Pareciera que Donald Trump se encuentra acorralado y no sabe cómo salir del embrollo en el que está metido con la guerra en Irán, y descarga su frustración con quien se le pone al frente.
Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica
No hay nadie que se libre de la furia de Donald Trump. El secretario de Guerra Pete Hegseth y el cubano-americano Marco Rubio son de los pocos que están quedando en el selectísimo y cada vez más reducido club de los que no han sido objeto de su rabia presidencial. Pero no deben confiarse, porque en cualquier momento se vuelve contra ellos y los echa de su lado a patadas.










