sábado, 13 de octubre de 2018

Centroamérica: El Tío Sam advierte sobre China

Nicaragua y Panamá constituyen los dos puntos neurálgicos de los intereses geoestratégicos de los Estados Unidos en Centroamérica por el tema de los canales interoceánicos.

Rafael Cuevas Molina, Presidente/AUNA-Costa Rica

Mike Pence, viepresidente de los EE.UU
Atentos, acicaladitos, bien portados como escolares escuchando al director de su escuela, dos presidentes y un vicepresidente del Triángulo Norte centroamericano escucharon al vicepresidente de los Estados Unidos Mike Pence quien les advirtió, admonitoriamente con  dedo índice levantado hacia el cielo, que cuidadito coqueteaban con China.

La advertencia tuvo lugar esta semana en el marco de la  Segunda Conferencia sobre la Prosperidad y la Seguridad en Centroamérica que se lleva a cabo en Washington y que se centra en el tema de la migración. "Hoy, en un momento en que China intenta expandir su influencia en la región –dijo Pence-, la mejor manera de resolver estos problemas, creemos que es con el fortalecimiento de los vínculos entre Estados Unidos y el Triángulo del Norte".

América Central en la transición hegemónica

Como ocurrió hace poco más de un siglo, cuando los hombres y mujeres de la época contemplaron el declive del poder e influencia del imperio británico y la emergencia de un nuevo hegemón –el imperio estadounidense-, así también asistimos ahora a una nueva transición hegemónica.  ¿Cómo enfrentaremos en América Central este proceso?

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

En el 2011, un informe de la agencia consultora PwC generó revuelo al proyectar que para el año 2050 China se convertiría en la principal potencia económica mundial, seguida por la India y en tercer lugar los Estados Unidos. Tan solo siete años después, en julio de 2018, el Fondo Monetario Internacional redujo esa proyección temporal y pronosticó que ese desplazamiento podría ocurrir mucho antes, en el 2030, tomando en cuenta el comportamiento reciente de ambas economías (el PIB estadounidense creció un 2,8% en el primer trimestre de 2018, frente al aumento de 6,8% registrado en China en el mismo período). Incluso en un posible escenario de desaceleración de la actividad económica china, el relevo parece inevitable. Pocos podrían dudar que estamos en el umbral de un nuevo momento histórico, en el que la hegemonía global noratlántica, consolidada por el ascenso y expansión de los imperios británico y estadounidense en los siglos XIX y XX, se encuentra en franco cuestionamiento, mientras el eje económico se desplaza hacia el Pacífico, donde emergen nuevos polos de poder liderados por China, India y Rusia.

Los planes de EEUU para contener el avance de China en Panamá (II)

Ellis plantea que EEUU debe ser firme con relación al gigante asiático. “Un enfrentamiento sobre Panamá puede ser preferible a que continúe la aceptación del comportamiento agresivo de China”. Una clara amenaza a Panamá y sus “familias” oligarcas. Hay que elegir: China o EEUU. Entre la potencia que está en ascenso o el imperio que está en descenso.

Marco Gandásegui, h. / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Esta es la segunda entrega de un artículo cuya primera parte publicamos la semana pasada. El artículo centra su atención en un análisis que preparó un agente norteamericano que estuvo en Panamá cuando el Departamento de Estado le pidió a su encargada de negocios en el país que viajara a Washington para preparar la posición oficial de EEUU frente a los avances chinos en la región. En la primera parte abordamos la visión que tiene el agente sobre lo que negocia Panamá con los chinos. En esta entrega, veremos que propone EEUU para castigar a Panamá y contener a China.

China en América Latina, según Estados Unidos

La creciente influencia china en América Latina y el Caribe (ALC) puede ser interpretada como fruto de  los errores de EE. UU. en la región, así como del creciente cuestionamiento de la hegemonía estadounidense en lo que ellos mismos han considerado su ‘patio trasero’.

