sábado, 31 de julio de 2021

Resistencia y transformaciones de Cuba ante el bloqueo imperial de EE.UU

 La firme postura independentista, soberana y socialista de Cuba para conducir su propio desarrollo y su política exterior –respaldada por la Carta de Naciones Unidas- es concebida por cada gobierno de Washington, más no por su sociedad, como una amenaza a los intereses hegemónicos del complejo militar-financiero-comunicacional.

Ernesto Wong Maestre (*) / Para Con Nuestra América

Desde Caracas, Venezuela


Memorando suscinto 

Unas de las preguntas que más surgen en el debate científico o en comunidades y familias sobre el socialismo cubano o revolución socialista en Cuba, se refieren al cómo ha podido hacer el pueblo de Cuba para resistir y avanzar socialmente ante un criminal bloqueo imperialista con intenciones malsanas, de más de sesenta años, dirigido a doblegar la voluntad soberana de la sociedad cubana.

México: Esperanza y justicia

 La esperanza suele ser interpretada por una gran parte de la población como un sentimiento o una idea intangible, se asume como una forma de pensar el andar individual o colectivo, sin que esto necesariamente represente la posibilidad real de alcanzar aquello que se proyecta, dejando así en el terreno de lo insustancial el camino que por delante nos aguarda. 

Cristóbal León Campos / Para Con Nuestra América

Desde Mérida, Yucatán. México.


Pero también la esperanza es ideada como algo posible por quienes hacemos de ella la razón de nuestros actos y la proyectamos más allá del terreno de lo inmaterial, para convertirla en nuestro objetivo de vida y razón esencial del porvenir que deseamos, y si bien no cabe duda de que aún así el sendero siempre tendrá instantes de incertidumbre y oscuridad, la confianza puesta en los actos colectivos revierte cualquier temor a lo desconocido. La esperanza es uno de los elementos motores de la historia humana y sus formas son variadas, pero en su interior, refiere sin titubeo elementos que aglutinan sentimientos puros por el bien común. 

Guatemala: la población ya no aguanta más

 Guatemala continúa siendo un país empobrecido. No confundir: no es un país pobre; sucede que la riqueza nacional está muy mal repartida, muy asimétricamente distribuida. Ese es el verdadero problema de fondo, el “pecado original” del país. El Estado, "que no falla", “santifica” esa realidad. 

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América

Desde Ciudad de Guatemala


Desde hace algún tiempo, la ciencia social estadounidense habla de Estados fallidos. Concepto engañoso, por cierto. Los Estados no fallan. Si en todo caso hay sociedades que viven en la mayor pobreza o, mejor dicho: con enormes asimetrías a partir de una inequitativa distribución de la riqueza entre clases, eso es producto de su propia historia, de su dinámica económico-social y política. Los Estados son el mecanismo que termina legalizando esa situación.