Para todos, los números se vuelvan una obsesión, para el que quiere y no puede, para los que no llegan a fin de mes, para los que no tienen ni para pasar el día; para los de arriba, para los de abajo. Todo es cuestión de números, aunque algunos no sepan contar.
Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina
Los números son de esas maravillas, cuyo lejano descubrimiento benefició al hombre para identificar la cantidad de elementos que estaban frente a él, desde contar los miembros de la tribu en la caverna o las bocas para alimentar. Las tablillas de arcilla halladas en la Mesopotamia primero contabilizaron trigo u otros cereales, luego vinieron las palabras.
Los números dieron nacimiento a la suma y a la resta y otras operaciones elementales: había nacido la matemática. Para unos la matemática fue el pórtico y la llave de la ciencia; para otros, además, el alfabeto de la filosofía. Pero bueno... volvamos a posar los pies en la tierra; en nuestra tierra.
Nadie duda que Argentina es un país de locos gobernado por un loco. Pero... somos tan locos, y el actual mandatario realmente, ¿lo es? Todo puede ser. Lo que al menos la mayoría de la población consciente y sufriente, que vive una pesadilla, quiere salir de ella, aunque miles de jóvenes excitados y ansiosos, siguen apostando a las locuras del gobierno. Un gobierno que ahora transita un momento especial, muy particular digamos, una cuestión matemática, una cuestión de números. Lo hemos visto con los números de la inflación, lo hemos visto con la disminución de la pobreza, ni digamos con la deuda externa que, finalmente ahora le ha llegado el turno al INDEC, el máximo organismo autónomo nacional encargado de relevar las estadísticas nacionales por la que se rige la vida económica de sus habitantes, donde el Índice de Precios al Consumidor IPC es una variable importantísima que ya el mismo organismo había resuelto su publicación para 2026, ahora el gobierno decidió aplazarla, hecho que hizo renunciar a su titular Marco Lavagna, quien viene desempeñándose hace más de un lustro con diferentes gobiernos.
Cuestión de números también llevó al presidente Javier Milei a romper con el mayor empresario del acero en Argentina, Paolo Roca, titular de Techint por la licitación en la provisión de tubos de acero para Vaca Muerta, donde una empresa india presupuestó un 60% que Techint, lo criticó llamándolo Don chatarrín de los tubitos caros, aunque el empresario volvió a bajar sus números en un 40% de lo presentado en principio. Roca fue uno de sus principales aliados momentos previos a su elección, de modo que hacerle un desplante es algo difícil de prever cómo seguirá la cosa.
Pero sigamos, modificar el IPC es algo muy serio porque el Ejecutivo, constitucionalmente, no tiene injerencia en un organismo independiente justamente para mantener equidad entre los distintos sectores y garantizar honestidad y justicia en los números que mueven los precios de infinidad de bienes y servicios. Desde los productos de al canasta básica, alquileres o sueldos, jubilaciones y pensiones, como tarifas de transporte, electricidad, agua y gas y muchos más, se mueven conforme este número clave.
Según el organismo: “Los índices de precios al consumidor miden la variación de precios de los bienes y servicios representativos del gasto de consumo de los hogares residentes en la zona seleccionada en comparación con los precios vigentes en el año base.
Luego de una revisión de la estrategia metodológica, el INDEC comenzó a difundir el índice de precios al consumidor del Gran Buenos Aires (IPC-GBA) a partir de junio de 2016. Desde julio de 2017, el IPC amplió su cobertura a todo el país, con datos representativos del total nacional y de las seis regiones estadísticas (Gran Buenos Aires, Pampeana, Noreste, Noroeste, Cuyo y Patagonia).”
Según el ente oficial, en diciembre registró una variación del 2,8% con respecto al mes anterior. Cuestión que da por el traste con las expectativas inflacionarias del gobierno, sobre todo al ministro de Economía Luis Toto Caputo, quien se pavonea de no haber comprado jamás ropa en el país porque era y es carísima, él mismo que mantiene todas sus cuentas en el exterior, porque su patria es Estados Unidos y no el lugar donde nació y del cual es el máximo funcionario económico. No pueden decir lo mismo los millones de argentinos que padecen sus medidas, esos desarrapados que no pueden viajar al exterior para comprar afuera. Tampoco lo pueden hacer los empresarios que cierran sus empresas y dejan en la calle miles de obreros. Pero bueno... ese el éxito libertario ¿no?
