En Guatemala abogados, jueces, fiscales, periodistas y activistas sociales sufren de persecución y, algunos, deben salir al exilio para evitar el encarcelamiento arbitrario que los confina en condiciones que merman su salud física y síquica, sometiéndolos a torturas que, cuando son narradas por quienes las han sufrido, son difíciles de concebir.
Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica
El exilio constituye un drama: rompe con la vida de quien lo sufre y tiene implicaciones profundas que la mayoría de la gente no las ve. No se trata solo -y ya esto es mucho decir- que se pierde el empleo, se dejan abandonadas propiedades que costaron años de esfuerzo, se separa de familia y amigos y se llega a un lugar nuevo y desconocido, sino que, además, hace un enorme daño sicológico que hace perder perspectivas y sentido de vida.









