sábado, 5 de junio de 2010

Nuestra América, los caminos alternativos y los medios

La comunicación social, popular, alternativa e inclusiva, constituye una dimensión de la política que no puede ser obviada por ningún gobierno o movimiento que aspire, realmente, a emprender transformaciones sociales y culturales orientadas al beneficio de las grandes mayorías populares.
Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica
(Fotografía: El presidente Chávez y Oliver Stone, en el estreno del documental "Al sur de la frontera", en Caracas)
Casi un año después de su exitosa presentación en el Festival de Cine de Venecia, por fin empieza a exhibirse en algunas ciudades latinoamericanas el documental Al sur de la frontera (South of the border), en el que el cineasta Oliver Stone analiza los procesos de cambio político y social en América Latina, desde las voces y la mirada de sus líderes protagonistas, en lo que se presenta como un contrapunteo con “la manera de informar” de los grandes grupos mediáticos norteamericanos (y sus apéndices en la región).
En Bolivia, ante una consulta de la prensa sobre la “dictadura mediática”, Stone afirmó que “la lucha contra los monopolios de la información se está convirtiendo en un combate de vida o muerte”[1]. Nada más cierto para nuestra América.
Gestado al amparo de las dictaduras militares, los gobiernos autoritarios y las democracias mínimas y de baja intensidad, que han caracterizado el desarrollo político de la región en las últimas cuatro décadas, el espacio comunicacional latinoamericano se asemeja, cada vez más, a un gran latifundio mediático: controlado por unos cuantos grupos mediáticos –regionales y transnacionales-, y distribuido según su poder económico y sus vínculos políticos.
En este sentido, no es poca cosa lo que augura el inminente triunfo electoral de Juan Manuel Santos en Colombia: se trata de la continuidad del modelo de sociedad de la seguridad democrática y de la política exterior de la “guerra preventiva uribista” (como ocurrió en el ataque del ejército colombiano a territorio de Ecuador, en marzo del 2008), junto al apuntalamiento del dominio de los grupos empresariales y mediáticos asociados a la Casa Editorial El Tiempo (de la familia Santos Calderón) y el Grupo Planeta, de capital español.
Más allá de la metáfora del latifundio, el fenómeno de la concentración de la propiedad de los medios de comunicación, y sus implicaciones negativas para la expresión de la diversidad cultural, política y la construcción de la democracia son inobjetables.
Una investigación realizada por Gustavo Mastrini y Martín Becerra[2] sobre la concentración de medios en nueve países de América Latina, publicada en el 2006, determinó que solo el primer operador o grupo mediático acapara, en promedio, más del 30% del mercado, mientras que los cuatro primeros, juntos, superan el 80%.
El medio con mayor índice de concentración es la TV abierta, con 85%, seguido por la TV por cable (84%) y la prensa (62%). La radio es el medio menos concentrado, con 31% de cuota de mercado para los cuatro primeros operadores. Entre esos primeros operadores figuran empresas de los grupos: Televisa de México, Cisneros de Venezuela, Globo de Brasil y Clarín de Argentina. En la práctica, estos consorcios han asumido las funciones de oposición política, ante la descomposición y vaciamiento ideológico de los partidos tradicionales.
El periodista uruguayo Aram Aharonian, uno de los fundadores de TeleSur y director del Observatorio Latinoamericano en Comunicación y Democracia, sostiene que la concentración de la propiedad de los medios tiende a unificar tres dimensiones clave de la comunicación social: información, cultura de masa y publicidad.
Puestos al servicio de los sectores hegemónicos y los negocios del capital internacional, dice Aharonian, hoy los grandes medios cumplen una misión ideológica: “Su finalidad no es dar al ciudadano el conocimiento objetivo del sistema social en que viven, sino ofrecerles por el contrario una representación mistificada de este sistema social, para mantener a los ciudadanos en su lugar, dentro del sistema de explotación”[3].
Desde el inicio de la Revolución Bolivariana en 1999, y hasta nuestros días, buena parte del acoso sufrido por los gobiernos nacional-populares y progresistas, así como por aquellos movimientos políticos y sociales que intentan avanzar en otra dirección diferente al neoliberalismo, y labrar con ello caminos alternativos al sistema capitalista dominante, han debido enfrentar una furiosa oposición de grupos de poder económico y de élites políticas serviles, concertados a partir de las acciones de un puñado de consorcios mediáticos (dicho sea de paso, aliados del nuevo golpismo que hemos conocido en Venezuela y Honduras).
¿Quién habla, entonces, cuando hablan los medios? ¿Qué tipo de discursos se difunden y legitiman –o bien, se condenan- desde estos nuevos poderes? Son preguntas que estremecen al pensar en las descomunales desigualdades que, todavía, debemos vencer para avanzar en la democratización de nuestra América.
La comunicación social, popular, alternativa e inclusiva, por lo tanto, constituye una dimensión de la política que no puede ser obviada por ningún gobierno o movimiento que aspire, realmente, a emprender transformaciones sociales y culturales orientadas al beneficio de las grandes mayorías populares.
Como lo anunció en alguna ocasión el poeta Mario Benedetti, en el reverso de la imagen que presenta a América Latina como una “inmensa provincia del subdesarrollo”, hay también una historia “evidente e inconfundible: la que se escribe con hechos, con batallas, con trabajo, con dependencias y liberaciones[4].
En el ámbito de las comunicaciones, la liberación es una batalla pendiente de librar en nuestros países, y un nuevo capítulo de la historia latinoamericana que deberá ser escrita desde la trinchera de las ideas.
NOTAS
[1]Al cine con Oliver Stone y Evo Morales”, en Página/12, Argentina. 3 de junio de 2010. Disponible en: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-146856-2010-06-03.html
[2] Mastrini, Gustavo y Becerra, Martín (2006). Periodistas y magnates. Buenos Aires: Instituto Prensa y Sociedad. Pp. 307-319.
[3] Aharonian, Aram (2007). Vernos con nuestros propios ojos. Caracas: Fundación Editorial la rana y el perro. Pp. 19.
[4] Benedetti, Mario (1987). Subdesarrollo y letras de osadía. Madrid: Alianza Editorial.

Sergio Guerra Vilaboy, tras la gesta emancipatoria de América Latina

El profesor, ensayista e investigador Sergio Guerra Vilaboy se alzó con el Premio Extraordinario por el Bicentenario de la Emancipación Hispanoamericana, convocado por Casa de las Américas, con su libro Jugar con fuego. Guerra social y utopía en la independencia de América Latina.
Giovanni Fernández Valdés / LA VENTANA
Desafíos, guerras, utopías perdidas por incomprensiones e ignorancias, amores, hombres con un pensamiento profundo que lucharon por una nación libre, son algunos de los engranajes que conforman la historia de Nuestra América. Acercarnos a los movimientos emancipatorios que se gestaron hace 200 años nos convida a pensar y analizar lo que fuimos, pero también nos ayuda a construir lo que queremos ser.
En la búsqueda de nuestro pasado, el profesor, ensayista e investigador Sergio Guerra Vilaboy, quien se alzó con el Premio Extraordinario por el Bicentenario de la Emancipación Hispanoamericana convocado por Casa de las Américas con su libro Jugar con fuego. Guerra social y utopía en la independencia de América Latina, no solo ha formado a varias generaciones de alumnos en la Universidad de La Habana, en la asignatura de Historia de América, sino que sus textos son de obligada consulta si deseamos aprender sobre nuestro continente.
¿Por qué en su texto Jugar con fuego. Guerra social y utopía en la independencia de América Latina realiza un análisis comparado de la gesta como un proceso?
—Es lo que siempre he tratado de hacer como profesor e investigador de la Universidad de La Habana, porque América Latina es un continente con una veintena de naciones, y cuando impartes la asignatura de Historia de América debes hacerlo para analizar la evolución de los diferentes países, pues no tendría ningún sentido y no tienes tiempo de realizar un estudio de cada uno por separado.
»Lo mejor es visualizar los acontecimientos como un proceso, valorando dónde se dieron regularidades, excepciones y particularidades en un país determinado. Este ensayo es, en cierto modo, esa metodología de trabajo aplicada a determinados problemas de la lucha por la independencia, y donde antiguas colonias de España tuvieron un proceso en que coincidieron en época y tuvieron características comunes».
¿Qué importancia tuvo Cuba en este análisis, siendo la gesta cubana en 1868?
—Algunos historiadores cubanos han planteado que en la Isla la conciencia nacional estaba rezagada en relación con otros países latinoamericanos y he tratado de demostrar que es falso. Al revés, probablemente en Cuba esa conciencia estuviera más avanzada que en otros territorios y que fueron otras razones de carácter económico, el temor a los acontecimientos de Haití, la enorme presencia militar española en la Isla, las reformas momentáneas que realizó España, y la oposición de los Estados Unidos, las que impidieron que Cuba alcanzara su independencia en ese período, pero eso no quiere decir que las problemáticas que llevaron a la independencia en otros territorios no estuvieran presentes en Cuba.
»Una prueba son las conspiraciones de José Antonio Aponte en 1812; en la década del 20 estuvo la de Soles y Rayos de Bolívar y la Legión del Águila Negra. No podemos dejar de señalar el pensamiento independentista de Félix Varela, quien en 1823 se lanza en una campaña de proselitismo a favor de la independencia y comienza desde Estados Unidos a elaborar su periódico El Habanero.
»Uno de los propósitos del libro es insertar la Historia de Cuba en la Historia latinoamericana porque, para poder entender la primera hay que verla dentro de esta otra gran historia, pero con sus particularidades».
La influencia de la Revolución Haitiana fue un factor para que los españoles jugaran con el fuego de la revolución, ¿por qué plantear esta tesis y cómo se desarrolla en el texto?
—Ese es un capítulo del libro para analizar cómo España, en determinado momento de la guerra, manipula a las masas populares contra los independentistas, valiéndose de las propias limitaciones de muchos sectores dominados por la aristocracia criolla —que quería solamente una independencia política, pero sin cambios sociales.
»España se aprovechó demagógicamente y “enarboló” algunas de las banderas que interesaban a las masas populares para echarlas a pelear entre ellas, principalmente las indígenas y las poblaciones esclavas. Lo llamo “jugar con fuego” porque estaban azuzando una sublevación contra los patriotas que sirvió para que el proceso se revirtiera y se incendiaran ellos mismos, es decir que no pudieron impedir el avance de la lucha independentista.
»Comenzó con la Revolución Haitiana cuando España les dio la libertad a los esclavos para que se sumaran al ejército español y pelearan contra la Francia revolucionaria.
»En un determinado momento, Toussaint Louverture estuvo en el ejército español porque les darían la libertad. Ahora, cuando el proceso se radicalizó y los esclavos se estaban liberando a sí mismos, Louverture se percató de que la verdadera liberación se lograba estando a favor de la Revolución Haitiana. Los españoles jugaron con el fuego y encendieron aún más la pradera emancipatoria.
»También fue el caso de la primera y segunda repúblicas en Venezuela, cuando el propio arzobispo católico de Caracas incita a los esclavos para que luchen al lado de España, pero al final se unieron a Bolívar quien, en 1816, al desembarcar, decreta la abolición de la esclavitud total y no solo de los que se incorporaran a su ejército».
¿Tienen alguna conexión los acontecimientos sucedidos hace 200 años y el momento histórico que estamos viviendo?
—En la introducción de este libro están de alguna manera enlazados por dos cosas, la primera porque se conmemoran 200 años de aquel proceso que no comenzó en 1810, sino con la sublevación de esclavos en Haití y su proclamación en 1804 como primer estado independiente latinoamericano.
»La segunda está impulsada por cómo esos acontecimientos se están repitiendo en el mundo de hoy y los cambios que se están sucediendo en el continente son la continuación de ese proceso. Es decir, cómo un grupo de países que desean cambios sociales en América Latina —lo que Chávez ha llamado Socialismo del Siglo XXI—, han reverdecido, como nunca antes, la idea de la unidad latinoamericana en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ¿eso no es recuperar el legado de los próceres de hace 200 años?, ¿esta no será la segunda independencia que quería Martí, no solo por los cambios sociales sino por la necesidad de la integración?
»Esperamos que se logre resolver los problemas insolubles que nos llegan hasta hoy. Ahora, ese proceso está minado de dificultades, peligros, emboscadas no solo de los que internamente no desean un cambio sino de las potencias más fuertes como Estados Unidos, por lo que se debe seguir luchando, como hace 200 años, por la verdadera integración de los países de Latinoamérica».

