sábado, 1 de agosto de 2015

El Salvador: descomposición social y herencia de la guerra

La violencia y la corrupción asolan no solo a El Salvador sino a los otros dos países que, junto con él, conforman el llamado Triángulo Norte Centroamericano, los mismos que se encontraron sumidos en la guerra durante el decenio de los ochenta, y cuya herencia sufren hoy.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

Los militares salvadoreños custodiaron
los improvisados medios de transporte.
El Salvador ha vivido una semana de caos producido por un paro del transporte público en algunas de sus principales ciudades. La gente, angustiada por llegar a su trabajo, utilizó cualquier medio que se le pusiera a la mano, poniendo en riesgo incluso la vida. Han sido las maras las que han desencadenado los acontecimientos, más concretamente la conocida como Mara 18, que decidió atentar contra las unidades del transporte público como medida de protesta porque el gobierno no la toma en cuenta en la mesa de dialogo que, desde 2014, instauro para tratar los temas de seguridad y violencia en el país.

Centroamérica: ¿otra vez el destino manifiesto?

El imperio posa sus ojos sobre Centroamérica y esto debería llevarnos, despojados de toda ingenuidad, a comprender los peligros que históricamente ha entrañado su presencia activa en el devenir de nuestros pueblos y de nuestras repúblicas, y que ahora, de nuevo, nos emplaza para pensar nuestro lugar en el continente y en el mundo.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

En Madrid, Thomas Shannon (centro) sostuvo que
es necesario "construir un nuevo tipo de Centroamérica".
Five or none, las cinco o ninguna: tal era el lema que ondeaba en las banderas de los batallones de filibusteros que, al servicio del proyecto esclavista de los oligarcas del sur de los Estados Unidos y de la expansión del incipiente imperio, se lanzaron sobre Centroamérica a mediados del siglo XIX. El tiempo ha pasado –más de un siglo y medio-, y mucho ha cambiado el mundo desde entonces; pero aquella funesta expresión: las cinco o ninguna, sigue vigente como proclama de una voracidad insatisfecha en las entrañas del norte revuelto y brutal –al decir de José Martí-. Y también podría ser útil para comprender, en perspectiva histórica, el nuevo giro de la política exterior estadounidense para la región centroamericana, ahora encubierto bajo la retórica de la prosperidad y el desarrollo económico, pero con el mismo afán de apuntalar la dominación del istmo.

Los peligros de Martí

Aquí, ahora, el problema principal para nuestras comunidades de cultura consiste en crecer con nuestra gente, para ayudarla a crecer. Una vez más, no hay entre nosotros batalla entre la civilización y la barbarie, como lo quieren los neoliberales, sino entre la falsa erudición y la naturaleza, como lo advertiera Martí en 1891.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Ciudad Panamá

"Martí, hacedor de almas",
de Luis César Banasco.
Entrar en contacto con la obra de José Martí nos ofrece una rara oportunidad de conocer, en un mismo autor, una visión del mundo dotada de una ética acorde a su estructura, y el ejercicio de esa éticas en un quehacer político sostenido por la fe en el mejoramiento humano, en la utilidad de la virtud, y en el poder triunfante del amor.  En esa perspectiva, y precisamente por su valor para la tarea de conocernos y ejercernos en nuestra propia circunstancia, conviene llamar la atención sobre tres grandes peligros que nos acechan en la obra de Martí. Uno es el del anacronismo, que nos lleve a asumir como si fueran contemporáneos pensamientos y situaciones correspondientes al último cuarto del siglo XIX; otro, el de la fragmentación, que nos mueva a recordar y citar frases aisladas de su obra, al calor del enorme atractivo estético y moral de su palabra escrita, y el tercero está en olvidar que lo sentimos como un contemporáneo porque se forjó por entero como un hombre de su tiempo, como intentamos nosotros serlo del nuestro, que tomó forma con él.

Este 26 de julio

Cuba ha sido un faro para el imaginario libertario en el mundo. Esperemos que continúe así.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

El domingo 26 de julio de 2015, se cumplieron 62 años desde aquel día en que un grupo de revolucionarios cubanos intentó tomar el Cuartel Moncada en la ciudad de Santiago de Cuba. Desde 1959, cuando triunfó la revolución cubana esta fecha se convirtió en efemérides de la revolución cubana.  Cincuenta y seis años después de haber triunfado dicha revolución, el mundo ha cambiado de manera sustancial y buena parte de las premisas que sustentaron al sueño revolucionario han dejado de existir. Las piezas fundamentales de la correlación de fuerzas existentes a mediados del siglo XX no existen: la presencia de la Unión Soviética y el campo socialista, los movimientos de liberación nacional en Asia, África y América latina, y el movimiento obrero internacional. En este contexto,  desde 1989 Cuba ha defendido su proyecto socialista en las condiciones más adversas.

