sábado, 10 de noviembre de 2018

Guatemala: país fracasado

¡Sálvese el que pueda! El último informe de la ONU muestra una Guatemala con los indicadores en educación y salud en niveles de oprobio. Su sistema de salud es el peor de América Latina. Su sistema educativo está por los suelos y va para atrás. Ocupa el puesto 127 de desarrollo humano.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

El presidente Jimmy Morales se ha refugiado en
los mandos militares para sortear la crisis.
Las caravanas de migrantes centroamericanos avanzan hacia los Estados Unidos. En el camino desaparecen autobuses repletos con ellos, algunos se ahogan en los ríos que hay que cruzar para atravesar las fronteras, rompen las vallas que intentan detenerlos custodiados por policías armados hasta los dientes. A pesar de ello, parten nuevos contingentes. Son olas humanas que no tienen esperanza en medio de la violencia, el desempleo, la enfermedad y el abandono.

A la Universidad de San Carlos, la única universidad pública del país con casi 200,000 estudiantes, se le rebaja el presupuesto del próximo año. Las autoridades reclaman, hablan con el Congreso de la República, hay marchas, se forman comités de lucha pero todos se topan con una muralla impertérrita que no da marcha atrás.

Brasil y el poder mediático: quien siembra vientos...

Mientras el "Messias" pertrecha su futuro gabinete de gobierno con economistas neoliberales, militares  y juristas a sueldo (como el nefasto juez Sergio Moro), los oligopolios mediáticos de ese país empiezan a sentir los primeros zarpazos del monstruo: al mejor estilo de Donald Trump, Bolsonaro advirtió a los medios de comunicación que recortará la pauta publicitaria a quienes le adversen.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Jair Bolsonaro, presidente electo de Brasil.
En Brasil, como ocurre prácticamente en toda América Latina, la concentración de la propiedad de los medios de comunicación consolidó un latifundio mediático en el que unos pocos grupos empresariales, que responden, a su vez, a un manojo de familias, influyen de manera decisiva sobre el sistema político y la opinión pública, ejerciendo una suerte de derecho de picaporte -según la atinada expresión acuñada por el salvadoreño Alexander Segovia- sobre las agendas políticas, económicas, legislativas y, en general, sobre la construcción del sentido común neoliberal que se reproduce y legitima desde las usinas mediáticas.

Ciclos, fases, progreso

Aquí, entre nosotros, el pesimista piensa a nuestra América como el objeto de ciclos de eterno retorno, mientras el progresista la entiende como el sujeto de su propio destino, que va siendo construido a lo largo de fases históricas irrepetibles.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

La idea de progreso ingresó a la vida cultural y política de nuestra América hacia 1850, como expresión de la necesidad de superar el atraso cultural, educativo y tecnológico, percibidos como el obstáculo mayor a nuestro ingreso al entonces llamado “concierto de las naciones”. Esa contraposición entre el progreso y el atraso vino a sustituir a la que opuso a la civilización y la barbarie, entre mediados de los siglos XVIII y XIX, y abrió paso a la que contrapuso el desarrollo al subdesarrollo entre mediados y fines del XX. Hoy, los gobiernos que se definieron a sí mismos como progresistas en la primera década del siglo XXI, se ven sustituidos por otros que se proponen restaurar en la región su condición original de barbarie y atraso, para restablecer el orden y depurar a nuestras sociedades de todo factor que pueda amenazarlo en el futuro.

Aprender de un progresismo al siguiente

La experiencia de los tres lustros progresistas que iniciaron nuestro siglo XXI debe discutirse examinando todas sus aristas, lo que debe hacerse con autocrítica responsabilidad. No para imputar responsabilidades personales, sino para sacar conclusiones sustantivas.