El Che y el Bicentenario de América Latina

El pasado 24 de mayo, Granma publicó las palabras que Ernesto "Che" Guevara dirigió a compatriotas argentinos el 25 de mayo de 1962, mientras visitaban la isla de Cuba. Según el diario, "las palabras pronunciadas por el Guerrillero Heroico fueron recogidas en un pequeño folleto por los propios compañeros argentinos, por lo que al reproducirlas hoy en Granma se les descorren el velo de prácticamente inéditas y al propio tiempo constituyen el homenaje de nuestro pueblo a este 25 de mayo, día del Bicentenario de la Argentina".
Por su enorme valor político e histórico en las actuales condiciones que vive el continente, Con Nuestra América reproduce ese texto para sus lector@s.
"QUERIDOS COMPATRIOTAS DE TODA AMÉRICA, queridos coprovincianos, los que hoy festejamos una de nuestras fechas patrias:
Este momento, repetido muchas veces en el curso de nuestras vidas, tiene hoy una significación especial, un tono y un colorido especial. Es aquí, en otro país de América, en nuevas condiciones de América, donde festejamos una vez más el 25 de Mayo. Esta vez no se escuchan los discursos consabidos y no existe la fanfarria consabida, las palabras huecas con que los gobernantes de turno tratan siempre de hacerse copartícipes en la gloria de los viejos próceres. El 25 de Mayo, aquí en Cuba, tiene para nosotros pues, características especiales, tan especiales como que un argentino de voz extranjera a nombre del gobierno cubano, salude y agasaje a todos ustedes y les trasmita la felicitación de nuestro gobierno.
Son las nuevas condiciones de América, condiciones que han ido madurando a través del tiempo, que han ido consolidando esta nueva Era en que vivimos, este nuevo momento histórico del cual Cuba tiene la gloria especial de ser el iniciador en América. Por eso al hablar de movimientos emancipadores, al recordar las viejas gestas de nuestras guerras de independencia tenemos forzosamente que recordar la Cuba de hoy, porque esta Cuba de hoy es parte de un viejo esfuerzo de las masas por obtener su liberación definitiva, esfuerzo que ni siquiera en Cuba ha alcanzado un éxito total, todavía tenemos que luchar para liquidar viejas formas económicas que nos oprimen, para librarnos de todos los problemas que nos ha traído en nuestro desarrollo la dependencia de los capitales extranjeros, la dependencia fundamentalmente de los monopolios norteamericanos y para defender la parte de libertad y de bienestar de nuestro pueblo que hemos logrado en estos años de lucha.
El 25 de Mayo de 1810 significó en América un grito más dentro de los muchos gritos que se dieron por aquella época en diversos países. El monopolio español estaba ya llegando a sus finales y por todos lados los pueblos trataban de ganar su libertad. En Bolivia, un año antes se había dado un grito parecido. Por el otro lado de América había empezado ya también la lucha por la libertad. No fue ese grito del 25 de Mayo de 1810, ni el primero ni el único, sin embargo tuvo la virtud especial de afianzarse y consolidarse, tuvo la virtud del triunfador en aquellos momentos.
Y la Revolución Cubana hoy ha sido igualmente, no el único grito, ni siquiera el primero, ha habido en esta época gloriosas revoluciones que han tratado de dar el paso que hoy dio la Revolución cubana, pero todavía no estaban todas las condiciones dadas y los gobiernos surgidos de movimientos populares fueron siendo derrocados. El caso más avanzado, más patético es el de la Guatemala de Arbenz que fue destrozada por los monopolios norteamericanos. Cuba también, como los héroes del 25 de Mayo de 1810, no tiene otra virtud especial, no es nada más ni nada menos, que la exposición de cómo un pueblo puede lograr su victoria, no original, no en base a planteamientos que se hayan imaginado por primera vez, no usando una estrategia por primera vez descubierta en la historia, simplemente, aprovechando el momento histórico en que se de-sarrolló, utilizando acertadamente la estrategia revolucionaria, unificando a todas las masas anhelantes de un cambio mediante el liderazgo de un movimiento que supo en un momento dado interpretar las aspiraciones del pueblo cubano bajo la dirección de un líder de características extraordinarias que, como todos los grandes líderes, supo aglutinar a todo el pueblo de Cuba.
En las condiciones especiales en que nosotros estábamos, luchando desde la Sierra en las difíciles condiciones de la guerrilla, en los campos, unificar un ejército campesino que avanzó sobre las ciudades, que unió así a la clase obrera, que derrotó al ejército en una y en muchas batallas campales y que llegando desde el campo entró en la ciudad y después se dedicó sistemáticamente a destruir el viejo orden establecido, empezando naturalmente por el arma más poderosa de la reacción que es el ejército, porque no hay revolución triunfante que no tenga como imposición primera la de cambiar totalmente el ejército vencido, reemplazarlo por un nuevo ejército y establecer el dominio de clase.
Eso hicimos nosotros y esa es nuestra virtud, esa es la experiencia que podemos mostrar a los pueblos del mundo y sobre todo a los pueblos de América, con más fuerza, con más patetismo porque hablamos el mismo idioma, hemos vivido la misma experiencia y nos entendemos muy fácilmente cuando estamos en uno u otro país. Por eso mostramos aquí una experiencia, naturalmente no la única, no pretendemos de ninguna manera que esta experiencia cubana marque el único camino para la liberación de América, pero sí uno importante, la demostración efectiva de que los ejércitos represivos se pueden destruir, que el pueblo puede ir armando a su vanguardia combatiente enseñándole a combatir, a destruir al ejército adversario, a acosarlo y al final a pulverizarlo.
Podemos nosotros también mostrar aquí como crece, como se desarrollan las masas, uno de los fenómenos más interesantes que es el fenómeno del desarrollo de la conciencia revolucionaria.
Todos sabemos que se necesitan, para que haya una revolución, condiciones objetivas y subjetivas y se necesita que el gobierno objeto de la revolución esté sufriendo embates fuertes y haya perdido su capacidad de reacción. Las condiciones objetivas están dadas en toda América. No hay país de América donde no estén en este momento dadas al máximo las condiciones subjetivas, sin embargo, no han madurado en todos los países con igual intensidad.
Nosotros demostramos que las condiciones especiales de Cuba, las condiciones subjetivas iban madurando al calor de la lucha armada, que la lucha armada era un catalizador que agudizaba las luchas, que llevaba hasta el paroxismo estas luchas y que iba haciendo nacer una conciencia. Condiciones subjetivas nosotros las llamamos a la conciencia de la necesidad de un cambio en una situación social dada y a la certeza de la posibilidad de ese cambio.
La necesidad de un cambio la conocen muy bien las masas de toda América, la posibilidad de un cambio, la posibilidad de tomar el poder es algo que no siempre se conoce, los pueblos no siempre conocen su fuerza y la lucha armada en Cuba fue desarrollando esa fe del pueblo en su poder, hasta convertirlo en una certeza de la victoria y hasta hacer que esta fe nos hiciera lanzarnos contra las armas del enemigo, derrotar su superioridad numérica en cuanto a soldados armados, su superioridad de fuego, la superioridad de sus armas modernas, atacarlo a veces en condiciones de uno a diez y destruirlo en todos sus focos hasta obtener el triunfo.
Después llega la otra etapa, la que estamos viviendo, más difícil, más ardua quizás que la misma etapa de la guerra. Una vez más repito que eso es lo que nosotros tenemos que mostrar ante ustedes, tenemos la obligación y el deber moral de mostrar tal cual es, no para copiarlo, sí para estudiarlo, sí para analizarlo.
Cuando el tiempo siga su curso y también la Revolución Cubana se convierta en objeto de estudios históricos y algunos de los que participaron en esta Revolución sean catalogados por las generaciones venideras como héroes de este momento, entonces la Revolución tendrá estas virtudes las que ahora he enumerado, las virtudes de haber demostrado ante América lo que puede hacer un pueblo en armas cuando está bien elegida su estrategia revolucionaria y cuando está bien dirigido su Ejército Revolucionario.
Naturalmente, en América hay condiciones diferentes, hay países con grandes condiciones para la lucha de guerrillas y países con campesinados muy fuertemente desarrollados donde se hace mejor la guerra, hay países donde la clase obrera, las poblaciones urbanas son mucho mayores y donde las condiciones para una guerra son más difíciles. Nosotros no somos técnicos especialistas en subversión como hay técnicos especialistas contra la subversión, sin embargo sabemos una cosa y es que un hombre armado vale tanto o más que otro hombre armado de acuerdo con la ideología con que lleve su arma y que para que un hombre esté armado tiene que conseguir un arma y que las armas no nacen por generación espontánea ni están tiradas a la vuelta de la esquina, las armas están en poder del ejército enemigo, del ejército opresor. Para lograr la liberación revolucionaria hay que tomar las armas, las pocas que haya y con esas quitar nuevas armas y convertir el pequeño ejército en un gran ejército popular (aplausos).
