sábado, 24 de enero de 2015

Guatemala: Condenado un asesino mayor. Faltan otros.

El asesino mayor condenado a 90 años de prisión se llama Pedro García Arredondo, y fue el jefe del comando que, el 31 de enero de 1980, arremetió contra la Embajada de España en Guatemala, tomada por campesinos y estudiantes universitarios que denunciaban los atropellos de los que eran objeto en el departamento del Quiché, y mató a 37 personas, entre ellos al padre de Rigoberta Menchú, Vicente Menchú, a un exvicepresidente y a un exministro de Exteriores de Guatemala.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

El exjefe de policía Pedro García Arredondo.
De sus jefes inmediatos, únicamente sobrevive Donaldo Álvarez Ruiz, ministro de Gobernación. Álvarez es prófugo de la justicia internacional. Murieron en su cama, impunes, el ex presidente Romeo Lucas (1978-1982); el ex director general de la Policía Nacional, Germán Chupina Barahona, jefe inmediato de García Arredondo, y su par, el jefe del Cuerpo de Detectives, Manuel de Jesús Valiente Téllez.

En estos días se ha retomado, en los tribunales guatemaltecos, otro juicio con características similares, en la medida que en él se juzga a otro violador mayor de los derechos humanos: Efraín Ríos Montt.

Para una pormenorizada descripción de estos acontecimientos, transcribimos a continuación, íntegro, el llamado “Caso ilustrativo N° 79” del Proyecto Interdiocesano de Recuperación de la Memoria Histórica ( REHMI), que fue organizado y dirigido por el obispo Juan Gerardi, quien fuera asesinado dos días después de presentar el informe final de dicho proyecto en 1998.

Guatemala: La suerte de un esbirro

La condena de un  asesino como fue Pedro García Arredondo es un acto de justicia que ocasiona alegría. Pero para aquellos que fuimos sus víctimas y sobrevivimos, este tiempo de alegría debe ser tiempo de reflexión. De una reflexión que nos aleje del odio y de la sed de venganza.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

El 19 de enero de 2015, quien fuera el temible jefe del Comando 6 de la Policía guatemalteca en los años de la dictadura militar recibió una nueva condena. El tribunal que lo juzgó,  lo condenó a purgar 90 años de prisión  por el incendio de la embajada de España  en enero de  1980 y por el asesinato de los estudiantes Gustavo Hernández y Jesús España durante los actos fúnebres de las víctimas inmoladas en la embajada. Esta sentencia se agrega a la de 70 años  que recibió el 21 de agosto de 2012 por la desaparición forzada del estudiante Edgar Sáenz Calito. Muy probablemente quien fuera uno de los esbirros más conocidos de la dictadura encabezada por Romeo Lucas García, pasará en prisión  el resto de sus días.

Juzgar y castigar los crímenes de guerra: desapariciones forzadas e impunidad en Guatemala

¿Por qué es importante lograr una condena de hechos que ya están comprobados como delitos de lesa humanidad, por tanto imprescriptibles? Porque el respeto a la ley es lo único que puede servir para construir una sociedad con alguna cuota de paz y armonía. El no respeto a la ley, la impunidad, es la invitación a más violencia. Estudiar las desapariciones forzadas de personas puede ayudar a comprender este fenómeno.

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América*
Desde Ciudad de Guatemala

Introducción

“Comprender todo no significa perdonar todo”
Sigmund Freud

La palabra “reconciliación” es, seguramente, de las más difíciles y problemáticas que pueda haber en el campo de las ciencias políticas. Pensar la reconciliación en términos políticos, en términos sociales como parte de un colectivo, de una gran masa de personas, es tremendamente complejo. Lo es porque, en realidad, la reconciliación constituye un proceso comprensible -y posible- entre dos partes cuando se trata de un universo micro: dos personas, una pareja, una familia, un pequeño grupo.