Colombia: Por fin, pareciera estar triunfando la paz

Parece que el proceso de paz ahora si ha entrado en camino derecho. Las presiones de los enemigos del diálogo han quedado sepultadas. A pesar que las mentes putrefactas de Uribe y sus adláteres siguen apostando por la guerra y la confrontación, la voluntad de paz del pueblo colombiano pareciera estar imponiéndose. 

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Desde hace muchos años, he insistido en que la paz es un imperativo para Colombia y para toda América Latina. A través de escritos, conferencias y charlas he expuesto algunas ideas al respecto. Mi experiencia en el conocimiento y estudio  de los procesos de paz en Centroamérica en la década de los 80 aportan a mi convicción de que este es el mejor camino para avanzar en la cimentación de una correlación de fuerzas que permita construir espacios de poder y participación popular que, a su vez, conduzcan a un proceso de liberación definitiva de los pueblos. En esa medida, pienso que en esta etapa, la lucha armada en América Latina está agotada y que serán las oligarquías y el imperialismo en su denodado esfuerzo por cerrar los caminos de la democracia, los que pudieran abrir espacio nuevamente a la alternativa de la violencia. Ninguna persona sensata puede hacer valer la lucha armada como fin y no como medio de obtener los objetivos propuestos cuando se han cerrado los espacios de debate y participación democrática y cuando la represión de los poderes oligárquicos no admiten otra opción de futuro.

Gestos de paz

En estos días  se han dado dos gestos de paz que deben llenarnos de esperanza: la firma de un acuerdo sobre control de la energía nuclear en Irán, principal potencia emergente de la región, y el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, último residuo de la Guerra Fría en nuestro continente. 

Arnoldo Mora Rodríguez* / Especial para Con Nuestra América

El filósofo griego Heráclito  decía que el dios Polemos –la guerra-  es el dios de la historia.  Inspirado en esa línea de pensamiento –la dialéctica- Hegel afirmaba que la palabra “historia” no es más que un eufemismo por “violencia”. La política ha sido vista como la administración del poder concebido como ejercicio de la violencia. El derecho nació en Roma para controlar la violencia dentro de los límites fijados por la ambición de poder. Hobbes calificaba el estado originario del ser humano como “la guerra de todos contra todos”.  Una de las mayores “revoluciones” –si no la mayor- es que esta concepción tradicional de la política está cambiando debido a que el poder destructor, acumulado por la humanidad en el último siglo gracias al conocimiento científico y la tecnología que de allí se desprende, le ha dado la capacidad no tanto de destruir al enemigo cuanto de destruirse a sí misma. Lacan dice que la mayor descarga de placer libidinal que puede experimentar  la especie es el suicidio, cosa en que coincide Camus, quien afirma que el suicido es la única cuestión metafísica realmente seria.

Cuba: La revolución que cambió al mundo

Cuba pareció luchar prácticamente sola contra el mundo con un empeoramiento de los bárbaros efectos de un bloqueo que pretendió finalmente matar de hambre a los revolucionarios cubanos. Sin embargo, resistieron. ¡Patria o muerte! fue nuevamente la consigna.

Carlos Rivera Lugo / Semanario Claridad (Puerto Rico)

Recuerdo aún cuando arribé por vez primera al Aeropuerto José Martí . Era 1972 y aunque me hallaba estudiando en el Chile de la Unidad Popular, el compañero y reverendo Juan Antonio Franco me convenció a enlistarme en una Brigada de Cristianos por el Socialismo que visitaría a Cuba, primer territorio libre de América. No tuvo que forcejear mucho para convencerme. Ya había sido testigo de la visita a Chile del mítico líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz. Llegó a Santiago el 10 de noviembre de 1971 para una visita oficial de diez días y finalmente se quedó veinticuatro. Caminó por el país austral de norte a sur y, de paso, sin pelos en la lengua, dijo lo que entendía debía decir. Y es que vivía de acuerdo a la máxima gramsciana: La verdad es siempre revolucionaria.

