La historia ya ha pasado antes en otras partes. El fascismo llegó aupado por millones que, eufóricos, vieron en él, como Ramiro, una salida a su situación angustiosa. Todos, inclusive él, pagamos después los platos rotos, pero mientras tanto la ola crece y amenaza con llevarse por delante lo que en Costa Rica se construyó con esfuerzo colectivo desde, por lo menos, la década de 1940.
Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica
Sentado en un pequeño pretil a la orilla de una calle de tierra y bajo el sol inclemente de la costa caribeña, Ramiro me dice, dos días después de las elecciones presidenciales y de diputados, que ojalá la nueva Asamblea Legislativa logre pasar leyes que detengan la ola de violencia que azota al país, y que pone en peligro la llegada de los turistas de los cuales vive como jardinero que cuida las parcelas que rodean las casas en donde se alojan.