Costa Rica: La Cumbre de la CELAC y el aldeanismo

Más allá de preparativos, comitivas y discursos oficiales –y oficiosos-, lo cierto es que el balance de la presidencia costarricense de la CELAC es magro y no da para celebraciones: por contradicciones y rasgos de nuestra cultura política, dejamos pasar la oportunidad de impulsar con mayor decisión el acercamiento de Costa Rica a las nuevas realidades nuestroamericanas, por medio de este espacio de integración.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

La III Cumbre de la CELAC se realizará a finales del mes de enero en Costa Rica, un país en el que a su clase política dominante, anquilosada en sus prejuicios, le genera escozor tan solo la idea de sentarse a dialogar con gobiernos de izquierda, que impulsan proyectos nacional-populares y que se atrevieron a emprender caminos posneoliberales que cuestionan dogmas todavía vigentes en nuestra sociedad; un país en el que los medios de comunicación hegemónicos ya encendieron las alarmas ideológicas y desataron los fantasmas del anticomunismo por la presencia de delegaciones de Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia; y en definitiva, un país en el que los llamados grandilocuentes de los poderes fácticos para que el gobierno desarrolle con moderación y sensatez la política exterior, dejan al descubierto las enormes dificultades que se nos presentan cuando la historia nos reclama mirar y movernos más allá de los límites de nuestro aldeanismo.

Fidel y la prensa vulgar

La mafia de la extrema derecha de Miami sigue trasnochada desde el pasado 17 de diciembre, porque no acepta que Cuba y Estados Unidos normalicen relaciones diplomáticas.

Ángel Bravo / Especial para Con Nuestra América

Como había sido previsto, los enemigos de Cuba, que ahora llaman comunista a Barack Obama, harían provocaciones, para obstaculizar el acuerdo entre ambos países. El primer intento fue el performance -nada artístico- de Bruguera el 30 de diciembre, que culminó –sin iniciar- en un rotundo fracaso. El “gran” evento fue publicitado groseramente desde Miami y Madrid, pero en Cuba a nadie le interesó. Las reacciones de los diarios dirigidos desde esas ciudades fueron chillidos y pataleos propios de desesperados y perdedores.

Inconformes con esa derrota, los enemigos de la paz, que viven a sus anchas de la contrarrevolución y temen el fin de su negocio, apostaron en días recientes, a crear zozobra -según ellos-, con la noticia de que Fidel había muerto. Las evidencias eran: llevaba mucho tiempo sin salir en público; no había vuelto a escribir sus reflexiones; no había recibido a los tres héroes;  no se había expresado sobre los acuerdos entre Cuba y Estados Unidos, y para el 56 aniversario de la Revolución, no había dicho nada. Conclusión: está muerto. Como puede verse, son gente que no puede vivir sin Fidel; su colosal figura los obsesiona.

Cuba-EE.UU: Un denso diálogo

La inminente apertura de embajadas en ambos países será el primer paso para poner fin al bloqueo. Sería un ridículo mundial que Estados Unidos estableciera relaciones diplomáticas con un país y, al mismo tiempo, mantuviera una agresiva política destinada a derrocar al gobierno con el que se está negociando la normalización de sus relaciones.

Atilio Borón* / Página12

Comenzaron ayer las conversaciones para normalizar las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, consecuencia del anuncio conjunto realizado el 17 de diciembre pasado. Se espera que el día de hoy se incorpore a la reunión Roberta Jacobson, subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental. Si ayer el eje de las negociaciones estuvo puesto en el tema migratorio, a partir de hoy y hasta mañana viernes la agenda se ampliará considerablemente a los efectos de hacer lugar a un nutrido listado de asuntos pendientes.

El inicio de estos intercambios será apenas el primer paso de un largo trayecto pleno de acechanzas. Hay quienes en Cuba y fuera de ella sostienen que la reanudación de las relaciones diplomáticas pondrá en peligro la continuidad de la Revolución al abrir la isla a los aplastantes influjos económicos, políticos e ideológicos del imperio. Pero se equivocan: primero porque aquéllos ya se hacen sentir, y bajo sus formas más perversas. ¿O es que el bloqueo no ejerce una influencia crucial en la economía cubana?

Bolivia: Evo, presidente record

Con buena letra y a fuego lento, Evo Morales fue logrando que una propuesta contrahegemónica fuese transitando hacia una sólida hegemonía posneoliberal en múltiples dimensiones.

