sábado, 8 de agosto de 2026

Brasil y México: locomotoras contra la pobreza en América Latina

 Nadie se extrañe de la creciente popularidad de Claudia Sheinbaum en México y de Lula da Silva en Brasil (en donde seguramente será reelegido como presidente en noviembre). Ambos constituyen los dos baluartes del progresismo latinoamericano en medio de una ola conservadora que ha llevado al poder a gobiernos de extrema derecha que hacen yunta con el de Donald Trump de Estados Unidos.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

Javier Milei, el presidente de Argentina, ha de estar disgustado. Se ufana constantemente que ha logrado bajar los índices de pobreza de su país hasta niveles inéditos. Sin embargo, la CEPAL acaba de aguarle la fiesta: no es él y su gobierno “libertario” ultra neoliberal quien marcha a la cabeza de la reducción de la pobreza en América Latina, sino el México de MORENA y Claudia Sheinbaum, y el Brasil del PT y Lula da Silva, al que acaba de insultar descaradamente en su propio país.
 
Como bien se sabe, América Latina es el continente que ostenta el discutible galardón de ser el continente más desigual del mundo, en donde el 10% más rico de la población regional sigue capturando más de un tercio del ingreso total, y en donde cerca del 47% de los trabajadores permanecen en la informalidad. 

En ese contexto, esta semana la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) órgano adscrito a la ONU, informó que la pobreza disminuyó al 25.5% de la población (162 millones de personas), registrando su nivel más bajo históricamente. Esta baja de 2.2 puntos porcentuales respecto al año previo fue impulsada de manera principal por los avances de México y Brasil.

En efecto, según el informe Panorama Social de América Latina y el Caribe 2025 de la CEPAL, México registró un descenso anual del 3.1% en la pobreza total y Brasil bajó un 1.9%. Ambos países impulsaron fuertemente la media de la región, aportando el 60% y el 30%, respectivamente, de la reducción total de personas pobres en Latinoamérica. 

En el caso mexicano, factores clave para este retroceso de la pobreza fue el fuerte aumento real del salario mínimo y transferencias públicas a través de becas y pensiones, y para el caso brasileño dinámicas del mercado laboral combinadas de forma destacada con transferencias estatales y asistenciales.

Por el contrario en Argentina, según reporta el Observatorio de la Deuda Social Argentina, adscrito a la Pontificia Universidad Católica de Argentina, la pobreza volvió a subir durante el inicio de 2026. El estudio señala que el indicador alcanzó al 30% de la población, mientras que la indigencia también registró un incremento, marcando un freno en la recuperación que se había observado durante los últimos meses. Los especialistas atribuyen este escenario al deterioro de los ingresos y al impacto de la inflación sobre el poder adquisitivo de los hogares.

Nadie se extrañe, entonces, de la creciente popularidad de Claudia Sheinbaum en México y de Lula da Silva en Brasil (en donde seguramente será reelegido como presidente en noviembre). Ambos constituyen los dos baluartes del progresismo latinoamericano en medio de una ola conservadora que ha llevado al poder a gobiernos de extrema derecha que hacen yunta con el de Donald Trump de Estados Unidos.

Estos gobierno neoconservadores se caracterizan por una agenda que busca hacer retroceder conquistas populares que han llevado décadas para conseguirse y consolidarse (jornada de ocho horas, derecho a la protesta y a la huelga, etc.), en medio del recrudecimiento de políticas de mano dura del tipo que impulsa Bukele en El Salvador, y el ataque a las instituciones públicas y a la división de poderes de sus países, y que utilizan un discurso procaz y polarizante que está llevando al borde del enfrentamiento a nuestras sociedades.

El miedo a la violencia y la inseguridad y las promesas de mano dura han llevado a grandes contingentes de la población a darle crédito a quienes levantan el puño en señal de firmeza. Todos se amparan en la estela que deja tras de sí la prevalencia de una derecha neofascista en el gobierno estadounidense que, como podemos constatar, tiene una fuerte ascendencia sobre el electorado latinoamericano que no se da cuenta que está dándole carta blanca a la versión más descarnada del neoliberalismo.

Pero, a la larga han de prevalecer los hechos, como estos que presentamos y comentamos hoy. 

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