Para todos, los números se vuelvan una obsesión, para el que quiere y no puede, para los que no llegan a fin de mes, para los que no tienen ni para pasar el día; para los de arriba, para los de abajo. Todo es cuestión de números, aunque algunos no sepan contar. Pero los que mejor saben contar, los números les cuentan las costillas, como es el caso del pícaro ministro que compra sus ropas fuera y guarda sus dinerillos que no son pocos, también fuera. A él lo persigue el riesgo país porque sabe mejor que nadie que este mide la confianza de los inversores en la economía del país y refleja la diferencia que pagan sus bonos frente a los de Estados Unidos. En Argentina, este indicador es seguido de cerca porque anticipa la percepción internacional sobre la estabilidad económica y la capacidad de pago de la deuda. El cálculo proviene de un índice elaborado por J.P. Morgan, que compara el rendimiento de los bonos argentinos con los del Tesoro norteamericano. Cuanto más alto es el valor del riesgo país, mayor es el costo de financiamiento para el Gobierno y las empresas. Este viernes cerró en 517 puntos, tuvo una variación ascendente de 4,44%. A su vez, bajaron las acciones de las empresas argentinas en el exterior, según Ámbito del 2 de febrero 2026, “El S&P Merval sufrió este lunes su mayor retroceso diario en casi tres semanas medido en dólares, en una jornada marcada por la renuncia de Marco Lavagna como titular del INDEC, noticia que aceleró la baja del mercado en el último tramo de la rueda. El S&P Merval cayó 2,9% en pesos a 3.106.672,19 puntos básicos, y medido en dólares (CCL) cedió 3% en 2.094,76 puntos. Las bajas más fuertes del día se observaron en Sociedad Comercial del Plata (-6,4%), Grupo Supervielle (-5,2%), Edenor (-4,6%) y Loma Negra (-4,5%). Las únicas excepciones pertenecieron a Ternium (+1%), Transener (+0,4%) y BYMA (+0,1%).”
Los números importan, vaya si importan porque de alguna manera los números indican que el pomposo y publicitado programa económico libertario hace agua por todos lados. Muchos vaticinan que todo se irá al diablo en poco tiempo.
El politólogo argentino radicado en Lisboa, Andrés Malamud señala una curiosa paradoja: mientras Javier Milei busca el libre mercado, Donald Trump es proteccionista, haciendo que el argentino se enfrente a un mundo contrario a su ideología de apertura económica. Aunque Milei elogia a Trump y sus políticas económicas, sobre todo su apertura comercial irrestricta, son opuestas al proteccionismo de Trump.
Cuestión de números, ¿cuestión de números o sumisión? El gobierno de Javier Milei formalizó este jueves la firma del Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíproco con Estados Unidos. Esta iniciativa apunta a promover el desarrollo sostenido, expandir las posibilidades y establecer un marco transparente y regido por reglas claras para las relaciones comerciales y de inversión entre ambos países. “Acabamos de salir de la firma del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco entre Argentina y Estados Unidos. Felicitaciones a nuestro equipo y gracias al equipo de la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos por construir juntos este gran acuerdo”, confirmó el canciller argentino, Pablo Quirno. El acuerdo, cuyo marco se había rubricado a fines de noviembre de 2025, establece la apertura recíproca de mercados para productos estratégicos. Se espera que Argentina acceda a ventajas para sus principales exportaciones a Estados Unidos, con especial foco en recursos naturales, acero, aluminio y carne vacuna.Bajo la perspectiva de la administración libertaria, se trata de “un pilar que permite que hoy la Argentina vuelva a ser parte del mundo occidental”. A la vez, destacaron que el acuerdo será remitido el Congreso de la Nación para su tratamiento correspondiente, de acuerdo con los lineamientos constitucionales que así lo prevén. El entendimiento con Estados Unidos permitirá avanzar en la integración comercial entre los dos países. Se estima que el arancel general se ubicaría en torno al 10 por ciento, aunque existirán excepciones orientadas a favorecer el desarrollo del sector productivo argentino. Trump sostiene que la producción de aluminio y acero representa un sector estratégico para Estados Unidos, lo que llevaría a que, por el momento, se mantenga un arancel del 50 por ciento sobre esos bienes.
Cancillería argentina remarcó que Estados Unidos eliminará los aranceles recíprocos para 1.675 productos argentinos en una amplia gama de sectores productivos, lo que permitirá recuperar exportaciones por 1.013 millones de dólares. “Este marco mejora la inversión de nuestro país en las cadenas de suministro, genera nuevas oportunidades mediante el crecimiento de exportaciones de productos ya comerciados y favorece la apertura de nuevos mercados gracias a mejores condiciones de acceso”, destacaron. Hasta acá todo bien, aunque no se sabe cuándo entra en vigor...
Para terminar, volvamos a los números, “1984”, les recuerda algo. Desde luego cómo olvidar la célebre novela de George Orwell y su Ministerio de la Verdad encargado de modificar los números del pasado porque ellos eran parte del presente. El gobierno libertario, en honor a la verdad, ¡qué digo! en desprecio a la verdad a ser transmitida a los gobernados y en repudio al periodismo, acaba de inaugurar la Oficina de Respuesta Oficial, cuyo logo es una copia de la estadunidense creada por Trump, color rojo y las banderas de cada uno de los países. Desde el sitio el gobierno se reserva qué contestar, esgrimiendo en lo que va desde su creación “no poder contestar por ser un tema confidencial”.
Más que cuestión de números, es un tema de honestidad, de transparencia, de responsabilidad y protección nacional y es lo menos que tienen. El gobierno libertario es una burbuja sostenida por su patrón del norte, quien este año tendrá elecciones. A esta altura nadie tiene dudas que si a Donald Trump le va mal, arrastrará en su caída a nuestro querido país. Seguro que ellos se lavarán las manos como Poncio Pilatos.

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