Alfredo Serrano Mansilla* / Página12

Evo Morales, presidente de Bolivia. 
Parece haber transcurrido más de un siglo desde aquellos momentos en los que el presidente boliviano Evo Morales estaba sometido a eso que el mismo vicepresidente Alvaro García Linera llamara el “empate catastrófico”. Se habían ganado las elecciones de finales del 2005 por mayoría absoluta y las elecciones a la Asamblea Constituyente del 2006, pero esto, de ninguna manera iba a significar que la disputa política se hubiese decantado definitivamente a favor de la Revolución Democrática y Cultural propuesta por el MAS. Eran meses en los que los constituyentes masistas tuvieron que salir literalmente huyendo después de ser perseguidos en Sucre o en los que el propio presidente no podía ni aterrizar en aeropuertos del propio territorio nacional. Eran años difíciles en los que la otra mitad del país, esa llamada media luna, desconocía a un presidente que había llegado para iniciar un proceso acelerado de cambio a favor de la mayoría social boliviana. Fueron momentos complicados propios de la política, con su esencia confrontativa, en esa etapa inicial en la que Bolivia venía mal acostumbrada, de una larga época donde el consenso venía a ser realmente un disenso, en los que una minoría imponía cualquier “acuerdo” en contra de la mayoría.

Ecuador: 8 años de Revolución Ciudadana

El Gobierno de la Revolución Ciudadana (2007-2015) inició un nuevo ciclo histórico en Ecuador, frente al que rigió entre 1979-2006.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo

Gracias al proceso constituyente, la Constitución de 2008, el liderazgo del presidente Rafael Correa y el apoyo ciudadano expresado en diez momentos de votaciones electorales o de consultas populares, se afirmaron otros procesos: poder ciudadano en el Estado; reinstitucionalización del Estado nacional, su soberanía y dignidad; estabilidad gubernamental y reforzamiento del sistema democrático; fortalecimiento y expansión de inversiones públicas en obras y servicios (particularmente en educación, salud y seguridad social); economía de mercado regulada estatalmente, con promoción empresarial pero con obligaciones y responsabilidades sociales; hegemonía política de una nueva izquierda; identidad latinoamericana; y, sobre todo, mejoramiento sustancial de las condiciones de vida y de trabajo que, medidas a través de distintos índices (empleo, equidad, salarios, inversión social, etc.), reflejan un cambio inédito en la vida del país, según lo constatan entidades como NN.UU. o Cepal, al punto de convertir a Ecuador en un referente en el ámbito latinoamericano.

La intolerancia en el Brasil actual y en el mundo

El fundamentalismo y el dogmatismo vuelven absoluta su verdad. Así ellos se condenan a la intolerancia y pasan a no reconocer ni respetar la verdad del otro. Todo esfuerzo de supresión termina en el terror de los que presumen tener la verdad y la imponen a los demás. El exceso de verdad acaba siendo peor que el error.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

El reciente asesinato de los caricaturistas franceses de Charlie Hebdo y la última elección presidencial en Brasil han traído a la luz un dato latente en la cultura brasileña y en el mundo: la intolerancia. Me voy a restringir a aquélla, pues ya he abordado la otra, la de Charlie Hebdo, en un artículo anterior. La intolerancia en Brasil es parte de aquello que Sérgio Buarque de Holanda califica de «cordial» en el sentido de odio y prejuicio, que vienen del corazón como la hospitalidad y la simpatía. En vez de cordial yo preferiría decir que el brasileño es pasional.

Lo que se pudo ver en la última campaña electoral fue lo «cordial-pasional», en forma de odio de clase (desprecio del pobre) como de discriminación racial (nordestino y negro). Ser pobre o negro y nordestino implicaba una tara y de ahí el deseo absurdo de algunos de dividir Brasil entre el Sur «rico» y el Nordeste «pobre».

Argentina: Estamos dispuestos a cualquier esfuerzo para que el camino sea de profundización y no de restauración

El Gobierno debe y puede actuar rápidamente iniciando un proceso de disolución de la relación carnal que existe entre los servicios de informaciones y la justicia federal; relación que, por supuesto, no nace con este Gobierno, como dicen algunos, sino que la venimos soportando desde el ’76.

