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sábado, 8 de mayo de 2021

Camino a mañana

 Nuestras sociedades, en efecto, están organizadas para el crecimiento económico sostenido. Debemos construir otras, que se distingan de las actuales por estar organizadas para la sostenibilidad del desarrollo humano.

Guillermo Castro H./ Especial para Con Nuestra América

Desde Alto Boquete, Panamá


“Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer  por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales  de vida: el hombre. Ahora tomamos conciencia de este problema  cuando casi es tarde para impedirlo”.

Fidel Castro, 1992[1]


La experiencia de la pandemia ya nos plantea preguntas cuyas respuestas irán definiendo en una medida mayor de lo que imaginamos las tendencias mayores en el desarrollo futuro de la especie humana. En efecto, además de crear un complejo problema sanitario, la pandemia ha detonado una crisis que venía afectando desde hace décadas a todas las sociedades del planeta.

sábado, 18 de julio de 2020

Un cambio civilizatorio (I)

Casi la mitad de la humanidad está en cuarentena  (de distinto grado o fase) desde hace cuatro meses. Nunca antes, en toda la historia humana, pasó algo parecido. Hizo falta una pandemia, de duración incierta, para que la humanidad llegue a la autoconciencia de que ya no es  lo que fue (durante ¡miles! de años). 


Mariano Ciafardini / Especial para Con Nuestra América

Desde Buenos Aires, Argentina


Nos hemos  convertido en una gigantesca masa biológica, profunda, compleja y fluidamente  interconectada, que se mueve como un  organismo autopoiético, más allá de los caprichos geopolíticos, económicos o culturales de los agentes sociales e individuales (o precisamente a través de ellos) y  genera sus propios anticuerpos defensivos. Es amarga la verdad pero  hay que admitir  que el planeta está enfermo. Y la pandemia del Covid 19 no es la  verdadera enfermedad,  sino el síntoma más palpable. No es tampoco el primer síntoma. Está la contaminación ambiental, el cambio climático, pero también la profundización a grados obscenos de la desigualdad económica y lo endémico de la pobreza extrema, que son  la réplica, en lo social, de la irracionalidad que ha generado los otros desastres. Todo ello constituye un síndrome de grave crisis terminal, que se le hizo claramente  patente a la humanidad en las últimas décadas y frente a lo cual se recurrió hasta ahora, en términos generales,  a la imbecilidad de barrer la basura bajo la alfombra.