Perdónenme compañeros mi insistencia castrense en las armas. Sucede que estamos evocando un día en el cual el pueblo argentino manifestó su decisión de tomar la independencia contra el poder español y después de hacer el cabildo abierto y después de aquellas discusiones de las cuales año tras año recordábamos en actos como éstos, después de escuchar las manifestaciones de los obispos españoles que se negaban a la independencia y manifestaban la superioridad racial de España, después de todo eso, hubo que instrumentar aquel triunfo político de un momento y entonces el pueblo argentino tuvo que tomar las armas. Pero aún más compañeros, después de tomar las armas y expulsar de todas las fronteras al invasor español, había que asegurar la independencia de la Argentina, asegurando también la independencia de las hermanas naciones de América. Y los ejércitos argentinos cruzaron los Andes para ayudar a la liberación de otros pueblos y cuando se recuerda las gestas libertadoras siempre nuestro orgullo, más que el de haber obtenido la libertad de nuestro territorio y haber sabido defenderlo de la intrusión de la fuerza realista, es el haber cooperado a la liberación de Chile y a la liberación del Perú con nuestras fuerzas, con nuestros ejércitos.
Aquello era más que un altruismo de las fuerzas revolucionarias, era una necesidad imperiosa, era el dictado de la estrategia militar para obtener una victoria de alcances continentales donde no podía haber victorias parciales, donde no podía haber otro resultado que el triunfo total o la derrota total de las ideas revolucionarias y ese momento de América se repite hoy. Aquí en esta pequeña isla del Caribe rodeada de mar, rodeada de enemigos también, se vuelve a repetir la historia que la Argentina una vez vivió.
Nuestra Revolución es una Revolución que necesita expandir sus ideas, que necesita que otros pueblos la abracen, que necesita que otros pueblos de América se llenen de bríos, tomen las armas o tomen el poder, lo mismo da, porque en definitiva al tomar el poder hay que tomar las armas después y nos ayuden, nos ayuden en esta tarea que es la tarea de toda América y que es la tarea de la humanidad, la tarea global de luchar por la destrucción del enemigo monopolista, imperialista, que no va a ser derrotado sino cuando el último de sus magnates vaya por lo menos a la cárcel sino al patíbulo, que no puede terminar antes, que no puede terminar sino con la derrota total del imperialismo.
La derrota total del imperialismo se está creando cada día que las fuerzas populares dan una batalla y la ganan en cualquier lugar de América o del mundo, tan hermanos nuestros, tan hermanos en nuestro destino son los pueblos de América en este momento como son los pueblos del Asia o del África, tan hermano nos sentimos nosotros en este momento del pueblo de Venezuela, de Paraguay o del Perú, o del pueblo de Argentina, como de los pueblos de Argelia que obtienen su independencia, de los pueblos de Vietnam o de Laos que todos los días perecen por obtener la independencia.
Todo es parte de una sola lucha y es verdad cuando el imperialismo lo llama con un denominador común, porque aún cuando las ideologías cambien, aún cuando uno se reconozca comunista o socialista, peronista o cualquier otra ideología política en determinado país, solamente caben dos posiciones en la historia: o se está a favor de los monopolios o se está en contra de los monopolios (aplausos). Y todos los que están en contra de los monopolios, a todos ellos se les puede aplicar un denominador común, en eso los norteamericanos tienen razón, todos los que luchamos por la liberación de nuestros pueblos luchamos al mismo tiempo, a veces aunque no lo sepamos, por el aniquilamiento del imperialismo y todos somos aliados aunque a veces tampoco lo sepamos, aunque a veces nuestras propias fuerzas las dividamos en querellas internas, a veces en discusiones estériles, dejamos de hacer el frente necesario para luchar contra el imperialismo.
Pero todos, todos los que luchamos honestamente por la liberación de nuestras respectivas patrias, somos enemigos directos del imperialismo. En este momento no cabe otra posición que la de lucha directa o la de colaboración, y yo se que ninguno de ustedes es colaborador del enemigo, que ninguno de ustedes está ni remotamente a favor del imperialismo y que todos están decididamente por la liberación de Argentina (aplausos) liberación, porque la Argentina está de nuevo encadenada, cadenas a veces difíciles de ver, cadenas que no siempre son visibles para todo el pueblo, pero que la están amarrando día a día. El petróleo se va por un lado, compañías norteamericanas entran por todos los lados del país, viejas conquistas van cayendo y todo eso se produce lentamente, como un veneno sutil que va penetrando así en la Argentina como en muchos otros países de América.
Sin embargo el pueblo reacciona, reacciona con vehemencia frente a esta penetración que es sutil en términos generales, pero que siempre se asienta sobre las espaldas del pueblo y cuando los gobiernos tratan de lavarse las manos con una elección, suceden para ellos fracasos como el de la última, entonces viene la intervención descarada del imperialismo, de sus títeres, de todos sus edecanes. Entonces vuelve una situación ya conocida y vuelven las luchas de las masas populares.
Si los caudillos de la reacción son hábiles, tal vez las encaucen hacia nuevas formas en que pueda permitirse otra burla más. Si los caudillos de la reacción no son lo suficientemente hábiles o si el pueblo es más avizor que ellos, puede ser que el impulso de las masas llegue más allá de donde se ha llegado hasta ahora, puede ser que se dé el paso necesario para que la clase obrera tome el poder, puede ser que las masas de obreros y campesinos de nuestro país aprendan algún nuevo camino o sigan por caminos ya conocidos y destruyan un poder que está vacilante ya, que se basa en este momento en el miedo a la bayoneta, en la desunión de nuestras fuerzas, en la falta de conciencia de la posibilidad del cambio, de la posibilidad de la lucha, de la fuerza inmensa del pueblo, de la debilidad comparativamente enorme de la fuerza represiva.
Si nuestro pueblo aprende bien las lecciones, si no se deja engañar de nuevo, si no suceden nuevas y pequeñas escaramuzas que lo alejen del objetivo central que debe ser tomar el poder, nada más ni nada menos que tomar el poder, podrán darse en la Argentina condiciones nuevas, las condiciones que en su época representa el 25 de mayo, las condiciones de un cambio total, solamente que en este momento de colonialismo y de imperialismo el cambio total significa el paso que nosotros hemos dado, el paso hacia la Declaración de la Revolución Socialista y el establecimiento de un poder que se dedique a la construcción del Socialismo.
En fin de cuentas el Socialismo es una etapa económica de la humanidad, no podemos escapar, querámoslo o no, el pasar por esta etapa, podemos sí retardarlo y podemos también adelantarlo, esa es la parte que corresponde de la lucha a los dirigentes de las dos grandes fuerzas en pugna.
Si la reacción sabe manejar sus cañones, sus armas de división, su arma de amedrentamiento, quizás durante muchos años podrá impedir que llegue el Socialismo a un país determinado, pero también si el pueblo sabe manejar su ideología correctamente, sabe tomar su estrategia revolucionaria adecuada, sabe elegir el momento para dar el golpe y lo da sin miedo y hasta el fondo, el advenimiento del poder revolucionario puede ser a muy corto plazo en cualquier país de América, y concretamente en la Argentina.
Eso, compañeros, el que se repita la experiencia histórica del 25 de Mayo en estas nuevas condiciones, depende nada más que del pueblo argentino y de sus dirigentes, es decir, depende de ustedes en cuanto a pueblo y en cuanto a dirigentes; de tal manera que también una gran responsabilidad cae sobre ustedes, la responsabilidad de saber luchar y de saber dirigir a un pueblo que hace tiempo está expresando en todas las maneras concebibles, su decisión de destruir las viejas cadenas y de liberarse de las nuevas cadenas con que amenaza amarrarlo el imperialismo. Tomemos pues el ejemplo manido de Mayo, el ejemplo tantas veces distorsionado de Mayo, tomemos el ejemplo de la Revolución libertadora que salió de sus fronteras, inundó con una ideología nueva, que no era propia, pero que había encarnado en sí para trasladarla a América.
Y pensemos en estos momentos de América, en estos mismos momentos en que una especie de 25 de Mayo se ha dado en la zona del Caribe, en que desde aquí se lanzan proclamas revolucionarias que llegan a todos los pueblos de América y en que la Segunda Declaración de la Habana luce algo así como una declaración de los derechos del hombre para los pueblos de aquella época.
Pensemos en la unidad indestructible de todo nuestro Continente, pensemos en todo lo que nos ata y nos une y no en lo que nos divide, pensemos en todas nuestras cualidades iguales, pensemos en nuestra economía igualmente distorsionada, igualmente aherrojado cada pueblo por el mismo imperialismo, pensemos en que somos parte de un ejército que lucha por su liberación en cada pedazo del mundo donde todavía no se ha logrado. Y aprestémonos a celebrar otro 25 de Mayo, ya no en esta tierra generosa sino en la tierra propia y bajo símbolos nuevos, bajo el símbolo de la victoria, bajo el símbolo de la construcción del Socialismo, bajo el símbolo del futuro". (Aplausos).

