Mostrando entradas con la etiqueta Desastres naturales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Desastres naturales. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de junio de 2022

Catástrofes según el bolsillo

 En Guatemala –país muy rico en recursos naturales, pero con población muy empobrecida– el 1° de octubre de 2015 un alud de lodo, piedras y árboles soterró una cantidad de viviendas construidas en una zona altamente riesgosa (El Cambray II), produciendo 280 muertos. A pocos kilómetros de allí, la mansión de uno de los personajes más multimillonarios de Centroamérica no sufrió ni un rasguño. 

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

El 3 de junio de 2018 el Volcán de Fuego hizo erupción. Según entendidos, se podría haber dado una alerta temprana en las aldeas circundantes (¿por qué la gente vive en las peligrosas faldas de un volcán activo?), aldeas muy pobres con población mucho más pobre aún, con lo que se podrían haber evitado muchas muertes. Según cifras oficiales, los fallecidos fueron 300, producto de los deslizamientos de tierra (lahares). Según otras fuentes no oficiales (bomberos, rescatistas, observadores) los fallecidos fueron cientos, llegándose a hablar de 2,000 en total (por supuesto, nunca reconocidos oficialmente).

martes, 8 de julio de 2014

Guatemala: un nuevo desastre ¿natural?

En la frontera entre Guatemala y México acaba de temblar con bastante intensidad. Según los datos proporcionados por las autoridades, el sismo tuvo una magnitud de 6.9 en la escala Richter. Sin ser de los más fuertes, fue suficiente para provocar cuantiosos daños a la infraestructura, básicamente en el fronterizo departamento de San Marcos, en el límite con México.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

La infraestructura de esta zona ya venía siendo frágil, producto de una historia de pobreza crónica por un lado, y de otro sismo que conmovió la región dos años atrás, cuando numerosas casas cayeron o quedaron inutilizadas. Por suerte, para la presente ocasión hubo que lamentar pocas víctimas: alrededor de 80 heridos, dos muertos (un bebé recién nacido al que le cayó encima un cielorraso del hospital en que se hallaba internado y una mujer que falleció a causa de un paro cardíaco al iniciarse el desastre), además de 100 casas caídas, unos 120 tramos carreteros dañados y unas 5.000 personas afectadas. En algunos pocos puntos se registraron problemas con la provisión de agua y energía eléctrica. Podría decirse que fue una desgracia con relativa suerte, pues no alcanzó las cotas de destrucción del movimiento telúrico de un par de años atrás, y mucho menos las de 1976, ocasión en la que murieron 23.000 personas, quedando un saldo de más de un millón de guatemaltecos sin vivienda.

sábado, 21 de junio de 2014

Desastres naturales: sus secuelas psicológicas

La mayoría de las reacciones psicológicas tras un desastre natural no son propiamente enfermedades mentales sino respuestas que muestran angustia ante los hechos sufridos, y que en general pueden ser adecuadamente manejadas con abordajes comunitarios de apoyo grupal.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

No existen técnicas psicoterapéuticas específicas para afrontar estas situaciones. En tales casos las acciones psicosociales no pueden ir separadas de soluciones prácticas de los problemas comunitarios. Lo importante es favorecer una posición activa de los damnificados, sin victimizarlos, propiciando su propia búsqueda de soluciones racionales, saludables y sostenibles. Debe promoverse la información, la organización social, la discusión de cuestiones concretas buscando respuestas comunes y consensuadas, aprovechando siempre las potencialidades locales. En definitiva, superar el primer momento de crisis encarando desde un inicio la promoción de una rehabilitación para el desarrollo sustentable. Se trata, fundamentalmente, de establecer una actitud de empatía con aquellos que sufren, posibilitando un lugar para fomentar la expresión de los afectos ligados a la situación traumática, propiciando espacios de encuentro y socialización, alimentando al mismo tiempo la solidaridad.