Es evidente
que las normas y “derechos” a los que aspiran las grandes empresas mundiales de
la tecnología, principalmente de Estados Unidos y China, van en detrimento de
la privacidad y protección que deben tener los datos de las personas, del
desarrollo económico de los países, del fomento de empleos locales y nacionales
y de los intereses, beneficios y derechos humanos de sus ciudadanos.
Pedro Rivera Ramos / Especial para Con Nuestra
América
Desde Ciudad
Panamá
La
Organización Mundial de Comercio (OMC), nace con el Acuerdo de Marrrakech el
primero de enero de 1995, de las bases del Acuerdo General sobre Aranceles
Aduaneros y Comercio (GATT), para ya no solo ocuparse del comercio de
mercancías como venía haciéndose hasta ese momento, sino que además ahora, se
decide invadir, entre otros ámbitos, el comercio de servicios, políticas
comerciales de los gobiernos y la propiedad intelectual, a través de sus
diferentes acuerdos vinculantes para todos sus miembros (países o uniones
aduaneras). Esta organización se le supone íntimamente relacionada y
consecuente, con el mundo globalizado y neoliberal prevaleciente todavía en
nuestros días.
