sábado 21 de enero de 2012

Dos casos centroamericanos: Nicaragua y Panamá

Situados cada uno en las antípodas ideológico-políticas, Nicaragua y Panamá encarnan dos modelos distintos de desarrollo, y se emparentan cada uno por su lado con tendencias más generales que se expresan hoy en América Latina.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costas Rica

rafaelcuevasmolina@hotmail.com

(Fotografía: el presidente panameño Ricardo Martinelli y el exmandatario colombiano Alvaro Uribe, afinidades políticas de una tendencia latinoamericana)

En efecto, Nicaragua se encuentran alineada con las propuestas emanadas de la ALBA, e impulsa una versión agiornada del original planteamiento revolucionario del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de los años 80. A pesar que la beligerancia de otrora conoce un atemperamiento manifiesto, se ha ganado la hostilidad no solo de los Estados Unidos sino también de varios países de la Unión Europea.

Las críticas que le hacen estos países se refieren, casi exclusivamente, a los procesos electorales que han tenido lugar en el 2010 y el 2011, los cuales califican de viciados y corruptos. Las acusaciones no son muy diferentes a las que se le hacen a Evo Morales, Rafael Correa y Hugo Chávez: como en estos países las fuerzas progresistas han decidido participar en el juego electoral y han recibido un fuerte apoyo de la población, se cuestiona la limpieza de los comicios en los que participan.

No hay uno solo de ellos al que no se le tache de populista con tendencias autoritarias, y se le acuse de maniobrar para eliminar la separación de poderes del Estado.

Nicaragua ha sido objeto de sanciones que han limitado la colaboración extranjera. Alemania ha sido la última en anunciar esta semana que termina que reducirá en un 50% su colaboración, es decir, en aproximadamente $15 millones.

Sanguinetti y los “populistas”: otra vez, civilización o barbarie

El expresidente uruguayo, Julio María Sanguinetti, deja al descubierto uno de los temores que anidan en la mentalidad de los grupos dominantes en nuestra América: les horroriza que la democracia, por fin, empieza a ser vivida y reclamada por los pueblos como espacio permanente de construcción y participación colectiva, y no como diálogo entre los poderosos que pactan en las sombras.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

(Fotografía: el expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti)

El expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti, desde su nueva trinchera política en el diario español El País, presentó al mundo una visión casi apocolíptica de los gobiernos y procesos políticos de América del Sur, en un artículo plagado de omisiones y prejuicios titulado “La sombra populista” (09-01-2012).

Padre fundador del Círculo de Montevideo, organización privada de la que son eximios miembros, entre otros, los expresidentes Oscar Arias, Álvaro Uribe y Ernesto Zedillo; el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza; y el magnate mexicano de los negocios, Carlos Slim; Sanguinetti recurre a un guión de terror para describir el peligro que, desde su perspectiva, encarnan los líderes populistas latinoamericanos –los nuevos bárbaros que aparecen en Venezuela, Ecuador o Argentina- para la civilización forjada durante décadas por oligarquías que tenían los pies en América Latina, pero la cabeza en París y Miami.

Sigue el ruido Abajo y a la Izquierda

Desde el 30 de diciembre de 2011 y hasta el 2 de enero de 2012 se reunieron representantes de movimientos sociales antisistémicos de todo el mundo en San Cristóbal de las Casas, Mexico. La principal motivación fue la conmemoración de los 18 años del levantamiento indígena Zapatista. El encuentro contó con la presencia de líderes populares que debatieron en torno de los límites del capitalismo, la creación de formas alternativas de democracia y los modos de comunicar las diferentes luchas de Occidente. ¿La consigna? “¡Estamos hasta la madre!”

Victoria Darling / Especial para Con Nuestra América

Con la presencia de dirigentes de movimientos sociales y políticos de Mexico, Chile, España, Estados Unidos, Francia y Grecia, se desarrolló en el estado mexicano de Chiapas, el II Seminario internacional de reflexión y análisis: “Planeta tierra: movimientos antisistémicos”.

Los debates giraron en torno de los levantamientos que vienen ocurriendo a escala mundial y sus vínculos, se afirma que los alzamientos populares en Túnez y en Grecia, los “indignados” de España así como los jóvenes de Wall Street están demostrando su hartazgo hacia un capitalismo corporativo profundamente injusto. Jérome Baschet, doctor en Historia por la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de París comentaba: “El movimiento mundial ha surgido como un cruce de todas las luchas: la lucha contra el despojo de bienes materiales, de tierras, de formas de vivir, de capacidad de decidir. Es un movimiento que convoca a todos los que se sienten desposeídos”.

