Aunque Estados Unidos y Sudáfrica
hicieron ingentes esfuerzos para minimizar la importancia estratégica de la
victoria de Cuito Cuanavale, la vida se ha encargado de demostrar con
creces que la historia de África tiene
un punto de inflexión en la batalla desarrollada en este lejano poblado del
sudeste de la República Popular de Angola.
Sergio Rodríguez Gelfenstein /
Especial para Con Nuestra América
Desde
Caracas, Venezuela.
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| Combatientes cubanos y angoleños durante la guerra contra Suráfrica. |
Durante
esta semana se conmemoran un cuarto de siglo del fin de la Batalla de Cuito
Cuanavale desarrollada entre diciembre de 1987 y marzo de 1988 en el sudeste de
Angola.
Para
los que no están familiarizados con el nombre, el lugar o el hecho histórico,
vale decir que la misma fue la batalla conclusiva contra las fuerzas
sudafricanas que habían invadido Angola y significó en lo inmediato la
liberación total del territorio angolano, en el mediano plazo condujo a la
independencia de Namibia y su constitución en Estado independiente, pero sobre
todo Cuito Cuanavale es considerada la “Batalla de Ayacucho” africana, aquella
que llevó al fin del apartheid en Sudáfrica y del régimen de separación y
marginación racial en todo el continente africano, lo que a su vez permitió entronizar una nueva manera de
relacionarse internamente en el continente y de éste con el mundo.
