Es necesario revisar con ojos críticos qué pasó en la Unión Soviética, rescatando lo bueno -¡espectacularmente bueno!- que hubo en sus albores, y analizando el porqué de la posterior burocratización y la aparición de un fenómeno -muy criticable, por cierto- como el estalinismo.
Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala
Logros históricos de la Unión Soviética
El actual presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, alguien que ocupó puestos importantes en el gobierno como cuadro formado en la ortodoxia marxista de antaño, ahora como mandatario de un país capitalista pudo decir que “Olvidarse de la Unión Soviética es no tener corazón; pero querer volver a ella es no tener cabeza”. Un asesor del Kremlin, el más grande multimillonario de la Rusia actual, Vladimir Potanin (24.2 mil millones de dólares según Forbes en 2025), presidente de Norilsk Nickel -la mayor productora mundial de níquel y paladio-, perteneciente al círculo cercano del mandatario, le dice al oído, “No podemos volver a 1917, experimentaríamos consecuencias durante décadas”. Pero ¿hay que desechar esa historia entonces, o revisarla? ¿Olvidarla completamente, o aprender de ella?

