Dispuesto siempre ha ser ridiculizado y a avergonzarnos, con cada discurso que expele, en esta tercera participación en Davos, Javier Milei, declaró en su primera frase de su alocución: Maquiavelo ha muerto. Algo que si bien ya ocurrió hace cinco siglos atrás, Milei quiso sepultar la doctrina de uno de los padres de la ciencia política moderna, justamente al autor de El príncipe, revocando sus principios en pos de elevar el rol del libre mercado.
Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina
Disfrazado con su mameluco de YPF llevó a la fría Davos, acompañado de su hermana Karina y sus ministros Federico Sturzenneger y Luis Caputo, luego de haber cantado en el Festival de doma y folclore de Jesús María, Córdoba junto al Chaqueño Palavecino, festival al que siempre criticó por la participación del estado provincial en la realización de los festivales cordobeces durante la época estival. Pero bueno... muchos de los que allí formaron la claque que lo acompaña, fueron pagados con dineros públicos. Tan ladino el mandatario como el cantor que les quitó tierras a los wichis, pobladores originarios del monte chaqueño de donde proviene el renombrado folclorista.
Al iniciar su discurso y siempre dispuesto al impacto de rockstar de los mandatarios, irrumpió con la frase: “Maquiavelo ha muerto”, de allí el título de sepultero de la presente columna. Al pregonar que el fin no justifica los medios, pareció de manera involuntaria criticar su propia gestión, ya que ha recurrido a desvíos cotidianos de sus principios rectores en función de lo que Milei suele llamar “las restricciones” del ejercicio del poder.
Contrariamente a las ridiculeces pseudo académicas de este acomplejado personaje que quiere discurrir en política con su persistente economía especializada en desarrollo económico, como auto titula su especialidad, en la Introducción más célebre de la obra de Maquiavelo y rescatando el rol de sepulturero asumido por Milei, le aclaran:
“Lo que ha muerto de Maquiavelo no es el sistema, sino su exageración. Hay en el maquiavelismo una parte variable en la cantidad y en la calidad, parte relativa a la raza, al tiempo, al momento, al estado de la cultura a la condición moral del pueblo. Pero, en conjunto, Maquiavelo da a la política el punto de partida de la ciencia, cuando asienta que la fuerza es una reacción externa dirigida hacia una necesidad interior, y la ley una reacción interna dirigida hacia una necesidad exterior, y cuando, con esas dos nociones combinadas, fabrica todo el mundo civil.”
Sin ánimo de polemizar con nuestro polémico presidente en su paupérrima oda al liberalismo expresada en Davos, conviene recordar el prólogo de El Príncipe:
“No hay, en el mundo político, celebridad menos envidiable que la suya, ni nombre que, como el suyo, haya dado que hablar tanto a la fama, en el concepto de contraseña para todo acto maldito. Según sus numerosos detractores, él inventó la mentira, la traición, la insolente perfidia, la fría crueldad,la ambición sin conciencia, la tiranía sin remordimientos.” Palabras que manifiestan que los mohínes y saltitos presidenciales y sus ancias de reconocimiento, están a años luz del florentino y su doctrina.
Lejos de sus dos anteriores presentaciones, Milei intentó aparecer como un académico dando una clase magistral. Para ello, utilizó una apretada enumeración de autores y argumentos con la que buscó sostener su tesis, en la que trabajó durante semanas junto a su asesor Demian Reidel, dejando de lado los posicionamientos sociales que le acarrearon dolores de cabeza en el pasado. En la oportunidad no habló del feminismo, los homosexuales ni del cambio climático. Pero sí insistió en el intervencionismo estatal en un mundo sacudido por una ola proteccionista y defendió con ahínco el “principio de no agresión”, cuidando las formas con su patrón Donald Trump que lo había antecedido en el uso de la palabra, dando a conocer el Consejo de Paz.
Época contradictoria, plagada de oxímoron, donde el matón del barrio, el patrón del mundo que invadió Venezuela y pretende hacer lo mismo en Groenlandia, previo reclamo del Nobel de la paz, adjudicado a su protegida María Corina Machado, ahora crea la Junta o Consejo de paz, una asociación con él a la cabeza, donde su pulgar aprueba o desaprueba como los emperadores romanos. Como prueba que tiene la sartén por el mango, ha excusado a Milei que pague los mil millones de dólares de ingreso.
Sumiso y arrastrado, acto seguido, Milei se declaró optimista porque América vuelve a ser “el faro que ilumina el mundo”.