Siempre recuerdo cuando, durante su visita a Chile, sentenció que “la revolución es el arte de sumar fuerzas”, idea ésta que brotaba de su propia experiencia en Cuba. A través del tiempo, esta idea de la unidad como imperativo estratégico ineludible de las fuerzas que aspiran a potenciar una nueva posibilidad revolucionaria, probó ser incontrovertible, como lo demuestran más recientemente las experiencias de Venezuela, Bolivia y Ecuador.

Ah… ¡qué Francisco!

Francisco está demostrando que la Iglesia se halla en una encrucijada: se renueva o muere. No es casual, entonces, que su evangelio incomode a los cardenales conspiradores del Vaticano, que quieren hacer una nueva Santa Alianza guerrera y oscurantista, e incendiar el mundo en defensa de mezquinos privilegios con la única finalidad de la ganancia acumulativa.

José Steinsleger / LA JORNADA

No hay devoto más necio que un ateo recalcitrante. Y viceversa. El uno piensa que el peaje al reino de Dios es negociable. El otro cree que negar su existencia es más fácil que pasar por el ojo de la aguja. El primero enaltece lo intangible, el alma, lo espiritual. El segundo, lo concreto, el cuerpo, lo material. Flojera de mollera que, en ambos, doblegan los atributos (¿divinos?) de su razón.

Pero en el siglo pasado vivió Pierre Teilhard de Chardin (1885-1955), jesuita, científico (paleontólogo) y filósofo notable que, por su cuenta, planteó en el seno de la Iglesia superar el dogma de los soldados de Loyola. Que desde el Concilio de Trento (1541-63) enfrentaban a los protestantes con el rancio pensamiento de Agustín de Hipona: “Dios y el alma. Nada más”.

En Venezuela parece renacer la conveniente convivencia

Hay buenas noticias en Venezuela: habrá elecciones legislativas el 6 de diciembre y el clima de total intolerancia parece dar paso a una convivencia conveniente para chavistas y opositores. Hoy, sin abandonar la lucha política y mucho menos la electoral, el enemigo a quien había que destruir, destrozar, parece haberse convertido en un adversario con quien competir, articular, incluso acordar.

Aram Aharonian / NODAL

Se han sucedido situaciones externas e internas –más allá de la permanente guerra de micrófonos- que pueden haber sorprendido, como la coincidencia de oficialistas y opositores en la Asamblea Nacional para aprobar por unanimidad un acuerdo en defensa del Esequibo venezolano, y el llamado de la belicosa central empresarial Fedecámaras a emprender el diálogo con el Gobierno, tras plantear “tres consensos que permitan trazar un horizonte productivo para el país”.

Finalmente, los partidos y organizaciones opositoras aglutinadas en la Mesa de Unidad Democrática (MUD), unos 30 sellos, decidieron ir a los comicios legislativos “con una tarjeta única” de candidatos. El acuerdo puso fin –por ahora- a diferencias internas admitidas por dirigentes opositores, entre ellos el dos veces candidato presidencial Henrique Capriles, quien advirtió que “sin tarjeta única” se pondría en riesgo “la adhesión mayoritaria”.

La encíclica sobre “el cuidado de la Casa Común” y la “Carta de la Tierra, nuestro Hogar”

Estos dos documentos son faros que nos guían en estos tiempos sombríos, capaces de devolvernos la necesaria esperanza de que todavía podemos salvar la Casa Común y a nosotros mismos.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

La encíclica “Cuidado de la Casa Común” y la “Carta de la Tierra” tal vez sean los dos únicos documentos de relevancia mundial que presentan tantas afinidades comunes. Tratan del estado degradado de la Tierra y de la vida en sus varias dimensiones, fuera de la visión convencional que se restringe al ambientalismo. Se inscriben dentro del nuevo paradigma relacional y holístico, el único, así nos parece, capaz de darnos todavía esperanza.

La encíclica conoce la Carta de la Tierra que cita en uno de los puntos más fundamentales: «me atrevo a proponer nuevamente su precioso desafío: como nunca antes en la historia, el destino común nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo» (nº 207). Ese nuevo comienzo es asumido por el Papa. Enumeremos, entre otras, algunas de esas afinidades.

