En Guatemala –país muy rico en recursos naturales, pero con población muy empobrecida– el 1° de octubre de 2015 un alud de lodo, piedras y árboles soterró una cantidad de viviendas construidas en una zona altamente riesgosa (El Cambray II), produciendo 280 muertos. A pocos kilómetros de allí, la mansión de uno de los personajes más multimillonarios de Centroamérica no sufrió ni un rasguño.
Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
El 3 de junio de 2018 el Volcán de Fuego hizo erupción. Según entendidos, se podría haber dado una alerta temprana en las aldeas circundantes (¿por qué la gente vive en las peligrosas faldas de un volcán activo?), aldeas muy pobres con población mucho más pobre aún, con lo que se podrían haber evitado muchas muertes. Según cifras oficiales, los fallecidos fueron 300, producto de los deslizamientos de tierra (lahares). Según otras fuentes no oficiales (bomberos, rescatistas, observadores) los fallecidos fueron cientos, llegándose a hablar de 2,000 en total (por supuesto, nunca reconocidos oficialmente).


