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sábado, 4 de abril de 2026

La “legalización” genocida

El silencio termina avalando la “legalización” genocida, pues las organizaciones de derechos humanos y los gobiernos que juran velar por el orden “civilizado” del mundo están nuevamente callando frente al avance del mal.

Cristóbal León Campos / Para Con Nuestra América
Desde Mérida, Yucatán. México.

La aprobación por mayoría de la pena de muerte por ahorcamiento, aplicable a palestinos detenidos y acusados de “terrorismo” por el parlamento de Israel, muestra la actual ruta de “legalización” del genocidio que, ya desde la presentación del supuesto “plan de pacificación” ideado por Donald Trump y Benjamin Netanyahu, entró en una nueva etapa, donde se busca profundizar la ocupación ilegal por parte del Estado sionista israelí, al asumir funciones “legales” e iniciar a dictar leyes aplicables en el territorio invadido. 
 
El hecho resultado por donde se le mire como un acto aberrante; primero, por el lado humano, es claro que esta medida es la continuidad del exterminio etnocida perpetrado por el sionismo contra las y los palestinos, cuya fundamentación no es otra que su creencia supremacista, una característica que comparte hoy el actual régimen sionista y sus partidarios con el Tercer Reich de Adolfo Hitler, pues su “justificación” moral estuvo supeditada desde el inicio del horror a su autoproclamación como una raza y cultura superior, al igual que el sionismo israelí se ha asumido frente al pueblo palestino. 
 
En un segundo punto, Palestina es un territorio ocupado de forma ilegal donde se comenten actos de genocidio todos los días, no existe norma ni ley reconocida en el Derecho internacional que faculte a Israel de poder establecer leyes aplicables en Gaza ni en Cisjordania o cualquier otra zona, ya que el sionismo no tiene autoridad legal reconocida conforme a los tratados del orden mundial, la decisión de establecer la pena de muerte es una medida sanguinaria con la que busca el sionismo poder perpetrar más y más asesinatos sin tener que rendir cuentas, tal y como hasta el momento lo ha hecho con el genocidio a plena luz del día, entre otras cosas, porque la pena de muerte no sólo la realizarían con los presos palestinos en Israel, sino que también en el propio territorio ocupado.
 
Y como tercer punto, quisiera decir que parece increíble el silencio generalizado por las naciones occidentales ante la atroz decisión del parlamento israelí, pero la realidad es que solo es reflejo de lo que ha acontecido durante estos años de genocidio. El silencio termina avalando la “legalización” genocida, pues las organizaciones de derechos humanos y los gobiernos que juran velar por el orden “civilizado” del mundo están nuevamente callando frente al avance del mal; la inhumana política sionista pareciera dominar el panorama internacional silenciando cualquier cuestionamiento e imponiendo una falsa moral de superioridad que ya la historia nos ha demostrado el estado de barbarie al que eso conduce. Los organismos internacionales que han callado ahora mañana no podrán tener autoridad moral para pedir civilidad en un mundo dominado por el sinsentido antihumano.
 
Esta situación, la continuidad del genocidio y la guerra en Medio Oriente que cada día nos acerca más a una nueva conflagración mundial con riesgos nucleares, confirman las palabras del Comandante Fidel Castro, pronunciadas el 3 de enero de 2024, al celebrar el aniversario 45 de la Revolución Cubana, cuando señaló que: “Las vidas de miles de millones de seres humanos que habitan el planeta dependen de lo que piensen, crean y decidan unas pocas personas. Lo más grave es que los que poseen tan fabuloso poder no cuentan con psiquiatras. No podemos resignarnos. Tenemos derecho a denunciar, presionar y exigir cambios y el cese de tan insólita y absurda situación, que nos convierte a todos en rehenes. Nadie debe poseer jamás semejantes facultades, o nadie en el mundo podrá volver a hablar de civilización”. 
 
No cerremos los ojos ante la barbarie, abrámoslos contra el genocidio por el bien de la humanidad.

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