Ecuador: Pobreza, riqueza y acumulación

Los mecanismos de difusión del sistema nos muestran a la riqueza y la pobreza como dos cosas naturales de la vida en sociedad. Siempre hubo ricos y pobres, nos dicen, como queriendo significar que esas dos categorías de la vida social existen y seguirán existiendo por los siglos de los siglos, porque son un efecto natural de las relaciones humanas.

Jorge Núñez Sánchez / El Telégrafo (Ecuador)

Lo que no nos dicen esos medios es que esos fenómenos no existen porque sí, sino que son el resultado de las desigualdades sociales y personales. En cuanto a las primeras, es obvio que ellas son el producto de sistemas de dominación montados por los poderosos para explotar a los más débiles, menos capaces o menos audaces. Esos sistemas de dominación se sostienen sobre la fuerza y la violencia de los poderosos, pero también sobre un tinglado legal que ampara y consagra la explotación de ellos sobre los demás.

En la época colonial existían leyes que consagraban la esclavitud de los negros y que permitían que estos fueran comprados, vendidos y alquilados. Desde entonces y hasta el siglo XX hubo leyes que consagraban el ‘concertaje de indios’, mecanismo que ataba a los trabajadores a una hacienda por medio de una serie interminable de deudas, que el amo inventaba y ellos nunca podían pagar.

Lo que faltaba en América Latina

En rigor, nadie que se proponga mirar con justicia lo sucedido en la región durante los últimos años, podría desconocer los notorios avances socioeconómicos que han alcanzado a las mayorías populares suramericanas. No obstante ello, sería un grave error desconocer que nuestras sociedades aún se erigen sobre estructuras fundamentalmente desiguales.

Agustín Lewit / Miradas al Sur

El presidente Correa instaló en Ecuador un debate de
alcance regional sobre la redistribución de la riqueza.
Dicho de otro modo: la variopinta batería de políticas heterodoxas que los nuevos gobiernos progresistas llevaron a la práctica en la última década larga, aún cuando la misma haya subsanado muchas de las lesiones provocadas por las décadas neoliberales logrando trazar, además, nuevos contornos a los procesos distributivos, sigue encontrando hasta ahora un límite concreto en la desigualdad intrínseca al orden capitalista que –más allá de los giros discursivos– aún permanece intacto en sus aspectos fundamentales. Para ir de lleno al punto: el núcleo económico duro de nuestros entramados sociales –por naturaleza, generador de desigualdades– todavía no ha sido perforado ni menos aún desactivado.

¡Es el Estado, estúpidos!

Nunca como ahora el pensamiento crítico tiene que volcarse hacia el tema del Estado, de las formas que debe asumir para corresponder a los gobiernos que buscan la construcción de modelos de superación del neoliberalismo. Del tipo de poder popular que se necesita para echar raíces definitivas a las nuevas formas de Estado que necesitamos.

Emir Sader/ Página12

Desde que Ronald Reagan dijo que el Estado dejaba de ser solución para ser el problema, el Estado pasó a estar en el centro de los debates y de las luchas políticas. Reagan apuntaba al Estado como ineficiente, corrompido, expropriador de recursos de las personas, productor de inflación –el resumen de los problemas que la humanidad estaría enfrentando—.

En su lugar, se promovía la centralidad del mercado y de las empresas, identificados como eficientes, dinámicos, baratos. Cuanto menos Estado, mejor (para ellos). Estado mínimo significa mercado máximo. Menos regulación estatal, menos derechos, menos protección, menos políticas de inclusión social.

América Latina y la tragedia griega

La zona euro se ha convertido así en guardiana del capital financiero transnacional y del neoliberalismo. Y a Grecia le tocará reproducir el camino que ya transitó América Latina de la mano del FMI a partir de la década de los ochenta, y que tan graves consecuencias sociales (desempleo, subempleo, emigración, flexibilidad y precarización laborales), económicas, políticas y gubernamentales trajo a los países de la región.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo (Ecuador)

En Europa he podido palpar directamente las reacciones sobre el problema económico en Grecia, un tema central en todo noticiero de televisión y en los periódicos.

El riesgo de que Grecia salga de la zona euro y con ello crezca el ‘mal ejemplo’ ha sido combatido a diario. Alexis Tsipras, primer ministro griego y líder de la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza), sistemáticamente ha sido atacado como ‘populista’ y no han faltado quienes lo asimilen a los gobiernos de la nueva izquierda latinoamericana, comparándolo con Evo Morales, Nicolás Maduro y hasta Rafael Correa.

