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sábado, 27 de noviembre de 2021

Silvio Rodríguez: 75 años… y los que faltan

 Feliz cumpleaños hermano querido: deseo que tras arribar a los tres cuartos de siglo, tu vida siga siendo próspera y pura como hasta ahora...

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Para Con Nuestra América

Desde Caracas, Venezuela


En 1980 apareció el álbum de Silvio Rodríguez “Rabo de Nube”. Una de sus canciones es “Testamento”. Contrario a la tradición, en su testamento, Silvio no habla de lo que va a dejar, sino de lo que le faltaba por hacer, que era bastante si se considera que para ese entonces aún no llegaba a los 35 años. Se dice que escribió este tema porque ante su traslado a Angola en plena confrontación bélica contra el colonialismo y el apartheid, era real y objetivo un posible encuentro con la muerte.

sábado, 10 de septiembre de 2016

La televisión alemana entrevista a Silvio Rodríguez

¿Se trata solamente de una entrevista mal preparada hecha por una periodista atolondrada y prejuiciada? Seguramente no. La Deutsche Welle ha venido decantándose hace algún tiempo por una actitud provocadora en relación con Cuba.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

Silvio Rodríguez y la periodista Pía Castro, 
en el programa Aquí estoy.
Pía Castro, argentina que trabaja en la  televisora estatal alemana Deutsche Welle, entrevistó al cantautor cubano Silvio Rodríguez, exponente de primera línea de la Nueva Trova Cubana, quien amablemente la recibió en las instalaciones de los Estudios Ojalá en La Habana. La entrevista fue transmitida a América Latina el jueves 8 de setiembre en el programa Aquí estoy, en el que Castro entrevista regularmente a latinoamericanos residentes en Alemania que realizan alguna labor digna de destacar.

La entrevistadora tiene un estilo bastante atropellado, un poco atolondrado, de relacionarse con la persona con la que dialoga. En el caso de la entrevista que le hace a Silvio, ese atolondramiento se combinó con una serie de preguntas e insinuaciones que traslucían una actitud instigadora basada en un punto de vista construido desde el prejuicio. El mismo cantante se lo hizo ver en algún momento del encuentro.

sábado, 20 de octubre de 2012

Cuba: Mi crisis de octubre

Era demasiada la humillación a que las dos superpotencias sometieron a Cuba -lo que sin duda nos sirvió para saber el verdadero calibre de nuestras amistades y lo solos que estábamos frente al poder destructor de nuestros enemigos-.

Silvio Rodríguez / Segunda Cita

“He vivido días magníficos y sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la Crisis del Caribe”.                                 Carta de despedida del Che a Fidel, 1965.

Silvio en 1962.
(Fotografía de Virgilio Martínez)
En octubre de 1962 ya yo llevaba más de un año en las milicias. Me había inscrito en mi escuela secundaria, en 1961, cuando la invasión por Playa Girón. Por eso pasé aquella famosa crisis acuartelado en mi centro de trabajo, haciendo guardias de madrugada con un máuser.

El semanario Mella y sus talleres quedaban en la calle Desagüe 108 y 110. Durante el día trabajábamos como el órgano de prensa que éramos. A eso de las 5 de la tarde íbamos a bañarnos y a comer a nuestras casas. A las 8 de la noche nos íbamos caminando hasta el Pontón, frente al parque de la antigua Escuela Normal de La Habana, a hacer preparación combativa. Después regresábamos al Mella, a dormir.

Nuestras prácticas militares eran bastante aburridas y a casi nadie le gustaban. Nos habían prometido clases de tiro, que nunca aparecieron, y todo consistía en marchar y arrastrarnos por el fango del centro deportivo, mientras los tenientes de milicia nos gritaban que bajáramos cabeza y talones, y nosotros tratábamos de imaginar que librábamos algún heroico combate.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Silvio Rodríguez: El Che ha sido lucidez inspiradora de actos, 
poemas y canciones

Ernesto Guevara no tuvo intereses mezquinos: fue un inconforme radical, un iconoclasta que puso su pellejo por delante para dar un sentido superior, más que a su propia vida, a la vida de todos. Por eso ha sido lucidez inspiradora de actos, poemas y canciones en muchos tiempos y lugares.

La Pupila Insomne (Cuba)

Palabras de agradecimiento de Silvio Rodríguez al recibir el grado de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, el pasado 9 de noviembre.