Aníbal García / CELAG

Desde las estrategias de Seguridad Nacional y de Defensa Nacional de Estados Unidos (EE. UU.) (2018), así como en el teatro de Operaciones del Comando Sur 2018-2028, se considera como una ‘amenaza’ la presencia china y rusa en la región latinoamericano-caribeña.[1] Esta percepción, por parte de EE. UU., se vincula tanto al cuestionamiento de su hegemonía como a la incapacidad estadounidense de ofrecer relaciones comerciales ‘atractivas’ para la región, algo que China está logrando. Esta perspectiva es la que prima en el análisis de especialistas del Inter American DialogueThe Brookings Institution y The Atlantic Council que vienen dedicando importante espacio al tema.

Brasil en vilo

Los avatares del proceso político brasileño y en particular de la izquierda progresista  han confirmado que los desenvolvimientos políticos  no son lineales sino abigarrados y sujetos a involuciones. Eso es lo que  hemos estado observando en América Latina.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de México

El domingo 7 de octubre de 2018 se celebraron las elecciones presidenciales en Brasil. Los resultados  no son halagadores para  la izquierda que encabeza Luiz Inácio Lula Da Silva. No ha sido la derecha neoliberal, artífice del golpe de estado contra Dilma Rousseff y del encarcelamiento de Lula, la que capitalizó la conjura reaccionaria que logró ambos deplorables hechos. Fue la ultraderecha representada por Jair Bolsonaro del Partido Social Liberal quien  resultó el principal beneficiado de la defenestración de Rousseff y Lula da Silva.  Bolsonaro se impuso en el proceso del domingo pasado con 46% de los votos contra el 29% de Fernando Haddad, el  candidato  apoyado por Lula desde la prisión. Las encuestas indicaban que partiendo desde abajo, Haddad empezó a subir sus intenciones de voto hasta hacer que algunos analistas vieran con precipitado optimismo que estaba en empate técnico con el candidato ultraderechista. En realidad, los números de las encuestas indican que  Haddad se estancó en septiembre con un 21-22%  mientras que Bolsonaro subía de 23-24 a aproximadamente 35%. Los resultados electorales  son entonces un revés porque ese 35% se convirtió en un 46%. Encima de ello, hay que asimilar que la expresidenta Rousseff  perdió en Minas Gerais, su lucha por un escaño en el Senado al quedar en una cuarta posición frente a los otros candidatos.

Brasil: Del Golpe blando a la elección “democrática” del fascismo

Ahora, a menos de tres semanas de la segunda vuelta ¿cuál es la situación del país? La de una inminente confrontación decisoria entre el núcleo de la derecha fascista, a la cabeza de todas las derechas, contra la pluralidad de los sectores democráticos y progresistas del Brasil, representados por el candidato del PT.

Nils Castro / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

No hace falta repetir que Jair Messias Bolsonaro es apologista de la dictadura, ultra neoliberal y fascista, ni que, tras su prematuro retiro como capitán, por 25 años fue apenas un diputado mediocre. Eso lo sabíamos, y la cuestión de fondo ya es otra: la de por qué en la primera vuelta los electores brasileños le regalaron casi 50 millones de votos y lo tuvieron a menos de 4 décimas de ser electo. Hasta le posibilitaron jalar consigo a varios allegados igualmente oscuros, volviéndolos senadores, gobernadores y alcaldes.

Los mil rostros perversos del neoliberalismo autóctono

El odio justifica el desprecio de los ricos gobernantes al decir “los pobres estaban mal acostumbrados, creían que podían viajar al exterior, cambiar el auto, salir de vacaciones…” Todo esto expresado con cara de piedra, sin que los reporteros reaccionen a declaraciones tan aberrantes.

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

Hemos visto reiteradamente el rostro perverso del neoliberalismo en estas tierras donde arribó Cristobal Colón hace más de cinco siglos. Lo hemos visto nacer de la mano de Milton Friedman y la escuela de Chicago en los setenta del siglo pasado, fielmente aplicada en la dictadura de Pinochet en Chile, luego tras la alianza Reagan – Thatcher, trasladada al resto de la región. Lo hemos visto fortalecerse luego de la caída del Muro de Berlín y del Consenso de Washington y caer de improviso de la mano de pseudo gobiernos populares y después, mantenerse expectante y al acecho los últimos años. Velaron con sus fauces abiertas listas para atacar, ocasión que les llegó estos años recientes con las urnas, mentiras mediante, posverdad mediante, con blindaje mediático mediante y comunicadores al servicio del control de las masas, a lo que habría que sumar la esclavitud tecnológica a la que están sometidas multitudes de jóvenes que sólo perciben una realidad virtual y descreen de la historia y la experiencia.