Un año del gobierno del cambio. Sigamos construyendo un nuevo El Salvador

El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, al dar a conocer el balance del primer año del Gobierno del Cambio, desea en primer lugar expresar nuestras condolencias y solidaridad con las familias de las personas fallecidas y con la población afectada a causa de la tormenta tropical Agatha. Expresamos también nuestro reconocimiento a la actuación oportuna del Sistema de Protección Civil que permitió evitar un desastre de mayor impacto, gracias a las alertas y articulación de recursos de las instituciones estatales con las organizaciones privadas y la población para auxiliar a las víctimas y tomar medidas preventivas. Llamamos al pueblo salvadoreño a seguir adelante venciendo las adversidades, mejorando nuestra preparación para la prevención y mitigación de desastres.
Llegamos al primer año del Gobierno del Cambio, ganado por el FMLN y presidido por el Presidente Mauricio Funes y el Vicepresidente Salvador Sánchez Cerén, con la satisfacción de estar sentando las bases para la construcción de un nuevo El Salvador.
A un año del histórico triunfo del FMLN, junto a una amplia alianza de fuerzas políticas y sociales, celebramos los importantes logros obtenidos, en el esfuerzo nacional por sacar al país de la crisis, dirigirlo al desarrollo incluyente, fortalecer la democracia y el estado de derecho, objetivos centrales de nuestro Programa de Gobierno.
A un año del Gobierno del Cambio, celebramos que nuestro partido FMLN se consolida como indiscutible primera fuerza política del país, tal como lo confirma la ciudadanía a través de las encuestas, y especialmente, con la grandiosa movilización popular del pasado 1º de mayo, en la que el pueblo multitudinariamente se manifestó por el cambio seguro.
A un año del Gobierno del Cambio, celebramos una nueva forma de gobernar el país, con opción preferencial hacia las personas más necesitadas, con transparencia, eficiencia y combate frontal a la corrupción, que está dando pasos significativos para enfrentar y superar la crisis, así como los vicios heredados de los malos gobiernos anteriores.
Logros del pueblo a un año del Gobierno del Cambio
A un año del Gobierno del Cambio, se destacan los logros en la educación, con la entrega gratuita de útiles escolares, uniformes, zapatos y refrigerio escolar a más de un millón 300 mil estudiantes, actividad que ha generado más de 40 mil empleos en las micro, pequeñas y medianas empresas.
En la salud, se eliminó la llamada cuota voluntaria en los hospitales públicos; se ha mejorado la infraestructura sanitaria del país, el equipamiento y la dotación de medicamentos; se ha enfrentado con éxito el combate a las epidemias de la influenza H1N1, el dengue y se ha dado cobertura masiva de vacunación infantil; todo ello ha permitido un incremento de las consultas y mayor acceso de la población a la salud.
Los programas sociales del Gobierno del Cambio han dado prioridad a los municipios más pobres del país con la entrega de una pensión a personas adultas, construcción de viviendas, entrega de escrituras de propiedad a más de tres mil familias y 653 proyectos de agua y energía eléctrica ejecutados que benefician a más de 183 mil personas.
El Gobierno del Cambio, como expresión de los intereses populares y de país, ha inscrito en el Ministerio de Trabajo a 95 organizaciones sindicales, 47 de ellas del sector público, obteniendo por primera vez en la historia el reconocimiento de su derecho a la organización. Este avance cualitativo en los derechos laborales se da en el marco de un nuevo rumbo institucional con énfasis en el empleo decente, la formación laboral y el fortalecimiento de la cultura sindical. Así, se han impuesto multas que suman más de 600 mil dólares a patronos que incumplen las leyes laborales y El Salvador es ya suscriptor del Pacto Mundial por el Empleo propiciado por la OIT para promover trabajo decente.
En el campo de la seguridad pública y convivencia ciudadana, el Gobierno del Cambio impulsa una clara apuesta a la prevención de la violencia y al combate frontal al delito, especialmente contra el lastre del crimen organizado, desarticulando, sólo en este primer año, más de 30 bandas vinculadas al narcotráfico, roba carros, contrabando de mercadería y trata de personas.
Como FMLN apoyamos la estrategia emprendida y saludamos los logros en el fortalecimiento de la PNC, la depuración de la policía y centros penales, así como el uso responsable de la Fuerza Armada en apoyo a la seguridad pública. Estamos conscientes que falta mucho por hacer, que garantizar la seguridad y convivencia ciudadana es el mayor desafío inmediato que enfrenta el gobierno y la sociedad en su conjunto, y que la solución demanda la más amplia participación social e institucional.
Con el Plan Anticrisis se ha enfrentado la dramática realidad de haber recibido un país en profunda crisis nacional e internacional; con una economía dolarizada, un Estado debilitado, saqueado y con un cúmulo de necesidades insatisfechas; una economía en la que cayeron las remesas, las importaciones y las exportaciones, y en consecuencia, los ingresos fiscales. El Plan Anticrisis ha permitido suavizar el impacto de la crisis en las familias más pobres y las capas medias bajas, a la vez que contribuye al propósito de avanzar hacia un desarrollo incluyente y fortalecer la democracia.
La nueva política exterior del Gobierno del Cambio ha superado las posturas ideologizadas del pasado, dando paso a la apertura de relaciones diplomáticas con Cuba y Viet Nam, y a la construcción de una nueva forma de relacionarnos con el mundo, con dignidad, respeto, cooperación y solidaridad, especialmente con Centroamérica.
El FMLN agradece al pueblo salvadoreño su confianza en nuestro partido y asume con responsabilidad el compromiso de profundizar el camino del cambio para la construcción de un mejor país, especialmente en la seguridad, el empleo y la ampliación de oportunidades para una mejor calidad de vida. Saludamos a todas las fuerzas políticas y sociales que, como fruto de la diversidad, el pluralismo y la ampliación de la democracia, se van sumando progresivamente al esfuerzo nacional para la construcción de un nuevo El Salvador.
Comisión Política
Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional

1 de junio de 2010

Haití duele

Duele Haití, porque es un trozo de nuestra piel, un sístole del corazón. Duele Haití, porque el alma no espera y lo esencial es que la vida valga la pena y que la solidaridad no sea una palabra gastada.
Miguel Barnet / Cubadebate
(Fotografía de Cubadebate)
Llevé, como todo buen viajero, la cámara fotográfica digital, la que hizo posible que reuniera todas las imágenes que quise. Quería en la pequeña Olympus llevarme el alma de Haití, pues como creen los llamados pueblos originarios, es decir nuestros indígenas, cuando uno toma una foto de alguien se apropia de su alma.
No hizo falta sin embargo, que tomara demasiadas fotografías. El alma del pueblo haitiano, a diferencia de la de otros pueblos está a flor de piel. Y eso lo pude comprobar en los siete días que estuve en la tierra de Toussaint Louverture de Jacques Roumain y de Erzulí.
Ya Martha Jean-Claude me lo había anunciado cuando años atrás me invitó a que yo visitara su tierra de origen porque ella misma se definió como la mujer entre dos Islas, Haití y Cuba. Aunque su Patria grande fue el Caribe y mucho más grande aún toda América.
Gracias a la Fundación que lleva su nombre y que su hijo creó a la muerte de la cantante haitiana pude finalmente visitar lo que Alejo Carpentier llamó El Reino de este Mundo. Cuba le debe a la población de Saint Domingue, luego Haití, mucho del favorecido destino de su economía. Gracias a la cultura del café en el siglo XIX y también de la azúcar en el XX. Somos deudores de hornadas de haitianos que se establecieron en los cafetales de la antigua provincia de Oriente, en los centrales y bateyes azucareros, un poco más tarde en las zonas camagüeyanas como Esmeralda, Ciego de Ávila y otras. La Tumba Francesa, el vodú enraizado en Cuba, la fiesta del Gagá y el Zombie haitiano poseído por legiones de loas y presente como una sombra en campos de caña y bateyes, son parte esencial del imaginario cubano y de nuestro olimpo hagiográfico.
Por todo eso y porque El Reino de este Mundo se entronca indisolublemente y en ceñida dualidad en una metáfora de Mackandal y El Cimarrón, acaricié un sueño de peregrinaje peripatético hacia la tierra en que se libró la primera batalla por la abolición de los esclavos y la liberación de América Latina del yugo colonial; y también porque a solo pocas millas de Cuba, Haití por circunstancias políticas, fue para los cubanos como un espejismo de insalvable lejanía. Pero llegué y toqué con mis manos el alma haitiana, dolorida y noble, delicada y jovial. Un alma expuesta a todas las contingencias y avatares del más profundo dramatismo.
Recorrí con el párpado abierto, como diría el poeta, cada rincón del país cuya hazaña épica tanto alentó a Simón Bolívar. Tuve que armarme de un coraje insospechado y hacer de tripas corazón frente al más desolador de los espectáculos humanos. Haití pese a la miseria que vive la mayor parte de su pueblo es un país deslumbrante de color y un muestrario de artistas plásticos excepcionales, de un empirismo naif que se debe al prodigio de un talento y a unas manos que sólo pueden compararse a la de los indígenas del continente, pienso sobre todo en mexicanos, peruanos y bolivianos herederos de una tradición artística y artesanal única. Pero además de eso, Haití es un bello país montañoso, de montañas azules atravesadas por nubes cargadas de agua y pájaros de alas enormes que semejan a áuras tiñosas; y quizás lo son.
Los ríos haitianos parecen salidos de los versos del “Retorno al país natal” de Aimé Cesarie; son ríos grandes y caudalosos, y de un zumbido grave como el de un contrabajo.
Pero casi nadie repara en eso porque en Haití el ser humano desborda el paisaje. Es como si el mundo entero se agolpara allí. Es tanta la aglomeración humana en las calles, en los mercados, en los parques, que nadie piensa que en Haití pueda existir un paraíso del tal belleza. Puerto Príncipe y Petionville con sus casas de madera y su Palacio Presidencial, con su Catedral y su Parque Central con sus venduteros y sus artesanos. Jacmel, frente al mar convertida en un abigarrado y gigante zoco caribeño, con sus hoteles de pilotes y sus colinas leves… Ya casi nada de eso existe hoy. La tierra se abrió con un gran tajazo en el corazón haitiano, ya todo es tragedia y vacío. Ya Mackandal no silba entre los árboles coposos, ya el Erzulí calló hundida en las aguas sangrantes de los ríos. Pero Haití se levantará de su caída, ¿Qué hacer? Pues carpas y más carpas aunque cuando vengan las lluvias torrenciales y con los ciclones ellas desaparezcan. Dar limosnas a cientos de miles de hombres y mujeres cuando lo que necesitan verdaderamente es fuente de trabajo y no un mendrugo.
Orar, pero más que orar, llevar medicinas y médicos como ha hecho Cuba y no aviones militares cargados de armas.
Trocar los cascos azules de la Minustha por toneladas de víveres para alimentar a los desnutridos de las calles de tierra y los barrios marginales. Y no para reprimirlos y azotarlos como en época de la esclavitud.
Duele Haití, ¿Qué poema hacer que no sea una ofensa?, ¿Qué canción cantar que no hiera el oído de nadie? ¿Qué himno entonar para mitigar tanta desgracia acumulada?
Duele Haití, porque es víctima, además, de un show mediático del más espúreo filantropismo. Haití es hoy el más triste y doloroso ejemplo de abandono y olvido histórico. Duele Haití, porque los reyes magos de los organismos multilaterales han llegado tarde. Y las campanas del pueblo se quedaron sordas y en la noche apagada lo único que se ve en la distancia es la inmensa cicatriz de una herida que no se ha cerrado. Duele Haití, porque los tambores Dambala y los loas esperan en hileras a las puertas del arcano la reconquista de sus reinos.
Duele Haití, porque es un trozo de nuestra piel, un sístole del corazón. Duele Haití, porque el alma no espera y lo esencial es que la vida valga la pena y que la solidaridad no sea una palabra gastada.
Duele Haití, porque los ojos de las niñas y los niños que con ternura miraban al lente de mi cámara digital revelen ahora más que nunca y a flor de piel su dolor y ya no sé si son ojos de niños o de ocas.
Pero porque Haití duele levantemos una muralla de manos que curen las llagas de la tristeza y que saquen de la sombra y de los escombros a un pueblo que hace más de doscientos años encendió la llama de la libertad para todo el continente. Una muralla contra la mentira y el escarnio, una muralla que se abra sólo al corazón del amigo, al ruiseñor y a la flor, a la rosa y al clavel como lo quiso Nicolás Guillén en su bello poema.