La nueva gran transformación

Una de las pocas ventajas de las grandes crisis es que nos ayudan a descorrer el velo con el cual el sistema encubre y disimula sus modos de oprimir. En este sentido la crisis que vive Grecia puede ser fuente de aprendizajes.

Raúl Zibechi / LA JORNADA

Para ello propongo dejarnos inspirar en el largo camino recorrido por Karl Polanyi al escribir La gran transformación. Para comprender el ascenso del nazismo y del fascismo se remontó a los orígenes del liberalismo económico, situados en la Inglaterra de David Ricardo.

El capitalismo de libre mercado, los mercados no regulados, desarticuló las relaciones sociales y destruyó comunidades sometiendo a los individuos, desgajados de sus pueblos, al hambre y la humillación. El cercamiento de los campos –inicio de este proceso– fue una revolución de los ricos contra los pobres, dice Polanyi. Luego de la Paz de Cien Años se produjo la desintegración de la economía mundial y “el Estado liberal se vio remplazado en numerosos países por dictaduras totalitarias” (La Piqueta, 1997, p. 62).

sábado, 25 de julio de 2015

Relaciones Cuba-Estados Unidos: un triunfo cubano y latinoamericano que abre una nueva etapa

El lunes 20 de julio, Cuba abrió de nuevo, después de 53 años, su embajada en Washington, un acontecimiento que es el resultado de la resistencia cubana y la presión ejercida, en los últimos años, por América Latina.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

La bandera de Cuba en la nueva Embajada en EE.UU.
Primero, fue el llamado a Cuba para que se reinsertara en la Organización de Estados  Americanos hechos desde la Honduras pre golpe de Estado, y luego, el clamor unánime, sin excepciones, de todos los gobiernos latinoamericanos exigiendo el cese del bloqueo. La reanudación de las relaciones diplomáticas entre ambos países es un paso firme en esa dirección aunque, como todos saben, especialmente las partes directamente involucradas, para llegar a eso hace falta mucho trabajo aún.

Cuba: La bandera que honramos…

Discurso del Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, Bruno Rodríguez Parilla, en la ceremonia de reapertura de la Embajada de Cuba en los Estados Unidos

La bandera que honramos a la entrada de esta sala es la misma que aquí fue arriada hace 54 años, conservada celosamente en la Florida por una familia de libertadores y luego por el Museo de nuestra ciudad oriental de Las Tunas, como anticipación de que este día tendría que llegar.

Ondea nuevamente en este lugar la bandera de la estrella solitaria que encarna la generosa sangre derramada, el sacrificio y la lucha más que centenaria de nuestro pueblo por la independencia nacional y la plena autodeterminación, frente a los más graves desafíos y peligros.

Rendimos homenaje a todos los que cayeron en su defensa y renovamos el compromiso de las generaciones presentes y, con absoluta confianza en las que vendrán, de servirla con honor.

Centroamérica y las fronteras “flexibles” del imperio

Lo que Thomas Shannon expuso en Madrid como una compleja tarea de reingeniería geopolítica, no es otra cosa que la dilución de las fronteras de México, Centroamérica y el Caribe en los márgenes materiales y simbólicos de la nueva cartografía de la dominación económica, política y militar de los Estados Unidos.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Thomas Shannon en Casa América, Madrid.
La política exterior de los Estados Unidos para América Latina no tiene nada de inocente o ingenua: ningún gesto, ningún guiño, ni siquiera la declaración en apariencia más comedida, son obra de la improvisación. Todo responde a un guión por medio del cual se ejecutan los planes estratégicos de Washington, en el corto, mediano y largo plazo. Y aunque, en ocasiones, esa planificación falla o encuentra obstáculos, producto de las resistencias sociales, las revoluciones, los liderazgos emergentes o sus propios errores de cálculo y lectura diplomática, lo cierto es que las líneas maestras se mantienen prácticamente invariables:  expansionismo, injerencia en los asuntos internos de los países para proteger sus intereses específicos, apropiación de recursos naturales, inversión de capitales, seguridad nacional y, en suma, reproducción de su hegemonía a toda costa. Thomas Shannon, el flamante consejero del Departamento de Estado, nos acaba de recordar esa verdad de Perogrullo durante su reciente visita a Madrid (22 de julio).