sábado, 30 de agosto de 2014

¿Dejó Siria de ser una “amenaza terrorista” mundial?

La construcción de la imagen de Estados malos y Estados buenos, terroristas o sensatos, es una necesidad de la disputa por la hegemonía mundial que se libra en el Medio Oriente, pero no solo ahí.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

Para quienes se creyeron el cuento que Siria era una amenaza terrorista mundial, que con sus reservas de armas químicas infectaría al mundo entero, y que los sirios en su totalidad hacían todo lo posible por sacudirse a Bashar al-Assad, deben estar sorprendidos porque la guerra que continúa desarrollándose en ese país haya desaparecido casi totalmente de la “gran” prensa y sus agencias de noticias y, más aún, por el reciente informe que los Estados Unidos de América se apresta a colaborar con el gobierno sirio para tratar de defenestrar a quienes, hasta no hace más de dos meses, catalogaban como “luchadores por la libertad”.

El exilio latinoamericano

En nuestros días predomina un exilio económico cuando millones de latinoamericanos tienen que ir a otros países de la región o bien fuera de ella para buscar un mejor nivel de vida o escapar de la violencia. En los Estados Unidos hay más de cuarenta millones de migrantes hispanos en busca de otras oportunidades. Pero ahí también los expulsan incluyendo a miles de niños centroamericanos.

Adalberto Santana* / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de México

A lo largo de diversos momentos de la historia de América Latina, el exilio ha sido una condición y situación política en la cual el sujeto que lo vive ha tenido que abandonar su país para radicarse en otro. Se trata básicamente de un mecanismo para garantizar la seguridad y sobrevivencia personal o familiar e incluso para proteger al agrupamiento político al que se pertenece. El exilio ha sido una práctica recurrente en buena parte de los países latinoamericanos en los que imperaban dictaduras o gobiernos ultra represores que impedían a sangre y fuego las libertades políticas.

Correa y el desarrollo

Si el extractivismo es un instrumento para lograr el desarrollo, no puede envenenar las aguas, destruir los bosques, despojar a campesinos e indígenas e imponerse a sangre y fuego. Como lo está haciendo en Guatemala, en México y en muchos otros países. La idea misma de desarrollo está  en discusión y la idea del “buen vivir” cuestiona los patrones occidentales y capitalistas de la calidad de vida.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

En su conferencia impartida el 19 de agosto en el marco del V Foro Regional de Esquipulas  en Guatemala, el presidente Rafael Correa habló en diversos momentos sobre el desarrollo. Este concepto tiene una multivocidad notable y ha sido usado desde la derecha (como lo usó Walter Rostow en su famoso “Las etapas del crecimiento económico: Un manifiesto no comunista”) o desde la izquierda (como lo usó la teoría de la dependencia).  Correa  hizo un uso  inequívocamente antineoliberal del concepto y por tanto desde lo que hoy es la izquierda: en la etapa de desarrollo en que se encuentra  Ecuador,  el mejor indicador no es la tasa de crecimiento o “la tontería del riesgo país” (que no es sino la capacidad de pagar la  deuda externa).  Para el sanguíneo Correa el mayor indicador del desarrollo  no es la tasa de crecimiento,  sino la disminución de la pobreza y pobreza  extrema.

El Salvador: a la izquierda

El proceso al que se inclina El Salvador remarca la nueva era latinoamericana en la cual la edificación de un tipo de “capitalismo social”, va convirtiéndose en la estrategia de transición para una sociedad distinta hacia futuro, porque altera las bases económicas y políticas de los antiguos poderes dominantes. Eso explica las reacciones que se despiertan entre empresarios y políticos tradicionales.

Juan J. Paz y Miño Cepeda /  El Telégrafo (Ecuador)

El Salvador es un país con 20.742 Km² de superficie y cerca de 6,3 millones de habitantes; es decir, apenas más grande que la provincia del Guayas y con una población equivalente a un 40% del total de habitantes del Ecuador.

El Salvador tiene una historia común con los países centroamericanos, en los que han dominado poderosas oligarquías, que postergaron el desarrollo nacional, condenaron a la pobreza a enormes mayorías y se aliaron a los intereses imperialistas.

