Ser o no ser: Esa es la cuestión. Milei ¿es presidente de un país como Argentina? ¿lo es? ¿asume, que asume lo que dice y por qué y cómo lo dice? Creemos que no. Lo dice la realidad de millones de personas que padecen su mandato.
Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina
Ser o no ser es la primera línea de un soliloquio de la obra Hamlet, de William Shakespeare (escrita alrededor de 1600), en el acto tercero, escena primera. Considerada y usada como síntesis de los procesos mentales de indecisión y duda: es una de las citas más famosas de la literatura universal y la más conocida de esta obra en particular, de la que citaremos solamente el primer párrafo como movilizador de la presente columna:
Ser o no ser: esa es la cuestión:/ Si es más noble para la mente sufrir/ Los golpes y las flechas de la fortuna adversa,/ O tomar las armas contra un mar de problemas,/ ¿Y oponiéndose a ellos? Morir: dormir;/ No más; y por un sueño para decir que terminamos/ El dolor de corazón y los mil golpes de la naturaleza/ Esa carne es heredera, es una consumación/ Devotamente deseado. Morir, dormir;[1]
Siempre estamos volviendo a William Shakespeare. En mi caso tal vez por haber visto estos días el maravilloso film Hamnet, estrenado en plataformas virtuales, centrado en la novela de la escritora Maggie O’Farrell, basada en la vida del escritor inglés William Shakespeare, ganadora del mayor de los premios Globo de Oro. Dirigida por Chloé Zhao, la película superó a favoritas como Sentimental Value y Sinners, y su triunfo causó asombro incluso en la propia directora.
Hamnet se concentra en dos circunstancias de la vida de Shakespeare sobre las que poco o nada se sabe, y a partir de las cuales O'Farrell y la directora Chloe Zhao levantaron un edificio imaginario. La primera es su matrimonio con Anne Hathaway, que le llevaba ocho años y con la que se casó cuando estaba embarazada de su primera hija, Susanne. (El relato procede a partir de la perspectiva de Anne, aquí llamada Agnes.) La segunda es la muerte de su único hijo varón, a los once años, de causas desconocidas. Se llamaba Hamnet, un nombre que por entonces, cuando todavía no estaban establecidas las grafías —el mismo Shakespeare figura en documentos con su apellido escrito de maneras diversas: Shaxpaire, Shakspere—, era sinónimo de Hamlet, personaje de una historia de venganza que constaba en libros y había sido objeto de adaptaciones teatrales. (Casi como si hoy bautizases a uno de tus hijos Sherlock, o Indiana.) Los actores participantes fueron: Joe Alwyn, Noah Jupe, Jessie Buckley, Paul Mescal y el niño Jacobi Jupe, en el maravilloso rol de Hamnet.
Atravesamos tiempos oscuros, tenebrosos, donde todo se torna tragedia, dada la perversidad de quienes nos gobiernan. Al pisar suelo cenagoso, todo el tiempo debemos estar alerta, situación que no nos permite pensar con detenimiento, dada la espera de algún revés inesperado. La razón huyó, sólo nos queda adrenalina para enfrentar los peligros. En definitiva, vivimos una tragedia cotidiana. De allí la incertidumbre con que vivimos cada día en este extremo sur del continente.
Ser o no ser: Esa es la cuestión. Milei ¿es presidente de un país como Argentina? ¿lo es? ¿asume, que asume lo que dice y por qué y cómo lo dice? Creemos que no. Lo dice la realidad de millones de personas que padecen su mandato.
Desde que Lula ganó en Brasil, todo viene en picada para Javier Milei. A continuación la salida del prófugo ex candidato a presidente Flávio Bolsonaro. Luego vinieron las elecciones de Israel, y el martes le tocó a su mentor, patrón y financista Donald Trump y, por si fuera poco, acaba de renunciar el presidente paraguayo Santiago Peña por corrupción y manipulación de la mayor entidad bancaria de Paraguay, el Ueno Bank. En consecuencia, el Senado sesionará especialmente este jueves 5 de noviembre para definir si acepta la renuncia o si debate el “impeachment” tras el cierre del banco en el que casi tres millones de ahorristas tienen congelados sus fondos; recordemos que el país hermano tiene una población de casi 6 millones y medio de habitantes, lo que da una idea de la magnitud del problema financiero que se vive allí en estos momentos. No hace falta buscar las fotografías que se han sacado juntos ambos presidentes, Peña y Milei, adhiriendo a las mismas ideas ultraliberales. Su viaje a España para la Cumbre Iberoamericana, ha tenido ribetes asombrosos, dado que no estuvo en la cena inaugural ofrecida Felipe VI, como tampoco fue recibido por el monarca y dio un mensaje escueto donde volvió a condenar las ideas populistas comunistas que impiden la libertad de mercado, condenando al Estado, nada nuevo. Encerrado en un llamativo hermetismo, no felicitó al presidente José Inácio Lula Da Silva por vencer en las elecciones en el vecino país, tampoco se ha pronunciado por lo de Israel y el desplazamiento de Benjamín Netayahu, menos por los resultados de Estados Unidos, pero sí ha invitado a Elon Musk a que venga a Argentina dado su fracaso en apoyar el candidato republicano de Texas, donde gano por primera vez un candidato demócrata, James Talarico.