Nils Castro / ALAI

Los acontecimientos pronto han demostrado que lo que hoy llamamos progresismo ‑‑fenómeno político que según las particularidades de cada pueblo a inicios de este siglo brotó en varias latitudes de América Latina‑‑ no fue un simple “ciclo” ni ha concluido. Y que tampoco fue mero efecto de un cambio del precio internacional de las materias primas. La evolución de nuestros pueblos es más compleja que eso; su comportamiento político no oscila según los vaivenes del comercio, pues las relaciones entre economía y sociedad no son así de pueriles.

Las estrategias no son para siempre

Siempre pensamos -y yo sigo pensando- que concurrir a las elecciones es tanto como jugar en el terreno del enemigo de clase. Lo que no quiere decir que no haya que hacerlo. Pero no debemos jugar sólo en ese espacio, desarmando los poderes populares.

Raúl Zibechi / REL-UITA

En Brasil triunfó Jair Bolsonaro. A eso se agrega la victoria de Mauricio Macri en Argentina, del uribista Iván Duque en Colombia y el viraje derechista de Lenín Moreno en Ecuador. En su conjunto, el mapa político ha virado fuertemente hacia posiciones antiobreras, antifeministas, en contra de los pueblos originarios y negros. El avance del racismo, el machismo y la violencia antipopular llegaron para quedarse un buen tiempo. Aunque cambien algunos gobiernos, esas actitudes arraigaron en nuestras sociedades, incluso en el seno de algunas organizaciones populares.

Estamos ante un viraje de la sociedad, a lo que se suman los cambios negativos de gobiernos. Por eso creo que es un buen momento para la reflexión, sin dejar de profundizar las resistencias, de mejorar las organizaciones y enfrentar los desafíos más urgentes.

Después de Bolsonaro: Hora de reflexión para la izquierda

El triunfo de Jair Bolsonaro en Brasil –un exponente de la más recalcitrante expresión política de la derecha– debe abrir un urgente debate en la izquierda.

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Dejamos de lado aquí la exacta precisión semántica de qué entender por “izquierda”, sabiendo que allí nos encontramos con un muy amplio abanico de expresiones, desde la socialdemocracia más conformista hasta grupos radicales que levantan la lucha armada como vía, desde posiciones favorables a la participación en las elecciones democráticas en los marcos burgueses hasta variadas manifestaciones de contestación antisistémica que, a su modo, abren críticas contra el capitalismo (“progresismo” amplio: movimientos feministas, reivindicaciones étnico-culturales, expresiones de la diversidad sexual, grupos ecologistas). En un sentido muy general, todo eso es izquierda, en tanto crítica al modelo hegemónico vigente.

Argentina: Según la AFA, lo inexplicable

En la previa del partido entre Boca y River, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) irrumpió con un video institucional titulado Lo inexplicable. En él su titular, Claudio “El Chiqui” Tapia, acompañado por los jugadores Gonzalo Martínez de River y Darío Benedetto de Boca, enumera hechos históricos que nos definen a los argentinos que somos inexplicables.

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

Muchos y mucho hemos reflexionado sobre las paradojas y contradicciones que nos identifican a lo largo de la historia. No es necesario volver sobre lo mismo porque estaríamos como el perro que se muerde el rabo. Importa ahora el momento, quién, por qué y desde dónde dice lo que dice. También el mensaje tiene otros contenidos más intimistas, como la alusión al espacio territorial, a que los equipos son del mismo barrio. Un barrio que va a estar siendo observado por el mundo, nada menos.

El Tratado de 1904 y el despojo a Bolivia

La injusticia histórica cometida contra Bolivia, ratificada ahora por la Corte Internacional de Justicia, fue seguida en aquellos días trágicos de la Guerra del Pacífico (1879-1883) por José Martí, el Apóstol de la independencia de Cuba, consagrado entonces a la causa emancipadora antillana, quien nos legó valiosas reflexiones sobre el verdadero significado  de esta conflagración que mantienen plena vigencia.