Nicolás San Marco* / Especial para Con Nuestra América
Desde Buenos Aires, Argentina

En torno a la muerte del fiscal Alberto Nisman
se mueven intereses políticos y mediáticos.
Tiene razón el diario La Nación cuando dice que “el deceso del fiscal no es un hecho aislado”. Claro que la sentencia continúa aduciendo que “ocurre en un turbio contexto (…) donde lo que menos parece importar a los funcionarios es la necesidad de verdad y justicia”. Por supuesto, coherentes con una línea editorial plagada de constantes llamados a la desestabilización política permanente y a la búsqueda de la destitución presidencial, lo hace, precisamente, semanas después de gritar a los cuatro vientos que en Argentina los Derechos Humanos son una bandera “politizada” que utiliza el Gobierno para seguir legitimándose en el poder. Ya no es curioso ni llamativo descubrir este tipo de andanzas mediáticas por parte de corporaciones de -des- información como éstas. Tampoco lo es el llamado de Mauricio Macri, colgándose de las instrucciones editoriales de Joaquín Morales Solá, a que “no nos gane el miedo ni la resignación”. Sabemos que el miedo y el terror fue una de las banderas más preciadas que ha levantado la derecha en el mundo frente a procesos políticos y sociales que construyeron precisamente todo lo contrario, estados permanentes de movilización y construcción de poder popular.

Caos sistémico y transiciones en curso

En periodos de inestabilidades y crisis es cuando la actividad de los movimientos puede influir de modo más eficaz en el rediseño del mundo. Es una ventana de oportunidades necesariamente breve en el tiempo. Es durante estas tormentas y no en los periodos de calma cuando la actividad humana puede modificar el curso de los acontecimientos. De ahí la importancia del actual periodo.

Raúl Zibechi / LA JORNADA

La geopolítica nos ayuda a comprender el mundo en que vivimos, en particular en periodos turbulentos como los actuales, cuya principal característica es la inestabilidad global y la sucesión de cambios y oscilaciones permanentes. Pero la geopolítica tiene sus límites para abordar la actividad de los movimientos antisistémicos. Nos proporciona una lectura del escenario sobre el que actúan, lo que no es poco, pero no puede ser la inspiración central de las luchas emancipatorias.

A mi modo de ver, ha sido Immanuel Wallerstein quien ha conseguido bordar de la manera más precisa la relación entre caos en el sistema-mundo y su transformación revolucionaria por los movimientos. En su artículo más reciente, titulado Es doloroso vivir en medio del caos, destaca que el sistema-mundo se está autodestruyendo al coexistir 10 a 12 poderes con capacidad para actuar de forma autónoma. Estamos en medio del tránsito del mundo unipolar a otro multipolar, un proceso necesariamente caótico.

Pensar, sentir y hacer

Francisco, Adolfo Nicolás y Ellacuría dejan claro que para responder a la realidad dramática de las mayorías, se requiere una gran capacidad intelectual colectiva, un corazón que ve y sabe captar las necesidades de los demás en lo más profundo de su ser, un compromiso a favor de la justicia social y, sobre todo, un gran amor por los excluidos del mundo. Esta es la materia más importante que debemos aprender en la universidad y en la vida.

Carlos Ramírez Ayala* / ALAI

El papa Francisco.
Uno de los encuentros más cargados de afecto y cercanía que tuvo el papa Francisco en su visita a Filipinas fue con unos treinta mil jóvenes reunidos en el campus de la Pontificia y Real Universidad de Santo Tomás, fundada hace más de cuatrocientos años por el dominico español Miguel de Benavides, tercer arzobispo de Manila. Ahí el papa hizo dos preguntas de fundamental interés humano y universitario, y dio una respuesta inusual, sorprendente y provocativa. Preguntó cuál es la materia más importante a aprender en la universidad y cuál la más importante a aprender en la vida. Es muy probable que la respuesta que dio el papa no sea la que la mayoría de jóvenes pudiese pensar. Por lo general, se cree que a una universidad se va a sacar un título, una profesión que posibilite mejores condiciones de vida personal y que, de paso, también beneficie en algo a la sociedad en que se vive. Y en lo que respecta a la vida, hay más preocupación por aprender a sobrevivir, producir y consumir, que por vivir con alguna profundidad humana. La vida, en gran medida, está configurada por el sistema económico prevalente.

