El Señor Anaranjado, desbocado, es hoy por hoy el mayor peligro para el mundo. Un mundo ya de por sí en enorme riesgo, en el que ya estamos viviendo no los anuncios, sino las consecuencias palpables del calentamiento de la Tierra: la erosión de las playas, las grandes sequías, las inundaciones devastadoras, las oleadas de frío, el calor asfixiante que se lleva una buena cosecha de muertos cada verano.
Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica
El Señor Anaranjado no sabe de esto. Es como si viviera en otro mundo, o que la esquina del balcón de su casa no le permitiera ver el lado de la realidad en donde todo esto sucede. A él lo que le interesa son los negocios. Quien le permite hacerlos, es bueno y amigable, cuenta con su beneplácito y es visto con indulgencia. Que lo digan los venezolanos atrapados en la red de sonrisas empresariales que los visitan un día sí y otro también.
Y aunque esté señor es la cabeza visible de todo esto, hay tras de él una muchedumbre de focas que le aplauden sus poses de cowboy bravucón maleducado. Eso es tal vez lo más preocupante, que en pleno siglo XXI haya tantos descerebrados que, entre risas, celebraciones y gritos de aliento, observen desde la gradería el espectáculo del circo en el que se desguazan sociedades completas.







