sábado, 21 de diciembre de 2019

La COP25 ha fracasado. Es un fracaso de la humanidad

Este fracaso de la COP25 hay que verlo con enorme preocupación porque augura lo peor que podemos esperar. Ya que no hemos sido capaces de hacerlo por una vía civilizada, hemos abierto las puertas a otro tipo de acciones desesperadas en el futuro.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

Las complicadas y decepcionantes negociaciones que se llevaron a cabo en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (COP25), realizadas en Madrid en la primera quincena de diciembre, no hacen sino confirmar que el afán de lucro es la pulsión que domina en la especie humana en la actualidad, y que mientras el sistema que la tiene como centro y motor siga prevaleciendo, vamos camino a la peor catástrofe a la que se ha podido enfrentar la humanidad en toda su historia.

La crisis climática y los movimientos antisistémicos

"Fracaso" es el vocablo más utilizado a la hora de evaluar la 25 Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP-25), realizada del 2 al 13 de diciembre en Madrid. Luego de un cuarto de siglo y de otras tantas conferencias, el cambio climático sigue avanzando y se transforma en caos climático para los sectores populares del Sur global, los más afectados por catástrofes evitables.

Raúl Zibechi / LA JORNADA

En esta conferencia, los países emergentes como China, India y Brasil se mostraron contrarios a elevar las restricciones necesarias para revertir daños. Estados Unidos y Australia también jugaron un papel en el fracaso de la conferencia. En todo caso, las presiones de las multinacionales petroleras y de la geoingeniería, aliadas con los gobiernos, tienen motivos de sobra para evitar cualquier acción contundente.

En todo este proceso y durante la conferencia en Madrid, se han multiplicado las manifestaciones populares con el objetivo de presionar a las autoridades para que se involucren seriamente en el asunto.

Dar el ejemplo

Creo que los ministerios más importantes del futuro inmediato, que no existen aún en ninguna parte, son los ministerios del clima. Tendrán la tarea de sembrar en el mundo las selvas que necesitamos con urgencia: no apenas de detener la deforestación, sino de cubrir de bosques y de selvas el mundo.

William Ospina / NODAL

Hay una obra de Oscar Wilde donde se dice que el principal deber de los pobres debería ser el de dar ejemplo. No sé si haya hoy en el mundo comunidades ejemplares, pero en cuanto a los Estados, los más poderosos y los más ricos son los que menos dan muestras de generosidad, de solidaridad y ni siquiera de inteligencia.

Es más: el fracaso de las cumbres del clima parece decirnos que no hay nada que esperar de ellos. Pero la humanidad no necesita que actúen con grandeza por ser los más ricos y los más poderosos, sino porque son los principales responsables de los males que amenazan al mundo.

Nuestra batalla de ideas

Al cabo de treinta años de neoliberalismo triunfante, la educación en nuestras sociedades se ha visto ideologizada  a un punto de rigidez que impide reconocer a nuestros pueblos en lo que han venido a ser y, sobre todo, en lo que podrían llegar a ser.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

Para Bolívar Franco,
cuyo vivir honra tanto
su nombre como su apellido

“Conocer es resolver”, dijo una vez José Martí, y agregó enseguida: “Conocer el país, y gobernarlo de acuerdo al conocimiento, es el único medio de librarlo de tiranías.”[1]  Ese conocer no se reduce a la mera adquisición escolar de conocimientos sobre una gama de temas. Por el contrario, el conocer para un fin tan complejo como el que plantea Martí es, también, el proceso de producir ese conocimiento.

México, la hipocresía conservadora

En sus conferencias de prensa matinales el Presidente Andrés Manuel López Obrador, reiteradas veces ha expresado que “el principal rasgo de los conservadores es su hipocresía”. Resulta irritante  para la derecha recibir estos duros señalamientos en un medio con tanto rating como son las ruedas mañaneras del Presidente.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

Cuando supe que el 9 de diciembre de 2019 había sido capturado en Dallas, Genaro García Luna,  el “superpolicía” de los gobiernos panistas, no pude sino recordar la tajante aseveración de Andrés Manuel. En los sexenios de Vicente Fox Quesada (2000-2006) y de Felipe Calderón (2006-20012), García Luna fue jefe de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) y Secretario de Seguridad Pública. Ocupando este cargo con Calderón, el “superpolicía” fue agente entusiasta de la llamada “guerra contra el narcotráfico” decretada por el mencionado Calderón. Hay que recordar que esta declaratoria de guerra, la hizo en el contexto de una crisis profunda de legitimidad debido al fraude electoral que lo llevó a la Presidencia de México.

