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sábado, 27 de junio de 2026

Bajo la tutela del imperialismo yanqui el gobierno panameño pretende conmemorar el Bicentenario del Congreso Anfictiónico de 1826

 En 2026, el llamado “Escudo de las Américas”, como el Corolario Trump a la Doctrina Monroe, la Doctrina Donroe, son actualizaciones de la misma política para seguir controlando nuestros países y sus recursos naturales, como el Canal de Panamá o el petróleo venezolano.

Olmedo Beluche / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

El gobierno de Panamá, presidido por José R. Mulino, ha convocado a la conmemoración de los 200 años del Congreso Anfictiónico de 1826, con el cual El Libertador, Simón Bolívar, quiso asegurar la unidad e independencia de las recién fundadas repúblicas hispanoamericanas. Sin embargo, el perfil con el que se ha convocado a diversas entidades del continente a esta celebración es lo opuesto a lo que proponía Bolívar.
 
El gobierno panameño convoca esta conmemoración desde una posición de sometimiento completo a los intereses del imperialismo norteamericano, que es lo contrario del sueño bolivariano de independencia. Mal puede hablar de conmemoración bolivariana un gobierno que se ha puesto bajo el acuerdo político militar del llamado “Escudo de las Américas” tutelado por Donald Trump.
 
¿Pueden hablar unidad latinoamericana, un gobierno panameño y la mayoría de los gobiernos invitados que, en vez de condenar, se hacen cómplices del cerco y ataque contra Venezuela junto con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores por parte del gobierno norteamericano?
 
¿Cómo puede hablar de bolivarismo un gobierno panameño que no ha condenado el cerco de hambre que el imperialismo de Estados Unidos está ejerciendo en estos momentos contra Cuba?
 
Si el Congreso de 1826 fue convocado para asegurar nuestra independencia nacional, ¿Qué moral tiene para celebrar sus 200 años un gobierno que ha tirado por el suelo los avances de soberanía del pueblo panameño permitiendo bases militares norteamericanas, dejando que pasen gratis por el Canal de Panamá los buques de la armada de EEUU, pisoteando los Tratados Torrijos Carter de 1977?
 
La convocatoria original, realizada por Bolívar desde Lima, el 7 de diciembre de 1824, proponía que el Congreso de Panamá, fuese el punto de partida de un acuerdo que “sea el escudo de nuestro destino”, es decir, el objetivo, reiterado en diversas cartas y documentos del presidente de Colombia y el Perú, Simón Bolívar, era preservar la independencia para asegurar la prosperidad de nuestras repúblicas.
 
El gobierno panameño, además de una fastuosa celebración que le cuesta a nuestro pueblo 11 millones de dólares, cita a la realización de una Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), tutelada por Estados Unidos y su secretario de estado, Marco Rubio.
 
La OEA representa lo contrario del sueño bolivariano porque encarna la política de unidad continental bajo el control y hegemonía del gobierno de Estados Unidos, guiado por su Doctrina Monroe, literalmente: “América para los americanos”, donde americanos son los estadounidenses, no los latinoamericanos, ni caribeños, mestizos, indígenas y afros.
 
Esa unidad continental tutelada por el gobierno de Washington se ha denominado “panamericanismo”, desde que la diseñara el secretario de estado, James G. Blaine, a fines del siglo XIX, cuando empezaba la expansión del capitalismo imperialista de Estados Unidos. Las burguesías y gobiernos cipayos y traidores de América Latina han querido confundir panamericanismo con bolivarismo, NO es igual. Porque el bolivarismo implica unidad e independencia de nuestros países sin la tutela de ninguna potencia extranjera.
 
Quienes sostienen que ambos conceptos (Bolivarismo y Panamericanismo) son iguales, argumentan que Simón Bolívar no hizo problema con que delegados de Estados Unidos participaran del Congreso de Panamá de 1826.
 
La realidad es que, Bolívar siempre tuvo aprehensiones respecto a Estados Unidos, y propuso su participación como invitado y aliado, no como parte activa del Congreso de 1826, porque en aquel momento el enemigo principal, que amenazaba nuestras independencias recién alcanzadas era la Santa Alianza de monarquías absolutistas europeas, encabezadas por España, con apoyo de Francia, Prusia, Austria y Rusia.
 
Simón Bolívar siempre advirtió en misivas al gobierno colombiano y a sus delegados que había que limitar la participación de Estados Unidos. Por eso señaló en carta al vicepresidente de Colombia, F. de P. Santander, el 22 de septiembre de 1825: “que espera la participación de Estados Unidos, pero solo en las conferencias generales sobre el derecho de gentes y comercio, reservando a los delegados hispanoamericanos las sesiones destinadas a establecer la Confederación y las fuerzas defensivas comunes, distinguiendo claramente las conferencias reservadas de las públicas”.
 
Previamente (8/3/1825) le ha dicho a Santander: “Los ingleses y los norteamericanos son aliados eventuales, y muy egoístas. Luego, parece político entrar en relaciones amistosas con los señores aliados, usando con ellos un lenguaje dulce e insinuante para arrancarles su última decisión y ganar tiempo, mientras tanto”. Está claro.
 
Por el contrario, John Q. Adams, como secretario de estado norteamericano, en 1823, dando instrucciones a su embajador en Buenos Aires, dice, hablando de la confederación bolivariana: “Con relación a Europa se advierte solo un objeto en el cual los intereses de los Estados Unidos pueden ser los mismos de las naciones suramericanas, cual es el de que todas se sean gobernadas por instituciones republicanas, política y comercialmente independientes de Europa”. O sea, doctrina Monroe, que fue elaborada por el propio J. Q. Adams.
 
En septiembre de 1825, siendo ya Adams presidente de EEUU, el secretario de estado, Henry Clay, envía a su embajador en Bogotá instrucciones para la participación en el Congreso de Panamá, y dice: “… rechaza toda idea de consejo anfictiónico investido con poderes para decidir las controversias entre los Estados americanos o para regular cualquier forma su conducta”; y agrega que defienda la idea de una asamblea de “encuentros libres” sin carácter deliberativo. Además que aclare que EE UU sigue siendo “neutral” ante guerra de Hispanoamérica con España y, sobre todo, que no se acepte ningún intento de apoyar la independencia de la isla de Cuba, a la que Norteamérica aspira a controlar.
 
Durante 200 años la política de Estados Unidos hacia nuestros países ha sido la misma, el “divide y vencerás”, además de cortar influencias extracontinentales de otras potencias para asegurar su hegemonía en el continente. En 2026, el llamado “Escudo de las Américas”, como el Corolario Trump a la Doctrina Monroe, la Doctrina Donroe, son actualizaciones de la misma política para seguir controlando nuestros países y sus recursos naturales, como el Canal de Panamá o el petróleo venezolano.
 
No puede celebrar este 200 aniversario del Congreso Anfictiónico de Panamá un gobierno como el panameño actual, que al ponerse bajo la tutela militar de Estados Unidos como “escudo” de los intereses imperialistas de esa potencia, viola claramente el articulo 2 del Tratado de Unión, Liga y Confederación” firmado aquí en 1826 y que dice: “El objeto de este pacto perpetuo será sostener en común, defensiva y ofensivamente, si fuere necesario, la soberanía e independencia de todas y cada una de las potencias confederadas de América contra toda dominación extranjera…”.
 
Panamá, 20 de junio de 2026.
 
Bibliografía
 
Guerra Vilaboy, Sergio. Diario del Congreso Anfictiónico de Panamá. Cronología de sus antecedentes, desarrollos y resultados. CAF - CLACSO, 2025. En: https://biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar/

 

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