Lo remarcable del fenómeno Barbie es la reafirmación de lo que ya sabemos, la cultura de masas tiene más poder de convocatoria que los activismos sociales, las iglesias, los partidos políticos y las instituciones educativas.
Nuria Rodríguez Vargas / Especial para Con Nuestra América
La muñeca Barbie ha tenido una historia no tan rosa, más bien, pintada de ambigüedades, críticas y polémicas. Fue creada por Ruth Handler después de observar que las niñas pequeñas preferían jugar con muñecas de papel de figura adulta que con reproducciones realistas de bebés. A causa de su cuerpo con curvas de mujer fue rechazada en sus orígenes por grupos conservadores, según ellos por promover la sexualidad temprana y atentar contra valores cristianos. Luego, por grupos feministas quienes afirmaban que, representa un modelo de belleza inalcanzable, fomenta la cosificación de las mujeres y reproduce roles de género sexistas. Sin embargo, esto no impidió que las niñas de todas las décadas cayeran bajo su encanto.