Panamá: Hay que recuperar el país destruido por la invasión

El pueblo panameño no ha permitido que los gobiernos de turno borren la historia del país. Mucho menos acepta que se escriba una historia que convierta en héroes a los aliados internos del invasor extranjero.

Marco A. Gandásegui, h. / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

20 de diciembre: Día de duelo nacional. Por órdenes del presidente de EEUU, George Bush, hace 30 años, el 20 de diciembre de 1989, las fuerzas armadas de ese país invadieron Panamá causando la muerte de centenares o miles de panameños, en su mayoría civiles, incluyendo muchos niños. Sólo en El Chorrillo, barrio popular de la ciudad de Panamá, los aviones dejaron caer 400 bombas en un área de un kilómetro cuadrado.

Algunas reflexiones sobre los recientes acontecimientos en la región

Es mi parecer que la teoría de los ciclos no deja de ser más que una falacia desmovilizadora y paralizante de la lucha de los pueblos. Esta nunca se detiene, adquiriendo distintos ritmos en cada momento, teniendo logros cuando la correlación de fuerzas lo permite y cuando los liderazgos se ponen a tono con los pueblos y finalmente -como en todas las cosas de la vida- obteniendo victorias y derrotas.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Vistos los acontecimientos actuales, quisiera que alguno de los defensores de la “teoría de los ciclos” me explicara, ¿en cuál estamos entrando ahora en América Latina y el Caribe? ¿En el “progresista” que marca la llegada al gobierno de Alberto Fernández en Argentina y antes, de Andrés Manuel López Obrador en México?, ¿ en el reaccionario que establece la derrota del Frente Amplio en Uruguay?, ¿ en el neofascista que inaugura el golpe de Estado en Bolivia?, ¿en el de la lucha creciente de los pueblos que se levantan contra el neoliberalismo como en Haití, Honduras, Ecuador, Chile y Colombia?, ¿en el de la resistencia anti imperialista de Cuba, Nicaragua, Venezuela y Dominica?

Los señores presidentes

Radicalización de derechas y mentiras sin disimulo: la política latinoamericana.

Carolina Vásquez Araya / www.carolinavasquezaraya.com

La criminalización de las protestas ciudadanas en el mundo ha sido la respuesta de los centros de poder económico y político, amenazados con la pérdida de privilegios y espacios de decisión. Las calles han hablado claro y, como respuesta, han recibido los duros golpes de la represión. Sin embargo, los diques van cediendo cada vez más y aquella ciudadanía indecisa y acomodada comienza ya a decantarse por la protesta. Sin embargo, aun cuando los cuerpos institucionales armados y entrenados para contener la frustración de los pueblos han causado muertes y daños severos a quienes expresan su descontento con el sistema, la dinámica es ya difícil de contener a pesar de tácticas represivas más propias de situaciones de guerra que de contención de manifestaciones ciudadanas.

Riqueza, pobreza, desigualdad: el tema proscrito

En el mundo contemporáneo y particularmente en América Latina, se ha legitimado la idea de que los ricos han hecho fortuna con su trabajo y que la clase capitalista es ejemplar por la acumulación de riqueza que logra igualmente con el suyo. Se dice que los ricos y los capitalistas, cuando son inversores de recursos, generan trabajo, benefician a la sociedad y, sin duda, incrementan sus propios patrimonios, gracias a su riesgo y a su esfuerzo creador.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / www.historiaypresente.com

Ante semejante ideología, la pobreza y las diferencias sociales de ingreso resultan de decisiones y posiciones personales. La culpa de los pobres está en ellos mismos.