Y en la misma tónica, Boaventura de Sousa Santos -sociólogo director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra, Portugal- declaraba que no se puede mirar desde la izquierda y luchar contra el capitalismo sin tomar como referente al EZLN y la lucha que comienza en todo el mundo con el levantamiento indígena de las montañas del sureste mexicano.

Guatemala: Las osamentas de Comalapa

En la inmensa mayoría de países del planeta, el macabro hallazgo de cientos de osamentas humanas en los terrenos aledaños a un Destacamento Militar hubiera sido noticia espectacular y por largo tiempo. En un país de memoria débil como Guatemala, esta monstruosidad, rápidamente pasa al olvido.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América

Desde Puebla, México

A lo largo de estas semanas me he estado refiriendo al tema del genocidio y de las violaciones a los derechos humanos en Guatemala. He recibido comentarios críticos de lectores y lectoras que me recriminan el olvidar que “los guerrilleros no eran blancas palomitas”. En efecto no lo eran, porque si lo hubieran sido no se habrían enfrentado a tiros con uno de los ejércitos contrainsurgentes más avezados del continente. Pero al mismo tiempo que recibía estos comentarios que agradezco, la familia del ingeniero Sergio Linares Morales me ha hecho llegar información sobre las condiciones en las cuales fueron encontrados sus restos en las inmediaciones del Destacamento Militar de Comalapa, Chimaltenango.

En 2003 según me dicen, Rosalina Tuyuc recibió informaciones de que en algún lugar distante 300 metros de dicho destacamento, se tenían noticias de la existencia de cementerios clandestinos. En el informe oficial sobre el caso de Sergio, la Fundación de Antropología Forense de Guatemala (FAG) indica que en 2003 comenzó las labores de exhumación y encontró los restos óseos de 220 personas. Los restos de Sergio Linares Morales fueron encontrados en una de las aproximadamente 52 fosas que existían en el lugar, en la cual también se encontraban los restos de otras cinco personas las cuales se presume fueron asesinadas al mismo tiempo y lanzadas a dicha fosa. Una de las cinco osamentas, además de la de Sergio Linares Morales, corresponde a quien en vida fuera Amancio Villatoro, líder sindical de la Fábrica de Chicles Adams. Por ello se presume que los restos de estas otras personas pueden corresponder a los de algunos de los 183 capturados que aparecen en el llamado Diario Militar.

José Carlos Mariátegui y Ollanta Humala Tasso

¿Dónde queda el tan pregonado ascetismo ideológico del nuevo programa de gobierno de Ollanta Humala? ¿Puede existir tecnocracia exenta de ideología? ¿Dónde quedan los partidos de izquierda que acompañaron la concertación? ¿Quedan a la espera de otro mesías a quien subírsele al coche, sin posibilidad de formular una propuesta propia y alternativa para los nuevos tiempos?

José Toledo Alcalde / Especial para Con Nuestra América

Desde Lima, Perú

“Con los restos del Amauta, fueron sepultadas también sus ideas”. Aníbal Quijano.

En el Perú de todas las sangres[1] del siglo XXI no podríamos insistir en que el problema socio-económico principal comprende a las tres razas señaladas por José Carlos Mariátegui (1895-1930, en adelante Amauta): la indígena comprendida por los indios incásicos y aztecas, los indígenas sevícolas y la raza negra. Aunque la persistencia de la exclusión social insiste en anclarlo a un pasado expoliador.[2] Sin llegar a afirmar la existencia de una síntesis de razas el Amauta no excluyó de su análisis los grupos étnicos, que al igual que el originario andino y selvático sufría la opresión del colonizador: “Los indígenas y negros están en su mayoría, incluidos en la clase de obreros y campesinos explotados, y forman la casi totalidad de la misma”.[3] Para esta reflexión nos referiremos básicamente al artículo “El Progreso Nacional y el Capital Humano”.[4]

