Hoy vivimos un momento de oscurantismo, de represión ideológico-cultural mayor que durante la Guerra Fría. En vez de marchar hacia el comunismo científico y una sociedad sin clases sociales, volvemos hacia las oscuridades medievales, a las hogueras de la Inquisición y hacia el esclavismo primitivo.
Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
“Ante Dios y el mundo, el más fuerte tiene el derecho de hacer prevalecer su voluntad”.
Adolf Hitler
En noviembre de 1975 formalmente se puso en marcha el tenebroso Plan Cóndor. Fue esa una maniobra del gobierno de Estados Unidos, que impulsó un sistema secreto de coordinación represiva entre dictaduras militares del Cono Sur de América, operando entre 1975 y los años 80 del pasado siglo, con el objeto de perseguir y eliminar a oponentes políticos enrolados en las izquierdas, incluso más allá de sus propias fronteras. Prácticamente todos los países de Sudamérica participaron de la operación, con un saldo de 80.000 muertes y más de 400.000 encarcelamientos, mientras en Centroamérica las fuerzas armadas -siempre tuteladas por Washington- también perseguían sanguinariamente a cualquier disidencia política.