Estos mitos han sido refutados desde el siglo XIX, gracias a numerosos investigadores. En América Latina hay suficientes estudios, entre los que pueden destacarse aquellos desarrollados por los historiadores económicos y sociales, que demuestran que la riqueza y la pobreza son, ante todo, productos históricos, en cuya base están una serie de procesos nacidos desde la época de la conquista y la colonia, que continúan durante la república con nuevos mecanismos de apropiación. Los instrumentos para enriquecerse han sido variados: encomiendas, mitas, usurpación de tierras y minas, saqueo, expulsión de comunidades, esclavitud, trabajo servil, explotación laboral, salarios miserables, contrabando, evasión tributaria, estafas al fisco, aprovechamiento de recursos estatales, usura, intereses descontrolados, herencias, etc.

Poder popular: algunas preguntas

¿Qué es exactamente el poder popular? Es el poder que emana del pueblo, pero no esa delegación simbólica, aguada y desabrida, de la democracia representativa, donde cada cierto período se cumple con el rito de elegir a supuestos representantes de la voluntad popular.

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Para la izquierda es una tarea impostergable, siempre omnipresente, definitoria para su misma existencia, ver cómo lograr su objetivo: es decir, terminar con el modo de producción capitalista y establecer el socialismo. Esto inmediatamente abre una pregunta: ¿quién hace el paso de una sociedad a otra: la izquierda o las grandes mayorías populares? Lo que lleva a plantear quién es la izquierda. Así formulado, pareciera que “la izquierda” es algo distinto a esas masas populares.

América Latina, ofensivas conservadoras y vuelta a la guerra de clases

Los países de América Latina están viviendo actualmente conflictos de clase muy potentes y una represión con actuaciones enormemente violentas por parte de las fuerzas reaccionarias y estatales. En esta entrevista, Franck Gaudichaud 1/ aborda la situación en algunos países y las dinámicas de las luchas populares en curso en toda la región.

Antoine Pelletier / Viento Sur

Franck Gaudichaud
Antoine Pelletier: Hace algunos meses atrás se comentaba el “fin” del ciclo progresista en América Latina. Ahora, parece que se empieza a gestar una nueva situación. Por una parte, las clases dominantes están a la ofensiva, por otra, las resistencias al neoliberalismo se expresan tanto en las calles, como en las urnas.

Franck Gaudichaud: Efectivamente, ha habido un debate sobre si asistimos sensu stricto al llamado fin de ciclo de los gobiernos progresistas, nacional populares o de centro izquierda: desde el violento fin de la gestión del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil hasta la crisis sin fin en la Venezuela de Nicolás Maduro, pasando por Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador... En realidad, lo que se confirma más que un “fin” es el reflujo turbulento de esas experiencias y lo que aflora más que nunca son los límites estratégicos y las contradicciones de estos diferentes proyectos y sus regímenes políticos. Me remito al ensayo que acabamos de publicar sobre este tema con Jeff Webber y Massimo Modonesi 2/. Especialmente, con la crisis económica mundial y el agotamiento más o menos profundo según los países de los proyectos neodesarrollistas y neoextractivistas progresistas, se entró en una coyuntura caótica y difícil, en la que las clases dominantes, los sectores conservadores, las élites mediáticas, las burguesías financieras, las iglesias evangélicas y la extrema derecha militarista están a la ofensiva por todas partes. Esto es particularmente cierto tras la victoria de Jair Bolsonaro en Brasil, país clave en la geoestrategia regional; victoria que se inscribe en la estela del triunfo del golpe de Estado parlamentario contra Dilma Roussef, y después con el encarcelamiento ilegal e ilegitimo de Lula.

Proyectar la emancipación latinoamericana

En las últimas décadas para el caso latinoamericano, la emergencia de la propuesta bolivariana ha permitido recuperar esa proyección emancipadora que se había perdido en muchos sentidos después de la caída del bloque socialista, lo que vino a acompañar nuevas propuestas de liberación como ha sido también la lucha zapatista que desde finales del siglo XX inyectó aires de renovación a la esperanza humana.

Cristóbal León Campos / Especial para Con Nuestra América
Desde Mérida, Yucatán. México.