El periodista Daniel Santa Cruz, en un artículo aparecido en La Nación se pregunta: ¿Milei imita a Trump? Respondiendo afirmativamente, “sobre todo en ciertos aspectos. La reforma de la SIDE podría compararse con las facultades especiales otorgadas, fuera del ámbito judicial, al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) que justamente el politólogo Andrés Malamud utilizó para una comparación en su cuenta de X: ‘En Argentina se llamaban Triple A. En Venezuela, colectivos. En Estados Unidos, ICE’, dijo. Se trata de una fuerza de seguridad que en ciertos casos puede actuar sin orden judicial y aprehender a personas solo si su inglés es defectuoso o se genera la sospecha de que se trata de un inmigrante ilegal, arrestarlas con el uso de la fuerza e incluso usar armas. En ese clima se produjo la muerte de Renee Nicole Macklin Good, una ciudadana norteamericana de 37 años, que murió tras recibir varios disparos por parte de un agente del ICE en Minneapolis mientras se realizaba un operativo en esa ciudad. Trump defendió al agente y culpó a la víctima, que solo intentó salir de la escena asustada por estar rodeada de personas armadas. Hoy en día, en Estados Unidos, quienes no son angloparlantes tienen miedo y hasta tratan de evitar hablar en público porque observan que aquellos sectores que más apoyan a Trump delatan a vecinos por tener sospechas de su origen. La administración republicana tiene todo el derecho, como cualquier país del mundo, de establecer la política inmigratoria que crea más conveniente, pero hacerlo violando derechos humanos y civiles no es algo a lo que los estadounidenses estén acostumbrados y de hecho lo rechazan, según las encuestas publicadas al cumplirse un año de gestión. Según CBS News, el 61% de los encuestados considera que “las detenciones por parte de los agentes del ICE son excesivas”, y el 56% remarca que la administración Trump “enfoca la deportación en inmigrantes que no cuentan con antecedentes penales”. Hay más, en noviembre pasado, los congresistas demócratas Elissa Slotkin, Mark Kelly, Chris Deluzio, Chrissy Houlahan, Jason Crow y Maggie Goodlander, todos ellos exoficiales de la CIA.”
No solo imita a Trump, también mintió sobre las cifras de su gobierno que dio en el discurso; según sus propias palabras, se ha destacado: “extirpando un déficit fiscal de 15 puntos del PBI, bajando la inflación del 300% al 30%; reduciendo el Riesgo País en 2500 puntos básicos y haciendo crecer la economía, mientras que la pobreza bajó del 57 al 27%, llevando políticas públicas guiadas por valores éticos y morales, me gustaría -entonces- hacer foco en el caso del Ministerio de Desregulación o, como lo llamamos puertas adentro, el ‘Ministerio de los Rendimientos Crecientes’.”
Claro, mientras se codea con el jet set, los argentinos padecemos su horroroso y maloliente gobierno. Porque durante su discurso el salón quedó vacío dado el mal olor reinante acusado por los presentes al cubrirse la nariz. Es conocido el trauma que en momentos en que sufre presión, Milei excreta, razón por la que se ve obligado a usar pañales como en el pasado acto de Jesús María, en donde uno de sus guardaespaldas al advertirlo lo cubrió con su cuerpo, algo que en Davos no logró. No obstante, dadas sus peculiares particularidades, excreta vía oral y la otra... la que nos salpica, reitero, a decenas de millones que padecemos su mandato.
Que haya guillotinado a Maquiavelo, oficiando de sepulturero con el objeto de deslumbrar a los financistas que manejan el mundo, es algo que, aunque cambiando de estrategia, sigue sumando nuestro desprecio harto acumulativo.
Nadie duda que la asunción de Milei es una aberración de la democracia, una pústula del sistema, un forúnculo, una falla que se ha producido en décadas tanto en nuestro país como en otros, donde la derecha se instaló en forma oronda, como parte de un macabro experimento. Desde luego y reiteramos como cada semana, intervino una pandemia global y la dependencia permanente de las pantallas táctiles que permitieron que se filtrara un microbio tóxico en el gobierno central.
Pero todo tiene un límite y el hartazgo colectivo dentro de este tórrido verano austral donde muy pocos han salido de vacaciones, le deparan una resistencia a todas las expectativas de reforma laboral que quiere imponer. Los ánimos están caldeados en todos lados, desde el país del norte, donde muchas ciudades se manifiestan en contra del jopudo mandamás como en las naciones europeas. Y... si su octogenario patrón llega a tambalear, todo se le vendrá abajo al líder libertario y ni su hermana lo podrá salvar.

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