sábado, 24 de julio de 2010

José Martí: equilibrio y analogía

En el mundo actual, o acaba por imponerse el egoísmo como ingrediente principal de la cultura de una sociedad que agoniza, pero que aún prevalece, o triunfa el desinterés de una sociedad nueva, portadora de los mejores sentimientos de amistad y solidaridad entre los hombres de los diversos continentes.
MSc. Julio Castellanos Rodríguez y Lic. Alicia Cepero Hernández.
Matanzas, Cuba
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(Ilustración: "El hacedor de almas", de Julio César Banasco, tomada de La Jiribilla)
Ponencia presentada al II Coloquio Internacional José Martí por una Cultura de la Naturaleza, Ciudad de la Habana, junio 9 al 11 de 2010.

El pensamiento de José Martí, según afirma la destacada intelectual revolucionaria Fina García Marruz, se funda en las ideas de analogía y equilibrio. Profundo conocedor y amante de la naturaleza, el Apóstol considera que la misma es un orden, y, por tanto, la sociedad también debe serlo. Cuando se rompe el orden, se produce un desequilibrio que debe ser sustituido por un equilibrio auténtico. Son leyes de compensación que actúan en la naturaleza y por analogía extienden su acción a los hombres y la sociedad. En la diversidad de toda la obra martiana están latentes los conceptos de analogía y equilibrio. Se seleccionan y exponen a continuación algunas de esas ideas, escritas o manifestadas mediante la palabra, en la etapa comprendida entre 1878 y 1895.
En el folleto “Guatemala”, editado en 1878, caracteriza al hombre americano a partir de la analogía que deriva de las leyes de la naturaleza, lo que confirma dos años después en magníficas notas que redacta sobre Bolívar en 1880, probablemente hechas para algún discurso, donde vincula la majestuosidad de la naturaleza americana al origen del Libertador, cuando expresa:
"Los aromas de las flores, el olor permanente de la selva, el ruido majestuoso de los ríos, el calor cargado de gérmenes del Sol, los efluvios embriagadores y poderosos, como de regazo de la india joven; de la suntuosa tierra, las mansas y dolorosísimas quejumbres que emanan de las almas invisibles de las razas muertas, perdidas por los aires, errabundas, cargando espíritus blancos: - los siglos y la naturaleza americana se condensaron y dieron a Bolívar … cuando los tiempos o los pueblos tienen por hábito o necesidad de hacer hombres, la naturaleza tiene por costumbre sacarse del seno maternal quién los haga. Y la naturaleza americana puso su espada nueva en manos de Bolívar… Con Bolívar se dio al mundo el hombre americano expansivo, pujante y suntuoso como nuestra naturaleza".
En Mayo de 1882 escribe Martí un conmovedor artículo en La Opinión Nacional de Caracas, con motivo de la muerte del gran filósofo norteamericano “Emerson”. En el mismo, desarrolla importantes ideas sobre la vida, la ciencia, lo humano, lo sobrehumano y sobre las enseñanzas de la naturaleza, tomando como referencia el siguiente concepto: “… La vida no es más que una estación de la naturaleza”.
Es admirable encontrar en este artículo la relación que establece, por simple analogía, entre las virtudes de este gran hombre y los elementos de la naturaleza. “De él como de un astro, surgía luz. En él fue enteramente digno el ser humano”. Destaca en Emerson, según el Apóstol, su preferencia por la naturaleza, para él lo establecido no es el criterio que se discuta, sino lo que se derive de las enseñanzas de la naturaleza. Cuando se refiere a la amistad como virtud del ser humano, de nuevo lo enaltece en excelente analogía: “Hay de esos hombres montañosos, que dejan ante sí y detrás de sí la tierra llana”. LEER MÁS...