Aquella síntesis de todas las razas – a la que aludió el político argentino Alfredo Lorenzo Palacios (1881-1965)- la encontramos en nuestro tiempo con mayor esplendor que en los tiempos del Amauta. Esa densa capa indígena[5] a la cual el Amauta señaló como extraña al proceso de formación de la peruanidad, no es más extraña ni ajena, asumió desde hace mucho su rol transformadoramente histórico en el proceso de construcción de una identidad sólida y soberana al margen de influencias caprichosamente colonizadoras. Intentaremos sumergirnos en las entrañas del artículo del Amauta - que intitula esta reflexión - y desde allí contrapuntear el anhelado sueño de inclusión social que hizo parecer a Ollanta Humala Tasso como el nuevo adalid de inspiración andino-nacionalista. Hablamos de un Perú y una América Latina de todas las sangres.

Ecuador: Quinto aniversario de la Revolución Ciudadana

Ecuador conmemora los 5 años del gobierno de Rafael Correa. Tras una serie de presidentes que, a lo largo de una década, no pudieron siquiera terminar sus mandatos, por el repudio popular, Correa consigue una estabilidad institucional y legitimidad por el apoyo popular, que ningún otro presidente había conseguido en la historia del país.



Artículo relacionado: Rafael Correa: “No hemos podido cambiar el modelo de acumulación”

Emir Sader / ALAI

En el auge de la euforia neoliberal, algunos gobernantes dolarizaron sus economías, en medio de la crisis financieras, creyendo que con el sello del billete verde vendrían todas las bondades que el Imperio promete.

El Salvador y Ecuador fueron víctimas de ese embuste. (El otro país que usa el dólar es Panamá, país postizo, creado por la inducción de Estados Unidos para que la región norte de Colombia se separara y se prestara para la construcción del Canal de Panamá, con moneda también impuesta por Estados Unidos)

El Salvador y Ecuador fueron inmediatamente afectados por el resquebrajamiento aún mayor de sus economías y por las enormes olas de inmigración hacia Estados Unidos y Europa. Los países renunciaban a hacer política monetaria –su Banco Central pasó a ser la Reserva Federal de Estados Unidos-, sin tener beneficios, sólo efectos negativos.



Años después, los dos países están presididos por gobiernos progresistas –Rafael Correa en Ecuador, Mauricio Funes en El Salvador–; también por las dramáticas consecuencias de esas políticas neoliberales.



Desarrollo, postextractivismo y “buen vivir”

La necesidad de ensayar una salida para después del extractivismo se vuelve indispensable. Por un lado, ese esfuerzo tiene un sentido de urgencia, en tanto distintas comunidades locales sufren los impactos sociales, ambientales y económicos de los emprendimientos extractivistas. Por otro lado, esa tarea es inevitable. Recursos, como los mineros o los petroleros, se agotarán inevitablemente.

Eduardo Gudynas / Revista Pueblos

El desarrollo contemporáneo ha sido uno de los grandes mitos del siglo XX. Representó tanto el sueño de una vida mejor para millones de personas, como una legitimación teórica y práctica para diseminar en todo el planeta la creencia en el crecimiento económico. Esa postura también está profundamente arraigada, asumiéndose que las economías nacionales, y por lo tanto la economía planetaria, podrían crecer por siempre en un proceso de expansión perpetua.

Estas íntimas vinculaciones entre las ideas de progreso, desarrollo y crecimiento se generaron en las primeras décadas del siglo XX, y cristalizaron hacia mediados de la década de 1940.

Sin embargo, por lo menos desde mediados de los años sesenta, comienzan a sumarse las críticas y advertencias sobre esos postulados. Por un lado, se señalaron los llamados límites sociales, tales como las tensiones en las aglomeraciones urbanas, la segregación impuesta por los ingresos monetarios, o la marginación espacial donde los pobres se arrinconan en unos barrios mientras los ricos se protegen en otros.

Brasil trascendió a la multipolaridad y México se estancó en la unipolaridad

México se encuentra ausente de las grandes jugadas de los mandatarios de Sudamérica en sus variantes del ALBA y UNASUR. Peor aún: se arroja insensatamente a los brazos del militarismo de Estados Unidos, llevándolo a la incrustación del “México neoliberal”, en la fase calderonista, al desquiciante Plan México: un clon del Plan Colombia.

Alfredo Jalife-Rahme / LA JORNADA (México)

El asombroso éxito de Brasil en la primera década del siglo XXI se suele atribuir en forma hiperreduccionista al rubro geoeconómico y deja de lado la toma de decisiones de gran trascendencia geopolítica que colocaron al gigante sudamericano en los primeros sitiales del planeta.