Volviendo a España, el saludo con ambas manos del rey Felipe VI no atenuaron la implacable mirada fría y más elocuente que una reprimenda a los gritos que le dio el presidente Pedro Sánchez al presidente argentino Javier Milei. Un gesto histórico que, de alguna manera hace justicia al pueblo argentino y su tradición democrática que no condice con este engendro maléfico con fecha de vencimiento. Tampoco su posterior perorata discursiva plagada de frases apócrifas y sentencias contra el socialismo o la labor indiscutida de los estados, no movieron la aguja en ningún sentido; mucho menos su diatriba en defensa de los derechos soberanos del territorio de las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del sur usurpadas por el imperio inglés. Un discurso vacuo en acciones, cuando su derrotero desde que asumió la presidencia en diciembre de 2023, se centró en una declamada subordinación a Donald Trump y sus alineadas votaciones a la voluntad de Estados Unidos en las Naciones Unidas lo han llevado hasta la aberrante decisión de apoyar la esclavitud, cuando la naciente nación Argentina en la que nació en 1970 la suprimió en la Asamblea de 1813. Cosas imposibles de entender, como seguramente él y su gobierno saben íntimamente que, el triunfo demócrata en Estados Unidos, llevará a algunos congresistas a denunciar las ayudas financieras a Argentina, siendo que la misma se les ha negado a los propios estados de la Unión que viven una situación crítica e inflacionaria por la caprichosa guerra desatada contra Irán.
Inmediatamente en estos días posteriores a conocerse los resultados, los mercados han reaccionado y el riesgo país ha trepado a más de 920 puntos, más del doble de lo que se tenía en julio de este año. El indicador que elabora JP Morgan avanzó 73 puntos respecto del cierre del miércoles 4 de noviembre, cuando había terminado en 852 unidades, lo que representa un incremento de casi 9%. Los bonos en dólares cayeron hasta 3,5%, liderados por el AL35D y el GD30D (3,4%). En ese marco, el índice que mide el J.P. Morgan se disparó hasta los 927 puntos básicos. El índice líder de la bolsa porteña se derrumbó 4% a 84.717 puntos básicos. Las acciones líderes se hundieron hasta 8,3% de la mano de YPF, seguida de Transportadora de Gas del Sur y Edenor, ambas con bajas de 6%. En cuanto los ADRs, las mayores caídas se produjeron en Mercado Libre, que se desplomó 14,1%, e YPF que cayó 6,9%. La escalada profundiza el deterioro que vienen mostrando los títulos soberanos en dólares. En la última jornada, los bonos argentinos registraron nuevas caídas: los Bonares retrocedieron alrededor de 1,2% y los Globales perdieron cerca de 1%, en un contexto de mayor cautela de los inversores frente a los activos locales.[2]
No es necesario ser un experto analista para advertir la incertidumbre política y económica frente a las elecciones de 2027 y la fragilidad del modelo económico que el gobierno pretende seguir a rajatabla. El escenario internacional luego del triunfo en Brasil del presidente Lula da Silva, conductor de nuestro principal socio comercial y mayor miembro del Mercosur y lo ocurrido en Estados Unidos y el creciente deterioro de la imagen y gestión gubernamental, como también la fragilidad partidaria puesta de manifiesto en las disidencias internas que, como cuando se hunde el barco, las ratas son las primeras en huir. Frente a este frágil panorama financiero, este viernes 6 de noviembre, Día del bancario, no trabajan los bancos en el país, como tampoco el lunes, declarado feriado nacional por la llegada del papa León XIV y el martes próximo.
La llegada del Jefe de la Iglesia Católica después de más de cuatro décadas de la visita de Juan Pablo II, un papa muy cercano a Francisco, cuya convocatoria se presenta multitudinaria en los tres puntos elegidos previamente, además de significar una esperanza renovada para un pueblo sufrido y sufriente, implica también una severa crítica a la gestión gubernamental representada por Javier Milei, quien ha dado reiteradas pruebas de crueldad, hecho que la Iglesia local ha puesto de manifiesto en reiteradas oportunidades.
Ser o no ser, es una pregunta que íntimamente todo ser humano se realiza desde el fondo de los tiempos. Un examen de consciencia obligado que nos hace responsables de las acciones emprendidas cuyas consecuencias sociales pueden causar daños irreparables. La vida institucional de los pueblos están sujetas a derecho y en algún momento deberán juzgar las políticas de deterioro poblacional. La vida de la gente está más allá de los resultados económicos, es tan simple como la vida hogareña, cuando los hijos piden pan hay que darles pan, no un discurso de gestión. Pueda ser que la presencia del Santo padre signifique la posibilidad de una visión al menos aproximada de la dolorosa realidad que viven millones de los hogares argentinos a lo ancho y largo de este dilatado país, por parte del presidente y sus ministros; aunque la Ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, pretenda que su visita no sea política. Veremos entonces, si se produce el milagro de que vean la cruda realidad que padecemos.

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