Estimada Rectora de la Universidad Nacional de Córdoba.

Profesores, alumnos, amigos:

En las diferentes luchas de emancipación de Cuba, siempre participaron hombres de diversos países: latinoamericanos, españoles, polacos, chinos, norteamericanos; por sus méritos, llegó a ser General en Jefe el dominicano Máximo Gómez Báez.

Posteriormente, como en gratitud, generaciones de cubanos han participado en gestas de distinto tipo en países del mundo. Sólo en los años 30 del pasado siglo, en la guerra civil española, lucharon más de un millar de cubanos voluntarios en las brigadas internacionales.

Pero después del triunfo de la Revolución, en la década del 60, la idea de ser internacionalista empezó a ser en Cuba algo así como lo máximo, y por estar dispuesto a serlo llegó a medirse la calidad de hombres y mujeres. Incluso se hizo habitual que pusiéramos por escrito nuestra disposición de ir a cualquier punto del planeta en que la solidaridad nos reclamara.

sábado, 25 de junio de 2011

Silvio Rodríguez: “¿Qué misterio va a revelar un aprendiz?” (video)

Los cantautores Amaury Pérez y Silvio Rodríguez, dos referentes de la música y la cultura cubana, sostuvieron un diálogo en el programa “Con 2 que se quieran”. Una interesante entrevista que compartimos con las y los lectores de Con Nuestra América.

sábado, 10 de abril de 2010

El artista y el terrorista

La canción de Silvio y lo que él simboliza son de las cosas que le incomodan a la fauna contrarrevolucionaria y terrorista que personifica Montaner.

ARTÍCULOS RELACIONADOS:
Silvio: “Son los mismos sinvergüenzas de hace cincuenta años”
"Correspondencia íntegra entre Silvio Rodríguez y Carlos Alberto Montaner"

Abner Barrera / AUNA-Costa Rica

(Fotografía: Silvio Rodríguez en la presentación de su disco "Segunda Cita". Tomada por Kaloian para Cubadebate).

En días recientes (30 de marzo), Rebelión publicó el articulo Preguntas de un trovador que sueña, del cantautor cubano Silvio Rodríguez, quien entre otras cosas dice: “Si los miles de cubanos que perdimos familia en atentados de la CIA hiciéramos una carta de denuncia ¿la firmaría Carlos Alberto Montaner?”, haciendo así alusión directa al trabajo que realiza el terrorista Carlos Alberto Montaner para la Agencia Central de Inteligencia (CIA), en contra del pueblo cubano.

Como se trata de la opinión de Silvio Rodríguez, conocido internacionalmente, con muchos años de experiencia artística y un verdadero referente de la canción latinoamericana en las últimas cuatro décadas, sus declaraciones dieron vuelta al mundo.