Pensar el devenir de nuestros pueblos es también reconocer lo especifico, lo particular de la realidad en la geografía latinoamericana muestra un sinfín de variantes en cada país o región, en términos culturales y naturales, construir los caminos de liberación tiene entre otra misiones aprender del pasado y evitar los errores cometidos, reconocer los avances y cuestionar los pasos dados para poder ir diseñando o reestructurando el proyecto emancipador, esto, sin hacer eco de las posturas posmodernas infiltradas con el afán de desvirtuar la utopía y la posibilidad de edificar el socialismo, pues la crítica al capitalismo ya de por sí se ha visto tergiversada o relativizada en un grado tan agudo que la propia naturaleza del sistema es estudiada desde puntos de vista ajenos a su lógica, la necesidad de reconocer lo particular de las realidades locales o regionales, no significa la renuncia a la comprensión global de los procesos, los hechos económicos, sociales, culturales y políticos están ligados y responde a causas generales producidas por la naturaleza del capitalismo, y si bien, como se ha dicho se reflejan en especificidades, eso nunca eliminará que el análisis deba seguir siendo global o total, simplemente lo complejiza.

“La paz como camino de esperanza”

Como vemos, la paz (y la felicidad) están relacionadas con verse libres de la miseria, la inseguridad, la ignorancia y las situaciones que atropellan la dignidad humana. Pero también están vinculadas a los motivos para vivir, luchar, gozar, sufrir y esperar.

Carlos Ayala Ramírez / ALAI

"Humanidad", óleo de Pavel Eguez.
Al final y principio de cada año se vuelve rutinaria la frase: “Happy New Year” (Feliz año Nuevo). Lo repite todo mundo: las personas, las instituciones públicas y privadas, los medios de comunicación, las organizaciones ciudadanas, las congregaciones religiosas, etc. Con ello se expresa un saludo, deseo, o sentimiento que, por lo general, se queda en palabras reiterativas sin mayor contenido concreto. A lo sumo, el concepto de felicidad suele reducirse a la satisfacción de los intereses individuales, quitándosele su dimensión colectiva. Desde luego, que el saludo seguirá pronunciándose, pero eso no quita que por un momento pensemos en el sentido de la expresión y en la necesidad de pasar de las palabras a los hechos. Ello implicará tener valores e ideas que orienten e inspiren una nueva práctica que posibilite una felicidad verificable, personal y social.

sábado, 14 de diciembre de 2019

Lo que significa Argentina

La llegada al gobierno de los Fernández en Argentina es lo más positivo de este fin de año signado por el derrocamiento de Evo Morales en Bolivia y la pérdida del Frente Amplio en Uruguay.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

Alberto y Cristina Fernández,
 presidente y vicepresidenta de Argentina.
Es un hecho importante que esperamos pueda concretar las tan ansiadas medidas que reviertan, aunque sea en parte, el desastre dejado por Mauricio Macri y su gobierno de mentirosos demagogos.

No será una tarea fácil, no solo por la magnitud del descalabro heredado, sino porque se encuentran con un contexto regional adverso, de agresivo empuje de la derecha, encabezada por unos Estados Unidos que tienen a la cabeza de su gobierno una gavilla de impresentables que no dudan en ningún momento en utilizar el más tradicional arsenal imperialista.

Argentina: Volver a empezar

Sabemos que la epopeya argentina marca un antes y un después en la región y en el mundo. Sabemos que los pueblos de distintos continentes están en la calle manifestando sus reclamos y, aunque los dueños del poder siguen sin escucharlos, una bocanada de aire fresco viene desde el Sur trayendo la esperanza de recuperar nuevamente las instituciones para quien verdaderamente es el soberano.

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Buenos Aires, Argentina

El presidente de Argentina, Alberto Fernández,
frente al pueblo que acudió a la Plaza de Mayo.
Volver a empezar, a empezar de nuevo con 37°C, un calor insoportable. Una jornada que comenzó el día anterior, cuando salíamos desde cada provincia del dilatado territorio nacional.

La Plaza de Mayo, la plaza de todos, se llenó de nuevo como nunca y como nunca la gente fue feliz. Una plaza sin vallas. Una plaza abierta, liberada. Una plaza con humo de choripanes no de gases lacrimógenos asfixiando a la gente y policías repartiendo palos a diestra y siniestra.

