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sábado, 2 de agosto de 2025

México y la controversia por las estatuas

 Tras el derrumbe de estatuas y monumentos lo que hay es una disputa por la memoria. El pasado no es, de ninguna manera, algo muerto e inerte, sino que se encuentra vivo y alimenta visiones de mundo e ideologías, contribuyendo a estructurar y mantener sistemas sociales.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica 

Recientemente, desde la ventanilla de un automóvil que circulaba por las atiborradas calles de  Ciudad de Guatemala, vi la estatua ecuestre decapitada de un general-presidente del siglo XIX. Una bolsa plástica negra cubre hoy su cuello desgonzado, quién sabe si por razones estéticas o como sustituta permanente de la otrora testa mayestática.
 
En otras partes he visto columnas y pedestales vacíos, algunos con feas barras de hierro sobresaliendo como testigas de la furia de quienes hoy le cobran a los inmortalizados en bronce los yerros que sus congéneres no solo no vieron sino que, muchas veces, entendieron que eran cualidades dignas de celebrar y emular.

sábado, 11 de julio de 2020

Ni las estatuas se libran

En todos los países hay estatuas, efigies, monumentos, bustos, que han ilustrado acontecimientos importantes en la historia y, sobre todo, han destacado a personajes por su significación en ella. La estatua de La Libertad en New York es una de las más famosas y retratadas en el mundo. En América Latina creo que no hay país en el que falte la figura de Simón Bolívar, que también está en New York.


Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com


Colocadas en algún momento, las estatuas tienen un efecto simbólico especial, no solo entre quienes pueden exaltar a las personalidades que representan, sino por el momento histórico que se vive al colocarlas. Tal como ocurre con Bolívar, entre los países latinoamericanos también hay estatuas dedicadas a Cristóbal Colón y a los conquistadores del siglo XVI, como la famosa estatua ecuestre de Francisco Pizarro en Lima. Sin duda, los próceres y patriotas de las independencias tienen merecidos lugares en plazas y calles de casi todas las ciudades de América Latina: Miranda, Nariño, Espejo, Hidalgo, Morelos, o también Sucre, Artigas, San Martín, O’Higgins, o la gran estatua de José Martí en La Habana, etc. No faltan las estatuas de presidentes latinoamericanos, pero también de dictadores, en la larga historia republicana de América Latina. Además, hay figuras relevantes por diversos otros motivos históricos, incluyendo políticos, entre los cuales se encuentran indeseables a sus propios pueblos.