En forma relevante el dos veces canciller Celso Amorim –en la fase de Itamar Franco (etapa de unipolaridad estadunidense), de 1993 a 1995, y en la “era Lula”, de 2003-2011– revela en un luminoso ensayo en America’s Quarterly (“Reflejos sobre el crecimiento global de Brasil”, primavera de 2011) la “imaginación” de su país, que entendió la dinámica del nuevo orden mundial en su travesía de la caduca unipolaridad a la incipiente multipolaridad y a cuya lectura se adelantó un año antes el equipo de Lula (“El éxito de Brasil y el fracaso del México neoliberal panista”; Contralínea, Radar Geopolítico, 22/5/11).

No es igual la toma de decisiones por la misma persona en dos fases distintas de la geopolítica global. Mientras Brasil se arriesgó temerariamente en 2003 al pronunciarse contra la invasión de Estados Unidos a Irak, el “México neoliberal panista” profundizaba su relación bilateral con la otrora superpotencia unipolar: aquí se comenzó a escribir el diferente destino de los dos países de Latinoamérica.

La segunda guerra fría y América del Sur

Si el objetivo de Estados Unidos frente a China consiste en “poner de rodillas a su economía, mediante el bloqueo de sus vías de suministro de energía”, esa política -que no es nueva- es de hecho un anuncio para el resto del mundo. Recordemos dos hechos: Sudamérica aporta el 25 por ciento del petróleo que importa Estados Unidos y los mayores descubrimientos de crudo en la última década están en aguas territoriales brasileñas.

Raúl Zibechi / ALAI

La “guerra contra el terror” inaugurada por George W Bush tras los atentados del 11 S, está siendo desplazada por la “contención” de China, la nueva estrategia delineada por el Pentágono para cercar y, eventualmente, ahogar a la potencia asiática, con el objetivo de mantener la supremacía global. El último viraje del imperio involucra de lleno a Sudamérica.

Noviembre fue el mes en que se plasmó el cambio de rumbo. “En nuestros planes y presupuestos para el futuro, vamos a asignar los recursos para mantener nuestra fuerte presencia militar en esta región”, dijo Barack Obama el 17 de noviembre ante el parlamento australiano. En la edición de noviembre de Foreing Policy, la secretaria de Estado Hillary Clinton hizo algunas precisiones. “Durante los últimos diez años hemos dado ingentes cantidades de recursos a Irak y Afganistán. En los próximos diez años, debemos ser inteligentes acerca de dónde invertimos nuestro tiempo y energía, de forma que logremos la mejor posición posible para mantener nuestros liderazgo”.

En la próxima década, según Clinton, Estados Unidos realizará la mayor inversión “diplomática, económica, estratégica y demás, en la región Asia-Pacífico”. Como en toda estrategia estadounidense, lo militar y lo económico forman una sola política. En lo inmediato, se adelanta el despliegue de 250 infantes de marina en Darwin (norte de Australia), hasta alcanzar los 2.500 militares. Hasta ahora el Pentágono cuenta con bases en Japón, Corea del Sur, Taiwán y Guam, pero al establecerse en Australia forma una tenaza sobre la salida de China al océano Pacífico. Esta política forma parte del objetivo no declarado de formar una “OTAN del Pacífico” para presionar y cercar a China.

Colonialismo, democracia e izquierdas

Como la derecha sólo se preocupa por la democracia en la medida en que ésta sirve a sus intereses, hoy las izquierdas son la gran garantía de salvación para la democracia. ¿Estarán a la altura de la tarea? ¿Tendrán el coraje de refundar la democracia más allá del liberalismo?

Boaventura de Sousa Santos / Página12

Las divisiones históricas entre las izquierdas fueron justificadas por una imponente construcción ideológica pero, en realidad, su sostenibilidad práctica –es decir, la credibilidad de las propuestas políticas que les permitieron atraer seguidores– se basó en tres factores: el colonialismo, que permitió el desplazamiento de la acumulación primitiva del capital (a través del despojo violento, con incontable sacrificio humano, muchas veces ilegal y siempre impune) hacia fuera de los países capitalistas centrales donde se libraban las luchas sociales consideradas decisivas; la emergencia de capitalismos nacionales con características tan diferentes (capitalismo de Estado, corporativo, liberal, socialdemocrático) que daban verosimilitud a la idea de que habría alternativas para superar el capitalismo; y, finalmente, las transformaciones que las luchas sociales fueron produciendo en la democracia liberal, permitiendo alguna redistribución social y separando, hasta cierto punto, el mercado de las mercancías (los valores que tienen precio y se compran y venden) del mercado de las convicciones (las opciones y los valores políticos que, al no tener precio, no se compran ni se venden). Si para algunas izquierdas esa separación era un hecho nuevo, para otras era un engaño peligroso.

