Existen abundantes pruebas de que el sistema agroalimentario mundial dominado por poderosas transnacionales, le interesa muy poco o nada la salud, el ambiente o la comida de las personas. Allí están los llamados contratos de compraventa a futuro, así como el perverso y elitista sistema de certificaciones de productos agrícolas.
Pedro Rivera Ramos / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá
Durante muchos siglos las personas realizaban sus actividades agrícolas y pecuarias en los campos y bosques del planeta, causando un impacto mínimo en los ecosistemas existentes. Más tarde, todo eso irá a cambiar con la introducción de razas de ganado exóticas y monocultivos con especies desconocidas, que con fines principalmente de exportación, se les impusieron a las comunidades locales para beneficio de los intereses mercantiles de las naciones industrializadas.
