Mañana, sí, mañana serán ya 12 años, doce con letras y números, con días despedazados por las largas horas que atraviesan el alma de las madres y los padres, cada segundo prolonga la agonía en una espera que no termina y la verdad que no llega, aunque la esperanza no se pierde, se mantiene intacta sin importar el paso del tiempo.
Cristóbal León Campos / Para Con Nuestra América
Desde Mérida, Yucatán. México.
El crimen de Estado acontecido la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014 se mantiene impune. Así de simple y claro, a la fecha los discursos oficiales no alcanzan, son los hechos los deben hablar. Sobre Ayotzinapa en estos 12 años hemos escuchado y rechazado la “verdad histórica” del gobierno del ex presidente Enrique Peña Nieto, quien siendo el Comandante del Ejército Mexicano en ese entonces no ha sido citado a comparecer por los hechos, ya ni siquiera es mencionado en muchos de los informes que siguen publicándose y que en ocasiones terminan sirviendo para la acumulación de páginas y páginas que distraen más de lo que informan, y tampoco se le ha llamado ante la justicia para aclarar la desviación de la verdad y la justicia presentada durante su mandato por él y por sus funcionarios de gobierno como Jesús Murillo Karam, quien, además de manifestar su “cansancio”, leyó la infamia conocida como “verdad histórica” en horario estelar, con formato de telenovela y una deshumanización que aún hoy cala en lo profundo de la nación.











