Desde que asumió el gobierno de Javier Milei cada día ha sido un renunciamiento a las conquistas y derechos adquiridos luego de décadas de lucha, porque nada ha sido gratis ni parte de una dádiva de los grupos gobernantes ni un descuido jurídico. Por el contrario, la lucha por los derechos sociales lleva en Argentina más de un siglo de avances y retrocesos.
Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina
Un proceso que las nuevas generaciones crecidas a la vera de Internet y las pantallas del celular no tienen idea, razón por la que muestran gran desinterés por las asociaciones de todo tipo, dado el exasperado grado de individualismo que promovió el nuevo milenio, neutralizando sus posibilidades de defensa a sus derechos colectivos. Cuestión que desde luego, favorecieron y posibilitaron el ascenso al gobierno de un personaje disruptivo como el actual mandatario y sus secuaces, tan crueles y perversos como él. Pero, que en su cruzada contra el aparato estatal y el utópico déficit cero, este engendro maléfico, llamado Milei, ha destruyó más que ningún gobierno hasta este momento, lo que significa cada día, un renunciamiento, un adiós cotidiano a un beneficio, o una conquista social largamente anhelada. No exageramos en lo más mínimo, intentamos dentro del atontamiento colectivo del derrumbe social y el polvo flotante que no deja percibir con claridad el daño y los estragos causados, dado los cientos de miles de despojos humanos que deambulan por las ciudades del país, buscando en los residuos algo comestible como pasar el día.
Adiós a la cultura, el Gobierno nacional impulsa un proyecto de ley para derogar la Ley 25.542 de Protección a la Actividad Librera y modificar normativas del sector. La medida busca eliminar el sistema de precio único que obliga a vender cada libro al mismo valor en todo el país, generando un fuerte rechazo en librerías y editoriales. Autores, libreros y bibliotecas populares se han expresado en los medios en repudio a esto. Lo mismo ha sucedido con el Coro Nacional de Niños (CNN); el gobierno de Javier Milei lo disolvió de forma definitiva a través del Decreto 687/2026. La medida, firmada junto al jefe de Gabinete Diego Santilli, puso fin a este organismo estatal fundado en 1967 que contaba con casi 60 años de trayectoria en la formación artística infantil. En ambos casos se consigna la normativa que afecta a cada una de las dos actividades que deja afuera a miles de afectados.
¿Alguna explicación? ¿Qué le molesta? ¿Le molesta que los jóvenes busquen desarrollarse culturalmente? ¿Es criticable en una democracia? Sí, desde luego que sí, y acá viene lo más grave, el presidente Milei no quiere que lo critiquen ni piensen distinto sino serán declarados “terroristas”. A las pruebas me remito: en diálogo con el periodista Luis Majul para LN+, el presidente Javier Milei volvió a cargar contra estudiantes universitarios, docentes, investigadores y periodistas. En esta ocasión, insinuó que algunos son “terroristas”, desarrollando a continuación su particular teoría: “La estrategia de Gramsci de tomar la educación, de tomar los medios de comunicación, de tomar la cultura, de tomar el Estado pasó a una etapa 2.0, entonces se le meten como estudiantes, como profesores, se le meten como investigadores. Usted tiene terroristas disfrazados de estudiantes, terroristas disfrazados de periodistas, terroristas disfrazados de profesores, terroristas disfrazados de investigadores”, enumeró Milei. Lo que tuvo la réplica del escritor y periodista Martín Caparrós: “Tenemos un país en que la corruptela estúpida de un funcionario como Adorni le sacará muchos más votos al gobierno que su presidente repitiendo los argumentos asesinos del general Videla. ¿Cómo hacemos para que la política vuelva a ser política?”
Hay una escalada de violencia demencial cuyos argumentos destructivos son cada vez más absurdos que ponen de manifiesto la caída en picada la popularidad y adhesión de la gestión presidencial, según sondeos recientes registra una desaprobación general del 65,3% y una imagen negativa del 61,3%, frente a un 33,4% de aprobación. El retroceso en el respaldo popular está vinculado al impacto de la situación económica en la vida cotidiana de los ciudadanos.
