Los aguafiestas “bienpensantes” locales reaparecieron con sus miserable y grotesca docencia de maestrita normal sumisa al poder directorial. Tartamudeaban frente a los micrófonos ante la muerte y el multitudinario acto de despedida popular, entre lacrimógeno, nostálgico y festivo, tributado al Indio Solari. Es que resultó ser más peligroso vivo que en la eternidad el antiguo líder de la banda de rock nacional nacida en 1976: “Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota”.
Carlos María Romero Sosa / Para Con Nuestra América
Desde Buenos Aires, Argentina
Un grupo de indisimulado posicionamiento contracultural tanto entonces, bajo la dictadura genocida, como después ya en democracia cuando Carlos Alberto Solari, desarmados los Redondos y lanzado a cantante solista, convocaba muchedumbres de generaciones y estamentos sociales trasversales que escuchaban hipnotizados, por lo general en estadios del interior bonaerense que pudieran dar cabida a esas puebladas, sus letras crípticas aunque con mensajes filtrados de claridad meridiana: “Violencia es mentir”, “Vivir solo cuesta vida”, “Fijate de qué lado de la mecha de encontrás ”o “Todo preso es político”.
Sus críticos que lo fueron sobre todo despreciativos del millón de almas que concurrió a velar sus restos, no lo hicieron desde la Academia platónica sino desde los oficialistas multimedios monopólicos del tipo de La Nación Más. Entonces los tiranosaurios que mancillan la profesión periodística, han tratado de instalar estos días traduciendo en términos resentidos su reacción gástrica del tipo de los perros de Pavlov, que de lo que se trata es de diferenciar al artista del hombre adscripto al kirchnerismo.
Una cosa que suena a gesto de perdonavidas para con el creador de letras y músicas que son himnos populares felizmente y quiérase o no sordos a cualquier disciplinamiento de arriba. ¡Qué imbecilidad y qué sinsentido los pontificales de los señores columnistas Feinmann y Majul!
Porque ciertamente se puede dividir al Celine antisemita del notable prosista de “Viaje al fondo de la noche”. Y antes a Milton, aquel que consideró a Cromwell un hombre magnánimo de los pentámetros yámbicos de “El paraíso perdido”; y ni qué hablar de la disección debida por respeto al Borges nostálgico de atardeceres arrabaleros y firmante de solicitadas por los desaparecidos en los años ochenta, para que echemos al fuego su parte innoble condecorada por el criminal chileno Pinochet. Pero nada que ver estas y otras muchas salvedades con la significación “In totum” que los sectores más empobrecidos de la comunidad hacen aquí y ahora del Indio quien en nada que sepamos ha desmentido el ímpetu de su leitmotiv: “Banderas rojas, banderas negras”. ¿A qué marginado por el sistema capitalista traicionó con su histórico estar en pie de guerra contra las discográficas trasnacionales? ¿Qué hay que parcelar de su identificación peronista y de su calificación de “locura legal” a la prisión de Cristina Kirchner?
Excepciones aparte de algunos libertarios que deben haberse colado en semejante concentración millonaria, la marea humana que llegó desde distintos puntos del país para despedirlo traía consigo y representó la liturgia peronista mucho más que en los módicos actos convocados por sus tironeados dirigentes, especialmente los burócratas de la CGT que no movilizan ni a sus familias.
Además cabe preguntarse quién politizó más el duelo, si los dolientes anónimos que se expresaban contra Milei y la sempiterna casta plutocrática que mueve los hilos del poder o el propio gobierno pro yanqui que negó el Congreso para velar sus restos mortales como se había hecho en años anteriores con otras figuras de la cultura popular. En cambio se ignoró su deceso y nada oficial apareció en las redes estatales y seudo estatales del odio. Incluso el mismo día de su entierro, el presidente más sionista de la historia universal como el monstruo liberal libertario se rotula a sí mismo, rindió un emocionado homenaje al rabino Menajen Mendel Schneerson, un religioso sin duda más que respetable y quizá sabio pero que nada representa para la Argentina.
Este gobierno desprecia toda expresión popular y lo peor es que no le da el cuero para ser elitista como lo fueron los representantes de nuestra vieja oligarquía conservadora, tan dueños de latifundios y vacas como lectores de libros franceses. La Argentina de Milei no pasa por ninguna “Belle Époque”, más bien está en caída libre con desocupación y gran parte del aparato industrial inactivo por la política de importación criminal implementada.
Sin embargo: Ex malo bonum, como pensaba San Agustín y quizá a partir del triste viernes 5 de junio de 2026, algo que suena a despertar de la pesadilla ultraderechista se reavivó en el subsuelo doliente de la Patria, dicho en términos de Raúl Scalabrini Ortiz. Algo solidario, organizadamente espontaneo y contestatario hasta condimentar lo soez y obsceno con ingenio criollo, como la consigna tan escuchada en las filas del Microestadio Municipal José María Gatica, en Villa Domínico, y que repito aquí con perdón de los lectores: “¡Milei, tenés muerta la del Indio adentro!”(SIC).
Muy bueno, estimado. Con su permiso, me llevo su nota a mi féisbuc. Gracias.
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