Una amenaza comienza a
recorrer el mundo, la pobreza campea a sus anchas ante la mirada impertérrita
de los poderosos que no parecieran preocuparse. Las palabras no bastan, se
necesitan acciones, porque las consecuencias pueden ser catastróficas para toda
la humanidad.
Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra
América
Desde Caracas,
Venezuela
Quienes han seguido con
detenimiento algunas declaraciones de personeros de organismos multinacionales como el Banco
Mundial y el Fondo Monetario Internacional, no dejarán de mostrarse
sorprendidos. En diciembre de 2001, Nicholas Stern, economista en jefe del
Banco Mundial afirmó que “La globalización a menudo ha sido una fuerza muy
poderosa para la reducción de la pobreza, pero demasiados países y personas han
quedado fuera”. El documento “Globalización, crecimiento y pobreza” que durante ese año elaboró el Banco Mundial
afirmaba que 2 mil millones de personas, habitantes en su mayoría del África
Subsahariana, Cercano Oriente y la antigua Unión Soviética, estaban en peligro
de quedar al margen de la economía mundial, toda vez que paralelamente a la
caída de los ingresos de estos países, la pobreza aumentaba y tenían una
participación menor en el comercio que 20 años atrás.