El Salvador: Un agujero de cinco milímetros

Romero no solo era incómodo para el poder tradicional salvadoreño; sino también para la administración estadounidense de Jimmy Carter, que hacía malabares para mantener su apoyo a un gobierno salvadoreño dominado por un aparato militar represivo, mientras oficialmente basaba su política exterior en la defensa de los derechos humanos.

Monseñor Oscar Arnulfo Romero
Carlos Dada / elfaro.net

La mayoría de sus consejeros de confianza le recomendaron que no dijera aquello en su homilía del 23 de marzo de 1980. Dijeron que los altos mandos militares lo interpretarían como un llamado a la sublevación y que su vida correría aún más peligro. Solo los jesuitas Ellacuría y Estrada creían que debía hacerlo. Monseñor Óscar Romero concluyó que tenía la obligación moral de pronunciar aquellas palabras, ahora  históricas: "¡cese la represión!". ¿Qué hizo Romero luego de su homilía más célebre? ¿Qué hizo el día siguiente, el de su asesinato, antes de oficiar su última misa? Este relato reconstruye a detalle los momentos y personajes clave alrededor de la muerte de Romero, y es parte de un libro que el autor está trabajando.


La Costa Rica profunda despierta

En lo que llevamos del año,  el pueblo costarricense ha  protagonizado las que posiblemente  sean las más grandes manifestaciones de masa de su historia. Cualquiera que sea el desenlace final de las reformas fiscales, debemos ver en lo acaecido un cambio cualitativo en la vida política nacional.

Arnoldo Mora Rodríguez / Especial para Con Nuestra América

Ha pasado ya un mes desde que se inició una “huelga” sui generis; porque no se trata de un movimiento huelguístico tradicional en el que un gremio o un sector social determinado del país reivindica derechos laborales o aumento de salarios. Por el contrario, lo que ha sacudido a todos los estratos sociales de la nación, en forma tan intensa como pocas veces se ha experimentado en nuestra historia reciente, es un gigantesco movimiento de protesta que llegó a todos los rincones de nuestra geografía. Lo que permitió llamar  “huelga” a este tsunami político-social es que fue liderado por los únicos sindicatos fuertes y masivos del país, como son aquellos que aglutinan a los trabajadores del sector público. En este caso,  todos han participado de manera muy beligerante; a ellos se han unido sindicatos del sector privado y de profesionales de la salud.

Venezuela: Ligerezas de Monsieur Macron

En Venezuela existen dos problemas que se superponen. De un lado, los internos, de carácter económico, político y social, así como la lucha por el poder entre el sector gubernamental y el opositor. Al mismo tiempo, hay un conflicto internacional, porque Caracas se ha separado del dispositivo geopolítico occidental al que tradicionalmente pertenecía, lo que es causa de fuertes tensiones.

Leopoldo Puchi / El Universal

Hasta hace pocos días, el embajador de la República de Francia en Venezuela, Romain Nadal, ofrecía la mediación de su país a favor de la negociación y la paz en Venezuela. Por su tradicional comprensión de los procesos políticos latinoamericanos, Paris hubiera podido jugar un rol importante en una iniciativa de diálogo. Pero de repente, como un baño de agua fría, un comunicado del Eliseo le da respaldo a la demanda ante la Corte Penal Internacional contra el gobierno venezolano y le pone así fin a la expectativa creada.

Elecciones legislativas en EE. UU.: implicaciones para Latinoamérica

Las elecciones tendrán un impacto fundamental en las relaciones exteriores (habrá recambio tanto en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado como en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara) y en las políticas de seguridad interna. Esto impactará en las relaciones con América Latina y Caribe.

Arantxa Tirado, Silvina M. Romano y Tamara Lajtman / CELAG

El próximo 6 de noviembre en EE. UU. se elegirán a 435 representantes en la Cámara y se renovará o sustituirá a un tercio de los senadores, cuyo mandato es refrendado cada dos años. El resultado determinará qué partido se hará con el control de ambas cámaras durante el resto del periodo presidencial, condicionando la agenda legislativa, el presupuesto gubernamental y la función de control al Ejecutivo.