Panamá: 50, 40, 30, 20…

Aquel golpe de 1989, en efecto, impuso a la sociedad panameña un régimen político cuyo propósito fundamental vino a ser, en los hechos, la privatización de la renta generada tanto a través de la administración estatal del Canal, como de la de las tierras e instalaciones de la antigua Zona del Canal, y la concentración de la inversión pública en la región interoceánica.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

“Cuando un pueblo se divide, se mata.
El ambicioso ríe en la sombra.”
José Martí[1]

Este ha sido un año de aniversarios en Panamá. Se cumplen 50 años de aquel Día de la Lealtad, en que Omar Torrijos derrotó el desafío a su liderazgo militar y político por parte de un grupo de oficiales conservadores de la antigua Guardia Nacional, y abrió con ello el camino a iniciar el proceso de liberación nacional que culminó con la liquidación del enclave colonial norteamericano conocido como la Zona del Canal. Se cumplen también el 40º aniversario de la entrada en vigencia del Tratado Torrijos-Carter, que fue el instrumento que permitió liquidar ese enclave; los 30 años del golpe de Estado ejecutado por las fuerzas armadas de los Estados Unidos para abrir paso a la restauración del régimen oligárquico imperante en el país hasta 1968 y, con ello, al triunfo del neoliberalismo como doctrina de Estado, y los 20 de la transferencia del Estado norteamericano al panameño de la administración del Canal de Panamá.

La invasión de Estados Unidos a Panamá, treinta años después

Las navidades de 1989, son muy recordadas en Panamá por la brutal invasión militar de Estados Unidos. Veintisiete mil soldados estadounidenses, más 12.000 que estaban estacionados en las 14 bases militares de Estados Unidos en la antigua "Zona del Canal" atacaron inmisericordemente esta pequeña república centroamericana.

Carlos Pérez Morales* / Especial para Con Nuestra América
Desde Puerto Rico

Según informó Estados Unidos por voz de su presidente George Bush, la razón de la invasión fue para proteger vidas "americanas" y derrocar el gobierno del dictador Manuel Antonio Noriega.  Sabemos que para derrocar la dictadura de Noriega no se justificaba una invasión militar de esa naturaleza. Sólo se necesitaba un pequeño comando de militares para eliminar a Noriega del gobierno panameño. Otros métodos también pudieron ser utilizados sin derramar una sola gota de sangre. Hoy sabemos, además,  que la invasión, la cual causó más de seis mil (6,000) muertes panameñas, realmente tuvo otros propósitos.

Vargas Llosa en Guatemala: recuperando a Arbenz para la derecha

El martes 3 de diciembre de 2019, se presentó en la sala Efraín Recinos  del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias en Guatemala, “Tiempos Recios” de Mario Vargas Llosa.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

Ante un auditorio repleto, el escritor  mantuvo un conversatorio sobre su novela  con el historiador Carlos Sabino y el escritor Francisco Pérez de Antón.  El conversatorio fue un diálogo entre derechas. La derecha neoliberal representada por Vargas Llosa, la ultraderecha en voz de Sabino, y una derecha (Pérez de Antón) que no se quiso meter “en el lío que se traían” el autor de “Conversación en La Catedral”  y el historiador revisionista que ha estado operando en Guatemala. Allí Vargas Llosa expresó verbalmente la operación ideológica con la que abre su última novela: la derecha le debe quitar Jacobo Arbenz a la izquierda.

Mario Vargas Llosa y el genio del impostor

Mario Vargas Llosa es sin duda un genial impostor; es un genio de la palabra usada para la ofensa de los pueblos. Su defensa de la democracia colisiona cuando se enfrenta al verdadero deseo popular como el que se manifiesta en Chile, Ecuador, Haití, Honduras, y cuando tiene enfrente la defensa soberana ante la injerencia imperialista como sucede en Bolivia, Venezuela, Nicaragua y Cuba.

Cristóbal León Campos / Para Con Nuestra América
Desde Mérida, Yucatán. México

I

Suele decirse en el habla popular que “a los arrepentidos quiere Dios”, Mario Vargas Llosa, escritor peruano convertido en español, aprendió muy bien esta frase y la ha hecho parte de su ideario político desde hace ya varias décadas. Arrepentido converso Vargas Llosa dejó atrás su militancia en el Partido Comunista Peruano y se afilió con exorbitante feligresía al liberalismo en sus expresiones más conservadoras, siendo a la fecha, un feroz vocero que celebra las atrocidades que el capitalismo despliega alrededor del mundo, como ejemplo reciente, declaró sin el más mínimo sentimiento de pudor durante una entrevista: “Veo con absoluta perplejidad lo que ocurre en Chile, reconozco mi perplejidad total”, haciendo gala de su común cinismo a la hora de hablar de las justas luchas de los pueblos latinoamericanos.

