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sábado, 19 de julio de 2025

Salud mental: en manos de los grandes laboratorios

Vale preguntarnos: ¿por qué la salud pública es cómo es? ¿Por qué los laboratorios premian/incentivan a los médicos que más medican? ¿Hay tantas, pero tantas enfermedades mentales realmente, como nos dicen los tratados de psicopatología?

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Guatemala


¿Enfermedad o negocio? ¿Dónde está el límite?

Si entendemos por salud mental un «adecuado y productivo equilibrio con el medio», puede verse que, para las grandes mayorías del mundo, en su cotidianeidad existen innumerables factores que conspiran contra ello. Es más que evidente que sobran problemas en el día a día: una pobreza que no baja a nivel global, la tensión de vivir en grandes urbes, la violencia que se va normalizando como conducta regularizada, la simple angustia de tener que manejar demasiadas presiones, en muchos casos la falta de perspectivas a mediano y largo plazo, las guerras, la desesperanza. Todo eso no significa, mecánicamente, que entonces una muy buena parte de la población va a estar «enferma» en términos psicológicos. Digámoslo claro: va a tener una pésima calidad de vida, que es otra cosa. La resignación ante todo ello es lo que prima; no es cierto que todos andamos cerca del suicidio: resistimos, aunque la calidad de vida sea muy cuestionable. Afirmémoslo de entrada: ¡no estamos todos locos!

sábado, 18 de marzo de 2023

El silencio no es salud. Acerca de la palabra como herramienta liberadora

 La salud mental de una población es más que un listado de sintomatología psiquiátrica. Esto último, en definitiva, no deja de ser un mecanismo ideológico de control social que determina quién está sano y quién enfermo en términos de conductas psicológicas. 

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala


Donde hay balas sobran las palabras”. Pintada callejera de algún arrabal latinoamericano

 

La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas”. Sigmund Freud

 

“Que no se quede callado quien quiera vivir feliz”. Atahualpa Yupanqui

 

I
 
La Psiquiatría clásica, manicomial en su esencia, se mueve básicamente como una “policía” de la moral dominante. En otros términos: es la encargada de certificar quién está loco y quién no lo está, no para curarlo –como hacen sus primas hermanas, las otras especialidades médicas– sino para aislarlo. En su ejercicio se transparenta de un modo evidente la ideología en juego: existe una tabla de “normalidad” de la que la Psiquiatría se hace cargo, determinando –con presunto rigor científico– quién entra en esa categoría, y quién no. Por cierto, la misma noción de “locura” es ya eminentemente ideológica: se emparenta con locus, (“lugar” en latín –recuérdese la expresión loc. cit. que aparece en las citas bibliográficas: loco citatoen el “lugar” citado). ¿Qué es la locura entonces?: el lugar de marginalidad que confiere la sociedad. Nadie nace loco; la sociedad “hace” sus locos (Mannoni: 1976).

sábado, 30 de julio de 2022

Los daños ocultos

 Pocas sensaciones resultan tan amenazadoras como la incertidumbre.

Carolina Vásquez Araya / https://carolinavasquezaraya.com

La población mundial ha entrado en un círculo interminable de temor por su vida, por la integridad de su estado de salud y, en consecuencia, por su futuro. De un modo nunca antes experimentado, una invasión viral se ha instalado como un escenario nuevo e inevitable del cual todavía se desconocen sus verdaderas dimensiones. Una y otra vez, como en un mar embravecido, se suceden las olas con distinto nombre, con diversas consecuencias, con la fuerza que les otorgan sus características ocultas. Es un entorno al cual -como en toda nueva realidad- los humanos comienzan a habituarse, obligados por la necesidad de conservar cierta estabilidad emocional.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Oponer la palabra al silencio

La violencia política deja profundas y muy especiales marcas en quien la padece; tenemos ahí víctimas que no encuentran explicación lógica al por qué un día su vida se vio conmocionada de una forma atroz. La salud mental está estrechamente vinculada a los procesos sociales y organizativos de la comunidad.