El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, debió dar marcha atrás con el decreto de desregulación de la labor de guía que realizan los prácticos, técnicos y encargados de facilitar y ordenar el ingreso de los buques a puertos. El gobierno acordó con los representantes de los prácticos abrir una mesa de negociación de las nuevas condiciones para la actividad en los puertos, pero de la cual quedaría al margen el “coloso” Sturzenegger, como lo apoda el presidente. La torpe gestión del ministro de desmantelamiento del Estado quedó en la mira de todo el mundo portuario, desde técnicos a grandes empresarios cerealeros y petroleros. En los encuentros que se desarrollaron a última hora de la tarde se consensuó en que la propuesta del desmantelamiento de los controles de la actividad portuaria carecía de toda racionalidad, pecando además de un desconocimiento absoluto de las tareas. Cabe aclarar que 140 buques paralizaron sus actividades durante el paro de los prácticos, con pérdidas millonarias, pérdidas que seguramente el santafecino Sturzenegger no va a pagar, como las consecuencias del megacanje en épocas de De la Rúa, de las que fue exonerado por la Justicia.
Por otro lado, Javier Milei anticipó para este jueves 6 de agosto, su viaje a Ecuador y Colombia para que la Vice Victoria Villarruel, quien abiertamente está en desacuerdo con él, tenga que asumir la presidencia provisoria en su reemplazo y no pueda conducir la sesión del Senado en la que debería votarse la ley de tierras. La jugada del Presidente buscaba evitar que la Vicepresidenta tuviera chances de desempatar con su voto, al frente de la Cámara Alta, si el debate se empardaba, como ocurrió con la Ley Bases en junio de 2024. Como veremos, el tiro le salió por la culata.
El tratamiento de la ley en el Congreso fue acompañada por una multitudinaria manifestación frente a la plaza convocada por las centrales obreras y organizaciones sociales que, a partir de las 12 horas comenzaron a congregarse. Simultáneamente las fuerzas de seguridad a cargo de la ministra del rubro, Alejandra Monteoliva, fueron convocadas para un mega operativo armado para la represión que llevada a cabo, dejando varios heridos bajo una lluvia inclemente que se hizo presente en horas de la tarde y noche. Desde el día previo el oficialismo sentía que tenía perdida la partida, dado que la comunidad en su conjunto entendió que la enajenación de tierras era una cuestión de soberanía nacional, atributo inherente a un Estado independiente que está siendo vulnerado permanentemente por este gobierno apátrida y cipayo.
Una de las críticas de la oposición era la participación en el debate de la ley, del diputado libertario por Entre Ríos, Joaquín Benegas Lynch, cuya empresa dedicada a la venta de tierras a extranjeros tiene interés en la aprobación de este instituto jurídico en discusión. Dicho en palabras simples, el oligarca terrateniente, poseedor de campos ganaderos y cerealeros, dedicado al comercio exterior como los plutócratas del añejo modelo agroexportador, defendió la aprobación sin el menor empacho. Descendiente del gobernador de Mendoza, Tiburcio Benegas entre 1886 y 1887, fundador de la emblemática bodega Trapiche y uno de los fundadores del Banco de Mendoza, fue uno de los empresarios y dirigentes que revolucionó la industria vitivinícola nacional, promovió el amparo estatal para el sector, cuestión que parece haber olvidado su libertario descendiente y, con seguridad y si fuera posible, haría levantar de la tumba al recordado gobernador, miembro del Partido Autonomista Nacional PAN y la Generación del Ochenta, como el dos veces presidente de la Nación, el General Julio Argentino Roca. Una muestra del retorno oligárquico que fomenta este engendro libertario díscolo que es Milei, quien elige estar bien lejos cada vez que hay discusiones importantes en el país; país que desde luego, porque hay que recordarle a él y a la población que lo eligió, que así como ha dado la vuelta al mundo varias veces y gastado miles de millones de dólares en sus viajes, no conoce diez provincias argentinas y lo peor, es que le importa un carajo, como gusta terminar sus celebradas frases.
Sin embargo, el adiós de cada día, luego de la frustrada cesión por la Ley de extranjerización de tierras en el Senado y la terrible represión de las Fuerzas de Seguridad fuera del Congreso, parece un adiós anticipado de Javier Milei y su equipo. La toma de conciencia progresiva que fue tomando el pueblo de la nación y las manifestaciones ocurridas en las principales ciudades del interior, muestran un repudio generalizado a la gestión y un hartazgo a toda la política antinacional que lesiona nuestra soberanía y el maltrato permanente de la población. El pueblo se cansó de la entronización del mercado y la liberalización de la economía. Actitud masiva que deberá tomar en cuenta la oposición en su conjunto y tomar la delantera rumbo a las elecciones del próximo año, de modo que le digamos adiós a esta pesadilla absurda y perversa.

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