Entre 1980-1992, El Salvador vivió una sangrienta guerra de combate al ‘comunismo’ supuestamente impulsado por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Durante 20 años (1989-2009) gobernó el derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), que preservó el poder oligárquico, al mismo tiempo que afirmó la vía neoliberal del país, que, como en toda Latinoamérica, lo único que provocó es el privilegio empresarial, la concentración de la riqueza y el deterioro de las condiciones de vida y trabajo de la población.

Panamá: Los casinos y el crimen organizado

En el caso de Panamá, todas las empresas que manejan los casinos son ilegales. La Constitución Política señala claramente que los juegos de azar son un monopolio del Estado. Sin embargo, los gobiernos han ignorado ese mandato y proceden a efectuar concesiones a empresas extranjeras para que exploten el negocio.

Marco A. Gandásegui, hijo / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

La industria de los juegos del azar – especialmente los casinos – se ha asociado históricamente al crimen organizado, a la violencia y a la corrupción. En el caso de Panamá, en el siglo XXI esta percepción no se ha superado. La industria fue analizada recientemente en el “XVIII Congreso Hemisférico para el lavado de dinero y el combate al financiamiento del terrorismo” realizado en la ciudad de Panamá. Para el crimen organizado, la reunión fue mal vista porque sus actividades fueron objeto de declaraciones públicas. Igualmente, para las autoridades nacionales del hemisferio, su complicidad con la industria del vicio fue expuesta.

Colombia: Romper una piedra

Al tiempo que prosiguen los forcejeos y los acuerdos entre guerreros, es necesario que la sociedad se apropie de la iniciativa y explore en el territorio los sentidos reales de esa paz posible. Y es deber de los bandos que dialogan permitir que las comunidades asuman ese momento de acción y de creatividad.

William Opsina / El Espectador

Nietzsche escribió que es más fácil romper una piedra que una palabra. Pero hay palabras que no necesitamos romper sino abrir, para que nos revelen todo lo que contienen.

En las guerras primero se intenta obtener la victoria por las armas. Cuando no se puede, se hace lo posible por triunfar a través de los códigos. Y cuando tampoco es posible ese triunfo jurídico, llega la hora de la política.

La política ya no representa el poder de la fuerza ni de las normas, sino la voluntad de los poderes que hacen la guerra y de los pueblos que la padecen. Quizá declarar una guerra no dependa de la voluntad, pero terminarla definitivamente sí.

La izquierda latinoamericana en su hora crucial

Después de década y media de triunfos en medio de un capitalismo en crisis pero planetario, el Foro de Sao Paulo puede ser el punto de partida de una nueva oleada para salir de cierta desaceleración y profundizar el largo recorrido por los caminos de la emancipación.

Hugo Moldiz / Cubadebate

A pesar que la mayor parte de los países de América Latina y el Caribe tienen gobiernos de izquierda y progresistas, la fuerza de la ola revolucionaria de la última década y media da señales de cierto agotamiento, por lo que se hace necesario sentar condiciones favorables para arrancar una nueva oleada que defienda lo conquistado y profundice el camino hacia un horizonte emancipador de los pueblos y la naturaleza.

El desafío no es nada fácil. Ya poco antes del fallecimiento del presidente Hugo Chávez se percibía una relativa desaceleración de la tendencia hacia la izquierda en la región. Es mucho lo que se ha hecho en pocos años en medio de un capitalismo realmente planetario.

Los medios de comunicación ya no son “el cuarto poder”

Quienes abrazan la profesión de comunicar tienen, sin duda, un privilegio especial: su accionar influye de un modo más profundo que otros en ese proceso. Por eso hay que tener muy claro los principios éticos con los que deben manejarse. Más allá de la imperiosa necesidad de trabajar para asegurar la propia subsistencia, la disyuntiva que se plantea es: ¿se trabaja para continuar con este sistema o para proponer otro?

