Así es la novísima izquierda latinoamericana y mundial. Levanta expectativas y más tarde se queda en nada. Desea ganar el poder a toda costa, pero sin proyecto.
Marcos Roitmann Rosenmann / LA JORNADA
Cada cierto tiempo nace una nueva izquierda, eso sí, cada vez más a la derecha. La excepción, la década de 1960. Fértil en debates, enriqueció el movimiento emancipador, no sólo en América Latina (AL), sino en el entonces llamado Tercer Mundo. Sirva de referente, Franz Fanon y Los condenados de la tierra, obra decisiva para entender los movimientos de liberación nacional, la mentalidad del colonizador y las élites cipayas en África. En AL, a tenor de la revolución cubana, dos obras de referencia obligada vieron la luz: La historia me absolverá, de Fidel Castro (1953), y La guerra de guerrillas, del Che Guevara. Ambas sentaron las bases de las luchas contra las tiranías.