Sergio Guerra Vilaboy / Para Con Nuestra América
Desde La Habana, Cuba

«Pues que tal sinrazón se ampara para defender la ocupación —injusta fue ésta y no racional— ni defendible. Cuando se va más allá de la razón para defender algo, es que no se halla dentro de la razón manera de defenderlo.» José Martí

El pasado 20 de octubre se cumplió otro aniversario del titulado Tratado de Paz y Amistad, suscrito en la capital chilena en 1904, entre los Gobiernos de Bolivia y Chile, para poner fin a la guerra iniciada el 14 de febrero de 1879, que despojó a la hermana república andina de su salida al mar. A comienzos de este mismo mes, casualmente otro octubre, se dio a conocer en La Haya el fallo de la Corte Internacional de Justicia, desfavorable a la petición boliviana de obligar a su vecino a «continuar dialogando en busca de una solución», decisión fundamentada por los magistrados en la vigencia del mencionado Tratado de 1904.

Latinoamericanismo frente a bloqueo a Cuba

América Latina es la región que mejor puede defender sus propios intereses y sin duda, encabezar la defensa de Cuba y el cuestionamiento al injusto y brutal bloqueo que los EEUU han mantenido en contra de Cuba. 

Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / Firmas Selectas de Prensa Latina

La década de 1960 en América Latina se inició con el triunfo de la Revolución Cubana, el 1 de enero de 1959. En ese momento, más del 70% de las exportaciones e importaciones de Cuba provenían de los Estados Unidos, gobernado por el republicano Dwight D. Eisenhower (1953-1961), quien inició el embargo de bienes contra Cuba (estaban excluidos alimentos y medicinas) en octubre de 1960, como represalia por las expropiaciones de propiedades a compañías norteamericanas.

Sin embargo, fue con el presidente John F. Kennedy (1961-1963) cuando la guerra fría se instaló definitivamente en América Latina. En su primer discurso presidencial (20/enero/1961), Kennedy marcó los ejes de esa “guerra: 1) nueva “alianza para el progreso”; 2) oposición a toda agresión, subversión y potencia hostil; 3) los EEUU serán la potencia hegemónica del continente (https://bit.ly/2yE81D0). En marzo de 1961 la nueva estrategia de los EEUU en América Latina se concretó en el programa Alianza para el Progreso (ALPRO).

Trump avivó el debate socialismo vs capitalismo

Es evidente que no hay regreso al capitalismo en China como se anuncia desde los centros de poder de Occidente, y también desde el punto de vista de la izquierda dogmática, que no comprende que la transformación de la sociedad es un proceso de largo aliento.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Aunque usted no lo crea, en pleno siglo XXI, más de 25 años después de la desaparición de la Unión Soviética y cuando en todas partes se ha anunciado que la entronización de Trump en Estados Unidos y de Bolsonaro en Brasil, significaban algo parecido al “fin de la historia” al concretarse la hipótesis formulada por Francis Fukuyama en la penúltima década del siglo pasado, el debate entre socialismo y capitalismo se ha vuelto a poner de relieve y lo ha hecho en escenarios inusitados: con epicentros en el Gran Palacio del Pueblo, en Beijing, capital de China, el 18 de octubre de 2017 y respuesta en la Casa Blanca de Washington a comienzos de este mes de noviembre de 2018.

Trump, el neofascismo todavía tiene oxígeno

El resultado de las elecciones del 6 de noviembre  sería una suerte de empate entre la derecha neofascista y una gama de fuerzas que van desde el neoliberalismo hasta el progresismo para quien Trump resulta obviamente odioso por su misoginia, racismo y fundamentalismo religioso.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de México

Después de la oleada de gobiernos progresistas en América latina, el péndulo ha girado hacia la derecha  desde el triunfo de Macri  en la Argentina de noviembre de 2015. La elección en Brasil de  Jair Bolsonaro a fines de octubre de 2018, confirmó ese vuelco hacia  una derecha que va desde la derecha neoliberal hasta la que se ha empezado a perfilar en diversos países del mundo, entre ellos Estados Unidos de América: la derecha neofascista. Hoy tenemos en los dos países más grandes del continente americano a un gobierno en funciones y otro más que pronto lo estará, con este tinte ideológico. Erróneamente se ha calificado a esta derecha  neofascista como “populista de derecha”. Se le distinguiría así  de la ideologizada caracterización de “populismo de izquierda” a los gobiernos progresistas latinoamericanos   surgidos en los primeros tres lustros del siglo XXI.