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Los medios de comunicación y su influencia en la vida cotidiana

De acuerdo a nuestra tradición occidental la realidad es una, dada desde siempre, puesta ahí en forma indubitable a la espera que el ser humano se contacte con ella. La realidad, en definitiva, existe independientemente del sujeto que se relaciona con ella. En ese marco, la verdad, siguiendo las enseñanzas aristotélicas y los teólogos medievales, es la “adecuación del sujeto que conoce con la cosa conocida”. La cosa, la realidad, está siempre ahí a la espera que el sujeto se dirija a ella para aprehenderla, para conocerla a través de sus sentidos y la razón. Esa fue la idea dominante por dos milenios en nuestra tradición cultural, y es la concepción que sigue prevaleciendo en el sentido común. El peso está puesto en la realidad objetiva.

Cría cuervos…

A finales de los años 70, en el marco de la guerra fría,  Estados Unidos llevó a cabo la “Operación Ciclón” con el objetivo de suministrar armas y financiamiento a los terroristas islámicos que desarrollaban la lucha armada en contra del gobierno de ese país. Sin embargo, la  intervención militar  directa  de la Unión Soviética dio los argumentos para que tal operación se inscribiera en la manida lógica de “ayuda al restablecimiento de la democracia”.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Esto dio cabida a una ampliación del financiamiento de esas fuerzas que se agruparon, creciendo en organización y armamento hasta que lograron en 1989 que las tropas soviéticas derrotadas, se retiraran del país. La Operación Ciclón llevada adelante por la CIA comenzó con el envío de un financiamiento de 30 millones de dólares en 1980, alcanzando los 630 millones anuales en 1987.

Sin embargo, la retirada soviética no finalizó la guerra y en 1992 el movimiento fundamentalista logró establecer el Estado Islámico. El conflicto entre señores de la guerra culminó parcialmente cuando en 1996 los talibanes se hicieron del poder al ocupar Kabul. Establecieron un gobierno extremista que se sustentó en una interpretación radical del Corán. Así mismo, forjaron una asociación estratégica con Al Qaeda, organización surgida de la guerra antisoviética, que se fortaleció de manera especial por su privilegiada relación con Estados Unidos.

¿De qué solidaridad habla la Unión Europea?

Ya hace mucho tiempo que Europa optó por ser el aliado subalterno de Washington. Varios gobiernos latinoamericanos se han decidido por un camino opuesto: en contra del modelo neoliberal todavía vigente en Europa y en contra de la hegemonía imperial norteamericana, en favor de un mundo multipolar. Parece que la UE no se ha dado cuenta de eso.

Emir Sader /Página12

Voceros de la Unión Europea (UE) alegan en contra de países latinoamericanos que han aceptado exportar a Rusia, como alternativa a las exportaciones de Europa y de Estados Unidos. Expresión más de cómo Europa se encuentra encerrada en sí misma, sin darse cuenta de lo que pasa en el mundo ni en América latina y, a lo mejor, ni siquiera de lo pasa en la misma Europa.

Cuando solicita un tipo de solidaridad con los países que pierden mercado en Rusia, no se sabe muy bien por qué Latinoamérica tendría que ser solidaria con la UE. En este caso concreto, la UE y los Estados Unidos han decidido sanciones en contra de Rusia, sin ningún tipo de consulta a América latina. ¿Acaso creen que habría alguna forma de alineamiento automático de los países de “Occidente” con ellos, como si fueran líderes “naturales” de esta parte del mundo?

Crecimanía

Cuando la lógica demente del mercado nos empuja a producir y consumir cada vez más, confundimos lo que debemos medir y creemos que el resultado obtenido en crecimiento económico es igual a desarrollo.

Fander Falconí / El Telégrafo (Ecuador)

La medición es una equivocación que nos impide entender la crisis planetaria que está terminando con la vida en la Tierra. La economía aumenta y vinculamos, por  falta de conocimiento, con bienestar. Consumimos más y asociamos con felicidad o buen vivir. Depredamos la biosfera y consideramos que nos desarrollamos.

El prestigioso economista ecológico norteamericano Herman Daly critica la ‘manía’ por el crecimiento, o sea, no considerar los límites ambientales y sociales que implica. El crecimiento, la panacea del pasado, se está convirtiendo en la pandemia del presente, dice Daly.

El desarrollo constituye un logro mayor al simple crecimiento económico, pues hace énfasis en las opciones y oportunidades de los seres humanos, algo distinto a la expansión de la producción y el consumo.