Montaner (señalado también en América Latina como Mentiner por las mentiras que fabrica), como buena “mansa paloma” ni corto ni perezoso, quiso aprovecharse de la ‘mención’ que le hizo el trovador, para intentar convertirse en su interlocutor, pero su estatura moral (un chato espiritual) no le alcanza; reacciona con más de lo mismo: falsedades, calumnias, injurias, insultos y difamaciones. Es decir, repite el lenguaje que ha usado desde que empezó su carrera de terroristas como agente de la CIA, cuando tenía 20 años. Ya a esa edad sabía preparar y manipular bombas, y fue detenido en la capital cubana, por guardar en la casa de sus padres explosivos producidos por la CIA, comprobándosele su participación en los atentados terroristas en tiendas y cines de La Habana en 1961.
Silvio -a secas- como le suele llamar la gente, por el cariño y el aprecio que le tienen, es un artista, un exponente de la cultura cubana y latinoamericana; un trovador que ha hecho de su música y de sus canciones la condensación de los sentimientos más nobles de los pueblos, de sus dolores, de sus esperanzas y de sus victorias. La ovación popular con la que es recibido en distintos países es una demostración de cómo la gente se conecta y simpatiza con la Revolución Cubana y con él, que es resultado de ella misma; como lo dice Silvio en el artículo antes mencionado: “Si este gobierno ha sido tan malo ¿de dónde ha salido este pueblo tan bueno?”
La canción de Silvio y lo que él simboliza son de las cosas que le incomodan a la fauna contrarrevolucionaria y terrorista que personifica Montaner. ¡Ya deseara Mentiner, no sólo tener un artista como Silvio entre sus filas mafiosas, sino que, en estos tiempos de “huracanes mediáticos” contra Cuba, Silvio coqueteara con ellos o se prestara para hacer alguna crítica infundada a la Revolución Cubana! Pero se equivoca, porque el trovador le responde liquidándolo: “Desde esta dignidad cercada continuaré cantando lo que pienso: Sigo con muchas más razones para creer en la Revolución que en sus detractores”.
Como sabemos, los malvados no tienen canto ni respetan la vida, por eso Montaner es incapaz de entender lo que el cantautor cubano siente y expresa. Contrario a lo que le sucede a Silvio, cada vez que visita un país, a Mentiner la gente lo abuchea y lo repudia, porque saben que se trata de un mafioso terrorista (amigo de Luis Posada Carriles, Orlando Bosch y Armando Valladares), que se dedica a viajar, financiado por la CIA para presentar libros, conferencias y seminarios sobre Cuba con el propósito de justificar la eliminación física de la dirigencia del gobierno cubano, especialmente de Fidel Castro. La posición que siempre ha tenido Mentiner con respecto a la Isla, es la de promover y apoyar el aislamiento económico y político de la Revolución Cubana[1].
Es decir que, aunque los grandes medios comerciales, reaccionarios y sectarios de América Latina, Miami y España se dedican a hacer publicidad a su turismo terrorífico, no han logrado ocultar el rostro tenebroso y perverso del fantoche.
Y sépase que la posición del artista siempre fue clara y contundente. Citemos para concluir una parte de sus versos cantados: “me vienen a convidar a arrepentirme/me vienen a convidar a que no pierda/mi vienen a convidar a indefinirme/me vienen a convidar a tanta mierda/Yo no se lo que es el destino/caminando fui lo que fui/Allá Dios, que será divino/Yo me muero como vi”.
NOTA:
[1] Calvo Ospina, Hernando y Declercq, Katlijn: ¿Di$identes o mercenarios?, Casa Editorial Abril, La Habana Cuba, 2003, p. 232-233

sábado, 23 de enero de 2010

Silvio Rodríguez: "El ALBA intenta un modelo superior de relaciones en Latinoamérica y espero que lo consiga"

