Cuando se busque el
culpable de estos ataques contra la “economía del mundo” no se debe buscar en
Adén o en Teherán, se debe apuntar directamente a Riad, Abu Dabi y Washington
donde gobiernan algunos de los peores sátrapas del planeta.
Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra
América
Desde Caracas,
Venezuela
Tal vez no haya habido
un hecho tan esclarecedor de cómo se dirige la política exterior de Estados
Unidos en el último tiempo que su respuesta a los ataques de la resistencia
yemení en contra de las refinerías de Arabia Saudita aunque en general la forma
como ha manejado sus decisiones respecto del Medio Oriente son expresión de la
perturbación que agita a la Casa Blanca, la irracionalidad en la conducción y
los desvaríos de su principal inquilino.