El socialismo no se ha ido al limbo

Mi valoración es: iremos hacia una crisis ecológico-social de tal magnitud que, o asumimos el socialismo con modo humanístico o no tendremos cómo sobrevivir.

Leonardo Boff / Servicios Koinonia

En memoria de Eduardo Campos

Nuestra generación ha visto caer dos muros aparentemente indestructibles: el muro de Berlín en 1989 y el muro de Wall Street en 2008. Con el muro de Berlín se derrumbó el socialismo que existía realmente, marcado por el estatismo, el autoritarismo y la violación de los derechos humanos. Con el muro de Wall Street, se deslegitimó el neoliberalismo como ideología política y el capitalismo como modo de producción, con su arrogancia, su acumulación ilimitada (greed ist good = la avaricia es buena), al precio de la devastación de la naturaleza y de la explotación de las personas.

Se presentaban como dos visiones de futuro y dos formas de habitar el planeta, incapaces ahora de darnos esperanza y de reorganizar una convivencia planetaria en la cual puedan caber todos y que asegure las bases naturales que sustentan la vida en grado avanzado de erosión.

sábado, 23 de agosto de 2014

En el centenario del Canal de Panamá: Centroamérica con dos canales

En esta semana que concluye se conmemoró el centenario de la inauguración del Canal de Panamá. Los faustos de los grupos dominantes panameños fueron mayúsculos y elitescos, totalmente separados y alejados del pueblo, el que luchó durante todo el siglo XX porque el Canal se trasladara a manos panameñas y la nación pudiera dejar de ser un apéndice de los Estados Unidos de América y sus intereses geopolíticos.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

El Canal de Panamá es una de las principales rutas marítimas del comercio mundial.
En Centroamérica, esta conmemoración nos encuentra con la noticia de la construcción de otro canal, el de Nicaragua, el que siempre ha sido hasta ahora el canal “virtual”, es decir, el que podría ser, o el que pudo ser y no fue.

Ambos canales forman parte de la historia de la región. La consideración de Panamá como paso entre los dos grandes océanos terrestres, el Atlántico y el Pacífico, data del período colonial, cuando Centroamérica pasó de considerarse puente de unión entre el sur y el norte de la masa continental, a istmo, es decir, porción de tierra que separa y aleja los dos océanos.

La construcción del Canal de Panamá y su gente

Las luchas que marcaron los cien años desde la inauguración del Canal continuarán en el siglo XXI hasta que los panameños logremos darle el uso más colectivo a las riquezas que genera nuestra posición geográfica.

Marco A. Gandásegui, hijo / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

El gobierno panameño y la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) celebraron el centenario de la inauguración de la vía acuática hace pocos días. Las elites conservadoras se reunieron en una ‘gala’ donde recordaron los ‘héroes’ norteamericanos y quienes fueron sus colaboradores en los tiempos de la “Patria boba”. Se olvidaron de mencionar las luchas por recuperar la soberanía que vio correr la sangre de una juventud rebelde que sacrificó muchas vidas por la causa nacionalista.

El derroche y la corrupción se reflejaron en las celebraciones. El pueblo panameño rechazó el montaje y denunció a través de las redes virtuales el espectáculo mediático. La prensa y los demás medios de comunicación masiva se recogió y apenas publicó notas sobre los actos. Incluso, los programas de comentaristas radiales y televisivos pasaron por alto toda mención de la fiesta organizada por la elite gobernante.

Brasil, Bolivia y Uruguay ante un mes crucial

Eventuales triunfos de las derechas, en este ciclo electoral que se avecina, tendrían consecuencias importantes, por un lado, sobre el proceso de integración regional nuestroamericano; y por el otro, sobre el consenso posneoliberal que, a nivel regional y mundial, ha permitido articular posiciones favorables a la construcción de un sistema internacional multipolar.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Tres candidatos disputan la presidencia de Brasil. Dilma encabeza las encuestas; pero la muerte de Eduardo Campos y la nueva candidatura de Marina Silva podrían cambiar el panorama .
En Brasil (el día 5), Bolivia (el día 12) y Uruguay (el día 26) se celebrarán elecciones presidenciales durante el mes de octubre. Estos comicios se suman a los ya verificados este año en Costa Rica, El Salvador, Panamá y Colombia, y cuyos resultados, en términos generales, mantienen las tendencias que se observan en América Latina en lo que llevamos de siglo: avance de las fuerzas de izquierda y centroizquierda, concretamente las salvadoreñas y costarricenses (pero con mandatos relativamente débiles dada la composición de los congresos y las limitaciones heredadas del modelo neoliberal impuesto hace tres décadas); y en Panamá y Colombia la reafirmación del dominio de unas derecha enfrentadas entre sí, producto de sus propias contradicciones y disputas de intereses, como quedó en evidencia en el caso de la victoria pírrica del presidente Juan Manuel Santos frente al candidato de Álvaro Uribe Vélez.