La democracia en Atenas y el espectro del Grexit

El domingo 25 de enero habrá elecciones en Grecia y no es exagerado afirmar que el mundo va a contener la respiración hasta conocer el resultado. Lo que está en juego es de extraordinaria importancia tanto para la crisis en Europa, como para la economía mundial. Las elecciones podrían ser el anuncio de un episodio determinante en la historia del capitalismo contemporáneo.

Alejandro Nadal / LA JORNADA

Alexis Tsipras, líder de la coalición de izquierda Syriza,
favorita para triunfar en las elecciones griegas.
En 2010 los poderes establecidos en Europa impusieron en Grecia un esquema de austeridad como condición para “rescatar” la economía del atribulado país. La deuda se presentaba como insostenible (alcanzaba 129.7 por ciento del PIB) y el gobierno de Papandreou formalmente solicitó el rescate al Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Desde entonces estas instituciones han puesto a disposición de Atenas un total de 240 mil millones de euros para hacer frente a sus obligaciones financieras, pero al mismo tiempo han impuesto un paquete de intervención similar al utilizado en América Latina en la década de los años ochenta. El objetivo: rescatar a los bancos europeos más expuestos y, de este modo, socializar las pérdidas privadas. Al igual que en América Latina hace 30 años, esto requería el sacrificio de la población.

Francia: democracia o saqueo neocolonial

¿Hasta cuándo el emblema globalizado de la Liberté de la economía de consumo, la égalité de las masas alienadas y la fraternité de las corporaciones multinacionales, ou la mort, seguirán imponiéndose como credo “democrático” fuera del cual lo único que encontramos es saqueo, destrucción y desolación? 

José Toledo Alcalde / Especial para Con Nuestra América
Desde Estados Unidos

El portaviones Charles de Gaulle. 
El lema oficial de la República francesa Liberté, égalité, fraternité parece revivir en su expresión bélica: Liberté, égalité, fraternité, ou la mort! Misterioso péndulo histórico que se encarga de borrar de la memoria, en cual Alzheimer histórico, las condiciones primigenias por las cuales el ser humano transita, el oprimido se convertirá en opresor y el opresor en oprimido y este es el caso de La France. Aquella Francia burguesa insurgida contra la tiranía absolutista de la doble nobleza, político-religiosa, y sus valores liberales de Liberté, égalité, fraternité, lo único que originó en la historia del occidente es dotarnos de una estructura ideológica capaz de construir la más monstruosa maquinaria de saqueo y colonización, en palabras del Papa Juan Pablo II: el capitalismo salvaje, el cual es defendido cueste lo que cueste. ¿Cómo puede hablar de los valores de la democracia el mandatario francés François Holland, después de haber sumido en la pobreza a una de sus más desgraciadas colonias -Haití, que el pasado 12 de enero cumplieron cinco años de aquel dramático terremoto donde murieron más de 220.000 mil personas y 1,5 millones quedaron sin hogar, de las cuales 79.397 personas se encuentran en calidad de desplazadas viviendo en 105 campos en medio de la pobreza extrema- y ahora moviliza millonarios juguetes bélicos en el portaviones Charles de Gaulle hacia Irak?

¿Es posible medir la felicidad?

La felicidad es un “estado de grata satisfacción espiritual y física”, o la “persona, situación, objeto o conjunto de ellos que contribuyen a hacer feliz”, según la vigésima tercera edición del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), publicada en octubre de 2014. En la 22.ª edición, la definición de felicidad era principalmente material, el “estado de ánimo que se complace en la posesión de un bien”.

Fander Falconí / El Telégrafo

Si se concibe la felicidad como un estado espiritual, su medición es imposible: un estado de satisfacción espiritual es algo inconmensurable.

Pero si se trata de esa felicidad definida en el último DRAE (… objeto o conjunto de ellos que contribuyen a hacer feliz), su medición sería uno de los retos que propusieron los premios Nobel de Economía Stiglitz, Sen y Fitoussi en su famoso ‘Informe Sarkozy’ de 2009 a la métrica de la cultura del capitalismo, es decir, poner más atención a las mediciones del bienestar humano y de la satisfacción individual (si se quiere, poner menos atención al lado de la oferta, como la medición del Producto Interno Bruto, y más atención a las condiciones de bienestar de los seres humanos en forma amplia y no solo monetaria).

sábado, 17 de enero de 2015

Costa Rica y la Cumbre de la CELAC

A quince días de la Cumbre, en Costa Rica prácticamente nadie habla o menciona el acontecimiento. Causa mayor revuelo en la prensa televisiva el que, durante el evento, se vayan a cerrar al tránsito vehicular algunas de las principales avenidas de la ciudad capital, ya de por sí muy congestionada, que los temas que se vayan a discutir.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

En poco menos de quince días, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) realizará su Tercera Cumbre de Jefas y Jefes de Estado en San José, capital de Costa Rica.