Colombia: democracia sin rumbo

Ninguna de las fórmulas que se juegan la Presidencia, ni el descarado continuismo de Santos, ni el continuismo de imagen renovada de Antanas Mockus, tiene una propuesta específica para hacer frente a los problemas más graves y obvios del país.
Editorial de LA JORNADA (México, 31 de mayo de 2010)
Aunque ninguno de los contendientes registrados logró la mayoría absoluta, los ganadores incuestionables de la elección presidencial realizada ayer [domingo 30 de mayo] en Colombia son, en ese orden, la abstención (ligeramente mayor a 50 por ciento) y el candidato oficialista, el ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos, quien logró 46.57 por ciento de los sufragios emitidos, seguido de lejos por el centrista Antanas Mockus, ex rector de la Universidad Nacional y ex alcalde de Bogotá, quien, tras disputar el primer sitio en las encuestas y causar furor en las redes sociales, se desinfló en las urnas y obtuvo apenas 21.48 por ciento de los votos. Las izquierdas electorales colombianas, nucleadas en el Polo Democrático Alternativo, no lograron reunir ni 10 por ciento de los sufragios. El resultado final habrá de dirimirse en fecha próxima en una segunda vuelta entre Santos y Mockus.
La situación resulta descorazonadora si se considera que Santos, delfín del actual presidente Álvaro Uribe Vélez, representa a una mafia estrechamente vinculada a los grupos paramiliares, responsables en buena medida de la violencia que afecta a la nación sudamericana. El propio Uribe Vélez, sobre quien pesan acusaciones graves por violaciones a los derechos humanos, aparece en varios documentos relacionado con el extinto cártel de Medellín, en tanto el candidato triunfador de ayer es judicialmente requerido por un tribunal de Ecuador para que responda por los homicidios perpetrados por órdenes suyas, cuando fungió como ministro de Defensa en el gabinete de Uribe, en la localidad de Sucumbíos. Esa mafia ha desarrollado, por lo demás, diversos mecanismos de distorsión de la voluntad popular que se ha venido aplicando para favorecer a las formaciones oficialistas (el Partido Social de Unidad Nacional, o Partido de la U): compra de sufragios, amenazas de escuadrones de la muerte a la ciudadanía, financiamientos procedentes del narcotráfico y otras prácticas fraudulentas) lo que tal vez explique la inesperada y abismal ventaja lograda ayer por Santos sobre Mockus.
En cuanto a éste, si bien logró forjarse una imagen de político fresco y audaz, es partidario, como el propio Santos, del continuismo en la orientación neoliberal sostenida por la actual administración y, lo más preocupante, de las estrategias belicistas de Uribe para aplastar a la añeja organización guerrillera Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Tal estrategia se ha traducido en múltiples abusos, atropellos, asesinatos de civiles y afectación de millones de personas que se han visto desplazadas de sus sitios de residencia, pero no ha logrado acabar con la organización político militar, pues deja intactos los factores que explican la persistencia de la oposición armada: la marginación, la miseria y la desigualdad que imperan en extensas regiones del territorio colombiano.
En tal circunstancia, es claro que la próxima jornada comicial será, en lo sustancial, una forma de legitimación de un poder político divorciado de los intereses de la nación colombiana, y una simulación de democracia en un país agobiado por la violencia y el accionar de grupos armados de diversos signos (las guerrillas de izquierda y los paramilitares de ultraderecha, vinculados al gobierno), por el drama de los desplazados y por una desigualdad social lacerante. Ninguna de las fórmulas que se juegan la Presidencia, ni el descarado continuismo de Santos, ni el continuismo de imagen renovada de Antanas Mockus, tiene una propuesta específica para hacer frente a los problemas más graves y obvios del país.

Un año de la masacre de Bagua

El levantamiento amazónico en Perú, en junio del 2009, puso en cuestión el Estado-nación peruano. Muchos analistas hablan de una crisis irreversible del modelo estatal heredado de la Colonia. Es una crisis que no es coyuntural sino estructural, con lo cual estaríamos llegando a una etapa de cambio de era.
Raúl Zibechi / LA JORNADA
El movimiento indígena peruano se apresta a recordar el primer aniversario de la masacre de Bagua con movilizaciones y jornadas de lucha en todo el país. El reciente retorno de Alberto Pizango, principal dirigente de la Asociacióón Interétnica para el Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), que agrupa a mil 300 comunidades, fortalece el protagonismo de los pueblos amazónicos en la vida política peruana. Pizango retornó de su exilio de un año en Nicaragua, fue detenido y llevado a la justicia, que lo dejó en libertad restringida.

El 5 de junio de 2009, luego de casi dos meses de intensa movilización en la Amazonia para conseguir la derogación de los decretos legislativos que permitían una abusiva explotación de los bienes comunes sin consulta ni consentimiento de los pueblos originarios, una feroz represión por aire y tierra se saldó con 34 muertos oficiales, 10 indígenas y 24 policías, cuando las tropas pretendieron desalojar a los miles que bloqueaban carreteras. La brutal represión en la Curva del Diablo habría provocado muchos más muertos en filas indias que los reconocidos oficialmente, según denuncia de las organizaciones amazónicas.

Luego de la represión y la persecución de sus dirigentes, los pueblos de la Amazonia consiguieron una resonante victoria al derogar el gobierno de Alan García los decretos más polémicos. Más aún, el 19 de mayo el Parlamento aprobó la Ley Marco de Consulta Previa que estipula que los emprendimientos mineros deberán pasar por una fase de consulta con los pueblos. Aunque no recoge todas sus demandas, se considera un nuevo triunfo de los pueblos amazónicos.

Los conflictos sociales en defensa del ambiente vienen escalando en Perú. La Defensoría del Pueblo estableció que en los seis primeros meses de 2009 hubo 273 conflictos sociales, siendo 47 por ciento relacionados con temas socioambientales, de los cuales 71 por ciento son conflictos relacionados con la actividad minera. Respecto del año anterior, los conflictos se duplicaron, lo que revela que las comunidades están cada vez menos dispuestas a tolerar la actividad de la minería transnacional que contamina fuentes de agua y provoca daños a la salud de la población. Desde que se instaló el régimen de Alberto Fujimori en 1990, los sucesivos gobiernos apostaron a la expansión de la explotacióón minera como eje del crecimiento económico. Alan García pretende parcelar 63 millones de hectáreas de la selva en propiedades de cinco a 20 mil hectáreas, para fomentar la inversión.

El levantamiento amazónico puso en cuestión el Estado-nación peruano. Muchos analistas hablan de una crisis irreversible del modelo estatal heredado de la Colonia. Es una crisis que no es coyuntural sino estructural, con lo cual estaríamos llegando a una etapa de cambio de era, escribió el historiador Manuel Burga poco después de la masacre de Bagua (La República, 28 de junio de 2009). En su opinión, se está llegando a una situación inédita por la cual un nuevo modelo de nación va a exigir un nuevo modelo económico.

Nuevos movimientos que provienen de la periferia, que exigen autonomía y reclaman ya no sólo respeto a los individuos, sino respeto a las colectividades. En suma, se está ante un viraje de larga duración en la historia de las luchas sociales del país, ya que hasta ahora el protagonismo siempre lo tuvieron las organizaciones campesinas quechuas de la sierra, y antes los sindicatos obreros.

Rodrigo Montoya, antropólogo muy cercano a los movimientos indios, sostiene que se trata de la segunda gran rebelión amazónica. La primera la protagonizó Juan Santos Atahualpa en 1742, en la selva central. Resistió a los ejércitos coloniales y nunca fue derrotado. La segunda es ahora. Han cuajado un liderazgo suficientemente capaz como para presentar una alternativa que no es sólo para los pueblos indígenas, sino para la sociedad peruana en su conjunto. Añade que se trata de un movimiento plural y diverso que, al igual que el chiapaneco, está ofreciéndole al mundo un horizonte, una ilusión, una perspectiva, otros valores, ideas y sueños, dijo en el debate Territorio, movimiento indígena y buen vivir.

Alberto Pizango es un emergente de esa nueva generación de dirigentes. Tiene poco más de 40 años, es profesor y trabaja como maestro bilingüe en las comunidades nativas. Forma parte del enorme contingente de maestros bilingües, buenos conocedores de las dos culturas ya que se han graduado en las ciudades. Un caso similar es el de Mario Palacios, presidente de Conacami (Confederacióón Nacional de Comunidades del Perú Afectadas por la Minería), la organizacióón que agrupa a cientos de comunidades que vienen resistiendo a las multinacionales en todo el país.
En su opinión, las nuevas organizaciones postulan “una nueva forma de democracia, que es comunitaria y se expresa en el concepto del ‘mandar obedeciendo’”.

El veterano luchador por la reforma agraria y ex guerrillero Hugo Blanco sostiene que la rebeldía de los pueblos amazónicos representa la irrupción de un nuevo sujeto, los menos domesticados por la modernidad, que están llamados a cambiarle la cara al país y, muy en particular, a los sectores que resisten y se organizan en movimientos antisistémicos.

El gobierno de Alan García está acosado por varias denuncias de corrupción y se muestra cada vez más alineado con las grandes empresas. Pese a su escasa popularidad, tejió una alianza con Keiko Fujimori, la hija del dictador sentenciado y en prisión, que le garantiza las mayorías parlamentarias necesarias para gobernar a cambio de un muy favorable régimen carcelario para su padre. El frente social está agitado. Para mediados de junio se anuncian paros de 24 horas en el combativo Sur (Arequipa, Cuzco, Puno, Moquegua, Taca, Apurímac y Madre de Dios) para impedir la exportación del gas de Camisea y la construcción de la hidroeléctrica de Inambari, que inundará decenas de comunidades. La región andino-amazónica está siendo sacudida por levantamientos indígenas en defensa de los bienes comunes.