"Cuba es tratada como a Prometeo y, además, con mucha hipocresía. Cada sol ve los abusos sin nombre que desde el capitalismo se cometen, pero el socialismo arrastra faltas que sus enemigos saben aprovechar. Hoy no basta con ser pacífico y solidario, ni alcanza con velar por el porvenir: hoy el socialismo debe emular y vencer las pautas de libertad que los consorcios mediáticos recomiendan. Ignoro si un socialismo que juegue y gane en esos campos sería proclamado Socialismo del siglo XXI", dice Silvio en esta entrevista.
Mario Casasús / TeleSur
En entrevista exclusiva con teleSUR, Silvio Rodríguez (1946) habla de literatura y política, en la víspera del nuevo material discográfico, Segunda cita: "El día que presenté a la prensa Cita con ángeles (2003), que es un disco muy marcado por la agresión a Irak, mencioné que en algún lugar no muy lejano me estaba esperando una cita con los ángeles de mi país. Después me di cuenta de que en Cuba los serafines somos sencillamente los cubanos, porque la Revolución fue como Prometeo, que entregó el fuego, del saber, a los mortales"
Autor de una inconmensurable discografía, cabe mencionar: Días y flores (1975); Te doy una canción (1975); Cuando digo futuro (1977); Al final de este viaje (1978); Mujeres (1979); Rabo de nube (1980); Unicornio (1982); Tríptico (1984); Causas y azares (1986); Oh melancolía (1987); Silvio Rodríguez en Chile (1990); Canciones urgentes (1991); Silvio (1992); Rodríguez (1994); Domínguez (1996); Descartes (1998); Mariposas (1999); Expedición (2002); Cita con ángeles (2003); Érase que se era (2006) y Segunda cita (2010).
Silvio comparte diversas reflexiones con los lectores de teleSUR: "Cuba es tratada como a Prometeo y, además, con mucha hipocresía. Cada sol ve los abusos sin nombre que desde el capitalismo se cometen, pero el socialismo arrastra faltas que sus enemigos saben aprovechar. Hoy no basta con ser pacífico y solidario, ni alcanza con velar por el porvenir: hoy el socialismo debe emular y vencer las pautas de libertad que los consorcios mediáticos recomiendan. Ignoro si un socialismo que juegue y gane en esos campos sería proclamado Socialismo del siglo XXI"
MC.- Ediciones Ojalá publicó Canciones del mar (1996) y el año pasado salió de la imprenta un extenso Cancionero (2009), ¿habrá una tercera antología con esbozos de narrativa, partituras y poesía?, ¿quizás un libro con fotografías dispersas de su autoría?
SR.- Pudiera decirse que Canciones del mar llevaba treinta años escrito y que por eso no fue muy difícil organizarlo; para convertirlo en libro sólo tuve que redactar el prólogo. Cancionero surgió de Te doy una canción (2006), la antología que publicó Planeta, imposible de vender en Cuba, por el precio. Así que nos propusimos que la versión cubana fuera tan buena, o mejor: cambiamos el formato, pusimos otras fotos y dibujé las viñetas especialmente para la edición. Prácticamente hicimos otro libro. Agregamos ciertas canciones que aunque no están en discos tuvieron cierta relevancia. Por último añadimos algunas más, inéditas. En total no suman cuatrocientas. Respecto a un posible libro futuro, en estos momentos no sabría decirle.
MC.- La canción "Segunda cita", dice: "El dolor que no curen los ángeles/ojalá que no pueda volver/La canción que no canten los ángeles/sólo el viento la puede saber". En Cita con ángeles encontramos referencias a las trágicas muertes de Giordano Bruno, José Martí, García Lorca, Lennon, Allende, Che Guevara y Luther King, ¿el más reciente disco lo imaginó en correspondencia al que grabó en 2003?, ¿cuál será el pretexto para la Segunda cita?
SR.- El día que presenté a la prensa Cita con ángeles (2003), que es un disco muy marcado por la agresión a Irak, mencioné que en algún lugar no muy lejano me estaba esperando una cita con los ángeles de mi país. Después me di cuenta de que en Cuba los serafines somos sencillamente los cubanos, porque la Revolución fue como Prometeo, que entregó el fuego, del saber, a los mortales. Es por eso que Segunda cita (2010) habla de una persona que se pone unas alas postizas y cuenta lo que haría si fuera un espíritu celeste. Este presunto ángel de la guarda comienza por quejarse de ciertas brumas. Parte de esa niebla se debe a mi creencia de que la llamada ofensiva revolucionaria de 1968 fue un error que todavía estamos pagando. Fue cuando el Estado decidió administrar todas las facetas de la vida nacional y comenzó el laberinto burocrático. Respeto a quien pueda pensar diferente pero, para mí, aquel traspié nos condujo hasta el nudo gordiano de hoy.