Como se sabe, la CELAC constituye una de las expresiones más representativas de los cambios que han tenido lugar en América Latina en los últimos 15 años. En ella participan, a diferencia de la OEA, exclusivamente países latinoamericanos y caribeños. Sin la tutela de los EEUU, y a pesar de la diversidad de posiciones ideológicas y puntos de vista políticos que prevalecen en el subcontinente, constituye un espacio autónomo como no había existido nunca antes.

Cartografías de la crisis civilizatoria

Riesgo ambiental, hambre, desigualdad social y rezagos en el desarrollo humano dan cuenta de la cartografía de la crisis civilizatoria actual, entendiendo por esta un momento de ruptura o quiebre profundo, en el que se agota el modelo hegemónico que Occidente, o mejor dicho, las potencias noratlánticas, lograron globalizar e imponer durante varios siglos.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Mapa del índice de adaptación global al cambio climático.
La agencia de noticias rusa RT publicó recientemente, en su portal de internet, una nota en la que se presentan una serie de mapas elaborados a partir de los datos incluidos en el Índice de Adaptación Global (IAG), que divulga anualmente la Universidad de Notre Dame, en los Estados Unidos. Este índice da cuenta de los países que estarían mejor preparados para enfrentar el cambio climático y nos muestra un panorama alarmante para América Latina, África, Asia Meridional y el Sudeste Asiático: amplios territorios continentales, poblados por miles de millones de personas y con una enorme riqueza en biodiversidad, se ubican en la franja de mayor riesgo (de 30 a 59 en el coeficiente del IAG) ante la incidencia del conjunto de fenómenos hidrometeorológicos (huracanes, temporales, aumento de temperaturas y sequías), marítimos (mareas más altas) y socioambientales (reducción del rendimiento de los cultivos, impacto de las inundaciones en los asentamietos humanos, explotación insostenible de recursos) asociados al cambio climático.

El fracaso del capitalismo sin bridas.

El gran argumento neoliberal fue que la privatización y la mercantilización aumentaría la eficacia productiva. Esta sería el sustento de la prosperidad de la sociedad en general. La realidad es otra.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

He leído sin parar  uno de los libros del geógrafo inglés David Harvey. Se trata de Breve historia del neoliberalismo (2005), el cual vendría a ser un antecedente  fundamental  del libro de Naomi Klein, La Doctrina del Shock (2007). Al igual que lo haría Klein, Harvey  interpreta el surgimiento y posterior auge de un capitalismo al cual llama “capitalismo desembridado”. Es decir el capitalismo que galopa cual caballo desbocado y en su estampida arrasa a la humanidad y al medio ambiente.

Durante un período efímero (unas cuatro décadas) en el primer mundo,  en su historia de aproximadamente 500 años, el capitalismo tuvo riendas y estas fueron las que le dio el capitalismo fordista y keynesiano: rectoría del Estado, sindicatos, seguridad social, medidas redistributivas, pleno empleo, salarios etc. Fue el capitalismo de la socialdemocracia clásica antes de que fuera arrasada por el neoliberalismo y fuera desvirtuada por Clinton en Estados Unidos de América y Blair en el Reino Unido. Desde Pinochet en Chile,  en el plan piloto del neoliberalismo,  y después  con Thatcher y Reagan, el capitalismo  inició su neoliberal etapa desbocada. Fue la crisis y fracaso del capitalismo socialdemócrata y del socialismo real,  lo que fundamentaría el auge neoliberal que hemos observado  en los últimos 35 años. Durante este tiempo, los países centrales del capitalismo, aquellos que alguna vez fueron parte del campo socialista y todos los de la periferia capitalista (muchos de los cuales nunca vivieron el capitalismo socialdemócrata), entraron en la loca carrera neoliberal.