Una de las claves para entender la votación es que un 68% del electorado registrado votará a un partido u otro según su capacidad de controlar el Congreso. Además, un 60% lee estas elecciones como una especie de plebiscito a favor o en contra de Trump, según una encuesta de Gallup.[1] Es decir, priman los factores de política interna sobre los de política exterior, como ha sido tradicionalmente, a diferencia de momentos históricos puntuales.[2] Los sectores afines al Gobierno afirman que las elecciones de medio periodo (midterm elections) están basadas ​​en la economía, que estaría “funcionando muy bien”.[3]

¿Por qué tiene que haber ricos?

El problema histórico no está solo en la pobreza, sino en la riqueza. Según un informe de Oxfam ('Una economía al servicio del 1%'), en 2015 sólo 62 personas poseían la mitad de la riqueza de todo el mundo. La pregunta que la humanidad actual debiera formular es ¿por qué tiene que haber ricos en el mundo?

Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / Historia y Presente - blog

Aunque mercantilistas y fisiócratas ya trataron sobre la economía política, la obra de Adam Smith (1723-1790) titulada Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones (1776) es considerada como la primera en tratar la economía del capitalismo y en inaugurar, de este modo, la teoría económica, como rama especializada de las ciencias sociales.

Smith se propuso investigar cómo se produce la acumulación para la riqueza de una sociedad, pero no trató el contraste entre ricos y pobres. Sin embargo, logró entender que del trabajo del obrero provienen las ganancias del capitalista, aunque consideró a este hecho como una ley natural del sistema.

El capitalismo financiero global: nuevo amo

A la clase trabajadora mundial se le hace difícil detectar cuál es claramente el enemigo. Sabe que es el capital, pero el mismo no tiene rostro, y ni siquiera bandera. ¿Contra quién pelear?

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América

Es delito robarse un banco, pero más delito aún es fundarlo”.
Bertolt Brecht

El capital no tiene patria”, decían Marx y Engels hace 150 años. No se equivocaban. El desarrollo del capitalismo mostró la profundidad de esa verdad. El capital (que no es sino trabajo acumulado) se desenvuelve más allá de nacionalismos, sentimentalismos o preferencias subjetivas. Lo mueven leyes propias basadas en la acumulación y su reproducción, por lo que su tendencia “natural” es expandirse. Ahí no hay patriotismos que valgan: sus reglas de juego son frías relaciones de oferta y demanda, de pérdida y ganancia. Las pasiones nacionalistas salen sobrando.

Nuevo reporte del IPCC: Cuánto queremos morir

Desde aquél primigenio Informe de Evaluación del IPCC de 1990, el Panel ha publicado otros cuatro, el último en 2014. Cada vez afinando más el diagnóstico, el grado de avance de la enfermedad, el previsible próximo deterioro del enfermo y prescribiendo el tratamiento.

Gerardo Honty / ALAI

El Panel Internacional de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) acaba de publicar un nuevo estudio sobre los impactos esperados del cambio climático. Este trabajo en particular analiza los distintos niveles de gravedad de esos impactos, si la temperatura media global aumenta 1,5º C o 2º C. Esto le fue solicitado al Panel durante la Conferencia de la Partes de 2015 al tiempo de firmar el Acuerdo de París. La Convención y había adoptado el límite de los 2º C seis años antes en Copenhague pero la ciencia advertía que esto era insuficiente, así que había que revisar la diferencia entre este límite y uno más exigente. El resultado del análisis es interesante pero raya un poco en lo absurdo: describe si el nivel de daño será catastrófico o muy catastrófico.

sábado, 6 de octubre de 2018

Costa Rica: ¡todos contra la clase media!

Esta situación coyuntural debe ser entendida como un paso más en el largo y lento proceso que vive Costa Rica de copamiento de espacios por unos grupos dominantes cada vez más voraces y desbocados, que tiene como corolario social la concentración de la riqueza en cada vez menos manos, y la creciente pauperización del resto de la población, entre ellas la clase media.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

Como pocos otros en América Latina, únicamente similar posiblemente al Uruguay, Costa Rica fue, durante la segunda mitad del siglo XX, un país de extensa clase media, lo que le dio su específico perfil identitario cultural, social y político.

