Mostrando entradas con la etiqueta Maras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Maras. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de marzo de 2026

Maras y mareros (pandillas y pandilleros) en Centroamérica. Testimonio de un ex marero

 Así como la mara es síntoma de la exclusión y pobreza estructurales de vastos sectores, es también expresión sintomática de la cultura de violencia y de impunidad que ya se ha entronizado como totalmente normal en las sociedades centroamericanas.

Marcelo Colussi / Para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala


“Es mejor invertir en aulas de clase que en cárceles”.

Lula da Silva, presidente de Brasil


Una persona (hombre o mujer, habitualmente muy joven) termina en una pandilla (una mara) no simplemente porque sea “mala”, como una interpretación superficial podría indicarnos, por una presunta “enfermedad” que anida en su “alma” o en su “corazón”, para decirlo de un modo bastante ingenuo. Hay allí profundas, terribles causas sociales, a lo que se anudan motivaciones personales. Que quede claro: no toda o todo joven de los llamados -despectivamente- “barrios marginales”, las “zonas rojas”, se incorpora a una mara. Según estudios consistentes realizados en Guatemala, no más de un 10% de esa juventud busca esa salida; la abrumadora mayoría intenta integrarse a una vida productiva: estudiar y trabajar, sin drogodependencia y constituyendo un hogar. 

sábado, 27 de febrero de 2016

Guatemala: Maras y poderes ocultos

Las maras constituyen un problema social con aristas múltiples. Esto ya es sabido, existiendo una amplia bibliografía sobre el tema. Lo que se quiere resaltar ahora es la vinculación que existe entre ellas y poderes paralelos u ocultos nacidos en la guerra contrainsurgente de décadas pasadas, y que aún sobreviven, en muchos casos ocultos en estructuras del Estado, detentando considerables cuotas de poder económico y político.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Introducción

Las maras funcionan como familia sustituta de numerosos jóvenes que proceden de hogares disfuncionales. El motivo por el que un joven, o un niño –dado lo prematuro de las edades con que se hace el pasaje de incorporación– ingresa a una mara, denota una sumatoria de causas: hay un trasfondo de pobreza estructural e histórica sobre el que se articula una cultura de violencia dominante, impuesta ya como norma en la historia del país, fortalecida con un conflicto armado que alcanzó ribetes de crueldad indecibles y que sigue sirviendo como pedagogía del terror, a lo que se suman impunidad, debilidad o ausencia de políticas públicas por parte del Estado, diferencias económicas irritantes entre los sectores más favorecidos y la gran masa de pobres y excluidos, ruptura de los tejidos sociales producto de la guerra interna, de la masiva movilidad del campo hacia la ciudad y de la salida desesperada hacia el extranjero como vía de escape a la pobreza crónica con la repatriación forzada de muchas de esas personas en condiciones que agravan la ya precaria situación nacional.