Desde la época de las independencias a inicios del siglo XIX América Latina lleva dos siglos de construcción de los derechos humanos en sus distintas manifestaciones y en medio de procesos económicos, conflictos entre clases, vorágines políticas y hasta tragedias sociales.
Juan J. Paz-y-Miño Cepeda / www.historiaypresente.com
Los derechos de primera generación surgieron bajo la influencia de la Ilustración y la Revolución Francesa (1789), centrados en la libertad individual, la igualdad ante la ley y la participación política. Estos ideales se concretaron en las primeras constituciones del siglo XIX, como las de Venezuela de 1811, México de 1814, Colombia de 1821 y Argentina de 1853. Ese avance fue impulsado por los liberales, mientras el conservadurismo defendía el orden tradicional y la influencia de la Iglesia. En ese contexto, Benito Juárez se convirtió en una figura clave, al ser artífice del Estado laico moderno en México. Sus Leyes de Reforma, (entre 1855 y 1863), separaron la Iglesia del Estado, establecieron el matrimonio civil y fortalecieron la educación pública. Con la Constitución de 1857 se aseguraron los derechos fundamentales. Juárez defendió la soberanía nacional ante la invasión francesa, sentando las bases del principio de autodeterminación de los pueblos. En Cuba destacó José Martí (1853-1895), quien abogó por la libertad política con justicia social, el antimperialismo y la dignidad del ser humano, unidos a la lucha por la independencia del país. Otro ejemplo está en la Revolución Liberal de Eloy Alfaro en Ecuador (1895), que consolidó el laicismo, la educación gratuita, la libertad de prensa y amplios derechos civiles en las Constituciones de 1897 y 1906 que, además, abolió la pena de muerte por delitos comunes y políticos.