O sea que los dolores mencionados en Segunda cita son nuestros. "Sea señora" alude la evolución que la sociedad cubana necesita, invocando a Antonio Maceo y a José Martí, pilares de nuestra nación. "Demasiado" es un bolero que trata de hacer ver cómo los absolutos abruman y generan respuestas. "Trovador antiguo" es un tributo a mis dos orígenes: San Antonio (mi pueblo natal) y San Leopoldo (el barrio habanero donde crecí), desde cuyas ruinas me incorporo al olvido y voto por la vida naciente. "Bendita", originalmente, fue concebida para un documental. En esta nueva versión agregué una rogativa a la virgen de la Caridad de El Cobre, la Patrona de Cuba.
La mayoría de los textos son acercamientos a la realidad cubana, unos más nítidos que otros. Estoy consciente de que un asunto tan específico puede limitar el interés por el disco, pero tampoco es la primera vez que me encomiendo a aquel proverbio indio que reza: cuenta tu aldea y contarás el mundo.
MC.- La canción "San Petesburgo" la dedica a Gabriel García Márquez. "Él una vez me regaló un argumento parecido para una canción. Era sobre una novia abandonada. Nunca lo usé y años después lo vi infiltrado en una de sus novelas". ¿Ha utilizado personajes de la mitología literaria más allá de Sinuhé y Camelot?, además de Gabo, ¿qué influencia reconoce del boom latinoamericano?
SR.- Hace unos veinte años tuve la suerte de ser uno de los dos pasajeros de un avión; el otro era el premio Nobel. Aquella nave solitaria volaba rumbo a México por un cielo más negro que un dolor y, entre muchos vaivenes, García Márquez me contaba que a veces se le ocurrían unas pequeñas historias, que no daban para novelas o cuentos, que posiblemente eran canciones sin música. En "San Petersburgo", lo que más se acerca a lo que él me iba contando es Elena, la novia plantada, porque el resto puede parecer una historia de Pushkin o una película de Bundarchuk. Y la verdad es que no sabría decir por qué se me juntó el mar Báltico con el Caribe.
Pero si de referencias se trata, Poe está en muchas de mis canciones, y también Hoffman, London, Stevenson. Uno de mis primeros temas se llamó "El tábano", por el personaje de la novela de Ethel Lilian Voynich. "Jerusalén, año cero" habla del Cristo, personaje bíblico. "Cayó una estrella" se la dediqué a Ray Bradbury, por su cuento Calidoscopio. Otras canciones han salido impregnadas de cine, como "Epistolario del subdesarrollo"; o de las artes plásticas, como "Óleo de mujer con sombrero"; y hasta del Holocausto, por un libro de dibujos infantiles del gueto de Terezín, en Checoeslovaquia. Es natural que haya bebido de García Márquez, de Vargas Llosa, de Cortázar, de Fuentes. Les debo mucho a Quiroga y a Rulfo, a Benedetti y a Galeano. Son grandes ilustradores que me acompañan. Borges es un encantador de inteligencias. También hay muchos cubanos habitando mis canciones: Martí, Juana Borrero, Villena, Tallet, Carpentier, Eliseo, Carlos Enríquez, Onelio Jorge, Lezama, Jesús Díaz, Nogueras, Fabelo y todavía algunos más. Y fíjese que no hablo de músicos, porque entonces sería lo de nunca acabar.
MC.- Declaró que sus primeras lecturas fueron: José Martí, Rubén Darío, Juan de Dios Peza, Nicolás Guillén y César Vallejo. ¿Y Neruda? lo pregunto porque la canción "Más de una vez" me recuerda al poema "Sobre mi mala educación" y "Mi casa ha sido tomada por las flores" parece que tiene un remitente en la residencia madrileña de Neruda antes de la guerra civil española.
SR.- Supe de Martí, Darío, Peza y Guillén porque, cuando yo era niño, mi padre me los leía en voz alta. Con Vallejo me encontré en la adolescencia; me lo enseñó una musa llamada Emilia Sánchez, en una etapa en que yo, sin saberlo, buscaba voces que me identificaran. De Neruda todo el mundo me advertía que era "peligroso", que tuviera cuidado con él. Esto hizo que me le acercara con cierto sigilo y posiblemente un poco tarde. La "peligrosidad" de Neruda consiste en su poder de seducción y en que muy fácilmente uno se pone a nerudear, después de conocerlo. Pero eso ya me había sucedido con Vallejo, que me produjo un gran impacto; así que, cuando por fin llegué a Neruda, yo estaba a salvo, vallejeando.
