El Caracazo del 27 de
febrero de 1989 supo abrir camino a un tiempo nuevo en nuestra región, en el
que convergieron expresiones y tradiciones de lucha y resistencia social y
popular, templadas desde la época de las dictaduras militares y que, en democracia, fueron atizadas por el fuego criminal del neoliberalismo.
Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa
Rica
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| El Caracazo: un hito mundial en las luchas contra el neoliberalismo. |
A los 95 años de edad,
falleció en días pasados Stéphane Hessel, el reconocido diplomático francés
autor del ensayo Indígnense, publicado en el 2010 y que, como se sabe, se
convirtió en una suerte de manifiesto del Movimiento Indignados en Europa –en
especial en España y Grecia- y en los Estados Unidos; pero más importante aún,
el texto constituye un elogio de la dignidad y del valor de resistir los
atropellos del capitalismo y la dictadura financiera que gobierna por encima de
los gobiernos en casi todo el planeta.
La prensa internacional
refirió el deceso como la dolorosa pérdida de un hombre cuya voz, en la oscura
hora que vive Europa, supo decir las palabras necesarias y en voz alta, en momentos en que el neoliberalismo se empeña en doblar la cerviz de la clase política y de no
pocos intelectuales. Uno de los grandes méritos de Hessel, se afirma, “fue
innovar con el rescate del valor de la resistencia legítima que medios y
gobiernos habían logrado reducir a un resabio obsoleto del antibelicismo, de la
izquierda y de otros movimientos; a una simple manifestación de inconformidad
con el estatus quo” (La Jornada, 28-02-2013).