Camila Vallejo: “Me gustan Evo Morales y Correa”

"Estoy cansada física y mentalmente. Siento una carga muy grande. La gente quiere que tenga respuesta para todo y tienen la expectativa de que voy a cambiar Chile, yo sola. En la calle me gritan: '¡Los apoyamos, no nos abandonen!'. Pero la responsabilidad, chucha, es de todos. Yo soy solo una joven de 23 años...". Una entrevista con la dirigente estudiantil chilena.

Rocío Montes Rojas / El País (España)

Cuando Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling intenta volver a ser la veinteañera desconocida de hace un año, apaga su móvil destartalado y se traslada a una casa del Cajón del Maipo, una localidad en la precordillera, a unos 52 kilómetros de Santiago. Fue lo que hizo el 31 de diciembre junto a un pequeño grupo de amigos para pasar la Nochevieja. El Partido Comunista, donde milita desde los 19 años, ofreció al día siguiente el tradicional caldillo de congrio con el que festeja la llegada del Año Nuevo junto a la prensa. Pero la icónica dirigente universitaria, protagonista del movimiento estudiantil chileno, amante del rock clásico y la bossa nova, del hip-hop y la cumbia, no acudió a la celebración.

En diversos lugares del planeta la han descrito como la joven y bella revolucionaria que ha cambiado la topografía del debate político y social chileno en tan solo nueve meses. La estudiante de Geografía ha sido comparada con el Che Guevara y La Pasionaria. Ha recibido hasta treinta peticiones diarias de entrevistas. Un jubilado de la ciudad de Valparaíso se tatuó su rostro en el brazo. Un cantante alemán le compuso una canción que subió a YouTube. Pero, sin contabilizar la fama que la precede, y su belleza alabada por hombres y mujeres, Camila Vallejo parece ser una joven normal que se apasiona e indigna por los mismos motivos que la mayor parte de su generación. Lea la entrevista completa aquí…

Quince Duncan: un fabulador de la (otra) posguerra

Entrevista al narrador, ensayista y profesor costarricense Quince Duncan, jurado del Premio Extraordinario de estudios sobre la presencia negra en la América y el Caribe contemporáneos, que ha convocado para este año el Premio Casa de las Américas en Cuba.

Marianela González / LA VENTANA (Cuba)

El costarricense Quince Duncan lee relatos fabulosos, en una breve pausa a la revisión de obras en concurso. Comparte con nosotros sus propios textos. Mientras lo hace, interpreta los personajes como si los habitase. No vive en Puerto Limón, como nos complacería descubrir; pero como un Marcus Garvey de nuestros días, ha dedicado los suyos a hurgar en tierras americanas buscando a los hijos de África: de cualquier tiempo, geografía y color, para cocinarles luego en fabulaciones tan exquisitas como las que ahora escuchamos.

He llegado tarde: le oigo mencionar a Rosa Parks, a Mariana Grajales, a Martin Luther King, a los principales hombres de la Revolución Haitiana. Me desconcierta la pluralidad, pero en tanto sujetos literarios, todo está claro: ellos dialogan, aman, yerran, se arrepienten, pelean. El escritor asume la diáspora africana desde sus potencialidades infinitas para comunicar, desde sus resortes narrativos. La verdadera historia de los negros en América hemos de componerla los lectores. O no. A esta hora, cuando he leído ya casi todo su libro y advertido la serenidad con que degusta las obras en concurso, creo que ni siquiera se lo propone. Quince Duncan es aún más ambicioso.

En Un mensaje de Rosa, el relato sobre un supuesto encuentro entre Mariana Grajales, madre de Antonio Maceo, y José Martí, ¿cuánto tiene de realidad y cuánto de fabulación?