Cambio difícil en Paraguay

La supervivencia política de Lugo se parece a un milagro: tiene en contra a todo el Congreso (sólo un diputado y dos senadores apoyan al Gobierno); a la Justicia; a la burguesía fraudulenta; a los medios de comunicación y al propio vicepresidente de la República, del Partido Liberal Radical Auténtico. Pero aunque lentos, se perciben algunos avances.
Pablo Stefanoni / Rebelion
“Supuesto militante de FARC cae en Paraguay”. “Capturan a un presunto elemento de las FARC en Fernando de la Mora”, “Militares lanzan peculiar batalla para fortalecer la lucha contra el EPP”. “Declara policía, víctima del ‘cazabobo’ del EPP”. “Policía de Brasil, en alerta ante la presencia del EPP”, “EPP tiene apoyo [en el Gobierno], dice Salyn”. Estos titulares del diario ABC Color, desde la portada hasta la página 5 de un martes cualquiera, son sólo una muestra del clima de acoso político-mediático que acecha al Gobierno de Fernando Lugo, que ahora tiene como punta de lanza la emergencia de un enigmático grupo guerrillero en el norte del país: el Ejército del Pueblo Paraguayo.
Por estos días acabó el estado de excepción votado por el Congreso sin que ninguno de los esquivos miembros del EPP fuera capturado, y ni siquiera visto. Se dice que esta misteriosa guerrilla, que ya tiene una página en Wikipedia, cuenta con unos quince miembros. Hasta ahora, destruyeron maquinaria agrícola de una hacienda sojera acusada de contaminar a todo el pueblo ―en Concepción―, atacaron un cuartel militar en San Pedro (la región donde Lugo fue obispo), colocaron una bomba en el Palacio de Justicia y secuestraron a los hacendados Luis Alberto Lindstron y Fidel Zavala, este último obligado a repartir carne a los pobres como “cortesía del EPP” antes de ser liberado previo pago del rescate después de tres meses de encierro. Todos estos hechos fueron reivindicados por la dirigente Carmen Villalba desde la prisión.
Aunque al parecer, los “combatientes” del EPP provienen del grupo Patria libre (de donde también habrían salido los secuestradores de la hija del presidente Raúl Cubas Grau, Cecilia, finalmente asesinada en 2004), muchos creen que actúan en connivencia con el narcotráfico. De hecho, el departamento de Concepción está virtualmente tomado por los narcos, y allí se enfrentan el PCC (Primer Comando de la Capital) y el Comando Bermelho, ambas organizaciones criminales brasileñas. “En el norte, la gente ya no habla de ganaderos, sino de narcoganaderos” dice el sociólogo Tomás Palau desde sus oficinas del instituto Base/investigaciones sociales. Gran parte del campo paraguayo está en manos de grandes latifundistas de brasileños y “brasiguayos” (descendientes de brasileños) dedicados al monocultivo de soja, donde hace tiempo que no reina la ley estatal y ni siquiera, en gran medida, la soberanía paraguaya.
Paraguay vive, así, una colonización permanente: después de la época colonial stricto sensu, vino la guerra de la Triple Alianza: Brasil, Argentina y Uruguay acabaron con el modelo endogenista de G. R. de Francia y los López en una guerra criminal financiada por los bancos ingleses. De 1.500.000 habitantes en 1865, Paraguay pasó a 250.000 en 1870, al concluir el conflicto bélico, y, como recuerda Palau, “el territorio fue repartido entre los vencedores; las mejores tierras quedaron en manos de empresas anglo-argentinas, lusitanas o mixtas”. Y la última colonización que hoy vive esta nación mediterránea es vía el auge del nuevo capitalismo agrario sojero. Como señala el economista Luis Rojas Villagra, Paraguay produce ―y exporta― 6 millones de toneladas de soja anuales… e importa productos tan elementales como cebolla, papa o tomate.
Cerco conservador
La supervivencia política de Lugo se parece a un milagro: tiene en contra a todo el Congreso (sólo un diputado y dos senadores apoyan al Gobierno); a la Justicia, coto de la vieja política corrupta-prebendal; a la burguesía fraudulenta que, aunque sigue haciendo negocios, desconfía del entorno izquierdista del Presidente; a los medios de comunicación que conspiran si pruritos a favor del juicio político y alientan sin parar el fantasma de Hugo Chávez, y al propio... vicepresidente de la República, del Partido Liberal Radical Auténtico. En ese marco, sólo las divisiones de la derecha y la movilización popular (o la amenaza de ella) logran mantener el en Gobierno al ex obispo, que en 2008 acabó con 60 años de dominio absoluto del Partido Colorado, incluyendo las tres décadas y media de la autocracia clientelista/represiva de Alfredo Stroessner. Las encuestas ―que el ABC ya no publica― dicen que la mayoría de los paraguayos se opone a un posible juicio político con el que amenaza la derecha, que después de Honduras no puede ocultar su tufillo a golpe de estado liso y llano. Ahora sectores opositores quieren reactivar la amenaza, dados los escasos resultados del estado de excepción en el norte del país.
La derecha acusa a Lugo de ser cómplice del EPP y de no haber hecho cumplir el estado de excepción. Incluso algunos no se quedan ahí: “Yo me animo a decir que el Presidente de la República Fernando Lugo no sólo es cómplice del EPP sino que es el jefe del grupo guerrillero... sus amigos del EPP no van a ser atrapados; desacredita a las fuerzas militares para que queden solo los policías, y así poder crear la guardia Nacional” dijo este lunes el diputado del UNACE (Colorados éticos), Artemio Barrios. Entretanto, los policías de Hugua Ñandu se sintieron “aludidos y provocados” por la campaña militar Py’aguapy, que lanzó panfletos en castellano y guaraní desde helicópteros ―como operación psicológica―, al parecer con especial intensidad frente a la subcomisaría local. “Es como que nos dijeran que no servimos para nada” se quejó un agente policial.
El Senado ya aprobó una ley antiterrorista, “estilo colombiano”. Y la colaboración judicial y de inteligencia Bogotá-Asunción marcha a todo vapor. La detención esta semana del colombiano Esney Dier Home Losada, acusado de pertenecer a las FARC, es sólo una mínima expresión de una amplia red de acciones conjuntas.

Una izquierda emergente
Como en otros gobiernos progresistas, bajo el Gobierno Lugo la economía la maneja la derecha y la política social la izquierda. Son públicas las tensiones entre el secretario general de la Presidencia Miguel Ángel López Perito y el ministro de Hacienda Dionisio Borda. No obstante, la reforma de la salud permite, por primera vez, la atención gratuita universal y, aunque la infraestructura aún no está a la altura de ese objetivo, es un enorme paso para Paraguay, durante décadas ―y aún hoy― un Estado mafioso y clientelista. La enorme sede de la Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado) sigue ahí, a la espera de una oportunidad para restaurar el viejo orden que, agrietado, sobrevive en casi todas las instituciones del Estado. “En Cancillería nadie se enteró de que los colorados perdieron… [y] siguen en sus zoquetes como garrapatas hambrientas” dice la columna de chismes Ñe’e mbeguepe en el ABC Color.
Así, los problemas no se derivan solamente del atrincheramiento de los partidos conservadores, sino de la propia falta de unidad interna del Gobierno. En el Gabinete hay “desde obedientes discípulos del neoliberalismo en Hacienda, pasando por aprendices de represores en Interior, hasta supinos ignorantes en la materia en Agricultura y Ganadería, o bienpensantes ex militantes en carteras sociales. [Así] se logró lo que se tenía que lograr: desconcierto primero y desilusión después” escribió Palau en el reciente libro de balance Gobierno Lugo. Herencia, gestión y desafíos (Base-IS, Roxa Luxemburg-Stiftung, dic. 2009). Con todo, el sociólogo destaca que se creó la Coordinadora Ejecutiva para la Reforma Agraria y se logró redactar un informe de la Comisión Verdad y Justicia y el Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra sobre tierras malhabidas, unos 8 millones de hectáreas.
“El Gobierno de Lugo no puede calificarse como de izquierda, pero con Lugo la izquierda logró un espacio de crecimiento e influencia política que jamás tuvo en toda la historia paraguaya” dice el dirigente del Frente Guazú [Grande], Hugo Richer, una novedosa alianza que nuclea desde la socialdemocracia hasta casi todas las expresiones de la izquierda marxista. Las expectativas están puestas ahora en las elecciones municipales del 7 de noviembre, cuando el Frente Guazú intentará construir una base política/institucional del cambio. Y, si se logra mejorar la correlación de fuerzas, impulsar la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Como lo demuestra Honduras, no basta el apoyo externo, aunque importante, a la institucionalidad ―en este caso de Unasur― para fortalecer una política antielitista, es necesario construir fuerzas internas consistentes. La derecha “bruta” de Lino Oviedo y la derecha “civilizada” del partido Patria Querida están a la espera de pasos en falso.
Pero aunque lentos, se perciben algunos avances. “Por décadas, la lucha política en Paraguay fue colorados vs. liberales; ahora, es izquierda/ derecha. Pese a la ley antiterrorista, el proceso no se ha derechizado. La exigencia de cambio sigue viva entre las organizaciones sociales” explica Richer. Lo cual no es poco, considerando que durante largos años, el líder anticomunista chino Chiang Kai Shek vigiló desde su enorme monumento en Asunción que Paraguay siguiera siendo ―como lo dijo alguna vez su amigo, el dictador Stroessner― “el país más anticomunista del mundo”.

