sábado, 6 de marzo de 2021

Descuentos electorales en el Perú

 A cuarenta días de las elecciones, el Perú se debate entre la vida y la muerte. Por un lado, se descuentan días y nos aproximan al 11 de abril; mientras que por otro lado los que cuentean al pueblo, sin forma ni fondo político ni programático, caen fuera de contienda estrellándose ante la opinión pública. 

José Toledo Alcalde / Para Con Nuestra América

Desde Valencia, España


Lo que está en juego no es simplemente el próximo quinquenio de gobierno. Entiéndase, está en juego el destino de un pueblo, y pueblos adjuntos, por siglos encadenados a puertas giratorias amarradas a cuellos blancos traicioneros a la patria, estafadores de la fe pública y violadores de derechos humanos y ambientales.
  


Es de mundial conocimiento el perfil cultural político generalizado del Perú: criminal, mediocre y corrupto. Este es el perfil naturalizado por el sistema que hizo del principio colonial de la explotación, monopolio, saqueo y traición a la patria ejes de una gobernabilidad que jamás vio asomarse ante sus narices la idea de una república que jamás existió. La colonia como credo rector de gobernabilidad y cultura mental jamás dejó de ser.  

 

A las pruebas nos podríamos remitir. ¿De qué sirvió ser expertos exportadores de guano, salitre, caucho, cacao, gas, piedras y demás tesoros naturales si al final el pueblo no sólo muere de hambre, sino de enfermedades, analfabetismo, desnutrición y violencia en todas sus manifestaciones? ¿De qué nos vale llamarnos democracia, sociedad de libre mercado, moderna, comercial, futbolera, culinaria, si al final es la selva de sálvense quien pueda donde recursos, gobierno y Estado son para unos pocos y millones en la mísera calle sin rumbo cierto?

 

No hay tiempo que perder; las cartas están sobre la mesa, y no bajo ella. Esas cartas no dan muchas posibilidades que nos oxigenen en medio de la asfixia brutal del desamor, inmoralidad pública y corrupción generalizada. Seguro que la transformación no estará en manos del próximo gobierno, pero si gran responsabilidad de ello recaerá sobre el tipo de gestión que se elija. Si no existe un profundo y radical proceso de transformación de conciencia individual y colectiva donde lleguemos pasar de la inmediatez de la sobrevivencia individualizada a la profundidad de la convivencialidad solidaria, todo será en vano. 

 

No podemos darnos el lujo de perder un minuto más de tiempo; son 500 años con la rodilla en el cuello y llego la hora de hacer del BASTA nuestro eje rector. Razón llevan quienes dicen que este bicentenario tiene, en el Perú, rostro de mujer. Las encuestas, provenientes de un pueblo, de muchos pueblos e identidades, comienzan a perfilar el panorama electoral con larga ventaja, y en pocos días será así, de la única candidatura que, en medio del marasmo de la podredumbre política, que nos encontramos, ofrece alternativas de cambio. Y, eso es parte del oxigeno que necesitamos para seguir en la trama de la historia construida con decencia, dignidad y soberanía, esa alternativa es: Verónika Mendoza. 

 

¡Los pueblos tienen la palabra!

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