Democracia confrontacional del siglo XXI

Comparativamente con el siglo XIX, en el siglo XXI América Latina parece entrar a una era en la cual la disputa por la economía ha minado las bases de la propia democracia, rompe con antiguos valores sobre la institucionalidad y la soberanía, desnuda la violación de derechos humanos que quedan impunes y encuentra “violencia” solo en los movimientos sociales de obreros, campesinos, indígenas, afroamericanos y capas medias cuestionadoras del ejercicio del poder.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / Firmas Selectas de Prensa Latina

En América Latina, durante el siglo XIX, las fuerzas centrales en la lucha política fueron los conservadores y los liberales. Se trató de un conflicto entre élites, bajo lo que la sociología histórica ha denominado como Estado-oligárquico.

Los conservadores, apoyados por la Iglesia católica, defendieron la tradición familiar, el orden terrateniente, el progreso casi exclusivamente agrario, en alianza con agroexportadores, mineros, comerciantes importadores y banqueros. Eran partidarios de gobiernos fuertes e incluso autoritarios. Consideraban legítimo e institucional el sometimiento a su poder de las poblaciones campesinas, indígenas y negras. Creían que la férrea estructura piramidal de la sociedad respondía a aceptables principios aristocráticos y hasta a realidades inevitablemente construidas, por cuanto la desigualdad lucía a un orden divino. La democracia debía ser restringida, tanto como los derechos, para lograr una paz y armonía sociales sujetas al poder.

Latinoamérica frente al shock neoliberal

Con la idea del mercado libre y mutante se inicia una filosofía del mal, para inducir la mundialización de la miseria humana. Lo que quizás han olvidado sus profetas o defensores es que cuando logren imponer el fin del Estado social y su consecuente exterminio de los sectores populares, habrá espacio suficiente para el auto exterminio de los grupos de poder.

Saúl Cortéz Chifundo / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá


La ciencia y la educación, pilares para el desarrollo de cualquier sociedad, jamás habían sido conjugadas con objetivos tan mezquinos e infrahumanos como lo han hecho los profetas del neoliberalismo. La terapia del electroshock como aliado de la medicina en el tratamiento de ciertos casos de esquizofrenia, catatonia o depresión aguda, ha sido convertida por los grupos de poder en el más vil mecanismo de dominación mundial. El control político e ideológico ha sido propicio para el control económico.

América Latina entre los futuros posibles y el fantasma medieval

Si la protesta popular gana densidad y conducción política, estaremos, ciertamente, frente al inicio de un nuevo ciclo progresista, que exige un balance serio de los avances y limitaciones del momento anterior, pero representa también grandes desafíos y posibilidades de transformaciones más profundas y recuperación de la integración regional y soberanía de los pueblos y los gobiernos.

Monica Bruckmann / ALAI

El Siglo XX estuvo fuertemente marcado por momentos de gran ascenso y avances de las fuerzas progresistas y profundos retrocesos consecuencia de movimientos políticos de reacción a estos avances.  A cada reforma, le sucedió una contra-reforma económica, política y cultural.  Al avance de la socialdemocracia europea de principios del siglo XX, que condujo a los proyectos socialistas y antiimperialistas, le sucedió la emergencia del fascismo en todo el continente y su proyección planetaria.  A la acumulación política de las fuerzas populares en América Latina desde mediados del siglo XX que llevó al gobierno a Salvador Allende en Chile, a Juan Domingo Perón en Argentina o a Joao Goulart en Brasil, le siguieron cruentas dictaduras militares y programas económicos neoliberales que se extendieron como proyecto económico hegemónico hasta fines del siglo XX, aún después de los procesos de redemocratización en el continente.

Perú en la cumbre social por el clima

La exitosa Cumbre Social por el Clima demostró la claridad de convicciones y calidad de interrelaciones socio, política y religiosa del tejido global, en torno a la construcción del anhelado paradigma de un mundo nuevo con paz y justicia socio-ambiental.