Estados Unidos: Ni ni

No hubo ola demócrata ni tornado de Trump. En un país dividido como pocas veces en su historia, la narrativa periodística tiende a quedarse con Trump sí o Trump no y quién controla la Cámara de representantes en el Capitolio, donde los republicanos arrancaron con veintitrés bancas de ventaja, cuestión que al cierre de esta edición aún no había sido dirimida.

Santiago O’Donnell / Página12

El resultado de esa gran contienda mediática mantuvo al país del norte despierto hasta la madrugada y cuando terminen de conocerse los resultados alentará o deprimirá a oficialistas u opositores, según el caso, pero no mucho más. Con el Senado fuera del alcance de los demócratas, Trump tiene asegurada su inmunidad a un juicio político y la certeza de que le seguirán aprobando jueces que sean de su agrado, esto es, conservadores y antiabortistas. Y para aprobar leyes, si no retiene su mayoría de diputados, a lo sumo tendrá que arrancarle algún voto al grupito de demócratas conservadores con la reelección amenazada.

El protestantismo predica la moral de un capitalismo que ya no existe

A estas alturas, a la vista de este imperialismo mundial destructor, que impone un intercambio desigual y deudas artificiales y que no respeta leyes de mercado ni ecosistemas vitales, predicar una moral protestante de supuesto éxito económico por la aprobación divina es cuando menos diabólico, para usar los mismos términos de la prédica cristiana protestante.

Karel Cantelar / Especial para Con Nuestra América
Desde La Habana, Cuba

El protestantismo, con las doctrinas de Lutero, Zuinglio, Hus, Calvino, más la iglesia anglicana del sanguinario Enrique VIII, sentó las bases de un cristianismo no católico que con el tiempo se ramificó en movimientos adicionales para un total mundial que hoy supera las 30 mil denominaciones.

La Reforma protestante cabalgó a lomos de un capitalismo que hacía su acumulación originaria a costa del sudor y la sangre de los esclavos africanos de la trata y de la mita impuesta a los indígenas americanos. Asumió la fe de manera diferente al catolicismo, negando su escolástica inalcanzable para los “simples”, acercando la hermenéutica bíblica a las mayorías y estableciéndola como una relación individual del hombre con Dios, una interpretación más pedestre del Evangelio y en lengua vernácula.

¿Noticias de Francisco?

Jamás ha habido un Papa que hable tanto. Jamás uno al que se le haya hecho tanto oídos sordos

Gorka Larrabeiti / ctxt.es

“El mundo está sordo”, dice Francisco mirando a los ojos del espectador al comenzar el documental de Wim Wenders El papa Francisco: un hombre de palabra. Las críticas a la película han sido pocas y casi todas ellas la despachan como lo que evidentemente es: un encargo del Vaticano. “Hagiográfica”, “homilía”, “embedded”, “pura propaganda católica”. Pocas críticas, pues, y entre esas pocas, aún más escasas las que recogen el contenido del discurso de Francisco.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Tiempos modernos: ser vulgar es bueno

El título de nuestro artículo le hace un guiño al nombre de la icónica película de Charles Chaplin, y al dicho de Deng Xiaoping, el padre de las reformas políticas y económicas de liberalización de la economía socialista China, quien dijo “ser rico es bueno”.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

El guiño alude a que hay un cambio fundamental, un “giro” (como aman decir hoy quienes pretenden estar teóricamente al día) en la vida política contemporánea; un giro que vuelve aceptable, bueno y hasta deseable lo que antes se rechazaba y era hasta condenable.