El encuentro se dio en Jamaica, en un momento en que ambos cubanos estaban exiliados. El interés de Martí era encontrarse con Antonio. Qué se dijeron, ya es recreación mía, auxiliado de algunos elementos de realidad. Por ejemplo, a Mariana le decían “la negra que sonríe”, “la negra que nunca llora”, y con esos detalles me aventuré en la ficción.

«Un mensaje de Rosa es una obra literaria que hecha a partir de relatos, pero es una novela. Narra la historia de una familia africana, una pareja que espera noticias de sus hijos que partieron de aquel continente hace cientos de años. Cansados de esperar, el esposo promete que en un mes tratará de averiguar qué fue de ellos. Durante ese tiempo suceden todos estos relatos. Los personajes del libro son los descendientes de esa familia africana: Mariana Grajales, Martin Luther King, Marcus Garvey…».

Cuba: La incontinencia de los marines (video)

La Pupila Insomne y Cubainformación

La difusión de imágenes de sadismo, protagonizadas por integrantes del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos en Afganistán, han hecho recordar otros comportamientos de miembros de esa agrupación, como cuando en 1949 se orinaron sobre la estatua del héroe nacional cubano José Martí.

sábado 14 de enero de 2012

Guatemala: El país de nunca jamás

La oligarquía guatemalteca ha puesto una vez más a uno de los suyos en el poder. Pudo haber sido elegido de forma diáfana y sin retruécanos, pero eso no significa que los intereses que representa no sean de los más atrasados.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

rafaelcuevasmolina@hotmail.com

Fotografía: El nuevo presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina.

Este sábado 14 de enero asume la presidencia de Guatemala el exgeneral Otto Pérez Molina al que, como se sabe, se sindica de haber participado, como ejecutor directo, en la guerra contrainsurgente en la década de 1980.

Encuentra ante sí un panorama desolador: uno de los países más pobres de América Latina; uno de los más violentos; uno de los más desiguales; uno de los más racistas. Encuentra al país con más desnutrición infantil de todo el continente y con más desaparecidos políticos. Un país totalmente penetrado y, en muy buena medida, tomado por las mafias del narcotráfico y el crimen organizado.

Un panorama para ponerse a llorar.

Pero el exgeneral Pérez, sacando fuerzas de flaqueza, sin arredrarse, decide poner buena cara ante la adversidad y, sin inmutarse, se hace confeccionar un traje exclusivo en la casa Salvatore Ferragamo para lucirlo esplendentemente durante la ceremonia en la que se le impondrá la banda presidencial. Ostentará también un reloj marca Rolex. “Vamos a estrenar todo el atuendo –dijo- ya que es una ocasión muy especial”.

Integración y medios en clave latinoamericana

En un mundo como el nuestro, donde la tecnología, la información y la comunicación son cada vez más influyentes en los procesos políticos, económicos y culturales, no es posible pensar en sociedades más justas, tolerantes y abiertas, sin avanzar con decisión y fortaleza en la democratización del campo mediático.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

La idea de que no es posible la integración profunda de América Latina y el Caribe si al mismo tiempo no se construyen los consensos sociales en torno a nuestra unidad de destino común desde la esfera de lo simbólico, de la cultura, de la producción de sentido y las comunicaciones, cada vez adquiere mayor reconocimiento y presencia en los organismos de la integración regional.

En el año 2005, la puesta en marcha de Telesur, la cadena multiestatal latinoamericana surgida en el seno del ALBA, fue el punto de partida de la integración comunicacional, no solo porque cristalizó algunas de las propuestas formuladas por la comisión de UNESCO que analizó los problemas de la comunicación mundial a principios de la década de 1980 (expuestas en el célebre Informe MacBride) , sino además porque abrió una ventana informativa y cultural para conocer realidades nuestroamericanas que son oficiosamente ignoradas e invisibilizadas por los grandes conglomerados mediáticos privados. A esta iniciativa en el ámbito de la televisión, le siguió la constitución, en 2011, de la Unión Latinoamericana de Agencias de Noticias (ULAN), que articula el trabajo de nueve agencias de Argentina, Bolivia, Venezuela, México, Paraguay, Guatemala, Ecuador, Brasil y Cuba.

Este año, UNASUR podría dar un nuevo paso con la creación de la Red de Medios Públicos de Suramérica, cuyo convenio constitutivo se firmaría en febrero próximo en Bogotá.