domingo, 26 de enero de 2020

Latinoamérica, epicentro de las luchas políticas mundiales en el siglo XXI

Latinoamérica, ahora con un listado ampliado de países, seguirá siendo el epicentro de las luchas políticas en el mundo, donde se decide la disputa central de nuestro tiempo, entre neoliberalismo y antineoliberalismo.

Emir Sader / ALAI

Después de haber protagonizado algunos de los fenómenos históricos más importantes del siglo XX, Latinoamérica ha sufrido una dura ofensiva de parte del capitalismo global en su contra en las últimas décadas del siglo pasado. La crisis de la deuda ha cerrado el - hasta aquel momento - más largo ciclo de crecimiento de nuestras economías, iniciado en los años 1930. Dictaduras militares en algunos de los países políticamente más importantes del continente – Brasil, Uruguay, Chile, Argentina – han golpeado duramente a las democracias y a las fuerzas populares de esos países. Latinoamérica ha sido el continente que ha tenido la mayor cantidad de gobiernos neoliberales y en sus modalidades más radicales.

Es como reacción a todo ello que Latinoamérica se ha proyectado como la única región del mundo que ha tenido gobiernos antineoliberales, - en Brasil, Argentina, Uruguay, Venezuela, Bolivia, Ecuador - coordinados entre si en procesos de integración regional. Han sido los únicos gobiernos en el mundo que han disminuido las desigualdades, la exclusión social, el hambre, la miseria y la pobreza, a contramano de las tendencias globales.


Latinoamérica ha proyectado no solamente un modelo eficiente de combate y superación del neoliberalismo, con desarrollo económico y distribución de renta, que ha proyectado paralelamente a los grandes líderes de la izquierda en escala mundial: Lula, Néstor y Cristina Kirchner, Hugo Chávez, Pepe Mujica, Evo Morales, Rafael Correa, López Obrador. La izquierda del siglo XXI es antineoliberal y tiene en Latinoamérica su epicentro.

Aún después de que la derecha, coordinada internacionalmente, ha retomado la ofensiva, derrotando a gobiernos progresistas en países como Argentina, Brasil, Ecuador y Uruguay, continúa la disputa protagonizada por fuerzas neoliberales y anti neoliberales, democráticas y antidemocráticas, de soberanía nacional y subordinadas a los EEUU.

Argentina ha demostrado la capacidad de resistencia a políticas devastadoras de parte del gobierno neoliberal de Mauricio Macri, lo ha derrotado y ha retomado la vida de reconstrucción económica, social, política y cultural del país. México avanza en la vía se superación de tantos y tan desintegradores gobiernos neoliberales.

En Brasil, después de la monstruosa operación que ha sacado a Dilma Rousseff del gobierno y ha condenado a Lula, ambos sin pruebas, y ha elegido, por mecanismos de manipulación absolutamente ilegales, a un gobierno vergonzoso, la oposición se reorganiza y reaparece como alternativa. La liberación de Lula lo ubica como centro de la oposición democrática al gobierno y proyecta la perspectiva de una victoria electoral similar a la argentina.

En Ecuador el gobierno de restauración neoliberal no logra ningún apoyo, proyectando una perspectiva de retomar la alternativa antineoliberal. En Uruguay la derrota del Frente Amplio cambia el escenario político, pero no cambia el enfrentamiento central de nuestro tiempo, entre neoliberalismo y anti neoliberalismo, y propicia las posibilidades de que el Frente Amplio se recupere, se reafirme como alternativa y dispute de nuevo el gobierno.

Bolivia es otro caso paradigmático, que afirma que la izquierda no es solo alternativa al neoliberalismo sino también, como en el caso brasileño, es alternativa democrática. El gobierno de Evo Morales fue interrumpido por un golpe, con clara participación de las FFAA, la policía, los medios y el gran empresariado. Sin alternativa, la derecha busca constituir un nuevo bloque de fuerzas, sin apoyo popular, valiéndose del Poder Judicial para perseguir a los opositores, sobre todo contra Evo y Álvaro García Linera. Pero, aun así, la izquierda sigue como la alternativa que puede hacer con que Bolivia salga de la crisis de forma democrática y con un gobierno de nuevo legítimo.

La primera década del siglo estuvo marcada por los gobiernos antineoliberales en América Latina. La segunda, por la ofensiva de derecha, no solo aquí, sino también en EEUU, Gran Bretaña y en otros países. La tercera década será de disputa cerrada en escala mundial, con la ascensión incontenible de China, en su alianza con Rusia, la recomposición de las fuerzas antineoliberales en América Latina, contando ahora con movimientos populares refortalecidos en Chile, Colombia, Ecuador, con la consolidación de gobiernos como los de México y Argentina, la fuerte disputa en Brasil entre el gobierno actual y la oposición, bajo el liderazgo de Lula. Latinoamérica, ahora con un listado ampliado de países, seguirá siendo el epicentro de las luchas políticas en el mundo, donde se decide la disputa central de nuestro tiempo, entre neoliberalismo y antineoliberalismo.

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