"Sobre mi mala educación" pertenece a Estravagario, quizá el libro más fascinante, si lo hubiera, de Neruda. Recuerdo haberlo descubierto en mi primera visita a Chile, que fue en 1972. Sin embargo "Más de una vez" la escribí tres años antes, a bordo del motopesquero Playa Girón. Respecto al texto que se parece a "Mi casa ha sido tomada por las flores", voy a buscarlo porque no recuerdo que hayamos sido presentados.
MC.- En 1972 viajó por primera vez a Santiago de Chile, al Séptimo Congreso de las Juventudes Comunistas, un año antes había conocido a una delegación de músicos chilenos; 1990 fue "el año chileno", y ahora incluye una canción sui géneris: "Carta a Violeta Parra"; ¿quién fuera Víctor Jara?, ¿quién pudiera pertenecer a la Nueva canción chilena?
SR.- Era la primera vez que visitábamos Latinoamérica y nos tocó ir a Chile, justamente durante el gobierno de la Unidad Popular. Nosotros veníamos de un país que había hecho una revolución armada. Chile mostraba el caso insólito de un socialista radical que había llegado al poder a través de las urnas. El Presidente Allende luchaba duro contra las injusticias, pero la furia reaccionaria se le enfrentaba en todas partes. Incluso algunos de la izquierda, que con hechos apoyaban su gobierno, lo agujereaban en la prensa. Cada día había huelgas, mítines y marchas; salir a la calle y enredarse en cualquier enfrentamiento era lo cotidiano. Nosotros, recién llegados, no entendíamos quiénes se daban golpes, pero imaginábamos que donde caían las bombas lacrimógenas encontraríamos compañeros.
Noel Nicola, Pablo Milanés y yo aterrizamos en aquel Santiago enloquecido, gracias a la invitación de Gladys Marín, que por entonces dirigía las Juventudes Comunistas de Chile. Nos había recomendado una amiga común: Isabel Parra. Ninguno de los tres éramos militantes, pero el interés directo de la secretaria general había conseguido que la Unión de Jóvenes Comunistas nos incluyera en su delegación.
El Ilushin soviético besó Pudahuel de madrugada. Hacía un frío espantoso, pero numerosas personas esperaban a los compañeros cubanos. En el conglomerado empezamos a distinguir cabecitas de cantores chilenos. Al primero que yo identifiqué fue a Víctor Jara, porque llevaba la misma gorra marinera de cuando lo conocí en La Habana. Aquel instante en que descubrí su sonrisa se me quedó tan grabado que siempre que llego a ese aeropuerto veo su fantasma. Desde entonces cuido de su recibimiento, así que me reviso antes de pasar por allí.
Entre lo sustancial que le debo a Chile está Violeta Parra. La primera canción que le escuché se llama "La carta". Por eso ahora le mandé estas líneas, que hubiera querido más alegres, aunque yo sé que ella me entiende. No conozco en extenso a los cantores del Chile más actual, pero sospecho que Patricio Anabalón y Francisco Villa son de los principales.
MC.- "Santiago de Chile" y "Canción urgente para Nicaragua" difícilmente podrían ser interpretadas en ambos países con la misma rabia que al ser escritas, dado que las circunstancias políticas han cambiado; ¿ha compuesto música y letra sobre el ALBA de Latinoamérica?, ¿escribirá algo sobre el golpe de Estado en Honduras?
SR.- "Santiago de Chile" apareció el 11 de septiembre de 1973, mientras la radio repetía que La Moneda estaba siendo bombardeada. No me parece que yo haya escrito esa canción, sino que yo fui escrito por ella. Estoy en cada línea, soy parte de su respiración. "Canción urgente para Nicaragua" nació de la admiración por el triunfo sandinista, pero con prisa, por eso lo de "urgente". Norma Elena Gadea me había invitado a un acto de solidaridad con Nicaragua que se iba a celebrar en Madrid y me dio vergüenza aparecerme sin un tema a propósito. Total: cuando llegué estaba tan indeciso que ni mencioné que llevaba una canción. Tiempo después se la canté a Juan Formell y le gustó, lo que me dio ánimos para estrenarla cuando fui a Managua.
Siempre he tenido dudas con el arte demasiado explícito. Siempre me he sentido poco seguro en ese mundo, aunque por curiosidad o ejercicio haya jugueteado con él. He admirado a grandes maestros de la poética del mensaje, como Carlos Puebla y Alí Primera. Pero para que yo escriba una canción, como suele decirse, "de contenido", tiene que salirme tan fluidamente que apenas me dé cuenta que lo hago. Esto no sólo me pasa con la política, también con otras motivaciones de cierta intensidad. Si pienso muy directamente en lo que estoy haciendo, se me materializa demasiado y deja de tener sentido, al menos en términos de invención, que es lo que yo disfruto.