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Durante la última sangrienta dictadura militar en Argentina, cuando arreciaban las protestas por las desapariciones, el gobierno de turno promovió una infame campaña publicitaria en los medios audiovisuales. La misma consistía en mostrar diversas imágenes asociadas a ruidos enloquecedores: un martillo hidráulico, un bebé llorando, una sirena de ambulancia. El efecto que las mismas lograban era de desesperación. El ruido prolongado se torna insoportable, eso no es ninguna novedad. Luego de esas imágenes, aparecía el rostro de una enfermera pidiendo silencio (ícono ya universalizado, llamando a la calma en cualquier hospital); y sobre su cara, la leyenda: “el silencio es salud”. El mensaje estaba claro: mejor callarse la boca, no hablar, no levantar la voz por los desaparecidos que día a día enlutaban el país. Era una invitación al silencio.

sábado, 15 de octubre de 2016

Niñez desaparecida en la guerra: una afrenta a la Salud Mental

Entrevista a Marco Antonio Garavito, de la Liga Guatemalteca de Higiene Mental, con motivo de la inauguración de la Exposición fotográfica “Niñez desaparecida por el conflicto armado interno en Guatemala”.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

La Salud Mental, a partir de ancestrales prejuicios que nos siguen dominando, es asociada a una visión psiquiátrica, siempre de la mano de la mal definida y atemorizante “locura”. Pero es hora de romper esos mitos, esos tabúes estigmatizantes. La Salud Mental debemos entenderla como la capacidad de movernos productivamente en nuestro medio, encontrando los espacios de goce en el mismo, sin dañar a terceros ni a nosotros mismos. Ello abre interminables debates, que no intentaremos desarrollar aquí, pero que no podemos menos que decir que constituyen una agenda pendiente: la idea de “loco”, “manicomio”, “peligrosidad” y “exclusión” rondan todo esto. A propósito del Día Mundial que la celebra (el 10 de octubre) parece oportuno presentar una visión alternativa: la Salud Mental no tiene que ver con la falta de delirio o alucinación ni con principios moralistas normativizantes, sino con construcciones histórico-sociales, por tanto: cambiantes. Ella está en la comunidad: romper el silencio, hablar de los problemas y buscar soluciones colectivamente consensuadas es un camino para planteárnosla, alejándonos de la estigmatización del “enfermo mental”, del “loco”.

sábado, 2 de abril de 2016

El silencio no es salud

La salud mental de un sujeto o de una comunidad es un índice particularmente significativo de su calidad de vida. Quien vive aterrado, atemorizado, quien no puede hablar de sí, de sus problemas, vive mal.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

“Que no se quede callado quien quiera vivir feliz”
Atahualpa Yupanqui

Durante la última sangrienta dictadura militar en Argentina, cuando arreciaban las protestas por las desapariciones, el gobierno de turno promovió una infame campaña publicitaria en los medios audiovisuales. La misma consistía en mostrar diversas imágenes asociadas a ruidos enloquecedores: un martillo hidráulico, un bebé llorando, una sirena de ambulancia. El efecto que las mismas lograban era de desesperación. El ruido prolongado se torna insoportable, eso no es ninguna novedad. Luego de esas imágenes, aparecía el rostro de una enfermera pidiendo silencio (ícono ya universalizado, llamando a la calma en cualquier hospital); y sobre su cara, la leyenda: “el silencio es salud”. El mensaje estaba claro: mejor callarse la boca, no hablar, no levantar la voz por los desaparecidos que día a día enlutaban el país. Era una invitación al silencio.

sábado, 10 de mayo de 2014

Salud Mental: entre mitos y prejuicios

Los países de la región centroamericana tienen una historia común; por tanto, tienen también en común similares problemas, y de igual modo, similares búsquedas de soluciones para ellos. Esto se aprecia en todos los campos. Por lo tanto, no podría ser de otra manera para el tema de la Salud Mental. [1]

Marcelo Colussi** / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Para adentrarnos en este ámbito, tomaremos tres países: Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Sin dudas, hay rasgos propios muy particulares para cada uno de ellos; pero también elementos comunes que los homogenizan. Por lo pronto: los tres presentan grandes índices de pobreza en sus poblaciones (entre un 40 y 50% de la misma vive en esas condiciones; es decir, tomando los estándares fijados por la Organización de Naciones Unidas, con 2 dólares diarios). Otro rasgo común es que los tres vienen de grandes guerras internas que dejaron saldos tremendos, tanto en pérdidas humanas (muertos y discapacitados) como en daños materiales (valorados en los tres casos en miles de millones de dólares). Guerras que, en general, han sido muy poco trabajadas como factor que afecta la Salud Mental de las poblaciones en el mediano y largo plazo, por lo que sus efectos perduran aún, haciendo que en sus sociedades actuales se encuentren altas cuotas de violencia, expresadas de distintas maneras. Estas notas comunes hacen que, salvando las diferencias propias de cada uno (como por ejemplo el marcado racismo y la composición con alta presencia de pueblos originarios en Guatemala, fenómeno que no se da en Nicaragua ni en El Salvador), son más los rasgos que los unen que aquellos que los separan.