En la China anterior a Deng Xiaoping ser rico no era una opción, un horizonte al que se debiera aspirar sino todo lo contrario, era sinónimo de lo que no se quería, de lo que se había superado, de lo que se había dejado con grandes esfuerzos en el pasado.

“Ser rico es bueno” alude de forma magistral al giro copernicano que llevó a la China de vuelta al capitalismo, a su despegue económico espectacular y a la potenciación en su seno de todas las lacras que acarrea este sistema.

Nuestra América, desde sí

¿Qué es nuestra América sino el fruto de ese caminar, de Túpac Amaru a Bolívar, a Martí, a nuestros días? Estamos realmente en la hora de los hornos y, si somos capaces de abrir sus puertas, no se ha de ver más que su luz.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Para Joao Pedro Stédile, que está donde debe estar

Hay en nuestra cultura una tendencia al amor por las artes clasificatorias. Quienes se dejan llevar por ella, se empeñan en ajustar la realidad a las ideas y terminan condenando lo que no se ajusta a ellas, así sea contra toda evidencia. A los riesgos que ese amor conlleva se refiere el Papa Francisco en su Encíclica Evangelii Gaudium[1], cuando afirma que entre la idea y la realidad “se debe instaurar un diálogo constante,” para evitar que la primera termine separándose de la segunda, dados el peligro de “vivir en el reino de la sola palabra, de la imagen, del sofisma,” y la necesidad de “evitar diversas formas de ocultar la realidad: los purismos angélicos, los totalitarismos de lo relativo, los nominalismos declaracionistas, los proyectos más formales que reales, los fundamentalismos ahistóricos, los eticismos sin bondad, los intelectualismos sin sabiduría.”

Populismo: el problema son los líderes

Hoy se califica como “populista” a cualquier expresión política que utilice el discurso con apelación a lo popular; pero el populismo actual no es más que una simple forma de hacer la política mediante acciones de reclutamiento, movilización, clientelismo o simple discurso. El término ha sido vaciado del contenido científico originario.

Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / Historia y presente - blog

La sociología histórica trató como populistas a varios procesos políticos sucedidos en América Latina: Getulio Vargas (1930-1945; 1951-1954) en Brasil, Lázaro Cárdenas (1934-1940) en México, Juan Domingo Perón (1946-1955; 1973-1974) en Argentina; además se incluyó a otros partidos y caudillos como el APRA fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre (1930) en Perú, y también a la Revolución Nacional de Bolivia (1952). En Ecuador habría que incluir a Concentración de Fuerzas Populares (CFP) fundado (1949) por el “capitán del pueblo” Carlos Guevara Moreno y a José María Velasco Ibarra, aunque en forma relativa, pues sus dos últimos gobiernos, a partir de 1960, no encajan en los populismos clásicos. He sostenido que también habría que incluir a los gobiernos de la Revolución Juliana (1925-1931).

México: El primer round contra el poder económico de un gobierno que todavía no lo es

Esta semana el gobierno que todavía no lo es, ha recibido un feroz ataque de los grandes medios de comunicación que revela el agravio que ha sufrido el poder económico con su derrota en la consulta popular sobre el el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Tegucigalpa, Honduras

Me siento a escribir esta nota el 1 de noviembre de 2018, cuando estoy a punto de salir a celebrar el día de muertos con mis paisanos guatemaltecos y otros amigos en Puebla. Tengo la fortuna de tener la oportunidad de celebrar todos los años  el día de difuntos tal como se celebra en Guatemala: el 1 de noviembre y comiendo fiambre. En México, estamos en este día a un mes de que asuma el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y  que se inicie  la “Cuarta Transformación”.  No ha asumido aún la conducción estatal  ese gobierno que todavía no lo es  y ya ha empezado a recibir feroces ataques de todos los que sienten  que serán afectados con sus  políticas y decisiones.