Amazonas, el pulmón del planeta ha sido deforestado en 680 mil km2

En diferentes países de Latinoamérica nos encontramos con una pérdida brutal de recursos naturales y humanos, donde las transnacionales, con una inversión mínima se llevan recursos de enorme valor, dejando un saldo de contaminación y destrucción del medio ambiente.
Sylvia Ubal / Barómetro Internacional
El 5 de Junio en todo el planeta se celebra el Día Internacional del Ambiente, pero esta nueva celebración no es un festejo, es un día triste, un día que nos recuerda lo mal que hemos actuado y como lo seguimos haciendo con el ambiente, un día que nos recuerda todo lo malo del ser Humano. Es un día para estar enojados con los que están destruyendo nuestra casa solo por dinero, por mejorar la calidad de vida de unos pocos sin pensar en el futuro de toda la humanidad.
Vemos a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que firmo el inicio de la construcción del proyecto Pascua Lama, uno de los más grandes del mundo, que va a demandar unos 3.000 millones de dólares a desembolsar a lo largo de 25 años ¿y después que? ¿Qué le deja a los Argentinos y a toda la humanidad? Tanto en Chile como en Argentina el proyecto genera plenos rechazos y resistencias de las comunidades, asambleas de vecinos y organizaciones ambientalistas que insisten en la contaminación que genera la actividad minera y el saqueo de la cordillera. Sin dudas, la mega minería es la actividad industrial más agresiva tanto en lo ambiental, como en lo social y cultural. Y sobre todo si se considera el perjuicio que genera a las economías familiares, al socavar la fuente de su tradicional actividad productiva. El oro se va en manos extranjeras, mientras el agua, fuente de vida, es contaminada y los glaciares, principales reservorios de agua dulce, son eliminados. Para extraer los metales preciosos se necesita cianuro, y una vez juntado el oro, es veneno se que queda en el ambiente contaminando el agua y la tierra.

América Latina sufre las consecuencias de una rapiña milenaria

El 75% del territorio de la selva Peruana esta repartida en lotes petroleros siendo adjudicada a diferentes empresas petrolíferas extranjeras, sin la consulta y consentimiento de los pueblos nativos que en la práctica son los dueños legítimos de estos territorios. La selva peruana se ha convertido en la gran reserva petrolífera del mundo y como tal está en la mira y la ambición de los grandes capitales de las empresas trasnacionales del petróleo. Lo que desconocemos es cual será el beneficio que obtendrán las comunidades nativas y el pueblo peruano en general.
Amazonas es el pulmón del planeta, pero la deforestación es tan grande que en el año 2005 había llegado a los 680.000 km2, y de acuerdo a un informe gubernamental en el 2009 a llegado a los 890.000 km2. Estas áreas son destruidas por depredadores para plantaciones de celulosa, siembras de soya, grandes empresas trasnacionales mineras y del petróleo, entre otras. Ver
En 2009 las plantaciones de eucaliptos en Brasil sobrepasaban los 50.000 km2, Argentina perdió casi dos tercios de sus bosques originarios durante el siglo veinte. Gran parte de ese territorio está ahora ocupado por cultivos de soya, algodón y maíz transgénicos (140.000 km2) y plantaciones de pinos y eucaliptos. En Paraguay la superficie sembrada de soya creció entre 1995 y 2003 de 8.000 km2 a casi 20.000 km2 y en el 2009 llegó a mas de 50.000 km2 Para cultivar soya en Bolivia se deforestaron más de 20.000 km2 de bosque durante los últimos 15 años. [1]

La minería destruye los ecosistemas
El área concesionada a proyectos mineros tiende a cubrir un promedio del 10% del territorio de los países en la región. Esta dimensión varía y hay que considerar que el área de influencia de la explotación minera es siempre mayor que la superficie concesionada, puesto que implica toda la infraestructura de vías de comunicación y accesos a suministros, fuentes de energía y agua. La energía proviene en parte de centrales hidroeléctricas -existentes o proyectadas- que ocupan a su vez más territorio, más agua y generan otros conflictos.
En Perú la superficie concesionada a las mineras creció de 1,49% en 1991 a 8,2% en 2006 (105.504 km2); 2009 (253.640 km2); en México, 3% en 1994 y 8%, en 2002 (158.595 km2); en Chile, 7,3% en 2002 y 10,6% en 2009 (130.000 km2); en Ecuador, 5% en 2000 y 16,7% en 2004 (45.513 km2) y en 2009 (96.317 km2). En este último país las solicitudes de concesiones cubrían el 69% del país en 2000 y el 84,5% en 2004 [2] y en el 2009 el 95%.

¿Que daños ocasionan?
A las emisiones nocivas lanzadas por estas industrias al aire (CO², SO²), al agua y a los suelos (dioxinas y derivados del uso de cianuro, arsénico y mercurio, entre otros), se le agregó en los últimos años la contaminación con plaguicidas y transgénicos de los monocultivos. Además de provocar serios problemas de salud y deterioro de condiciones de vida a las poblaciones campesinas de varios países del mundo, la aplicación masiva de agroquímicos está produciendo daños de otro tipo que en un futuro no tan lejano agravarán el panorama. Se teme que la destrucción del hábitat, el uso de plaguicidas y la introducción de cultivos invasores están causando la disminución de polinizadores, lo que pone en el peligro de extinción a muchas especies vegetales [3].
Las empresas transnacionales de plaguicidas producen también las semillas transgénicas y son propietarias de la mayoría de las patentes de biotecnología agrícola, con lo que pueden tener el control de la agricultura y de la cadena alimentaria a nivel mundial [4]. La contaminación transgénica es un negocio adicional de estas industrias, que por la vía judicial exigen pago a los agricultores cuyos cultivos accidentalmente se han contaminado con semillas patentadas. Incluso cuando no pueden cobrar por sus patentes, como le ocurrió a Monsanto en Argentina, se beneficiaron con la venta de plaguicidas.
La operación de cada planta de celulosa requiere de cientos de miles de hectáreas de plantaciones, conocidas como "desierto verde" porque han significado la destrucción de una superficie similar o mayor de bosque nativo con la correspondiente pérdida de biodiversidad en flora y fauna, la contaminación y el agotamiento de cauces de agua. Estas fabricas necesitan una gran cantidad de agua para sus procesos y tienen que instalarse junto a grandes ríos para aprovechar el recurso y luego desecharlo seriamente dañado y contaminado.
Empresas y gobiernos presentan en sus campañas de apoyo a los monocultivos de árboles como "forestación". Sin embargo, los estudios confirman los efectos negativos de esta actividad al registrar destrucción de bosque nativo, disminución de biodiversidad y fuentes de agua, problemas de salud a comunidades vecinas, contaminación de agua y degradación de suelos [5] .
La devastación que produce la minería queda en los grandes depósitos de escoria contaminada que han acumulado años de explotación en cada uno de los países. Esta destrucción continúa y se agrava a medida que crece el número de las explotaciones a cielo abierto
El cobre, el oro y uranio por ejemplo, están diseminados en extensos terrenos, su extracción implica remover con explosivos grandes cantidades de roca y someter el material resultante a un proceso de lixiviación que emplea enormes cantidades de agua mezclada con ácido sulfúrico para extraer cobre y uranio, y con cianuro para recuperar el oro. Los desechos quedan ahí para siempre y se convierten en fuente de contaminación de aguas superficiales y subterráneas que, al descender hacia los valles afectan a sectores con economías basadas principalmente en la agricultura.
En 1998, 23 de los 29 proyectos mineros en Perú correspondían a la extracción de oro. Las empresas socias del Consejo Minero -que extraen casi la totalidad del cobre, oro, plata y molibdeno de Chile- explotaban en 2004 nueve yacimientos de oro en ese país. Ese mismo año se realizaban operaciones en 23 yacimientos de oro en Centroamérica. La cifra tiende a aumentar en esa región.

El uranio esta concebido como el nuevo “dorado” de las trasnacionales

En Argentina, Brasil y México usan uranio para producir energía eléctrica, por lo que despertó preocupación la denuncia sobre exploraciones de uranio en Guatemala. Desde enero de 2005 se otorgaron nuevas licencias para explorar el elemento radioactivo en ese país. En marzo de 2006 más de 32 empresas realizaban prospecciones y exploraciones de uranio en Argentina, Bolivia, Brasil, Guatemala, México y Perú
Este negocio parece estar asegurado para los próximos años puesto que la Agencia Internacional de Energía Atómica anunció recientemente la instalación de 130 nuevas centrales nucleares y el precio del uranio sigue en ascenso. Dadas las precarias condiciones actuales para supervisar las explotaciones de oro cabe preguntarse cómo se va a controlar la extracción del uranio. Conviene recordar la mina de uranio de Wismut, que funcionó entre 1945 y 1990 en la ex República Democrática Alemana y dejó más de 5.000 mineros muertos de cáncer al pulmón [6].
En 2004 Perú contaba con ocho funcionarios para monitorear en terreno más de 6.200 concesiones mineras; ese mismo año el gobierno chileno dictaba un decreto para que la empresa Barrick Gold hiciera fiscalización aduanera a su propio proyecto de plata y oro en la frontera con Argentina [7]. Con tan mínima fiscalización estas industrias pueden ocultar buena parte de sus actividades, incluyendo escapes radiactivos o tóxicos, intencionados o accidentales. De hecho, en 1999 lluvias fuertes desenterraron centenares de tambores de cianuro de sodio en Amapá, Brasil, en terrenos de una mina asociada al Grupo AngloGold/Anglo American. Hubo muertos y los peces desaparecieron del río Vila Nova, pero nadie se hizo responsable [8]. En Chile, en 2005, a raíz de un accidente radiactivo en una planta de celulosa de Celco en construcción, se supo que la empresa había ocultado hechos similares en el pasado [9]. Poco después se descubrió que otra empresa de celulosa en Chile, CMPC, ocultó durante diez años un derrame de mercurio en una de sus plantas [10].

