de Milei, porque de Libra no se libra, dado que el caso de corrupción gubernamental llegó a ser tapa del New York Times. Para el prestigioso e influyente periódico, sobran las palabras y tanto el presidente como su hermana están complicados, aunque la pareja haga mutis por el foro, mire para otro lado y siga mintiendo sobre la próspera situación económica del país. Además, por si las moscas, arrastra un 70% de rechazo de su imagen en la opinión pública. Hasta sus votantes se lo quieren sacar de encima.
 
Como consecuencia de su pésima gestión, faltan las palabras para enumerar los daños sociales que causa la misma día a día. Despertamos y no sabemos con qué nos va a sorprender, aunque la sorpresa siempre sea como mordisco de Drácula. De allí que la mayoría de los cronistas argentinos prefieren perderse en los recovecos que ofrece la ficción. Pero quienes no tienen esos recursos y están en la intemperie, intentan otras vías de escape como las drogas, el adormecimiento de los vicios o, peor aún, intentan suicidarse, cuestión que comienza a preocupar de sobremanera a las autoridades sanitarias argentinas que ya vienen advirtiendo sobre los problemas de salud mental que sufre el 35% de la población nacional. Como dato a tener en cuenta, en lo que va de 2026, en la provincia de Mendoza se han producido 60 suicidios, muchos de ellos en jóvenes adolescentes, fruto seguramente de ausencia de expectativas de futuro y desamparo, sin ahondar en la problemática personal de cada víctima.
 
Tan preocupado está el presidente Milei por la población nacional bajo su mando, que parte entre el 21 y 22 de este mes a Israel a celebrar la Independencia de ese Estado donde también se encontrará con Donald Trump, quien está en estos momentos metido de cabeza en la guerra con Irán, por lo que es probable que ignore la presencia del mandatario argentino.
 
Por otro lado, viendo que se acerca el Día del trabajador el primero de mayo, la Confederación General del Trabajo prepara una movilización para el 30 de abril junto con la celebración laboral. Hecho que a las autoridades nacionales como el resto de los problemas que acucian a la población, poco les importa.
 
Sin embargo, el pastor mentiroso, más por mentiroso que pastor, aunque vaya a suplicar al Muro de los lamentos, el círculo rojo, los que verdaderamente mandan en Argentina, ya están pensando en la era pos Milei. Ellos ya dan por cumplida su fatídica misión, tal vez de manera distinta a la mayoría sufriente, que desearía que pagara en carne propia tantas iniquidades realizadas en tan poco tiempo.
 
Sobran las palabras para definirlo a él y su pésima y cruel gestión, pero a la vez, faltan palabras en los estrados judiciales para exponer tantas fechorías realizadas con los fondos destinados a las necesidades de la gente. Porque nunca nadie imaginó tantos ladrones en el poder, bajo la pérfida e hipócrita parafernalia que harían la revolución moral, cuando la inmoralidad, como se comprueba cada vez más, circula por todos los rincones de la Casa Rosada, pero sobre todo, tras los escritorios de la presidencia, la secretaría general, la jefatura de gabinete y varios ministerios.

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