Conversando puedo llamarle infame al golpe de estado en Honduras, que además revela lo que desea para el Sur cierta administración norteña. Tampoco tengo problemas en expresar que el ALBA intenta un modelo superior de relaciones en Latinoamérica y que espero que lo consiga. Me gustaría tener canciones convincentes, que volvieran al mundo solidario con Haití y con el drama africano; que generaran acciones que revertieran el cambio climático y acabaran con las guerras. Pero para que mis opiniones se hagan versos necesito del cortocircuito que me ha hecho escribir quizá no todas mis canciones, pero sí las que valen la pena.
MC.- "Érase que se era" y "Epistolario del subdesarrollo", nos remontan a La Habana que las nuevas generaciones no conocimos, ¿cómo definiría el Socialismo del siglo XXI en Cuba?
SR.- No me preocupa cómo se llama o de qué siglo es el sistema que gobierna, siempre que sea convincente. El socialismo, como yo lo entiendo, es la forma más racional y justa de distribución, tanto de los recursos planetarios como de los bienes que producimos. Más cuando vemos el crecimiento de la población mundial y el agotamiento de las fuentes naturales. Pero han existido muchos socialismos. Del socialismo que yo puedo hablar es del que conozco desde hace medio siglo.
Cuando hace algunos años el gobierno cubano decretó que no se podría cambiar de sistema político, muchos defendimos nuestro socialismo, conscientes de los logros revolucionarios en la construcción una sociedad justa. Y no es que se nos escape que hasta las ideas más generosas hay que vigilarlas: vivimos en un mundo cambiante donde algunos conceptos, leyes e instituciones envejecen. Pero si en Cuba ha habido errores de gobierno no es menos cierto que muchas de nuestras dificultades se deben a que no cedemos a las imposiciones imperiales. Contradecir a los poderosos puede ser más cruento que llamarse de determinada manera. Basta con ver la cantidad de partidos y gobiernos que se hacen llamar socialistas, o de izquierdas, y nadie se molesta por eso.
Cuba es tratada como a Prometeo y, además, con mucha hipocresía. Cada sol ve los abusos sin nombre que desde el capitalismo se cometen, pero el socialismo arrastra faltas que sus enemigos saben aprovechar. Hoy no basta con ser pacífico y solidario, ni alcanza con velar por el porvenir: hoy el socialismo debe emular y vencer las pautas de libertad que los consorcios mediáticos recomiendan. Ignoro si un socialismo que juegue y gane en esos campos sería proclamado "Socialismo del siglo XXI". En cualquier caso, inmediatamente aparecerían nuevas tasas que superar, reales o imaginarias. Por eso, cuando aquella declaración de socialismo a ultranza, yo voté porque nuestro sistema fuera perfectible. No porque debamos satisfacer el gusto de quienes nos desprecian, sino porque cualquier sociedad humana, llámese como se llame, tendrá siempre el deber de superarse.
Luis Eduardo Aute lo supo poner en poesía:
"Que no, que no, que el pensamiento
no puede tomar asiento,
que el pensamiento es estar
siempre de paso, de paso, de paso"
Los gobiernos de Estados Unidos y de Cuba llevan demasiado tiempo atascados en la misma política vieja y sin salida. La Casa Blanca debería levantar sin condiciones su injustificable bloqueo contra Cuba. Y el gobierno cubano no debería esperar al levantamiento del bloqueo para hacer algunas de las mejoras que nuestro país necesita. Para acercarnos a un ideal en el siglo XXI, aún tenemos que soltar mucho lastre.
MC.- Hablando de la vieja Habana, ¿el disco Expedición fue un regreso a la instrumentalización sinfónica aprendida en el grupo de Experimentación sonora del ICAIC?, ¿a partir de Mariposas podemos hablar un nuevo sonido, de una interpretación de orquesta de cámara en Silvio?
SR.- Sin lo aprendido en el Grupo de Experimentación Sonora no hubiera podido llegar a Expedición (2002). Pero para Expedición tuve que esforzarme todavía más, aunque tampoco alcancé lo que hubiera deseado. Para orquestar no basta escribir música. La orquestación es una especialidad en sí misma y requiere de estudios y experiencia. A falta de una formación adecuada, me asesoré técnicamente; los músicos sinfónicos también fueron muy cooperativos. Pero hoy pienso que si vuelvo a escribir para una orquesta grande lo podría hacer mejor.
Siendo una producción agotadora para mis fuerzas (incluso económicas), Expedición tuvo la mala suerte de salir cuando mi disquera histórica en España era absorbida por una trasnacional. Eso contribuyó a que no tuviera una cobertura adecuada. Aún así, y para mi sorpresa, tuvo muy buenas críticas en todas partes. Doy gracias a los locos que las escribieron.
