El letrero que exhibieron los jugadores argentinos al final del partido contra Inglaterra, en el que se leía “Las Malvinas son argentinas”, ubica su esfuerzo en una reivindicación nacionalista que vincula el presente con nuestro pasado colonial y la prepotencia imperial del presente.
Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica
Este artículo saldrá publicado un día antes de la final del Mundial de Fútbol en la que Argentina y España disputarán el título, pero, independientemente de lo que ahí pase, con lo que hemos visto hasta ahora, ya se pueden decir muchas cosas. Entre todas ellas, que son muchas y de muy diversa índole, escojo relevar dos: 1) el coraje y la voluntad infatigable que ha mostrado el cuadro argentino, que aún en las circunstancias más adversas (que no han sido pocas) no se ha dado por vencido y ha luchado hasta el último minuto; y 2) especialmente en el partido contra Inglaterra, no olvidar que el fútbol no es solo deporte y espectáculo, sino también portador importantísimo de valores nacionalistas y políticos que muchas veces se encuentran latentes o aletargados y que al calor de la contienda eclosionan con una fuerza inusitada.
El cuadro argentino ha venido siempre de menos a más en el torneo, pero, contra la pared, cuando todo parecía perdido, ha sabido sacar fuerzas de flaqueza y remontar. No hay vicisitud en la vida, por adversa que sea, que no pueda ser enfrentada si hay coraje y determinación. Los más funestos presagios pueden ser invalidados poniendo a valer el bagaje que ya tenemos acumulado, el trabajo mancomunado del colectivo y la voluntad de salir adelante.
Seguramente, en la figura de Lionel Messi encarnan de manera especial estás cualidades. En una edad en la que muchos de sus colegas se han retirado del fútbol, habiendo conseguido ya muchos más de los objetivos que la mayoría de ellos se plantea, ha mostrado una voluntad que ha arrastrado al colectivo que lidera haciéndolo remontar la adversidad en el momento preciso.
Por otra parte, el equipo argentino supo ubicar su victoria en un contexto que va más allá del deporte. El letrero que exhibieron al final del partido contra Inglaterra, en el que se leía “Las Malvinas son argentinas”, ubica su esfuerzo en una reivindicación nacionalista que vincula el presente con nuestro pasado colonial y la prepotencia imperial del presente. De alguna forma, su victoria es un aliciente frente a la postura humillante del europeo colonialista que, simbólicamente, encarna en el cuadro que tenía al frente.
En este sentido, el cuadro argentino nos ha regalado en este torneo no solo fútbol hermoso, sino también nos ha brindado lecciones que no deberíamos olvidar.

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