José Toledo Alcalde / Especial para Con Nuestra América

El desplazamiento de la COP25 de Santiago de Chile a Madrid movilizó a más de 800 organizaciones sociales, políticas y ambientales, de diferentes pueblos del mundo, las cuales adheridas al llamamiento a la participación en la Cumbre Social por el Clima de la COP 25 en Madrid 2019 manifestaron el más absoluto rechazo a la decisión unilateral del  gobierno chileno de Sebastián Piñera el cual canceló la celebración de la COP 25 en Chile. Arbitraria decisión que ignoró a los movimientos sociales chilenos y del resto de América Latina. Repudio expresado, de igual forma, al gobierno de Pedro Sánchez quien acogió el evento obligando a los movimientos sociales del Estado español a tomar un relevo sobre el que no han sido consultados, en un marco temporal casi inasumible para garantizar una participación y contestación social adecuadas. [1]

Ecología y teología de la liberación

La Ecología integral y la Teología de la Liberación tienen algo en común: ambas parten de un grito. La Ecología del grito de la Tierra, de los seres vivos, de los ecosistemas agredidos por el tipo de crecimiento material ilimitado que no respeta los recursos limitados de la Tierra.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

La Teología de la Liberación nació al escuchar el grito de los pobres económicos, de las clases explotadas, de las culturas humilladas, de los negros discriminados, de las mujeres oprimidas por la cultura patriarcal, de los LGBT y portadores de necesidades especiales. Todos gritan por liberación. De esta escucha nacieron las distintas tendencias de la Teología de la Liberación: la feminista, la indígena, la negra, la histórica entre otras. En todas ellas el respectivo oprimido es siempre el sujeto y protagonista principal de su correspondiente liberación.

Es importante recordar que ya en los años 80 del siglo pasado quedó claro que la misma lógica que explota a los oprimidos y a las clases empobrecidas, explota también la naturaleza y la Tierra. La marca registrada de la Teología de la Liberación es la opción por los pobres, contra la pobreza y en favor de su liberación.

Itinerario de una obsesión

Es agobiante en Cuba despertarse todas las mañanas con amenazas y sanciones del Norte, pero nadie aquí se sorprende. Fidel Castro, el cubano que mejor conoció a Estados Unidos, nunca creyó que la mejor versión de Obama podría actuar contra la naturaleza instintiva de unas relaciones que nacieron, en el siglo XVIII, bajo lógicas imperiales.

Rosa Miriam Elizalde / LA JORNADA

El archipiélago cubano cabe 90 veces en Estados Unidos. No tiene litio, ni grandes reservas minerales y hasta ahora no se ha encontrado, como en México, un pozo que despierte el voraz apetito de la industria petrolera. Cuba es "un palmar en medio del océano", dijo José Fornaris, poeta romántico del siglo XIX. "Una isla atrapada en el ciclo infernal de la caña de azúcar", la describió Jean Paul Sartre en su libro Huracán sobre el azúcar (1961), donde intentó explicar por qué se produjo la Revolución de 1959.

Trump, su enjuiciamiento y elecciones 2020

Para ganar las elecciones de 2020, Trump tiene que sumar sectores más moderados en los estados impredecibles (‘swing-states’) o sorprender a los demócratas en lugares que son considerados bastiones del partido de Roosevelt y Kennedy. No le será fácil, aunque no es imposible. Especialmente si el Partido Demócrata no logra definir con claridad su propuesta.

Marco A. Gandásegui, h. / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

El establishment de EEUU está en un estado de caos con relación a las elecciones presidenciales de 2020. El objetivo urgente del poder económico centralizado de EEUU es – desde 2016 - corregir el error táctico de permitir que Donald Trump se convirtiera en el candidato del Partido Republicano. Peor aún, permitir que ganara las elecciones, convirtiéndose en el 45º presidente de EEUU. Entre 2016 y 2018 se hablaba de un enjuiciamiento (impeachement) y separación de su cargo, otros señalaban que había que derrotarlo en las elecciones de 2020. A fines de este año ambas tendencias se unieron y llegaron a la conclusión de que cualquier fórmula era aceptable.

Carta abierta de un no-estadounidense

El precio de vivir como ciudadano estadounidense integrado, consumiendo, disfrutando del confort que confiere ser uno más de la cadena en esa sociedad “exitosa”, el precio de eso es el silencio. Y la verdad, créanme, eso me desgarraría, me avergonzaría tanto que me sería una tortura perpetua.