Respecto al ambiente de cámara de Mariposas (1999), en gran medida se debe al elaborado sonido de la guitarra de Rey Guerra. El diálogo de los dos instrumentos acústicos ayuda a reforzar esa atmósfera. Sin embargo a mí me parece que el concepto de cámara empezó a rondarme desde mucho antes, cuando empecé a superponer guitarras en la trilogía del nombre y los apellidos. El arte trovadoresco puede considerarse, por definición, una forma de música de cámara.
MC.- En 2009 murieron Cintio Vitier y Mario Benedetti, el año pasado usted ofreció un recital A dos voces, con Roberto Fernández Retamar, un concepto de conciertos que solían hacer Daniel Viglietti y Mario Benedetti; ¿extraña las dos voces y presencias de los poetas Vitier y Benedetti?
SR.- Conocí a Mario Benedetti cuando los dos estábamos exiliados en Casa de las Américas. Él, del régimen militar uruguayo; yo, del extremismo de algunos de mis compatriotas de los años 60. Mario, con su portafolio y su modestia, parecía un pulcro oficinista que irradiaba ternura, más que el poeta tremendo que ya era. Desde nuestros inicios apoyó a la nueva trova, como cuando nos incluyó en aquel "diálogo con los jóvenes de Nuestra América". Así nos daba voz, y con ella responsabilidad. Lo recuerdo con Roque Dalton en los primeros conciertos que hicimos en CASA, siempre escuchando las canciones y dándonos aliento. Todavía después, cuando se fue a vivir a España, publicó una antología por allá. Yo he admirado sus cuentos magistrales, su insólita novela El cumpleaños de Juan Ángel (1971), o Primavera con una esquina rota (1982), donde percibo una especie de afinidad con mi vocación de tocar asuntos delicados, esos temas difíciles, porque si nosotros mismos no indagamos en nuestras contradicciones ¿qué vamos a esperar de los que no nos quieren? Mario, con más de 80 años, era el poeta más leído por la juventud hispanoamericana. Era un gigante que, cuando estaba presente, trataba de que no te dieras cuenta.
Cuando conocí a Cintio Vitier no me pasaban por la radio, pero algunas salitas me invitaban a hacer recitales. De muchas presentaciones que hice por entonces, recuerdo, entre el público, las cabezas muy juntas de Cintio y de Fina García-Marruz, presencias que me resultaban desconcertantes porque mi auditorio solía ser más joven, o así pensaba yo, y no de personalidades literarias como ellos. Luego los fotografié en el Parque Lenin, en la peña que Teresita Fernández hacía con el poeta Garzón Céspedes, lugar que atraía maravillas como ellos mismos, o como Marta Valdés. Su presencia en aquellos rincones sin anuncio enseñaba cómo algunos mayores podían ser afines a los espacios alternativos. Por entonces yo no sabía que también ellos eran incomprendidos.
Desde que vivían frente al parque de Vista Alegre les hacía visitas. Después seguimos encontrándonos en tertulias afines y en los hogares de sus hijos, Sergio y José María. Puedo decir que familias mediante, siempre junto a su inseparable Fina, me fue creciendo un gran apego hacia Cintio, que también era músico por un violín muy, suyo y no de Ingres. Haber podido escucharle su serena sabiduría, su refinado humor cubano, su revelador conocimiento de Martí, y aquello de hacerme sentir a veces conversando con mi propio padre, son prendas que su amistad me regaló. Para colmo de deudas, uno de sus últimos escritos fue la nota entrañable que le dictó a Fina para la contratapa de Cancionero (2009). Muy cierto que se echa de menos a los poetas, pero quien conoció a Cintio y a Mario también extraña mucho a sus personas.
MC.- Finalmente, ¿cuándo saldrá su disco Segunda cita?, ¿ya hizo los trazos de una gira por Iberoamérica?
SR.- Segunda cita está terminado desde julio de 2009, pero tuve que salir a cantar por Latinoamérica y pospuse el lanzamiento para cuando regresara. Cuando volví a Cuba, en septiembre, me diagnosticaron una hepatitis que me obligó a hacer reposo y a postergar de nuevo la presentación. Los jóvenes músicos que me acompañan en este trabajo son formidables. El disco valdría la pena sólo por escucharles. Si acaso gustara, podríamos salir a mostrarlo; si no, esperaremos a hacer otro que deseen escuchar. Es muy probable que vea la luz en marzo. Pase lo que pase, creo que en Segunda cita también "he dicho lo mío a tiempo y sonriente".