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sábado, 19 de septiembre de 2026

El aniversario del 11S: de la cruzada antiterrorista a la guerra global de hoy

La respuesta de EEUU a los atentados de hace 25 años intensificó significativamente su carrera hacia la guerra permanente en la que vivimos.

Consuelo Ahumada / Para Con Nuestra América
Desde Colombia

La semana pasada se conmemoró un cuarto de siglo de los atentados terroristas del 11 de septiembre, con un merecido reconocimiento a la memoria de las víctimas, en la llamada Zona cero de Nueva York.
 
Pero eso no fue todo. En Washington, desde el Pentágono, donde fue estrellado el tercer avión hace 25 años, Trump aprovechó para encuadrar la guerra en curso contra Irán en la respuesta que se dio a dicho ataque. Por su parte, Heseth, su Secretario de Guerra, expresó: "Veinticinco años después, EEUU es más fuerte que nunca. Erguido y orgulloso".
 
Por supuesto que lo que hoy vivimos corresponde a la intensificación de la política imperial y bélica de Washington y esto es lo que hay que enfatizar en el aniversario.
 
Era la única superpotencia, pero su economía ya flaqueaba. Desde comienzos del siglo XXI, los cambios fueron significativos. En marzo de 2001, la recién iniciada administración de George W. Bush anunció que el país entraba en recesión. Sin embargo, seis meses después, la guerra contra el terrorismo, proclamada a raíz del 11 de septiembre, le daría nuevos bríos a su poderío económico.
 
Bush representaba a los halcones petroleros, el sector más radical de la ultraderecha. Allí estaban también sus principales funcionarios, Donald Rumsfeld, Dick Cheney y Condolezza Rice.
 
Diversas investigaciones oficiales e independientes se refirieron a las alarmas conocidas por entidades como la CIA, frente a la eventualidad de los atentados, así como a la indiferencia de altas oficinas del gobierno frente a dichas alarmas.
 
También fue suficientemente conocida la cercanía de Bush con Bin Laden, principal promotor de los atentados, y su familia. Pero nada se hizo para impedirlos.
 
Vendría entonces la Doctrina Bush, centrada en la Guerra contra el terrorismo, aprobada en 2002, y considerada como una declaración de hegemonía global. Las intervenciones en Afganistán (2001) e Irak (2003) le permitieron a EEUU incentivar el gasto militar y activar el poderosísimo Complejo Industrial Militar (CIM) en proporciones sin precedentes en la historia.
 
Luego vendría la guerra contra Siria (1914), con el objetivo de erradicar el llamado Estado Islámico, una organización radical que Washington ayudó a crear a raíz de su invasión a Irak.
 
Paralelamente, se incrementaría también el apoyo a la agresión de Israel al pueblo palestino y a sus diversas campañas de exterminio de su población, en especial en Gaza. Se trataba de incrementar su poderío en el Medio Oriente.
 
Todo ello se hizo mediante un enorme endeudamiento externo, que generó un déficit fiscal también sin precedentes en el país. Es decir, hay una relación directa entre la llamada guerra contra el terrorismo, el gasto militar y la crisis económica del país en lo transcurrido del siglo XX.
 
La crisis financiera estalló en 2008 y se extendió después por el resto del mundo. En este marco, las presiones para incrementar el gasto militar, reducir la inversión social y favorecer los intereses de los sectores financieros se han hecho cada vez más notorias, en la medida en que se fortalece también la extrema derecha neoconservadora que aboga por dichas medidas.
 
En La guerra de los tres millones de dólares (2008), Joseph Stiglitz y Linda Bilmes argumentan que estos recursos para la guerra se hubieran podido invertir mucho mejor en: seguridad social, educación, tecnología, energía alternativa para ser menos dependientes del petróleo. En todos estos campos EEUU perdió compatibilidad frente a China y otros países.
 
Analizan también lo que representó para el país el auge de los contratistas en el sector militar, y señalan que esta tendencia representa, en esencia, la privatización parcial de las fuerzas armadas. Un caso emblemático es el de la Halliburton y Blackwatter, empresas militares favorecidas con los contratos de las guerras. Ambas estuvieron comprometidas en cuantiosos negocios y masacres de civiles en Irak.
 
Según el prestigioso Instituto SIPRI de Suecia, en 2008 EEUU gastaba en armamento el 47% del gasto militar del mundo entero.
 
Por supuesto que la situación de hoy en día es todavía más grave. El país mantiene el liderazgo indiscutible en el gasto militar global. El presupuesto aprobado para el sector para el año fiscal 2027 alcanzó la cifra récord de 1.15 billones de dólares, superior al de los diez países que lo siguen. Triplica al de China y quintuplica al de Rusia. Es también de lejos la primera potencia nuclear del mundo.
 
 Con la prepotencia de Trump y el despliegue del neofascismo, estamos entonces frente a un riesgo bélico global bastante peligroso, que puede llevar hasta un estallido nuclear.
 
PD: El fin de semana pasado se realizó en Bogotá el Encuentro nacional de organizaciones sociales, políticas y sindicales. Se trazaron allí tareas importantes de movilización social para enfrentar el atropello a la soberanía nacional, al Estado de derecho, y por la defensa de los derechos sociales adquiridos. Se organiza la resistencia civil al gobierno de Abelardo.

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