Getulio Vargas a sesenta años de su suicidio

Este domingo 24 de agosto se cumplen 60 años del suicidio de Getulio Vargas, quien entonces, era presidente de Brasil electo por última vez en 1950.

Roberto Utrero / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

Hombre mayor, con larga trayectoria, mentor del Estado Novo, estaba alejado de la vida política, vivía recluido voluntariamente en su hacienda gaúcha, de la que salió impulsado por el apoyo popular recibido en aquellas elecciones.

Fue sin duda la figura más importante de la política de Brasil del siglo XX. Él coloca las bases del Estado moderno actual y, además, impulsa la cultura, la economía, la administración a través de la creación de instituciones como Petrobrás, Electrobrás o el IBGE, el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística. Además lleva su nombre la emblemática Fundación con sede en Botafogo, en Río de Janeiro en donde se forma la elite dirigente brasileña.

Otra derrota del imperio en Cuba

En el libro “Los disidentes”, los autores Rosan Miriam Elizalde y Luis Báez escriben en la primera página la siguiente dedicatoria: “A los héroes anónimos que, dentro y fuera de Cuba, vigilan en la sombra para que no nos falte nunca la luz”. Esta frase resume bien la forma cómo los cubanos han defendido durante más de cincuenta años la soberanía de su país.

Ángel Bravo / Especial para Con Nuestra América

Existen varios libros de historia sobre las agresiones que grupos terroristas de Miami en complicidad con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos han llevado a cabo contra los dirigentes, el pueblo y las instalaciones de Cuba. Washington ha utilizado todo tipo de métodos para destruir la revolución cubana; desde invasiones como la de Bahía de Cochinos en 1961, pasando por la guerra biológica (introducción de virus para arruinar las cosechas, crear la fiebre porcina, la epidemia del dengue, la conjuntivitis hemorrágica, etc.), hasta intentos de magnicidio contra Fidel Castro. El resultado de todos estos actos terroristas ha sido la muerte de 3.478 personas y 2.099 lisiados. Desde 1959 hasta ahora, ninguna de las administraciones estadounidenses cambió su política hacia la isla.

Correa en Guatemala

Ecuador ha salido de la noche neoliberal y el posneoliberalismo ha logrado frutos impresionantes. Entre 2006 y 2013, la pobreza cayó de 37.6 a 25.6% y por primera vez la extrema pobreza se mide en un dígito pues bajó de 16.9 al 8.6%. 

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

En la fotografía, al centro, los presidentes de Ecuador
y Guatemala: Rafael Correa y Otto Pérez Molina.
Cuando supe que el presidente Rafael Correa iría a Guatemala invitado por el V Foro Regional de Esquipulas, no pude sino intuir que sería un acontecimiento memorable. Y por ello me di el trabajo de escuchar atentamente y resumir el largo discurso del mandatario ecuatoriano. Mi conclusión es sencilla: Correa habló una hora con 45 minutos  en un país  cuya clase dominante ha transitado del fundamentalismo anticomunista al fundamentalismo neoliberal. En pocas palabras habló  de la soga en casa del ahorcado. Porque  su discurso fue una muy fundamentada exposición de carácter político y académico acerca del fracaso neoliberal a nivel mundial y latinoamericano. Correa es hoy un brillante político, pero antes fue un brillante académico. Es un hombre apasionado en la exposición, con un conocimiento extraordinario en términos teóricos y un sustento formidable en datos estadísticos. También un hombre de contrastes, como lo evidencia su progresismo económico y social y su conservadurismo en materia de género y diversidad sexual.