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Si yo fuese ciudadano estadounidense me sentiría profundamente avergonzado. Me sentiría así porque hay muchos motivos que me llevarían a ese estado. Me sentiría avergonzado porque mi país es despreciado por el resto del mundo, es visto como el “malo de la película”, el matón que se lleva por delante a todos, que atropella, que no respeta. Y claro, todo eso que se dice sería rigurosamente cierto, por lo que no podría ocultarlo. ¿Cómo no sentirse avergonzado ante todo eso? ¿Cómo no sentirse ofendido viendo que queman banderas de mi país en todos lados como acto de repudio a nuestra insolencia?

El dolor que no duele

Sin el conveniente refugio de la alienación quizá seríamos más humanos.

Carolina Vásquez Araya / www.carolinavasquezaraya.com


Acostumbrados como estamos a vivir la vida contemplándola a través de las pantallas, hemos logrado crear eficaces anticuerpos contra el dolor, pero sobre todo contra la necesidad de involucrarnos en aquello capaz de trastornar nuestro espacio personal. Ya somos maestros en el truco de abstraer cuanto pudiera destruir esa ilusión de seguridad que nos permite ir por senderos pavimentados, en donde tocamos la realidad tangencialmente gracias a que nos la presentan fraccionada en cápsulas fáciles de digerir. La tragedia ajena, entonces, puede ser observada sin ese molesto prurito de culpa que –de ser más potente- nos obligaría a actuar.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Un mundo que muere y otro que surge

El mundo humano está en una encrucijada vital que no tiene solo que ver con la estructura social sino con la supervivencia de la especie misma. El viejo modelo no está en la capacidad de dar las respuestas adecuadas y solo otro alternativo, diferente, podría, eventualmente, ofrecer las necesarias.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

La reacción agresiva y belicosa que están teniendo las diferentes fuerzas reaccionarias de derecha en América Latina es impresionante. Más aún cuando muchos de los que reaccionan de esa forma no son, realmente, miembros de los reducidos y elitistas grupos que verdaderamente tienen el poder económico, grupos cada vez más ricos pero también más pequeños cuyos miembros más conspicuos seguramente nunca salen a ostentar su odio públicamente, y muy posiblemente ni se lleguen a enterar de los conflictos callejeros en los que se engarzan las clases medias de nuestro continente porque se encuentran en otra parte, literalmente, en una burbuja que los separa y aísla de ese mundo incierto, en el que hay que hacer prevalecer "la diferencia" que caracteriza a las clases medias de sus países de origen.

1989

La actual crisis social y política en América Latina representa un nuevo capítulo de esa historia que se empezó a escribir en 1989, esto es: la confrontación entre las fuerzas que intentan imponer un orden que prolongue en el tiempo la lógica de dominación y explotación que está en la raíz del proyecto moderno colonial de poder del Occidente capitalista, y las fuerzas diversas que quieren e impulsan –todavía a tientas- la construcción de algo distinto.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
Desde Lima, Perú

Soldados estadounidenses en Panamá, durante la invasión de 1989.
Hace treinta años, en diciembre de 1989, los Estados Unidos perpetraron la invasión a Panamá, la última de esta naturaleza en el siglo XX, el siglo del imperialismo. La violenta intervención de la armada norteamericana, que desplegó 27.000 marines en tierras canaleras para apresar al mandatario Manuel Antonio Noriega –reconocido colaborador de la CIA-, dejó un saldo mortal estimado en más de 1000 civiles y militares; en palabras del historiador cubano Sergio Guerra, la invasión “puso fin a los últimos vestigios del nacionalismo torrijista con el pretexto de la democratización y la lucha contra el narcotráfico” e inauguró un nuevo período en la historia de América Latina, caracterizada por “la omnipresencia de mercado, el capitalismo salvaje, la desideologización y el pensamiento único neoliberal”[1], bajo la égida de la potencia del norte, devenida en hegemón del nuevo orden unipolar que emergió de la crisis del socialismo –con la emblemática caída del muro de Berlín- y la disolución de la Unión Soviética. Esta fecha, con su simbolismo y reverberaciones políticas, reapareció en algunas de las conferencias y debates a los que tuvimos oportunidad de asistir, en el marco del Congreso ALAS celebrado en Lima, Perú, del 1 al 6 de diciembre.