Esa extendida clase media fue creada a partir de políticas expresamente orientadas a limitar los desbordes del capital y a fortalecer mecanismos de ascenso social extendidos.

Brasil: Elecciones clave

La crisis brasileña es económica y política. Hasta 2013, el Producto Interno Bruto exhibía fortaleza con varios años de gobierno del Partido de los Trabajadores. Desde entonces comenzó la debacle en un ciclo recesivo que aún sigue presente. La situación de Brasil ha sido desastrosa durante el gobierno de Michel Temer. La primera vuelta de las elecciones presidenciales del 7 de octubre tiene una importancia fundamental para la estabilidad de la región.

Néstor Restivo / Página12

La economía de Brasil está colapsada como nunca, quizá, desde la crisis de 1930. Pero la crisis política es también de tal hondura que, paradójicamente, nadie tiene tiempo para debatir, a escasas semanas de sus elecciones generales, cómo hará la mayor economía latinoamericana para salir de su pantano. Es que todos los actores están envueltos en el lodazal institucional provocado por el golpe parlamentario que derrocó, hace dos años, a la presidenta Dilma Rousseff y que luego continuó con el encarcelamiento, por una causa judicial más que polémica, del candidato presidencial y ex mandatario Lula Da Silva, quien si no hubiera sido proscripto y obligado a ceder su lugar a otro compañero candidato, Fernando Haddad, habría de ganar las elecciones del 7 de octubre según coincidían todas las encuestas.

Brasil: Democracia o nazifascismo

No tenemos otra alternativa que unirnos, más allá de los intereses partidistas, para salvar la democracia y no permitir que Brasil sea considerado en todo el mundo un país políticamente paria. Esto afectaría a gran parte de la política latinoamericana, especialmente a aquellos países cuyas democracias son frágiles y están bajo el fuego del pensamiento derechista que crece en el mundo entero.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

Nunca en nuestra historia estuvimos situados ante una alternativa tan radical: el excapitán candidato a la Presidencia, Jair Bolsonaro, que se presenta con todas las características del nazifascismo que causó millones de víctimas en Europa en la Segunda Guerra Mundial, y enfrente Fernando Haddad, al que no se le puede negar espíritu democrático. Bolsonaro mismo declaró que no le importa ser comparado a Hitler. Se ofendería si lo llamasen gay.

A 50 años del movimiento de 1968 en México

Cincuenta años después de su terminación abrupta  en medio de la represión que lo derrotó, el ciclo abierto por  el movimiento de 1968 en México ha concluido. Estamos en las vísperas de una IV República, llamada  hoy “la cuarta transformación”, una transformación que aspira a realizar las banderas que dicho movimiento enarboló.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

El 2 de octubre de 2018 se cumplieron cincuenta años de la masacre en la Plaza de las Tres Culturas, ubicada en la unidad habitacional de Tlatelolco de la ciudad de México. En los últimos 48 años, a partir de mi arribo a México para estudiar la carrera de sociología en la UNAM, he escuchado recurrentemente el grito de “2 de octubre  no se olvida”. Ciertamente, no se ha olvidado: en México llevamos medio siglo conmemorándola. En el plano de la justicia, difícilmente se podrá hacer pagar a los responsables de dicha infamia. Casi todos han muerto y el último sobreviviente, el ex presidente Luis Echeverría, hoy un anciano nonagenario, ha sido exonerado de las responsabilidades que pudo tener en este hecho al igual que en la matanza del 10 de junio de 1971. Pero el 2 de octubre ha triunfado en el plano de la memoria.  La masacre de aquél miércoles en la tarde perdura en el imaginario de amplios sectores del pueblo mexicano. Y Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) se ha convertido  en  encarnación del oprobio. Falta todavía que triunfe en el plano de la verdad, que se abran los archivos y se sepa exactamente qué fue lo que sucedió, quiénes fueron los autores intelectuales y materiales, cuántas víctimas hubo.