Los pueblos se enfrentan a los poderes nacionales e internacionales
Pese a que las elites políticas hacen frente común con las empresas en las operaciones de blanqueo de imagen y en la represión de las protestas a través de paramilitares o mercenarios - práctica habitual en África y situación cada vez más común en países latinoamericanos como Colombia, Ecuador y Perú, esta reacción de las comunidades ha ido en aumento al conocerse el impacto de estos proyectos sobre su salud, sus patrimonios ambientales, sus culturas y sus economías. Y comienzan las movilizaciones indígenas y campesinas en Brasil, Bolivia, Colombia, Guatemala y Ecuador, que se han enfrentado por años a las compañías mineras, petroleras y forestales, se agregan ahora las protestas de sectores ciudadanos que rechazan la instalación de megaproyectos destructivos del medio ambiente en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay.
La gente también está reaccionando contra las políticas que por un lado impiden que la población tenga acceso a los recursos vitales y por otro los entregan al negocio transnacional, como sucede con la privatización del agua y la concesión a privados de los mares territoriales y bordes costeros.
La reacción frente a las protestas es asumida indistintamente por las empresas o los gobiernos, son numerosos y repetidos los casos de abusos a los derechos humanos cometidos para facilitar la instalación y desarrollo de estos negocios. Estos atropellos van desde la persecución de opositores individuales hasta la represión masiva y el desplazamiento de comunidades. En estos últimos años se han reportado casos graves de esta índole en Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, Honduras, Paraguay y Perú. Pero la represión puede tomar otras formas, como en Chile, donde se pone en práctica leyes antiterroristas para encarcelar a dirigentes de comunidades indígenas que defienden sus derechos territoriales frente a la expansión de las empresas forestales. La mayoría de éstas se halla involucrada en denuncias por participar en acciones represivas contra comunidades indígenas, por conflictos de tierra o destrucción de bosques.
Afianzadas en la región durante los regímenes dictatoriales de la segunda mitad del siglo veinte, estas industrias no constituyen una fuente importante de empleo. Más bien prescinden de la población, excepto como mano de obra barata ocasional. Su accionar destructivo del entorno promueve el despoblamiento de las zonas donde operan.
La información disponible nos dice que en diferentes países de Latinoamérica nos encontramos con una pérdida brutal de recursos naturales y humanos, donde las transnacionales, con una inversión mínima se llevan recursos de enorme valor, dejando un saldo de contaminación y destrucción del medio ambiente y un empeoramiento de las condiciones económicas y de salud de las poblaciones afectadas directa o indirectamente por su accionar y el deterioro ambiental irreversibles.
Somos naturaleza, somos hijos de la tierra: de ella venimos y a ella volvemos. Este concepto define a la tierra como sagrada y a la vida como valor absoluto.
NOTAS
[1] Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), (2005) Objetivos de Desarrollo del Milenio: una mirada desde América Latina y el Caribe
[
2] Fuentes: Perú. Instituto Nacional de Concesiones y Catastros Mineros (INACC); México. Secretaría de Economía. Informe de la minería mexicana,; Chile. Servicio Nacional de Geología y Minería (SERNAGEOMIN); Ecuador, Dirección Nacional de Minería, Gestión de Seguimiento y Gestión Minero. Estadística de Áreas y Hectáreas
[
3] Ashman, T., M. Burd, S. Mazer, T. Knight, J. Steets and J. Vamosi. "Pollination Decays in Biodiversity Hotspots
[
4] Id. p. 204.
[
5] Araya, J., Carrasco, N. and Montalba, R., (2006) Contexto Económico y Social de las Plantaciones Forestales en Chile: El caso de la comuna de Lumaco, región de la Araucanía , Montevideo: WRM-OLCA, p. 66-68
[
6] Diehl, Peter Uranium Mining in Europe: The Impacts on Man and Environment
[
7] El Exilio del Cóndor: Hegemonía transnacional en la frontera. El tratado minero entre Chile y Argentina , Santiago: OLCA.
[
8] Oliveira, Cimoni. Documento confirma que hubo irradiados en planta Celco de Valdivia ’Diario Siete (2006) ’Mercurio en planta de celulosa Laja ’, 3 de abril
[
9] Baracyetse, Pierre, L’Enjeu Géopolitique des Sociétés Minières Internationales en République Démocratique du Congo , Buzet: SOS Rwanda-Burundi.
[
10] Maldonado, Adolfo. La Manera Occidental de Extraer Petróleo: la OXY en Colombia, Ecuador y Perú , Lima: Oilwatch

Nostalgia del siervo en la vieja diplomacia brasilera

Estamos asistiendo a la contraposición de dos paradigmas de hacer diplomacia: una vieja, imperial, intimidatoria, con uso de la truculencia ideológica, económica y eventualmente militar, diplomacia enemiga de la paz y de la vida, que nunca trajo resultados duraderos. Y otra, del siglo XXI, que se da cuenta de que vivimos en una fase nueva de la historia
Leonardo Boff / www.servicioskoinonia.org
El filósofo F. Hegel en su Fenomenología del Espíritu analizó detalladamente la dialéctica del señor y del siervo. El señor se vuelve tanto más señor cuanto más internaliza el siervo en sí al señor, lo que profundiza aún más su estado de siervo. Paulo Freire identificó la misma dialéctica en la relación oprimido-opresor en su clásica obra Pedagogía del oprimido. Con humor comentó Frei Betto: «en cada cabeza de oprimido hay una placa virtual que dice: hospedería del opresor». Es decir, el oprimido hospeda en sí al opresor y es exactamente eso lo que lo hace oprimido. La liberación se realiza cuando el oprimido se desprende del opresor y comienza entonces una nueva historia en la cual no habrá ya oprimido ni opresor sino ciudadanos libres.
Escribo esto a propósito de nuestra prensa comercial, los periódicos de Río, São Paulo y Porto Alegre, con referencia a la política externa del gobierno Lula en su afán de mediar junto con el gobierno turco para alcanzar un acuerdo pacífico con Irán respecto al enriquecimiento de uranio para fines no militares. Leer las opiniones emitidas por estos periódicos, sea en editoriales sea por sus articulistas, algunos de ellos embajadores de la vieja guardia, rehenes del tiempo de la guerra fría, en la lógica del amigo-enemigo es simplemente estremecedor. O Globo habla de «suicidio diplomático» (24/05) para mencionar solamente un título hasta suave. Bien podrían colocar debajo de la cabecera de sus periódicos: «Sucursal del Imperio», pues su voz es más un eco de la voz del señor imperial que la voz de un periodismo que informa con objetividad y opina honestamente. Otros, como el Jornal do Brasil, han seguido una línea de objetividad, proporcionando los datos principales para que los lectores hagan su valoración.
Las opiniones revelan a personas que tienen añoranza de este señor imperial internalizado, de quien se comportan como súcubos. No admiten que el Brasil de Lula gane relevancia mundial y se transforme en un actor político importante como lo repitió hace poco en Brasil, el Secretario General de la ONU, Ban-Ki-moon. Quieren verlo en el lugar que le cabe: en la periferia colonial, alineado con el patrón imperial, como perro callejero amaestrado. Puedo imaginar cuánto sufren los dueños de esos periódicos al tener que aceptar que Brasil nunca podrá ser lo que les gustaría que fuese: un Estado-agregado como Hawai o Puerto Rico. Como no va a ser posible, la manera de atender la voz del señor internalizado es difamar, ridiculizar y descalificar de forma hasta antipatriótica la iniciativa y la persona del Presidente. Éste es notoriamente reconocido en todo el mundo, como un interlocutor excepcional, con gran habilidad en las negociaciones y dotado de una singular fuerza de convencimiento.
El pueblo brasilero abomina el servilismo a los poderosos y aprecia, a veces ingenuamente, a los extranjeros y a los otros pueblos. Se siente orgulloso de su presidente. Es uno de ellos, un superviviente de la gran tribulación, que las élites, consideradas por Darcy Ribeiro como de las más reaccionarias del mundo, nunca aceptarán porque piensan que su sitio no está en la presidencia, sino en la fábrica, produciendo para ellas. Pero la historia quiso que fuese presidente y que compareciese como un personaje de gran carisma, uniendo en su persona ternura para con los humildes y vigor con el cual sustenta sus posiciones.
Estamos asistiendo a la contraposición de dos paradigmas de hacer diplomacia: una vieja, imperial, intimidatoria, con uso de la truculencia ideológica, económica y eventualmente militar, diplomacia enemiga de la paz y de la vida, que nunca trajo resultados duraderos. Y otra, del siglo XXI, que se da cuenta de que vivimos en una fase nueva de la historia, la historia colectiva de los pueblos que se obligan a convivir armoniosamente en un pequeño planeta, escaso de recursos y semidevastado. Para esta nueva situación se impone la diplomacia del diálogo incansable, de la negociación del gana-gana, de los aciertos más allá de las diferencias. Lula ha entendido esta fase planetaria. Se ha hecho protagonista de lo nuevo, de aquella estrategia que puede efectivamente evitar la mayor plaga que jamás ha existido: la guerra que sólo destruye y mata. Ahora, o seguimos esta nueva diplomacia, o nos devoraremos unos a otros. O Hillary o Lula.

Nuestra prensa comercial es obtusa frente a esta novedad. Por eso abomina la diplomacia de Lula.

¡Adelante, Banco del Sur!

Mientras Europa da un retroceso al caer en los tentáculos de recetas ortodoxas del Fondo Monetario Internacional, América del Sur sigue avanzando en su independencia económica.
Hugo Jácome / El Telégrafo (Ecuador)
Romper las cadenas de la opresión financiera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial sigue siendo una tarea difícil y larga para los países de América del Sur. La puesta en marcha del Banco del Sur es un acierto de países como Ecuador, Brasil, Argentina, Venezuela, Uruguay, Bolivia y Paraguay, para avanzar en esta tarea.
En el año 2007 se empezó a dar contenidos a la creación de una nueva institución financiera regional, que desde el pensamiento propio de los países del Sur ponga fin a la dictadura financiera y económica impuesta a lo largo de muchos años por los organismos financieros internacionales –FMI y Banco Mundial-. El Banco del Sur, en el marco de una propuesta amplia para crear una nueva arquitectura financiera regional, se orienta a fortalecer el papel del continente suramericano en una economía mundial caracterizada por su inestabilidad económica, fruto de la desmedida liberalización financiera y comercial.
Las aberraciones que hasta el momento se mantienen, como la de depositar o invertir los ahorros de los países del Sur en los países del Norte, ha servido para financiar el bienestar de las economías ricas y para que ese dinero regrese más tarde en forma de préstamos, con altas tasas de interés y condicionalidades que vulneran la soberanía económica de los países del Sur. El Banco del Sur, a más de convertirse en el motor de desarrollo económico, social y ambiental equilibrado para los países miembros, es un paso fundamental en el fortalecimiento de los lazos de integración de América del Sur. Este tipo de instituciones, con una visión estratégica para la región, es uno de los pilares fundamentales que van a permitir afrontar los retos que demanda la geo-economía mundial para los próximos años.
A pesar de que el proceso ha sido largo, el Ecuador va cumpliendo los deberes de forma efectiva para avanzar en la puesta en marcha del Banco del Sur, además de ser uno de los países que mayor impulso a nivel regional ha dado a esta iniciativa. Hace pocos días la Comisión de Soberanía, Integración, Relaciones Internacionales y Seguridad Integral, de la Asamblea Nacional, presentó los informes favorables sobre los convenios constitutivos del Banco del Sur y del Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos (SUCRE), ahora hay que esperar que en el pleno de la Asamblea sean aprobadas estas dos iniciativas.
Mientras Europa da un retroceso al caer en los tentáculos de recetas ortodoxas del Fondo Monetario Internacional y la imposición de condicionalidades económicas en el tratamiento de la reciente crisis económica en Grecia, que ya amenaza a varios países europeos, América del Sur sigue avanzando en su independencia económica. ¡Adelante, Banco del Sur!